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jueves, 12 de marzo de 2015

TTIP o el traspaso de soberanía de los pueblos a las grandes corporaciones

La imagen de la jornada

Fuente: Público
Definitivamente, no puede salir nada bueno de un acuerdo negociado entre las altas esferas de Europa y los Estados Unidos cuando éste es totalmente opaco a la ciudadanía e incluso a sus representantes electos. Dos eurodiputadas, tras firmar sendas clausulas de confidencialidad y despojarse de cualquier objeto susceptible de ser utilizado como herramienta de copiado, han logrado acceder a una parte de los documentos del Tratado de Libre Comercio (TTIP). No han podido ocultar su preocupación ante lo que han visto, "un tratado hecho para las multinacionales", que "deja más claro el recorte de derechos que vamos a sufrir". Queda claro que los grandes poderes van a utilizar el TTIP como herramienta en su objetivo de asestar el golpe final a las ya de por sí debilitadas democracias occidentales, en un grave traspaso de soberanía de los pueblos a las grandes corporaciones.

sábado, 28 de febrero de 2015

Unidos contra la ilusión de cambio del pueblo griego (y de los demás pueblos de Europa)

La imagen de la jornada

Fuente: Europa Press
No sólo alzan la voz, sacando pecho ante los jefes de la Unión Europea, sino que mueven ficha para que todo intento de cambio en Grecia se evapore. El miedo a un contagio al resto de los países PIGS -Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España- de esa ilusión con la que el pueblo griego apoya al gobierno de Syriza ha convertido a España y Portugal, según palabras de Tsipras, en vertebradores de un eje cuyo único objetivo es el fracaso de cualquier negociación de Grecia frente al Eurogrupo. Una prueba más del miedo de los actuales gobiernos a alternativas transformadoras que podrían suponer una amenaza al actual estatus de los más poderosos en este continente cada vez más desigual.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Mariano Rajoy: ¿el Forrest Gump de la política?

Mariano Rajoy, posiblemente el presidente menos carismático que ha pisado La Moncloa, el más distante con la prensa y, por ende, con la ciudadanía, se ha grajeado ante la opinión pública una imagen opuesta a la que correspondería a un dirigente serio y respetado. En cualquier caso, no se puede descartar que su actitud y peculiares declaraciones estilo Forrest Gump sean parte de una particular estrategia de supervivencia política en un ambiente realmente complicado, permitiéndose así ganar tiempo hasta agotar la legislatura.

Forrest Gump (1994) es una de esas películas que ha conseguido hacerse hueco en el imaginario colectivo moderno. No en vano presenta un impactante repaso audiovisual de los clichés del estilo de vida estadounidense de la segunda mitad del siglo XX a través de la biografía de una persona que, a pesar de sufrir un leve retraso mental, es capaz de tener éxito en la vida. Aunque, en primera aproximación, no se salga del típico guión hollywoodiense acerca del hombre hecho a sí mismo, el film de Robert Zemeckis añade mensajes mucho más sutiles que, en cierto modo, abundan en esa tendencia al adoctrinamiento tan común en la industria del cine norteamericano.

Al clásico mensaje de ensalzamiento del individualismo, esta película añade la moraleja de que quien cumple las reglas a pie juntillas, quien no discute la autoridad, quien tiene clara su posición -o clase- y obedece a quienes realmente saben -los poderosos y los "expertos" por decreto-, tiene la oportunidad de triunfar en la vida. "Obedece y no cuestiones", es el mensaje subliminal de los guionistas de Forrest Gump. En tal sentido, resulta icónica la escena en la que Gump, recién enrolado en el ejército norteamericano, es interrogado por su sargento:
- Soldado Gump, ¿Para qué estás aquí?
- Para hacer todo lo que usted mande mi sargento.
- ¡Demonios, Gump. Eres un maldito genio! Es la mejor respuesta que jamás he oído.
Inspirados en el contexto de la película, no sería difícil imaginarse a Angela Merkel haciendo el papel de sargento mientras recibe a Mariano Rajoy en alguna de sus visitas a Berlín. Al igual que el personaje interpretado por Tom Hanks, el presidente español hace lo que -según sus palabras- tiene que hacer, es decir, cumplir las directrices de sus superiores.

No es casual que la tentación de comparar a ambos personajes haya ido creciendo, fundamentalmente en las redes sociales, a raíz de la suma de declaraciones un tanto peculiares, aparatosas escapadas a los medios de prensa, la incapacidad de leer su propia letra o sus antológicos "finales de cita". Sin embargo, mientras Gump es un personaje plano que, por falta de personalidad, se va amoldando a los acontecimientos, Rajoy es un tipo sin carisma que intenta parecer plano como peculiar mecanismo de defensa ante las responsabilidades que le supone su condición de presidente. Y es que, por muchos despropósitos que aquél parezca cometer, el famoso dicho de la madre de Forrest Gump "tonto es el que hace tonterías" no se aplica en absoluto a Rajoy.

Rajoy es un superviviente nato a quien no le importa pasar por idiota si eso le supone ganar tiempo. Sin duda, tomó nota de las advertencias de la troika acerca de los riesgos de salirse del guión establecido cuando, coincidiendo con la campaña electoral, Berlusconi y Papandreu fueron reemplazados por tecnócratas previamente a sueldo de la gran banca. Así, con la particular espada de Damocles de los mercados sobre su cabeza, desde el primer día, el plan de gobierno de Rajoy se ha reducido a la más elemental supervivencia política a base de contemporizar la obediencia a la troika y los intereses de su partido. No en vano, el Financial Times llegó a decir acerca de él que "es un oportunista que gobierna por decreto y carece de sentido de Estado"[1].

Mariano Rajoy se ha convertido en la personalización de la des-democracia de los mercados, en la caricaturización del todo para el pueblo sin el pueblo. En cierto modo, es el individuo perfecto para cumplir los designios de los soberanos del siglo XXI, esa oligarquía compuesta por multinacionales instaladas en España, banca privada nacional y extranjera, empresarios del IBEX-35, organismos financieros supranacionales y rancios terratenientes de toda la vida.

En consonancia con los tiempos que corren, Rajoy se puede identificar con un producto de consumo -como lo fuese en las taquillas el propio Forrest Gump- que ejemplifica los mantras modernos del "hay que aguantarse", el "qué le vamos a hacer" y el "esto es lo que hay" a través de una actitud pasiva en cuanto a las formas -aunque implacable en cuanto a los modos- que evoca al Gump que recordaba "ese día, [cuando] estábamos caminando como siempre, y luego, así como si nada, alguien paró la lluvia, y el sol salió". Una lastimera forma de hacer política que en este mismo blog denominásemos el arte de gobernar dando pena.

