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sábado, 27 de junio de 2015

Alexis Tsipras vuelve a dar una lección de democracia a la Europa del Capital

Reproducimos a continuación este discurso de Alexis Tsipras, dirigido al pueblo griego, para anunciar la convocatoria de un referéndum sobre las propuestas de los poderes europeos.

Compatriotas míos, 
Durante los últimos seis meses, el Gobierno griego ha estado presentado batalla en mitad de unas condiciones creadas por una asfixia económica sin precedentes para poner en práctica nuestro mandato del 25 de enero [fecha de las últimas elecciones griegas]. Fue un mandato para negociar con nuestros socios con la misión de poner fin a la austeridad y restaurar la prosperidad y la justicia social en nuestro país. 
El objetivo era conseguir un acuerdo viable que respetara tanto la democracia como las normas europeas y condujera a una salida definitiva de la crisis. En todo este periodo de negociaciones, nos pidieron que adoptáramos los acuerdos de rescate que habían sido acordados con anteriores gobiernos, a pesar de que habían sido condenados de forma rotunda por el pueblo griego en las recientes elecciones. 
Pero nosotros, ni por un momento, contemplamos ceder. Eso hubiera sido lo mismo que traicionar vuestra confianza. 
Después de cinco meses de duras negociaciones, nuestros socios presentaron desgraciadamente en el Eurogrupo antes de ayer una propuesta, un ultimátum a la República Helena y el pueblo griego. 
Es un ultimátum que contraviene los principales fundadores y los valores de Europa, el valor de nuestra estructura común europea. 
Se pidió al Gobierno griego que aceptara una propuesta que suma nuevas cargas insoportables al pueblo griego y socava la recuperación de la sociedad griega y de su economía, no sólo manteniendo la incertidumbre, sino llevando aún más lejos los desequilibros sociales. 
Las propuestas de las instituciones incluyen medidas que llevarían a una mayor fragmentación del mercado laboral, recortes de pensiones, nuevas reducciones en los salarios del sector público y un aumento del IVA en alimentos, restaurantes y turismo, con la eliminación de las deducciones fiscales en las islas. 
Estas propuestas claramente violan las normas sociales europeas y el derecho fundamental al trabajo, la igualdad y la dignidad, dado que el objetivo de algunos socios e instituciones no era conseguir un acuerdo viable y beneficioso para ambas partes, sino la humillación de todo el pueblo griego.
Estas propuestas ponen en evidencia la fijación, especialmente del Fondo Monetario Internacional, en una austeridad dura y de castigo. 
Ahora es más necesario que nunca que las principales fuerzas europeas den un paso al frente y tomen iniciativas con las que trazar una línea firme en relación a la deuda griega, en una crisis que también afecta a otros países europeos y que amenaza el futuro de la unidad europea. 
Queridos compatriotas griegos. Asumimos hoy una responsabilidad histórica en favor de las luchas del pueblo helénico y de la protección de la democracia y de nuestra soberanía nacional. Es una responsabilidad ante el futuro del país. Y esa responsabilidad nos obliga a responder a este ultimátum con la voluntad del pueblo griego. 
Hace unos momentos, he reunido al Gobierno al que he propuesto la celebración de un referéndum para que el pueblo griego decida de forma soberana. La sugerencia ha sido aceptada de forma unánime. 
Mañana (por este sábado) el pleno del Parlamento griego se reunirá para ratificar la propuesta del Gobierno de un referéndum el próximo domingo 5 de julio, con la pregunta de si acepta o rechaza la propuesta de las instituciones [europeas]. 
Ya he comunicado mi decisión al presidente de Francia, a la canciller de Alemania y al presidente del BCE. Mañana (por este sábado) pediré formalmente a los líderes e instituciones de la UE una extensión de unos pocos días del programa [de rescate] para que el pueblo griego pueda decidir, sin presiones ni coerciones, como dicta la Constitución de nuestro país y la tradición democrática de Europa. 
Queridos compatriotas griegos, ante este ultimátum y chantaje, os convoco para que decidáis de forma soberana y con orgullo, como dicta la historia de Grecia, sobre la aceptación de esta [propuesta de] austeridad estricta y humillante, que no ofrece ningún fin a la vista ni opción que nos permita recuperarnos social y económicamente. 
Ante esta dura austeridad autocrática, debemos responder con democracia, serenidad y determinación. 
Grecia, el crisol de la democracia, debe enviar un claro mensaje democrático a Europa y la comunidad internacional. 
Estoy personalmente comprometido a que se respete el resultado de vuestra voluntad democrática, sea la que sea. 
Estoy completamente seguro de que vuestra elección estará a la altura de la historia de nuestro país y enviará un mensaje de dignidad a todo el mundo. 
En estos momentos cruciales, todos debemos recordar que Europa es el hogar común de sus pueblos. No hay dueños ni invitados en Europa. 
Grecia es y continuará siendo una parte indispensable de Europa, y Europa será una parte indispensable de Grecia. Pero Grecia sin democracia sería una Europa sin identidad ni dirección. 
Os convoco para que toméis las decisiones que se esperan de nosotros. 
Por nosotros, por las generaciones futuras y por la historia de los griegos. 
Por la soberanía y la dignidad de nuestro pueblo. 