Mariano Rajoy se siente indudablemente cómodo con la imagen de tipo tozudo y paciente que se ha forjado a en torno a su persona, cosa en la que se han aplicado a la perfección los medios de prensa afines y sus colaboradores más cercanos[2]. Así, su aparente actitud de continua huida hacia adelante le funciona de maravilla, como si alguien le repitiese "corre Forrest, corre". Cuando se le cuestiona, suelta la primera incongruencia que se le ocurre y, por poco que nos guste admitirlo, consigue salir del paso. No es casual que responda a la postura de su partido respecto a la cuestión catalana diciendo que "los catalanes hacen cosas" o que "todo es falso salvo alguna cosa" para salir del paso del asunto de los papeles de Bárcenas.

No hay que dudar ni por un instante de que el estilo de Rajoy ha calado en la sociedad. Prueba de ello es que, a pesar de sus bajas cuotas de popularidad, se permite la desfachatez de explicar que el reparto de esfuerzos en España para salir de la crisis ha sido equitativo[3], justo el día en que se anuncia que los grandes empresarios españoles son en promedio un 67% más ricos que cuando éste llegó a La Moncloa. En un país con una tasa de pobreza de aproximadamente el 22% esto tendría que haber generado tal crispación que hubiese hecho tambalear al propio Gobierno. En cambio, la única voz que sonó en aquel momento fue la de Emilio Botín felicitándolo por "lo bien que lo está haciendo"[4].

Esto no quita que en ocasiones colme la paciencia de una oligarquía española, impaciente por finalizar el desmontaje de lo que queda de Estado del bienestar, o de los grandes poderes extranjeros, deseosos de profundizar en el experimento griego en España. Rajoy es, ante todo, fiel a su partido y especialmente a su entorno, como desvela el "sé fuerte Luis [Bárcenas]", priorizando sus intereses -sobre todo los electorales- a todo lo demás. No en vano, apenas un año tras alcanzar el poder, el británico The Telegraph dedicaría un artículo de opinión para atacar a Rajoy y compararlo, políticamente hablando, con un "muerto viviente"[5]. El tiempo, y los posteriores recortes, dejaría claro que al presidente le preocupaban más los resultados de su partido de las próximas elecciones andaluzas que las urgencias de la troika.

Mariano Rajoy representa también la condición de subalternidad a la que se ha ido degradando el Estado español. En un momento en el que la soberanía nacional está en manos de intereses extranjeros, la proyección internacional de España y su marca homónima se ha ido reduciendo a realizar el Camino de Santiago y paseos en bote con Angela Merkel, o intentar patéticamente llamar la atención de Obama para salir en la foto. Efectivamente, "is very difficult todo esto" cuando te das cuenta que nunca has sido un alumno destacado y, en realidad, eres el tonto de la clase que sólo aprueba en deportes y religión. A pesar de todo, hay que reconocer que la estrategia de adular a los poderosos le funciona. Bien se encargan los grandes medios de publicar a toda página las eventuales felicitaciones de Merkel a Rajoy por su condición de alumno aventajado del austericidio[6]; de hecho, ella, como premio, se ha comprometido a apoyarlo en la próxima campaña electoral[7].

Su relación con las mayorías, ésas que sufren las consecuencias de los recortes, no parece tan idílica. El español de a pie es continuamente ninguneado, eclipsado con predicciones poco realistas o fórmulas fuera de lugar como las inexistentes raíces vigorosas. Así, Rajoy es capaz de considerar "inadmisible" un 43% de paro juvenil -que sin duda lo es- bajo el gobierno anterior mientras celebra con triunfalismos haber alcanzado durante su mandato un 53%. Las incongruencias y los eufemismos parecen ser su combustible para avanzar hacia la siguiente legislatura. Si la coyuntura del momento muestra un cambio levemente positivo en las cifras que ahogan al país, se venderá como un éxito de su Gobierno; en caso contrario, siempre queda el auxilio de la herencia recibida. Humo que, después de todo, se moverá con los vientos de cada momento. Así, el mismo presidente capaz de presumir de política social y negar haber recortado el Estado del bienestar[8], explica con orgullo ante el G-20 los logros conseguidos con sus reformas estructurales[9].

Su desconexión con la realidad de la mayoría de los españoles se refuerza con esa actitud distante, ejemplificada a la perfección con su afición a los televisores de plasma, de quien en una época de su vida negase la igualdad entre las personas y tildase de envidiosos a quienes la defendían[10]. Así, no se puede olvidar la cuestión ideológica. Si Forrest Gump, como se sugirió unas líneas atrás, es un artificio literario apologético de los dogmas del capitalismo, Mariano Rajoy es un conservador de la España tardo-franquista evolucionado a neoliberal[11], forzado por las circunstancias, a quien le ha tocado vivir una época, marcada por una crisis histórica, en la que le crecen los problemas. Por su parte, no le importa ser el centro de la diana de las críticas que inevitablemente le llueven, sabedor que así el desgaste sobre su partido es mínimo, pues, después de todo, es Rajoy quien se ha instalado en el subconsciente de muchos como un inútil más a la hora de resolver los males de España.

En definitiva, Mariano Rajoy no es en absoluto un idiota. A diferencia de Forrest Gump -y la famosa caja de bombones de la película que representa la incertidumbre-, Rajoy conoce la existencia del folleto incluido en la caja que identifica a cada bombón. No va a haber sorpresas en su legislatura porque su plan es obedecer a la Europa de los mercados y al establishment nacional. Al fin y al cabo ha sido el único modo que ha tenido para asegurar su supervivencia en La Moncloa durante esta legislatura. Cualquier paso en falso le hubiera llevado a aceptar una tecnocracia de baja intensidad compartiendo gobierno con el PSOE al estilo griego.

Si Rajoy ha "cogido el toro por los cuernos"[12] ha sido para hacernos olvidar, una vez más, que la culpa de la degradación de la vida de la mayoría de los ciudadanos en España es fruto de un sistema económico injusto, de políticas sumisas a los intereses de los grandes capitales y de un régimen en crisis incapaz de resolver nuestros problemas que, sin embargo, se hace más fuerte -en nuestra contra- cada vez que personalizamos nuestro pesar contra el presidente de turno.


[1] "'Financial Times': "Rajoy es un oportunista que gobierna por decreto y carece de sentido de Estado"". Público, 20 de septiembre de 2012.
[2] "Cospedal llama "vicezapatero" a Rubalcaba y elogia al "incansable" Rajoy". Público, 7 de octubre de 2011.
[3] "Rajoy dice que el reparto del esfuerzo contra la crisis ha sido "equitativo". SER, 7 de mayo de 2014.
[4] "Botín: "Voy a felicitar a Rajoy por lo bien que lo está haciendo"". Público, 8 de mayo de 2014.
[5] ""Rajoy es un muerto viviente y España debe salir el euro", según The Telegraph". El Economista, 28 de septiembre de 2012.
[6] "Merkel avala el aumento del peso político de España en la Unión Europea". ABC, 25 de agosto de 2014.
[7] "Rajoy ficha a Merkel para abrir su campaña de las elecciones generales de 2015". El Confidencial, 19 de noviembre de 2014.
[8] "Rajoy presume de política social y niega haber recortado el Estado del bienestar". El Diario, 6 de julio de 2014.
[9] "Rajoy presume de 'recortes' en el G-20". Madridiario, 16 de noviembre de 2014.
[10] "Rajoy negaba en 1984 que existiera la igualdad y tildaba de 'envidiosos' a los que la defendían". Público, 27 de junio de 2013.
[11] "Entrevista a Jorge Verstrynge". Jotdown, marzo de 2013.
[12] "Rajoy ve la mejora económica como fruto de "coger el toro por los cuernos"". La Sexta, 6 de julio de 2014.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

¿Qué dijo Pablo Iglesias para ser censurado en el Parlamento Europeo?

Cada día es más difícil creer en esta Europa, trasmutada de los pueblos a los mercados, de las libertades a lo políticamente correcto. Un continente en manos de los grandes poderes económicos que no permite disidentes, que crea sufrimiento a propios y extraños, ya sea a base de austeridad o de apoyar golpes de estado. Un gigante con pies de barro que vende su alma al mismo diablo que la espía, más preocupada por los intereses de sus corporaciones que los de sus ciudadanos. Una Europa donde la libertad de expresión se respeta mientras no se diga nada que puede resultar incómodo.

Por todo eso apenas bastaron 50 segundos de críticas hacia las políticas intervencionistas de los Estados Unidos para que Pablo Iglesias fuese interrumpido en su intervención en la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo:
Antes, cuando mi compañero de grupo, Javier Couso,intervenía y definía la actitud de la UE como la de haber apoyado un golpe de estado, un miembro de esta comisión le llamaba español estalinista. Para no caldear los ánimos diré que no tengo la más mínima simpatía ni por Stalin ni por el señor Putin ni por el señor Yanukovich. Pero, ¿qué quieren que les diga?

La Unión Europea apoyó un desplazamiento de poder ilegal en Ucrania y apoyó un Gobierno que tiene en su seno a miembros de un partido neonazi. Esto no juzga la opinión de quien lo dice, éstos son hechos.

No es nada extraordinario en la política exterior que se apoyen golpes de estado. Como ustedes saben, uno de nuestros principales aliados, los EEUU llevan apoyando golpes de estados desde la teoría del dominó, pasando por la Doctrina Truman, la diplomacia de Kissinger o los casos recientes de Honduras o Egipto...


Se puede criticar a Cuba, a Venezuela, incluso a la poderosa China, pero los EEUU parecen ser intocables, no vaya a ser que el gigante norteamericano se enfade con su subalterno. A eso sólo se le puede llamar censura.

lunes, 25 de agosto de 2014

Más palos y recortes para los españoles

La imagen de la jornada

Fuente: Público
Cuando se juntan Rajoy y Merkel no puede salir nada bueno. La representante de la banca y las multinacionales alemanas suele convocar a reunión a su acólito principalmente para recordarle sus obligaciones hacia los planes de austeridad dictados desde la Europa de los mercados, de los que también forman parte la poderosa banca patria y las empresas que cotizan en el IBEX-35. La receta es la misma de los últimos años: destrucción de lo público y los derechos de las mayorías mediante recortes y, por si alguien protesta, palos. Que se lo digan a las personas heridas como consecuencia de ejercer su derecho a la protesta.

sábado, 31 de mayo de 2014

El fenómeno Podemos: sobre gatos, ratones y sentido común

Durante la mañana del domingo 25 de mayo recibí un mensaje en el móvil. Se trataba de una persona cercana que me pedía el enlace del vídeo de "los ratones". Pretendía enseñárselo a sus padres en un último intento para convencerlos de que no votasen en blanco. El día siguiente, a la hora del café, un conocido me confesaba que por primera vez se sentía liberado de las ataduras del voto útil y había dado su apoyo a quien realmente quería. A última hora de aquella jornada coincidía con dos amigos que estaban discutiendo sobre los resultados de las elecciones. "¿Pero qué va hacer 'el coleta' cuando llegue a Europa?, yo prefiero votar al PP sobre seguro", argumentaba uno de ellos.

Mordiéndome la lengua para no hacer un chascarrillo acerca del "sobre seguro", me limité a preguntar al aún votante popular si se sentía feliz con sus condiciones laborales. La obvia respuesta de alguien que hace años que no sabe lo que es un aumento de sueldo, que prolonga diariamente su jornada laboral sin cobrar más por ello, a quien sus jefes tratan como si de un favor le estuvieran haciendo por permitirle trabajar, me permitió ahondar en sus contradicciones. "¿Y a quién crees que votaron ayer los dueños de la empresa para la que trabajas?".

Desde la más simple lógica es inconcebible que explotados y explotadores vayan de la mano, apuesten los las mismas fuerzas políticas, compartan más intereses que el aire que respiran. Al fin y al cabo, de eso se trata la fábula de los ratones que con tan magnífica maestría contase Pablo Iglesias en un mitin de campaña. De la incongruencia de que una mayoría explotada confíe su gobierno a la minoría que los explota. Del país de los ratones que votaban a los gatos como gobernantes. Gatos negros, gatos blancos, gatos moteados. Siempre gatos.

Ya venía siendo hora de que, tan siquiera, los ratones aspirasen a ser dueños de su propio destino. Por supuesto que siempre ha habido personas y organizaciones con sinceros deseos de que aquello fuese una realidad, sería injusto no reconocerlo, pero han pecado o bien de una completa incomprensión de los mecanismos que mueven a las masas o bien, lo que es peor, de un molesto complejo de inferioridad.

El gran mérito de Podemos no ha sido el gesto contable de haber conseguido cinco eurodiputados en apenas cuatro meses de existencia, sino el haber hecho mella en el sentido común -en su acepción gramsciana-, hegemonizado hasta ahora por los grandes poderes, según el cual hay que votar "sobre seguro" o, lo que es lo mismo, a los partidos del régimen; que arriesgar apoyando a fuerzas de izquierda implica que los grandes empresarios se enfaden y nos pongan las cosas aún peor; que es mejor desentenderse de la política que, para eso, hay quienes piensan por nosotros.

En una situación de emergencia social como la que actualmente vivimos, el único camino posible para revertir la situación pasa por canalizar el descontento generalizado con las políticas que las mayorías llevamos sufriendo. Políticas lesivas para las mayorías, como las limitaciones de velocidad para los ratones de la fábula, que los convertía en presa fácil de los gatos. Llamémoslas recortes, flexibilidad laboral, subidas del IVA. Ataques a los derechos en una suerte de guerra de baja intensidad no declarada, pero llevada a cabo unilateralmente por los gatos de la fábula y los grandes poderes en la realidad. Esto se llama lucha de clases, aunque la mayoría aún no se haya enterado de ello.