domingo, 21 de junio de 2015

Definitivamente, Europa necesita de más Syrizas

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Fuente: 20 Minutos
Cuando la democracia funciona, la gente sale a las calles para apoyar a su gobierno, pues las políticas de cara al pueblo son las que legitiman a los políticos en el poder. Cuánta diferencia con la España que nos toca vivir, donde las manifestaciones son para mostrar el rechazo de la mayoría hacia las políticas destructivas por parte de un gobierno empeñado en beneficiar a los grandes poderes. Europa necesita más Syrizas como alternativa necesaria contra la erosión de derechos fundamentales, como herramienta para la construcción de una conciencia de pueblo antagonista a troikas, IBEX-35, FMI y demás artefactos de este capitalismo destructivo.

sábado, 28 de febrero de 2015

Unidos contra la ilusión de cambio del pueblo griego (y de los demás pueblos de Europa)

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Fuente: Europa Press
No sólo alzan la voz, sacando pecho ante los jefes de la Unión Europea, sino que mueven ficha para que todo intento de cambio en Grecia se evapore. El miedo a un contagio al resto de los países PIGS -Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España- de esa ilusión con la que el pueblo griego apoya al gobierno de Syriza ha convertido a España y Portugal, según palabras de Tsipras, en vertebradores de un eje cuyo único objetivo es el fracaso de cualquier negociación de Grecia frente al Eurogrupo. Una prueba más del miedo de los actuales gobiernos a alternativas transformadoras que podrían suponer una amenaza al actual estatus de los más poderosos en este continente cada vez más desigual.

lunes, 23 de febrero de 2015

Lacayos de la oligarquía europea que se crecen ante una Grecia débil

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Fuente: InfoLibre
Aquella reunión tuvo que ver lo más similar a un grupo de matones rodeando a alguien a quien consideran débil. Como esos casos de bullying en colegios e institutos donde los cobardes se arriman a la sombra de los abusones para dar un sentido a su insignificancia. Pusilánimes que aprovechan la presencia de los fuertes para congraciarse con ellos mientras les hacen el trabajo sucio, en el fondo temerosos del castigo del rufián, que prefieren ser esclavos que libres. Cuánto paralelismo entre gritar "haz lo que dice mi jefe o verás lo que es bueno" y alzar la voz para decir "tienes que ganarte la confianza de tus homólogos europeos y aprender cómo se hace política a nivel de Europa". Buen lacayo de la oligarquía europea, señor ministro.

Carta abierta de Alexis Tsipras a los ciudadanos alemanes

Reproducimos a continuación esta carta de Alexis Tsipras, dirigida al pueblo alemán a través del diario Handelsblatt el pasado 13 de enero[*], en un intento de hacerle comprender la situación actual del país heleno y la necesidad de alcanzar un nuevo acuerdo europeo que suponga el fin de la deudocracia.
La mayoría de ustedes, queridos lectores , ya tienen una idea preconcebida sobre el tema de este artículo, incluso antes de leerlo.