Podemos ha sabido señalar al enemigo, esa clase antagonista que empieza a ponerse nerviosa y cada día que pasa lanza nuevas descalificaciones contra los promotores de esta iniciativa ciudadana. Por eso, cuando los personajes de la casta política -los gatos de la fábula que gobiernan para los gatos- acuden a los púlpitos de los medios de comunicación para tachar al proyecto Podemos de utopía regresiva, lepenista o, simplemente, friki, evidencian su temor al derrumbe de sus particulares torres de marfil, asentadas sobre décadas de conformismo y sumisión, debido a un potencial cambio de mentalidad fomentado por movimientos como Podemos. No obstante, volviendo a poner los pies en el suelo, no hay que olvidar que, en estos momentos, lo más revolucionario posible es ahondar en ese cambio de mentalidad para que rompa los tabúes, mitos y falacias en los que se apoyan los poderosos para mantener sus privilegios.

Al menos, la chispa de ilusión ha prendido en mucha gente, cosa que me confirmó un votante de Podemos cuando me confesaba que no había sentido tal ilusión con unas elecciones desde la época de Felipe González, allá por 1982. Le tuve que recordar que una sutil diferencia entre Podemos y el PSOE de los ochenta es que, mientras los socialistas fueron financiados por algunos poderes alemanes, los primeros recurrieron exclusivamente al apoyo de sus simpatizantes.

Nos encontramos ante el enésimo intento de las clases populares de arrebatar a los poderosos sus privilegios, su capacidad de decidir sobre nuestros destinos. Podemos ha nacido con vocación de convertirse en instrumento de politización de aquella gran parte de la ciudadanía que se declara apolítica, en el revulsivo necesario para que el espíritu de las mareas cívicas o el de los movimientos vecinales como Gamonal impregne al resto de la población. Quizás nos encontremos ante la oportunidad de articular a la sociedad en torno a los valores de libertad, igualdad y fraternidad en su concepción más humana.

La moraleja de aquella fábula es que la alternativa es la barbarie, como amenazan las opciones totalitarias en otros estados en Europa. O los ratones se hacen dueños de su propio destino, o vendrá finalmente alguna rata extremista al servicio de los gatos para sumir al pueblo en la intolerancia y la opresión. Sirva Podemos como una vacuna contra fascismos venideros.


miércoles, 21 de mayo de 2014

Cuando lo que está en juego es el futuro, ¿quién mueve Europa?

Las próximas elecciones al Parlamento Europeo se perfilan como un referéndum sobre la firma de un tratado comercial con los EEUU, apenas divulgado por los medios de comunicación mayoritarios, que plantea una seria de medidas realmente lesivas para la mayoría de los ciudadanos europeos. Lamentablemente, la postura de los principales partidos del régimen del 78 es favorable a este tratado.

El bipartidismo oficial en España insiste en evocarnos un futuro sin adjetivos, que la mayoría percibimos como muy oscuro, a la vez que intenta implicarnos en una Europa cada vez más alejada de las personas. Es el discurso de campaña de dos gigantes que acaban de descubrir sus pies de barro entre contradicciones como repetir que no son lo mismo[1], a pesar de no ocultar su predisposición a gobernar juntos si llegase el momento[2].

Las próximas elecciones al Parlamento Europeo poco tienen que ver con la escasa sensibilidad de género de un ex-ministro entomófago aficionado a comer yogures caducados[3], o la irrupción de una candidata que no sabe distinguir entre un consejero de Gas Natural y un líder revolucionario[4]. El próximo 25 de mayo se celebrará, sobre todo, un plebiscito donde se decidirá el futuro de la democracia en todo el continente. Un futuro que depende de la firma del Tratado de Libre Comercio entre EEUU y la UE. Así, sin que sirva de precedente, hay que reconocer que, en cierto modo, el Partido Popular dice la verdad en su eslogan cuando afirma que "lo que está en juego es el futuro".

Ya no nos encontramos ante aquella idílica Europa de los pueblos, hoy desfigurada entre medidas de austeridad y recortes. Ahora, más que nunca, vivimos en la Europa de los mercados. Una Europa al servicio de la oligarquía que envía hombres de negro a los estados desobedientes. Una Europa que se alía con instituciones financieras para someter a su periferia a la tiranía de la deuda. Una Europa que ya no aspira a ser los Estados Unidos de Europa que profetizase Winston Churchill, sino la Europa de los Estados Unidos.

Los ciudadanos no podemos dejar que la construcción de Europa quede en manos de los grandes poderes y sus acólitos, como hemos hecho desde los primeros días de la aventura europea. Lejano queda aquel primero de enero de 1986 cuando España entraba a formar parte de lo que hoy es la Unión Europea. En aquellos momentos Europa simbolizaba, para gran parte del pueblo español, los valores que durante cuatro décadas se le había negado. Modernidad, libertad e, incluso, ciudadanía pues, desde ese preciso instante, fuimos, además de súbditos españoles, ciudadanos europeos. Nos conformamos sólo con eso.

De aquel modo, los ciudadanos europeos fuimos parte pasiva en la reconstrucción del continente, más pendientes a cantos de sirena -y carteles en carreteras anunciando subvenciones con fondos europeos- que de ser protagonistas de aquel proceso. Aceptamos Maastricht y, más tarde, la Constitución Europea a ritmo de Los del Río sin un mínimo de escepticismo[5]. Todo aquello permitió asentar las bases de las actuales políticas de recortes que acabarían enterrando el espejismo del estado del bienestar.

Hoy en día, cuando ni tan siquiera se respira ilusión por esta Europa, se vuelve a dar una nueva vuelta de tuerca a las políticas neoliberales con la negociación, en el más absoluto de los secretos[6], de la Asociación Transat­lántica para el Comercio y la Inversión (ATCI o TTIP), un tratado de libre comercio que puede suponer un antes y un después en cuestiones de derechos fundamentales y de soberanía.

El TTIP tendrá graves implicaciones en nuestras vidas, como el hecho de que las multinacionales escapen definitivamente al control político de los estados[7]. Esto significará que las grandes empresas podrán saltarse las constituciones nacionales al poder recurrir a tribunales internacionales de arbitraje, que incluso podrán estar compuestos por abogados de las mismas compañías. Previsibles sentencias en contra de los estados no servirán más que para agravar su deuda, generando un fuerte efecto disuasorio en las administraciones públicas a la hora de decidir sus políticas. Así, es normal preguntarse cuántas demandas de los ciudadanos serán desoídas ante la onerosa amenaza de enfrentarse a gigantes multinacionales que tendrán la sartén por el mango. Será el final de los derechos contemplados por las constituciones nacionales para dar paso a los intereses corporativos. Los grandes lobbies, más poderosos que nunca, exigirán competitividad como eufemismo de competencia a la baja, lo que afectará a nuestros derechos fundamentales, a la sanidad, a los sueldos, a la calidad de nuestras vidas. Una situación en la que dejaremos de ser ciudadanos para pasar a ser simplemente consumidores propiedad de las grandes multinacionales.