Pido a Dios que no les afecten los prejuicios. Los prejuicios nunca fueron buenos consejeros, especialmente durante los períodos en los que una crisis económica refuerza los estereotipos y genera fanatismo, nacionalismo e incluso violencia.
En 2010, Grecia ya no podía pagar los intereses de su deuda. Por desgracia, las autoridades europeas decidieron fingir que el problema podría ser superado con un mayor préstamo, sujeto a la austeridad presupuestaria, que, con precisión matemática, lo que hace es reducir drásticamente el ingreso nacional con el que supuestamente se van a pagar los préstamos nuevos y viejos.
El problema de la insolvencia fue tratado, entonces, como un problema de falta de liquidez. En otras palabras, Europa ha adoptado la táctica de los banqueros con peor reputación, que no reconocen los préstamos incobrables, prefiriendo hacer nuevos préstamos a la entidad insolvente, tratando de fingir que el préstamo original que usted está obteniendo dará buenos resultados, posponiendo, en realidad, la quiebra.
El sentido común sería suficiente para darse cuenta de que la adopción de la táctica de «demorar y fingir» llevaría a mi país a una situación trágica. En lugar de la estabilización de Grecia, Europa ha creado las condiciones para una crisis autosostenida que socava los cimientos de la propia Europa.
Mi partido y yo no estuvimos de acuerdo con la firma del acuerdo de mayo de 2010, en relación al préstamo, no porque ustedes, los ciudadanos alemanes, no nos hayan dado suficiente dinero, sino porque se nos entregó mucho más dinero del que se debía haber entregado y mucho más de lo que podíamos aceptar.
Ese dinero no sería, por así decirlo, una ayuda al pueblo griego, era para ser arrojado en el agujero negro de una deuda insostenible. Tampoco podía evitar el drástico aumento de la deuda pública griega a expensas de los propios sino que obligaría a nuestros socios a cargar perpetuamente con esa deuda, a expensas de los contribuyentes griegos y alemanes.
De hecho, en menos de un año, a partir de 2011, se confirmaron nuestras predicciones. La combinación de nuevos préstamos gigantescos y de rigurosos recortes en el gasto público disminuyeron drásticamente los rendimientos y no sólo no se pudo contener la deuda, sino que también se castigó a los ciudadanos más débiles, convirtiendo a personas que, hasta entonces, habían tenido una vida mesurada y modesta en pobres y mendigos, negándoles, sobre todo, la dignidad.
El colapso de los ingresos llevó a miles de empresas a la quiebra, dando un impulso al poder oligopólico de las grandes empresas que sobreviven. Los precios han caído, pero más lentamente que los salarios, lo que ha producido la reducción de la demanda global de bienes y servicios mientras que la deuda continuó su inexorable aumento.
En este contexto, la esperanza de un déficit cero aceleró, fuera de control y antes de que nos diéramos cuenta, el «huevo de la serpiente»: los neonazis comenzaron a patrullar los barrios con la difusión de su mensaje de odio.
La lógica de «demorar y fingir» se sigue aplicando, a pesar de su evidente fracaso. El segundo «rescate» griego, ejecutado en la primavera de 2012, cargado con un nuevo préstamo sobre los frágiles hombros de los contribuyentes griegos, añadió un corte de pelo a nuestros fondos de la seguridad social y financió una nueva cleptocracia despiadada.
Recientemente, respetados comentaristas han mencionado la estabilización de Grecia e incluso hablan de signos de crecimiento. Por desgracia, la «recuperación griega» no es más que un espejismo que debemos ignorar lo más pronto posible. El reciente aumento modesto del PIB real a un ritmo del 0,7%, no indica (como se ha planteado la hipótesis) el fin de la recesión, sino su continuación. Piensen en esto: las mismas fuentes oficiales situaron, en el mismo trimestre, una tasa de inflación de -1,80%, es decir, la deflación. Esto significa que el aumento del 0,7% en el PIB real se debió a una tasa de crecimiento negativo del PIB nominal.
En otras palabras, lo que ocurrió fue una reducción más rápida de los precios que el ingreso nacional nominal. Eso no es precisamente una razón para anunciar el final de los 6 años de recesión.
Déjenme decirles que este desafortunado intento de presentar una nueva versión de «estadísticas griegas», para declarar que la crisis griega ha terminado, es un insulto a todos los europeos. De largo, merecen saber la verdad acerca de Grecia y de Europa. Con toda franqueza, en la actualidad la deuda griega es insostenible y los intereses de la misma no podrán ser pagados, sobre todo porque Grecia sigue siendo objeto de una simulación de ahogamiento (waterboarding fiscal).
La insistencia en estas políticas sin salida, y la negación acerca de operaciones aritméticas simples, es muy costosa para el contribuyente alemán y al mismo tiempo condena a la indignidad permanente a una nación europea orgullosa.
Peor aún, de esta manera, pronto, los alemanes se volverán contra los griegos, los griegos contra los alemanes y, obviamente, el ideal europeo puede sufrir retrocesos catastróficos.
Con la victoria de SYRIZA, Alemania y, en particular, los trabajadores alemanes, no tienen nada que temer. Nuestra tarea no es crear conflictos con nuestros socios. Ni siquiera para obtener préstamos más grandes, o el equivalente, el derecho a déficits más altos.
Por el contrario, nuestro objetivo es lograr la estabilización del país, presupuestos equilibrados, y por supuesto el final de la gran contracción de los más débiles: los contribuyentes griegos, en el contexto de un acuerdo de préstamo pura y simplemente inaplicable.
Estamos comprometidos a poner fin a la lógica de «demorar y fingir», no en contra de los ciudadanos alemanes sino con la intención de obtener beneficios mutuos para todos los europeos.
Queridos lectores, me doy cuenta de que tras su «demanda» de que nuestro gobierno debe cumplir todas sus «obligaciones contractuales» subyace el tratar de evitar el temor de que, si nos dan un respiro, volvamos a nuestras viejas costumbres.
Entiendo esa ansiedad. Sin embargo, debo decir que no fue SYRIZA quien encubó la cleptocracia fingiendo la lucha por «reformas» que no afectan a los privilegios obtenidos ilegalmente. Nosotros estamos dispuestos a hacer grandes reformas y, para ello, debemos buscar un mandato del pueblo griego y, por supuesto, la colaboración de nuestros socios europeos, con el fin de llevarlas a cabo.
Nuestra tarea es conseguir un Nuevo Acuerdo Europeo, a través del cual nuestra gente pueda respirar, crear y vivir con dignidad. El 25 de enero, nació en Grecia una gran oportunidad para Europa. Una oportunidad que Europa no puede darse el lujo de perder.
Aléxis Tsípras

[*] Versión original y en otros idiomas disponibles en Red Voltaire.

viernes, 20 de febrero de 2015

La oligarquía alemana fomenta la lucha entre los últimos y los penúltimos

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Fuente: La Información
El principal periódico alemán, Bild, no ha tardado en aplaudir la firmeza del ministro de Finanzas de aquel país en su negativa de aceptar las peticiones de Grecia respecto a su deuda. Se está disfrazando su beligerancia e incomprensión hacia la situación del pueblo griego como una ejemplarizante actitud de castigo a unos bárbaros del sur, derrochadores e irresponsables que tienen lo que se merecen. El "habéis vivido por encima de vuestras posibilidades" vuelve a tomar forma, esta vez entre estados -y entre pueblos-. Vuelve a quedar patente que a los gobiernos europeos poco les importa el sufrimiento de cientos de miles de griegos, tan sólo quieren la tranquilidad de que el proyecto de Syriza fracase, como vacuna contra emergentes proyectos políticos contestatarios en otros estados de Europa. "No podemos pedir a los contribuyentes alemanes y europeos que paguen", es la envenenada declaración del gobierno alemán para fomentar la lucha entre los últimos -el pueblo griego- y los penúltimos -los pueblos de la todavía Europa rica-.

jueves, 5 de febrero de 2015

El pueblo con Syriza, el Gobierno griego con su pueblo

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Fuente: El Día
Grecia sigue marcando el camino. Hoy el pueblo heleno vuelve a dar una lección saliendo a las calles para apoyar a su Gobierno en su lucha contra el terrorismo financiero del BCE, empeñado ahora en dejar de aceptar los bonos griegos como garantía de refinanciación. En esta ocasión no habrán vallas en la plaza Syntagma que separen al pueblo del parlamento, pues hoy ambos van de la mano y de frente al enemigo común; tampoco antidisturbios armados en su contra, pues la orden del Gobierno es clara al respecto. Muchas cosas se podrán criticar al nuevo ejecutivo de Tsipras pero, desde luego, no que dé la espalda a su pueblo. Un atisbo de democracia se vuelve a asomar en Europa.

lunes, 26 de enero de 2015

Syriza: la esperanza griega llegó a su destino

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Fuente: Público
El día después de las elecciones en Grecia, habiéndose cumplido los pronósticos a favor de Syriza, podemos ver que la Tierra sigue girando, los relojes siguen dando la hora y, en definitiva, el mundo no se ha acabado. Serán los mismos agoreros que, interesadamente, hicieron campaña contra la formación que dirige Tsipras quienes traten de poner palos en las ruedas del carro del cambio social que hoy mismo comienza a moverse en Grecia. Los grandes poderes griegos y europeos querrán domar al nuevo presidente griego -y, si no, hacerle la vida imposible- para evitar que cualquier éxito por su parte contagie la insurrección griega al resto de los pueblos de Europa. Aún así, por arduo que se presente el panorama, el pueblo griego ha sabido demostrar en muchas ocasiones su determinación y ansias de cambio. Estamos con vosotros.

viernes, 12 de diciembre de 2014

El fantasma del miedo vuelve a Grecia ante la posibilidad de victoria de Syriza

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Fuente: Reuters
Con elecciones a la vista en Grecia, las grandes oligarquías europeas vuelven a sacar su artillería pesada para frenar la más que posible victoria de Syriza. El fantasma del miedo es nuevamente agitado desde los atriles oficiales, habiéndose pronunciado al respecto entidades como Moody's o el propio Juncker, quien no ha tardado en advertir que "los griegos saben muy bien lo que un resultado equivocado de esas elecciones supondría para Grecia y la zona euro". Toda una injerencia en el proceso electoral griego por parte de alguien inmerso en escándalos fiscales por beneficiar presuntamente a grandes multinacionales. Esperemos que esta vez el pueblo griego no sucumba al chantaje de los grandes poderes, inspiradores de la deudocracia que empobrece cada vez más a las mayorías del sur de Europa.

domingo, 24 de agosto de 2014

Un ilustrativo ejemplo del concepto alemán de "austeridad"

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Fuente: El Boletín
El Gobierno alemán gusta de exigir austeridad a los países de la Eurozona. En pocas palabras, con austeridad oficialmente se refieren a la reducción del gasto público y la subida de impuestos indirectos, lo que normalmente se refleja en recortes de servicios sociales que viene a afectar a la mayor parte de la población. Ahora bien, ¿en qué se emplea el supuesto ahorro que tendría que surgir de estas medidas? En España, básicamente, se emplea para inyectar liquidez a la banca privada (a través, por ejemplo de ventas a precio de saldo de bancos saneados con dinero público) para que ésta salde sus deudas con la banca alemana y, en el caso de Grecia, para la compra de material bélico a las grandes empresas de armamento de Alemania.