Sin embargo, el Parlamento Europeo tendrá que aprobar el TTIP, por lo que aún hay esperanza. Por eso mismo, en esta ocasión, la abstención no sirve. Hay que poblar Estrasburgo de gente contraria a la firma del pacto EU-EEUU, pues ya sabemos que los partidos del régimen del 78, los que se quejan de desafección hacia la política, darán su apoyo al Tratado de Libre Comercio[8]. En esta ocasión, el voto es más importante que nunca.

Hemos de darnos cuenta que ésta no es la Comunidad Europea que en el 86 ingenuamente recibimos con el canto de "¡qué viva el IVA!". Nos encontramos ante una evolución -aún a peor- de aquella Europa de Maastrich que aceptamos hipnotizados por los cantos de sirena de los mercados, los mismos que luego nos arrastrarían a la actual crisis, los mismos que ahora nos hacen pagar por sus errores. Una Europa de mercaderes donde todo está en venta, incluso la democracia y los derechos fundamentales. Es por eso necesario que la clase trabajadora se apropie del "tú mueves Europa", arrebatándoselo a los grandes poderes fácticos, lanzando un claro mensaje de que ya no acepta más agresiones a la democracia y los derechos fundamentales.


[1] "No somos lo mismo". El País, 16 de mayo de 2014.
[2] "PP y PSOE buscarán un pacto de Estado para gobernar juntos a partir de 2015". Asturias 24, 7 de abril de 2014.
[3] "Cañete: "Yo abro la nevera, como un yogur caducado y no me sienta mal"". Público, 10 de enero de 2013.
[4] "Valenciano dice que transitó "de Jesucristo a la revolución"". EuropaPress, 6 de mayo de 2014.
[5] ""Los del Río", apoyando el Sí a la Constitución Europea con la fuerza de la razón". Rebelión, 15 de enero de 2005.
[6] "Lo que esconde el tratado comercial transatlántico". Diagonal Periódico, 7 de octubre de 2013.
[7] "Las multinacionales escaparán al control político con el Tratado de Libre Comercio UE-EEUU. Público, 20 de mayo de 2014.
[8] "PP y PSOE rechazan someter a referéndum el tratado de libre comercio entre EEUU y la UE ". El Diario, 7 de mayo de 2014.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Hooligans del Tratado de Libre Comercio EEUU-UE

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Fuente: El Diario
De repente nos encontramos ante un tratado entre los EEUU y la Unión Europea que está siendo desarrollado a espaldas de la ciudadanía. Un tratado con demasiados puntos oscuros que podrían afectar a los estándares sanitarios, medioambientales y democráticos de la actual Europa. Un tratado que, gracias a la claúsula Investor-State dispute settlement, antepone los intereses de las multinacionales a los de los estados. Un nefasto tratado pendiente aún de ser aprobado por el Parlamento Europeo sin que, previamente, se dé la oportunidad al pueblo español de mostrar su opinión al respecto. Los partidos del régimen -PP, PSOE, CiU, PNV y UPyD- lo han decidido así, rechazando el referéndum propuesto por el grupo de la Izquierda Plural.

viernes, 7 de marzo de 2014

Dios las cría... y gobiernan para los intereses de unos pocos

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Fuente: El Boletín
En unos pocos días, Yulia Timoshenko ha pasado de estar en la cárcel por delitos de corrupción a ser la estrella de un Congreso que el Partido Popular Europeo ha celebrado en Dublín. La ex-líder de la llamada "Revolución Naranja" y protagonista de su secuela "Euromaidan" pasa a reunirse con sus correligionarios en Europa, incluyendo a Dolores de Cospedal. Dos personajes en los que se pueden encontrar ciertas similitudes, además de las ideológicas, que seguro las llevará a comprenderse realmente bien. Así es de imaginar que ambas se consolaron, con traductor de por medio, repitiendo aquello de que "la corrupción es parte de la condición humana", que los sobres y los abusos de poder son como "simulaciones en diferido", que es normal que la gente de sus respectivos países se vea privada de derechos por tener que aceptar las exigencias de las oligarquías financieras, que para ellas los manifestantes por la libertad son aquellos que salen a las calles para defender sus intereses -aunque ondeen banderas con cruces gamadas y aguiluchos- mientras que los que salen para criticar sus políticas son nazis o filoetarras -por mucho que suspiren éstos por la libertad y la democracia-. Es lo que tiene ser multimillonario y tener que salir a la arena política para defender los intereses de los suyos: que los demás no somos nadie.

jueves, 27 de febrero de 2014

Un primer ministro banquero para Ucrania (al gusto del FMI)

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Fuente: La Nación
Como si se tratase de un déjà vu que nos devuelve a la reciente Italia tecnócrata de Monti o la Grecia de Papadimos, Ucrania amanece con un nuevo primer ministro también banquero. No importa que a sus espaldas recaiga un pasado de corrupción o que guste de fotografiarse junto a líderes fascistas; en esta época de democracia de baja intensidad parece ser que por encima de la voluntad de los pueblos se encuentran los intereses de la Unión europea o las recetas del FMI que, por supuesto, Arseni Yatseniuk seguirá a pies juntillas.

lunes, 2 de septiembre de 2013

La Comisión Europea pide a España que, a pesar de los recortes, siga pareciendo una democracia

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Fuente: La Vanguardia
Es una magnífica noticia que la Comisión Europea tome posición en la cuestión de la simbología fascista en España, indicando expresamente que "la exculpación, negación o trivialización flagrante intencionada y pública de los crímenes cometidos por regímenes totalitarios deben ser sancionables penalmente". Sin embargo, no podemos olvidar que es la misma Comisión Europea que erosiona nuestra democracia a base de imponer recortes y propiciar la destrucción de lo público, de obligarnos a jubilarnos cada vez más tarde y exigirnos reducciones de sueldos, de convertirnos, en definitiva, en la mano de obra barata y más desprotegida de Europa. Quizás, después de todo, el mensaje de la Comisión Europea sea que, a pesar de los recortes, España siga pareciendo una democracia.

miércoles, 28 de agosto de 2013

La herencia recibida en versión alemana

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Fuente: RT
En plena campaña electoral, Angela Merkel aprovecha un mitin para culpar a su antecesor en el Gobierno de la actual crisis de deuda de la zona euro. Según la presidenta alemana, el error de Schröder fue haber aceptado la entrada de Grecia en la unión monetaria. Este reedición de la herencia recibida se basa, al igual que la ya clásica versión española, en culpar a anteriores gobiernos de problemas coyunturales a un determinado proyecto de Estado. Alemania, principal responsable del proyecto europeo, parece olvidar que la actual crisis a la que hacen referencia es también reflejo del modelo asimétrico planteado desde el principio, donde los estados periféricos renuncian a sus industrias nacionales para beneficio de las existentes en los estados del centro y norte de Europa. Todo ello a cambio de ayudas y fondos estructurales que servirán para para reorientar las economías periféricas a sectores como el turismo, asegurando asimismo la compra de las manufacturas provenientes del centro de Europa, incluyendo industria pesada, alta tecnología y, sobre todo, armamento que serán financiados con dinero prestado por bancos fundamentalmente alemanes, franceses e ingleses. Así, independientemente de herencias, es normal que la periferia de Europa se encuentre en crisis.