domingo, 18 de mayo de 2014

El desprecio a la democracia por parte de un gobierno al gusto de la troika

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Fuente: InfoGrecia
Cada vez más, Grecia parece el Chile de 1973 sin Pinochet pero con troika, sin la infame DINA pero con temibles hombres de negro. En Chile se realizaban ejecuciones sumarias, mientras en Grecia se deja morir a personas sin atención médica. En Chile se privatizó casi todo, Grecia va en el mismo camino. Ahora le toca el turno al agua en Tesalónica. La reacción del pueblo griego, harto de políticas neoliberales, ha sido la organización de un referéndum. En respuesta, el Gobierno griego -temeroso de un NO- ha decidido ilegalizar la consulta, amenazando con arrestar a los ciudadanos que participen en él. En definitiva, un ejemplo más del desprecio a la democracia que la Europa de los mercados preconiza.

miércoles, 9 de abril de 2014

El pueblo griego vuelve a las calles contra el austericidio

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Fuente: HispanTV
Grecia se ha convertido en el paradigma del fracaso de la austeridad como forma de gobierno. Como si de un bucle que se repite una y otra vez, la troika exige al pueblo griego nuevos sacrificios en forma de recortes, privatizaciones; nuevas mutilaciones en derechos fundamentales que sólo terminarán cuando éstos se diluyan en el recuerdo de un pasado que sin duda fue mejor. Es el presente en Grecia, el futuro cercano en España, Portugal o Italia y, muy posiblemente, el destino de toda Europa. Es la consecuencia directa de una falsa democracia relegada a los mercados, a los grandes poderes financieros, económicos e industriales, esta forma de gobierno donde el interés de unos pocos prima sobre los derechos fundamentales de la mayoría. ¿Qué otra cosa queda al pueblo europeo que organizarse, salir a las calles, resistir? Grecia, para lo malo y lo bueno, sigue marcando el camino.

miércoles, 8 de enero de 2014

Según la derecha griega, Syriza es ETA

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Fuente: Ekathimerini
Mientras el pueblo griego sufre un peligroso rebrote del fascismo a manos de Amanecer Dorado, la principal preocupación del Gobierno heleno consiste en manchar el nombre de Syriza. La derecha griega de Nueva Democracia parece haber aprendido de la española aquello de relacionar con el terrorismo lo que no le interesa como, en este caso, el ascenso de la izquierda, favorita en todas las encuestas para las próximas elecciones.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Desgraciado amanecer en Grecia

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Fuente: NewsIt
Las consecuencias de tolerar los fascismos, la apología a los extremismos de brazo arriba e inteligencia abajo, los discursos xenófobos y ultranacionalistas comienzan a percibirse en Grecia. Desgraciadamente, se están reportando episodios de palizas a jóvenes de izquierdas por parte de grupos de fascistas. En el caso del pasado viernes, un grupo de 50 descerebrados armados con palos e hierros la tomó contra unos pocos chavales que pegaban carteles para anunciar el festival anual del KKE. No sorprende saber que la policía griega, conocida por su generalizada simpatía hacia Amanecer Dorado, no llegó a tiempo para detener a ninguno de los simpatizantes de aquel partido fascista.

miércoles, 28 de agosto de 2013

La herencia recibida en versión alemana

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Fuente: RT
En plena campaña electoral, Angela Merkel aprovecha un mitin para culpar a su antecesor en el Gobierno de la actual crisis de deuda de la zona euro. Según la presidenta alemana, el error de Schröder fue haber aceptado la entrada de Grecia en la unión monetaria. Este reedición de la herencia recibida se basa, al igual que la ya clásica versión española, en culpar a anteriores gobiernos de problemas coyunturales a un determinado proyecto de Estado. Alemania, principal responsable del proyecto europeo, parece olvidar que la actual crisis a la que hacen referencia es también reflejo del modelo asimétrico planteado desde el principio, donde los estados periféricos renuncian a sus industrias nacionales para beneficio de las existentes en los estados del centro y norte de Europa. Todo ello a cambio de ayudas y fondos estructurales que servirán para para reorientar las economías periféricas a sectores como el turismo, asegurando asimismo la compra de las manufacturas provenientes del centro de Europa, incluyendo industria pesada, alta tecnología y, sobre todo, armamento que serán financiados con dinero prestado por bancos fundamentalmente alemanes, franceses e ingleses. Así, independientemente de herencias, es normal que la periferia de Europa se encuentre en crisis.

martes, 20 de noviembre de 2012

Un artículo más sobre el añito que nos lleva dando Rajoy

El año después de las elecciones generales de 2011 muestra cifras terribles que cuantifican la desastrosa situación de España. Las políticas de austeridad sólo sirven para ahondar en la frustración de la población que cada vez se ve más reflejada en la actual Grecia.

El anuncio de la fecha de las últimas elecciones generales, allá por julio de 2011, supuso un mal presagio. Veinte de noviembre, el día en el que los nostálgicos del antiguo régimen peregrinan al Valle de los Caídos a dar un nuevo último adiós a su referente ideológico. Es fácil imaginar como, entre lágrimas y cánticos, muchos de los asistentes a aquel acto se frotaban las manos con tan sólo pensar en los resultados de las elecciones.

El desenlace, hace ahora un año, es bien conocido. Los deméritos de Rodríguez Zapatero permitieron que Rajoy pasase a la historia como el candidato a presidente que supo aglutinar el voto de la facción más rancia de España con el de millones de ciudadanos bienintencionados que, de buena fe, pensaban que los problemas del país se arreglaban con un simple cambio de Gobierno.

Sin embargo, una vez alcanzado el ansiado sillón en La Moncloa las ilusiones se desvanecieron para la mayoría de sus votantes. Desde entonces, Rajoy ha demostrado ser un presidente débil, más interesado en las sucesivas elecciones autonómicas acontecidas a lo largo del año que en su labor de gobernar. Ni da explicaciones de lo que piensa hacer, ni sus acciones son coherentes respecto a las expectativas que levanta. Así, la sensación que tiene una parte de la ciudadanía es que su labor se reduce a señalar las fechas en las que se cumplirán los deseos de la Europa del gran capital, al que eufemísticamente se referiría en alguna ocasión como "la realidad"[1]. Siguiendo el aleccionamiento de Merkel, el presidente ha asumido el término austeridad en su acepción más perversa para dedicarse en cuerpo y alma a recortar. El destino reservado a España parece ser el de un Estado satélite de la Europa rica, cuyos ciudadanos, también de segunda, se dedicarán básicamente a producir bienes a bajo precio y servicios de turismo y hostelería para los visitantes adinerados.

Un año después las cosas pintan mucho peor que el día de las elecciones. No sólo se trata de los desastrosos datos económicos que nos deja tras este primer año, ni siquiera de las infames cifras de desempleo, de por sí ya alarmantes. El problema es que Mariano Rajoy está tomando medidas similares a las que condujeron a Grecia a la ruina social en la que ahora se encuentra inmersa.

Así, la destrucción de pilares básicos del incipiente bienestar del que disfrutábamos los españoles es ya una realidad. La educación y la sanidad públicas están heridas de muerte desde el momento en el que se decidió que parte de sus presupuestos era más útil si era destinado a sanear a la banca[2]. En cierto modo, algo de esperar de un partido cuyos gerifaltes habitan en torres de marfil que el resto de la ciudadanía. Al igual que los grandes empresarios y los banqueros, aquéllos no envían a sus hijos a la escuela pública ni hacen uso de la sanidad pública.

Llegados a este punto es justo admitir que el problema no es exclusivamente Rajoy ni el Partido Popular. La cuestión es más profunda que unas siglas, llegando hasta el propio modelo de Estado. Simplemente, la soberanía no está en manos del pueblo sino de una poderosa oligarquía que hace y deshace a su antojo a través de sumisos capataces que firman leyes.

Sin embargo, no se puede olvidar que la misma insensibilidad que Rajoy ha manifestado hacia sus votantes al incumplir la mayor parte de sus promesas electorales[3], la ha mostrado hacia los asalariados castigándolos con la peor reforma laboral imaginable, por lo que la reacción de la clase obrera no se ha hecho esperar. Por ello Rajoy es el primer presidente en recibir dos huelgas generales en un año. Todo un récord. A todo esto, la reacción del ejecutivo de Rajoy ha sido criminalizar la protesta. La dureza con la que se reprimen las movilizaciones ciudadanas quedó patente durante la pasada jornada de huelga general, cuando se repitieron sucesos de ciudadanos pacíficos gravemente heridos[4][5][6]. No podemos olvidar de donde salieron las órdenes de actuar con contundencia. Mientras tanto, el código penal ha sido endurecido de modo que quieres rompan mobiliario urbano no salgan de rositas. Por el momento, en el Ministerio de Justicia parecen haberse olvidado de endurecer las penas para quienes cometan delitos de índole económico y fiscal.

En definitiva, el camino recorrido durante este "año mariano" de seguro está despertando los más húmedos sueños de los elementos más reaccionarios de la sociedad española. Un Gobierno "como Dios manda" que seguirá provocando huelgas, movilizaciones y altercados en las calles. Mientras tanto, la frustración provocada entre muchos votantes del Partido Popular resentidos con el constante incumplimiento de sus promesas electorales, podría ser canalizada por alguna advenediza agrupación política que tome el papel de los fascistas griegos de Amanecer Dorado. Pésimo futuro nos espera si esto llegase a ocurrir.


[1] "Rajoy admite que sus promesas estaban fuera de la realidad". Público, 2 de septiembre de 2012.
[2] http://politica.elpais.com/politica/2012/04/09/actualidad/1333985643_619652.html
[3] http://maspublico.com/2012/11/20/un-ano-del-gobierno-de-rajoy-en-ocho-promesas-incumplidas/
[4] http://www.20minutos.es/noticia/1648327/0/barcelona-hospital-sant-pau/manifestacion-huelga-general-14N/mujer-herida-ojo/
[5] http://tribunadeljurista.foroes.net/t3257-video-que-desenmascara-las-mentiras-de-la-policia-murciana-fueron-ellos-quienes-desfiguraron-la-cara-a-este-ciudadano
[6] http://www.huffingtonpost.es/2012/11/14/un-menor-de-13-anos-herid_n_2129821.html?utm_hp_ref=spain

domingo, 28 de octubre de 2012

¿Suicidios voluntarios o muertes inducidas?