sábado, 15 de junio de 2013

La paz no es un derecho cuando la guerra puede ser un negocio

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Fuente: Público
Resulta del todo incomprensible que haya naciones que no voten a favor de considerar la paz como derecho humano. Sin embargo, el pasado 13 de junio los EEUU, Japón y la mayor parte de los estados de la Unión Europea se opusieron a una resolución de Naciones Unidas con tal fin. Está claro que la paz no es tan rentable como la guerra, que permite el crecimiento de una poderosa industria controlada por los mismos países que votaron "no". La paz como derecho humano pondría en evidencia a aquellas potencias, que apoyan guerras neocoloniales e invasiones por motivos estratégicos. Obviamente, a aquellos países sólo les interesa hablar de paz sobre el papel, lejos de sus fronteras, que, para parecer pacifistas, se autootorgan Premios Nobel.

miércoles, 29 de mayo de 2013

La soberanía reside en la Europa del capital

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Fuente: El País
En una nueva demostración de quién manda en España, nos encontramos a una Comisión Europea exigiendo nuevas reformas. Con la excusa de ampliar el tope de déficit aceptado, la Europa del capital impone nuevas subidas de impuestos indirectos -fundamentalmente, IVA y carburantes-, reforma de las pensiones y una revisión a la actual reforma laboral. Más de lo mismo que implica más sacrificios para los de siempre, la clase trabajadora, mientras los poderosos aplauden con satisfacción las imposiciones del gran capital europeo.

lunes, 22 de abril de 2013

La Europa del capital proclama que siempre lleva la razón

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Fuente: Público
Dice Angela Merkel que "hay que aceptar que Europa tiene la última palabra en ciertas áreas". Naturalmente, se refiere a la Europa del capital, la que impone cambios exprés en las constituciones nacionales para que el pago de la deuda sea prioritario a las inversiones sociales, obviando ese otro título que afirma que la soberanía nacional recae sobre el pueblo. Por mucho que diga Merkel, de esta crisis no se va a salir obedeciendo ciegamente a los dictados de una oligarquía, sino cambiando las reglas de un juego que, en estos momentos, los más débiles lo llevan de perder.

martes, 26 de marzo de 2013

La caverna alemana también ataca a la clase trabajadora del sur de Europa

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Fuente: Postdigital
El editorial del periódico conservador alemán Die Welt, que tacha a los manifestantes del sur de Europa de "groseros e ignorantes políticos", bien podría haber sido firmado por cualquiera de los habituales de la caverna mediática española. Esta gente, autodenominada "de orden", confirma cada día su devota sumisión al gran capital europeo y los políticos que cumplen sus directrices. Dicen sentirse ofendidos cuando el pueblo griego o español señalan a Alemania como principal culpable de su situación. Por supuesto aquella afirmación peca de inexacta, pues en Alemania los verdaderos culpables de la destrucción de cualquier atisbo de bienestar social son sus élites financieras y no su pueblo. Con las elecciones cerca, es de suponer que la caverna mediática alemana recordará a sus ciudadanos que si en la Europa periférica nos va mal es por nuestra culpa, por perezosos, por desorganizados, por haber vivido por encima de nuestras posibilidades. Tópicos recurrentes que buscan evitar cualquier atisbo de solidaridad entre los trabajadores europeos y, sobre todo, ganar tiempo ante una situación que -tarde o temprano- también sufrirá el pueblo alemán.

martes, 5 de marzo de 2013

La Europa del capital amenaza de nuevo a los trabajadores españoles

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Fuente: Público
El hecho de que la Comisión Europea reclame a España nuevas subidas del IVA, endurecer la reforma laboral -¿más aún?- y retrasar de nuevo la edad de jubilación, indica que la Europa del capital se está tomando muy en serio condenar a la precariedad a los trabajadores de España, al igual que ya en su día hicieron con los de Grecia.

martes, 12 de febrero de 2013

El día en el que Mario Dragui privatizó el Congreso (y la valentía del diputado que se lo reprochó)

Ante la incomprensible conversión del Congreso en un búnker informativo, con motivo de la visita del ex-presidente para Europa de Goldman Sachs, se agradecen las valientes palabras del diputado Alberto Garzón, quien no tuvo reparos en señalar la condición profundamente antidemocrática de tal circunstancia.

Si, como en su día reconoció el propio presidente, lo único que nos queda a los españoles es "aceptar los sacrificios"[1], lo justo sería que, cuando menos, se nos permitiese escuchar de primera mano al hombre que lleva dictando el destino económico del Estado español durante el último año y medio. Sin embargo, por el contrario, la ciudadanía ha asistido perpleja a la conversión del Congreso de los Diputados en un búnker informativo, aislado del exterior a base de inhibidores de frecuencia[2]. Sin wi-fi, sin 3G, sin taquígrafos, sin periodistas, sin más testigos que el propio Draghi y los diputados, a quienes se les impide cualquier grabación de lo ocurrido en aquella sesión del Congreso[3]. Como bien dijera Alberto Garzón, una reunión clandestina con un poder antidemocrático. He aquí la transcripción de la valiente intervención de este diputado.
No me andaré con rodeos, Sr. Draghi. Usted viene como representante aquí de un poder antidemocrático. El mejor ejemplo de esta cuestión es esta sesión y sus condiciones de clandestinidad: una comunicación secreta, alejada de la ciudadanía.

Lo más preocupante de todo es que usted no viene aquí como consecuencia de un procedimiento normal en el que tenga que rendir cuentas ni a los parlamentos nacionales ni a ninguna entidad legítima. Viene por circunstancias ajenas a esta cuestión. Aparece aquí presentándose como un dios monetario todopoderoso, una persona cuya palabra es capaz de calmar y tranquilizar a los mercados. Y es cierto, pero también el BCE tiene una palabra capaz de chantajear y extorsionar a los países y aplicar y condicionar sus políticas sociales, sus políticas económicas sin que -insistía antes- ello derive de la legitimidad del pueblo. En definitiva, la filosofía del BCE se corresponde más con la herencia de Platón y Aristóteles, que denunciaban la Democracia porque decían que la ciudadanía no podía meterse en asuntos que fueran tan importantes. Es alergia a la democracia lo que tiene el BCE y nosotros queremos aprovechar para denunciarlo.