Los recientes suicidios acontecidos por motivo de la crisis destapan no sólo una terrible estadística silenciada hasta ahora por los medios, según la cual tres suicidios diarios en España lo son por causas económicas, sino la sensación de que España se encuentra más cercana a la Grecia de la desesperación y la miseria de lo que muchos creían.

Algo no funciona en la Europa mediterránea, la misma que se jacta de moderna y civilizada, cuando un creciente número de sus ciudadanos deciden acabar bruscamente con sus vidas. Noticias como el reciente suicidio de dos personas[1][2], ahogadas por las deudas, suponen la incómoda toma de conciencia para la sociedad española de que la realidad griega se encuentra cada vez más cercana.

Ya no se trata de la excepción representada por aquel estado de la Europa septentrional, descrito por los grandes medios de comunicación como desorganizado, corrupto o derrochador[3], que se ve obligado a rendir cuentas por sus desmanes. La insistencia de los gobernantes en que "España no es Grecia"[4] queda cada día que pasa más en entredicho ante un panorama salpicado por el posible rescate, los disturbios en las calles, la precariedad de los servicios públicos y, ahora, los suicidios. Quizás España aún no sea Grecia, pero hay demasiadas evidencias de que está siguiendo su mismo camino.

Los recientes casos de suicidio no pueden quedar en el sensacionalismo, en el resplandor mediático de noticia por un día, sino que han de servir para destapar una realidad que lleva castigando a la ciudadanía desde hace demasiado tiempo. Al igual que los casos de suicidios a causa de la crisis en Grecia se ejemplifican con aquel farmacéutico jubilado que decidió quitarse la vida frente al Parlamento[5], los suicidios de españoles por la misma causa evocarán, por mucho tiempo, a los casos de Granada y Las Palmas los cuales, sin embargo, no son los primeros. Esta crisis lleva cobradas ya demasiadas vidas anónimas, como se constató en el reciente Congreso Nacional de Psiquiatría, celebrado en Bilbao, donde se reveló que uno de cada tres suicidios vienen originados por problemas económicos[6]. El promedio de suicidios en España asciende a nueve al día lo que corresponde, por tanto, a tres suicidios diarios por causas relacionadas con la crisis.

Es necesario que surja, de una vez por todas, un debate en la sociedad acerca de la realidad que afecta a la ciudadanía, sobre la conveniencia de un sistema que antepone los intereses de las élites financieras y empresariales al bienestar de la población. Si las personas son algo más que cifras y números con los que completar estadísticas, entonces es que algo falla. En otro caso, los tres fallecimientos diarios a causa de la crisis no son suicidios, sino muertes inducidas por un sistema desalmado.

La cuestión de los desahucios es tan sólo la punta de un iceberg que condena a miseria y precariedad a gran parte de la ciudadanía, cada vez más indefensa. Por eso da vergüenza ajena ver a todólogos y tertulianos neoliberales darse golpes de pecho reclamando la dación en pago, desde sus torres de marfil televisivas, una vez que la opinión pública reclama explicaciones acerca de los recientes suicidios. Por supuesto que es necesario que se adapte la Ley Hipotecaria a la situación actual -como se ha hecho en otros estados del entorno-, para así paliar el drama de los desahucios, pero centrarse exclusivamente en ese asunto es olvidar la raíz del problema.

Los ciudadanos de España, al igual que los de Grecia, Portugal o Italia, están condenados a vivir bajo la dictadura de la deuda y el control del déficit, convertidos en excusas perfectas para imponer políticas de austeridad, consistentes en minimizar el gasto público en la propia ciudadanía, mientras el Estado sigue siendo avalista de los desmanes de una banca irresponsable y especuladora. La ciudadanía tendría que preguntarse los motivos por los que, a pesar de pagar cada vez más impuestos -tanto directos como indirectos-, recibe menos servicios a cambio; tendría que cuestionarse asimismo por qué se está produciendo tal descarado trasvase de las rentas del trabajo hacia las del capital o por qué las desigualdades entre ricos y no ricos son cada vez mayores. Sin duda, la tasa de muertes por suicidio crecerán en España a medida que crezca la desesperanza y la impotencia entre la ciudadanía, un terrible signo de identidad de los tiempos venideros.


[1] "Se suicida por desahucio un joven en Las Palmas de Gran Canaria". Noticias Gran Canaria, 25 de octubre de 2012.
[2] "Trágico suceso en La Chana: un hombre de 54 años se quita la vida poco antes de ser desahuciado". Radio Granada, 25 de octubre de 2012.
[3] "Grecia derrocha dinero público en cortinas de 27.700 euros y con la fuga de 37.000 millones en impuestos". Te Interesa, 18 de octubre de 2011.
[4] "El PP advierte que "España no es Grecia"". Europa Press, 7 de abril de 2012.
[5] "Un jubilado griego se suicida ante el Parlamento por dificultades económicas". La Vanguardia, 4 de abril de 2012.
[6] "Nueve personas se suicidan cada día en España; tres por culpa de la crisis". El Correo, 26 de octubre de 2012.

martes, 19 de junio de 2012

El Grecia-Alemania más importante se jugó el domingo 17 de junio

El próximo cruce futbolístico entre las selecciones de Alemania y Grecia en la Eurocopa es señalado, por algunos medios, como el partido en el que los griegos podrán desquitarse de los alemanes que amenazan su soberanía. La realidad es que el partido ya se jugó el pasado domingo, en unas elecciones en las que ganó el equipo por el que había apostado la oligarquía Alemana.