Pero además resulta que el BCE es el banco central más independiente del mundo, pero independiente de las personas no independiente de la ideología. La constitucionalización del objetivo exclusivo de la inflación es un objetivo ideológico que sirve sobre todo a las entidades financieras y no a la ciudadanía. No hay banco central en el mundo idéntico al BCE, ni siquiera la Reserva Federal, ni siquiera el Banco de Japón; de ahí que tengamos tan diferentes políticas monetarias aplicadas en el mundo.

No nos resulta tampoco ajeno, Sr. Dragui, cual es su trayectoria profesional y cual es su procedencia más inmediata. Esto podría explicar perfectamente por qué el BCE no hizo nada mientras se gestaba la crisis. El BCE elabora unos informes muy elegantes de estabilidad financiera, y está claro que estabilidad financiera no es precisamente lo que hemos tenido en los últimos años. Es el reflejo de que el BCE ha fracasado y en cualquier país normal, en cualquier institución normal, esto habría derivado en consecuencias políticas e incluso penales. En este sentido, probablemente el señor Trichet tendría que haber pasado ya por un juzgado.

Pero además resulta que, cuando se puede hacer algo, pasan cuatro años para que el BCE, en boca de usted, diga “haré lo que tenemos que hacer”. Cuatro años, y en ese recorrido usted también tiene una importancia brutal porque le pilla más de un año y medio desde entonces. ¿Qué pasó en esos cuatro años? Pues pasó que se permitió la presión de los especuladores sobre la deuda pública, pasó que se permitió todos los paraísos fiscales, pasó que se permitió la extorsión de los especuladores en los diferentes países. Pasó todo eso y el BCE no hizo nada. Así que por actividad  y por pasividad también le hago responsable de los recortes en las prestaciones sociales, en la educación, en la sanidad, etc. que, por supuesto, tienen consecuencias sociales como no puede dejar de ser de otra forma. En esos cuatro años se permitió y se sigue permitiendo en cierto sentido el enriquecimiento de una minoría y el rescate a los bancos. Evidentemente, ahí también tiene usted responsabilidad y probablemente debería estar acompañando a Trichet en esos tribunales.

¿Pero qué ha hecho el BCE en consecuencia? Ha estado rescatando al sistema financiero, ha estado dando ayudas, inyecciones billonarias de euros, al sistema financiero, flexibilización de las garantías, avales...


[1] http://www.rtve.es/noticias/20120711/frases-rajoy-no-podemos-elegir--no-tenemos-libertad/545301.shtml
[2] http://www.eldiario.es/politica/dia-Draghi-apago-Congreso_0_100440541.html
[3] http://www.publico.es/450536/izquierda-plural-burla-la-censura-y-publica-videos-de-la-comparecencia-de-draghi

domingo, 28 de octubre de 2012

¿Suicidios voluntarios o muertes inducidas?

Los recientes suicidios acontecidos por motivo de la crisis destapan no sólo una terrible estadística silenciada hasta ahora por los medios, según la cual tres suicidios diarios en España lo son por causas económicas, sino la sensación de que España se encuentra más cercana a la Grecia de la desesperación y la miseria de lo que muchos creían.

Algo no funciona en la Europa mediterránea, la misma que se jacta de moderna y civilizada, cuando un creciente número de sus ciudadanos deciden acabar bruscamente con sus vidas. Noticias como el reciente suicidio de dos personas[1][2], ahogadas por las deudas, suponen la incómoda toma de conciencia para la sociedad española de que la realidad griega se encuentra cada vez más cercana.

Ya no se trata de la excepción representada por aquel estado de la Europa septentrional, descrito por los grandes medios de comunicación como desorganizado, corrupto o derrochador[3], que se ve obligado a rendir cuentas por sus desmanes. La insistencia de los gobernantes en que "España no es Grecia"[4] queda cada día que pasa más en entredicho ante un panorama salpicado por el posible rescate, los disturbios en las calles, la precariedad de los servicios públicos y, ahora, los suicidios. Quizás España aún no sea Grecia, pero hay demasiadas evidencias de que está siguiendo su mismo camino.

Los recientes casos de suicidio no pueden quedar en el sensacionalismo, en el resplandor mediático de noticia por un día, sino que han de servir para destapar una realidad que lleva castigando a la ciudadanía desde hace demasiado tiempo. Al igual que los casos de suicidios a causa de la crisis en Grecia se ejemplifican con aquel farmacéutico jubilado que decidió quitarse la vida frente al Parlamento[5], los suicidios de españoles por la misma causa evocarán, por mucho tiempo, a los casos de Granada y Las Palmas los cuales, sin embargo, no son los primeros. Esta crisis lleva cobradas ya demasiadas vidas anónimas, como se constató en el reciente Congreso Nacional de Psiquiatría, celebrado en Bilbao, donde se reveló que uno de cada tres suicidios vienen originados por problemas económicos[6]. El promedio de suicidios en España asciende a nueve al día lo que corresponde, por tanto, a tres suicidios diarios por causas relacionadas con la crisis.

Es necesario que surja, de una vez por todas, un debate en la sociedad acerca de la realidad que afecta a la ciudadanía, sobre la conveniencia de un sistema que antepone los intereses de las élites financieras y empresariales al bienestar de la población. Si las personas son algo más que cifras y números con los que completar estadísticas, entonces es que algo falla. En otro caso, los tres fallecimientos diarios a causa de la crisis no son suicidios, sino muertes inducidas por un sistema desalmado.

La cuestión de los desahucios es tan sólo la punta de un iceberg que condena a miseria y precariedad a gran parte de la ciudadanía, cada vez más indefensa. Por eso da vergüenza ajena ver a todólogos y tertulianos neoliberales darse golpes de pecho reclamando la dación en pago, desde sus torres de marfil televisivas, una vez que la opinión pública reclama explicaciones acerca de los recientes suicidios. Por supuesto que es necesario que se adapte la Ley Hipotecaria a la situación actual -como se ha hecho en otros estados del entorno-, para así paliar el drama de los desahucios, pero centrarse exclusivamente en ese asunto es olvidar la raíz del problema.

Los ciudadanos de España, al igual que los de Grecia, Portugal o Italia, están condenados a vivir bajo la dictadura de la deuda y el control del déficit, convertidos en excusas perfectas para imponer políticas de austeridad, consistentes en minimizar el gasto público en la propia ciudadanía, mientras el Estado sigue siendo avalista de los desmanes de una banca irresponsable y especuladora. La ciudadanía tendría que preguntarse los motivos por los que, a pesar de pagar cada vez más impuestos -tanto directos como indirectos-, recibe menos servicios a cambio; tendría que cuestionarse asimismo por qué se está produciendo tal descarado trasvase de las rentas del trabajo hacia las del capital o por qué las desigualdades entre ricos y no ricos son cada vez mayores. Sin duda, la tasa de muertes por suicidio crecerán en España a medida que crezca la desesperanza y la impotencia entre la ciudadanía, un terrible signo de identidad de los tiempos venideros.


[1] "Se suicida por desahucio un joven en Las Palmas de Gran Canaria". Noticias Gran Canaria, 25 de octubre de 2012.
[2] "Trágico suceso en La Chana: un hombre de 54 años se quita la vida poco antes de ser desahuciado". Radio Granada, 25 de octubre de 2012.
[3] "Grecia derrocha dinero público en cortinas de 27.700 euros y con la fuga de 37.000 millones en impuestos". Te Interesa, 18 de octubre de 2011.
[4] "El PP advierte que "España no es Grecia"". Europa Press, 7 de abril de 2012.
[5] "Un jubilado griego se suicida ante el Parlamento por dificultades económicas". La Vanguardia, 4 de abril de 2012.
[6] "Nueve personas se suicidan cada día en España; tres por culpa de la crisis". El Correo, 26 de octubre de 2012.

domingo, 14 de octubre de 2012

¿Para cuándo un Premio Ig Nobel de la Paz para la Unión Europea?

Este artículo plantea, desde la perspectiva de la Europa mediterránea, lo absurdo de conceder el Nobel de la Paz a la Unión Europea del neoliberalismo, artífice del crecimiento de la pobreza y las desigualdades sociales entre sus ciudadanos, que no duda en apoyar derrocamientos de gobiernos por la fuerza, como el reciente caso de Libia.

La revista de humor científico Annals of Improbable Research celebra cada año una ceremonia en la Universidad de Harvard donde se otorgan premios a los trabajos de investigación que, según los organizadores, "primero hacen reír a la gente, y luego le hacen pensar"[1]. Concebidos como una sátira a los prestigiosos premios Nobel, los premios Ig Nobel son una crítica velada la la trivialidad en el mundo de la ciencia, la técnica y las humanidades.

Si, tal como dispuso Alfred Nobel en su testamento, el Premio Nobel de la Paz se ha de otorgar "a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz"[2], cabría preguntarse si, vista la trayectoria de algunos de sus recientes ganadores, tendría sentido que, en su lugar, les hubiera sido concedido el Premio Ig Nobel de la Paz.

Un rápido repaso al currículo de algunos de los galardonados por el Comité Nobel Noruego lleva a pensar que la voluntad del filántropo de origen sueco ha sido quebrantada en numerosas ocasiones. Poco se puede decir a favor de aquel comité cuando políticos de corte belicista como Theodore Roosevelt, Woodrow Wilson -promotores del imperialismo yanqui en América Latina[3]- o Henry Kissinger -quien, desde su posición de poder, antepuso oscuros intereses a los derechos humanos[4]- reciben el Nobel de la Paz. También habría que preguntarse por las aportaciones de Barack Obama o la Unión Europea para la consecución de un mundo más pacífico.

Descontando personas y asociaciones realmente merecedores del galardón, el Nobel de la Paz ha sido utilizado en demasiadas ocasiones como guiño político hacia los actores más importantes del panorama internacional en cada momento. El caso de Obama es claro cuando, siendo su único haber el lema "yes, we can!", le es otorgado el Nobel bajo la justificación oficial de que "sólo muy rara vez una persona tiene el mismo alcance que Obama ha tenido al capturar la atención del mundo y brindarle a su pueblo la esperanza de un futuro mejor"[5]. Argumento con muy poco peso frente al perentorio interés de Europa por recuperar la tradicional relación euroatlántica con los Estados Unidos vigente desde los tiempos de Truman hasta la salida de Bill Clinton de la Casa Blanca.

Aún más sorprendente la concesión del premio a la Unión Europea "por su contribución durante seis décadas al avance de la paz y la reconciliación, la democracia, y los derechos humanos en Europa"[6], justamente cuando la destrucción de derechos es más patente en los estados más débiles de la Unión. Poca democracia hay en una Europa construida casi exclusivamente por vía parlamentaria, a cuyo pueblo se le deja de escuchar desde el momento en el que muestra alguna oposición a los planes de construcción europea dictados desde los grandes poderes. Una Europa sometía a una oligarquía financiera, los famosos mercados a los que han de plegarse los gobernantes que deseen mantener su puesto. Un sueño roto de Europa de los Pueblos subvertido a la Europa del Capital a cuya ciudadanía se le impone una ideología, la neoliberal, sin otra elección.

La Unión Europea del control del déficit es la de los hombres de negro que supervisan las economías nacionales, sin importar compromisos electorales de los respectivos partidos en el poder; la de la troika que decide el futuro de millones de ciudadanos, a base de imponer recortes en gasto social; la de la destrucción del tejido público y el despido masivo de funcionarios; la de la condena a la precariedad a la Europa periférica.

También es la Unión Europea lacaya de la OTAN, cuyo secretario general se apresuró a aplaudir el Nobel de la Paz; la Europa que no dudó en bombardear parte de su territorio, los Balcanes, con tal de asegurar el Lebensraum de la Alemania por entonces recién unificada; la Unión Europea que mira a otro lado ante los abusos de Israel y Marruecos en Palestina y el Sahara respectivamente; la Unión Europea cómplice en la invasión de Afganistán y protagonista plena del derrocamiento de Gadafi, dirigente de una Libia cuya población disfrutaba, hasta entonces, del mejor índice de calidad de vida de toda África; la Unión Europea, por otra parte, indiscutible aliada de los regímenes totalitarios petrolíferos de Oriente Medio; la Unión Europea que irresponsablemente contribuye a empujar al pueblo sirio a una guerra civil. Paradójico resulta que se premie con el Nobel de la Paz a una Unión Europea con clara vocación militarista, que tan sólo garantiza la paz, como indica Jean-Luc Méchenlon, a "los mercados financieros, a los especuladores y a las utilidades bancarias"[7].

El término Ig Nobel proviene de un juego fonético con la palabra inglesa ignoble, que se traduce como "innoble", el vocablo más apropiado para describir el principal motivo que hay detrás de la concesión de Nobel de la Paz a la Unión Europea, que parece corresponder a la necesidad de encubrir el terrible proceso de transformación antidemocrático en que se encuentra sumido la Europa del capital, la Europa que sólo obedece a los mercados.


[1] Cit. en "Premio Ig Nobel". Wikipedia. La Enciclopedia Libre.
[2] Cit. en "Premio Nobel de la Paz". Wikipedia. La Enciclopedia Libre.
[3] Theodore Roosevelt es recordado por aplicar la militarista "diplomacia del garrote" para someter al dominio estadounidense a parte del Caribe y Centroamérica. Por su parte, Wilson intervino militarmente en México, Haití, Cuba, Panamá, República Dominicana y Nicaragua en virtud de su "diplomacia de las cañoneras".
[4] "Henry Kissinger, retrato de un asesino". El Correo de la Diáspora Latinoamericana, 17 de enero de 2005.
[5] Cit. en "Anexo: Ganadores del Premio Nobel de la Paz". Wikipedia. La Enciclopedia Libre.
[6] Ibid.
[7] "Nobel de la Paz a la UE, un premio de humor negro". HispanTV, 12 de octubre de 2012.