"Grecia puede ganar a Alemania"[1] repiten los medios de comunicación griegos para el aleccionamiento de una población desmoralizada, que comprende que la fuente de sus problemas se encuentra en Alemania. El cruce de cuartos de final en la Eurocopa es el único desahogo que se permite a la ciudadanía griega, una concesión de fútil esperanza en forma de victoria futbolística.

Sin embargo, a pesar de la pasión entre los hinchas de una afición, transmitida por igual al resto de un pueblo que sufre la vejación del desmontaje del Estado del Bienestar, tan sólo se trata de fútbol. Noventa minutos de gritos, aplausos, emoción, frente a cuatro años de crisis, y los que quedan por venir. El circo mediático vuelve a cumplir su papel amnésico para que el pueblo griego proyecte a través de sus seguidores -quienes aún tengan la posibilidad de costearse un viaje a Polonia- la frustración de sentirse la cenicienta de Europa, los eternos morosos, los pobres sin remedio.

Pero los griegos se encontrarán ante un espectáculo participado por once millonarios en cada mitad del campo: magníficos futbolistas, apasionados de su deporte, que simplemente irán a realizar su trabajo. La eventual victoria de Grecia será únicamente el resultado de una disputa deportiva en la que sólo puede ganar uno. Las banderas, la tarde del jueves 22 de junio, tendrán aún menos significado. La gloria de Grecia, para el pueblo griego, no cambiará con el resultado de un partido de fútbol.

Y es que el verdadero Grecia-Alemania se jugó en casa unos días antes. Un partido entre el pueblo griego y el capital privado alemán. Una disputa cuyo campo de fútbol se extendía por toda Grecia, de la que muchos ciudadanos no supieron apreciar su alcance. La intromisión de Angela Merkel, un día antes de las pasadas elecciones, pidiendo el voto para quien fuese a mantener sus compromisos con Alemania[2] fue el primer aviso de gol. El siguiente intento de gol vino por parte de Jean-Claude Junker, presidente del Eurogrupo, quien advertía de consecuencias "imprevisibles"  en caso de una victoria de Syriza[3].

Miedo, intromisión, continuas injerencias. Todo el establishment mediático europeo se había unido al once titular de Alemania en su particular intento de golear al pueblo griego. La edición alemana de Financial Times pedía directamente el voto para Samarás y su partido Nueva Democracia[4].

Finalmente, en el último minuto, llegó el gol que decidiría la contienda. Fue en propia puerta. El pueblo griego había renunciado a pelear, aunque muriese en el intento, por elegir su destino. Los resignados otorgaron el voto al mismo bipartidismo que condujo al país a la ruina; los confundidos, a la extrema derecha[5].

Sin embargo, la historia sigue. El bravo pueblo griego que sorprendió a la clase trabajadora de todo el continente con su docena de huelgas generales, despertará de nuevo. Es cuestión de supervivencia. Los intentos de someter a toda una ciudadanía, ante el cargo de conciencia de lo que no son, no pueden durar siempre. De nada vale trasladar la decepción a los estadios, fomentar enfrentamientos entre los "vagos" griegos y los "abusones" alemanes. Tales tópicos sólo son reflejo de las manipulaciones por parte de las oligarquías que se han enriquecido -aún más- por esta crisis[6]. Oligarquía alemana y oligarquía griega, juntas contra todo un pueblo, independientemente de su bandera.


[1] "El fútbol, un bálsamo para la situación griega". Información, 17 de junio de 2012.
[2] "Merkel se "entromete" en las elecciones griegas de mañana". Gomera Actualidad, 16 de junio de 2012.
[5] "Partido neonazi "Amanecer dorado" se arraiga en Grecia". El Economista, 18 de junio de 2012.
[6] Alberto Garzón: "¿Son los griegos unos vagos?". 14 de mayo de 2010.

domingo, 17 de junio de 2012

La injerencia alemana y el acoso mediático a Syriza

Todo indica que la banca privada alemana ha dado claras instrucciones al Gobierno de Merkel y a todo el establishment mediático europeo para desincentivar la intención de voto de la ciudadanía griega a Syriza. La táctica del miedo a un futuro aún peor para Grecia es el único argumento que queda a una oligarquía que niega sistemáticamente el derecho de todo un pueblo a elegir libremente su destino.

Según se ha ido acercando la fecha del 17 de junio de 2012, el nerviosismo entre los representantes de la denominada troika se ha hecho más que notable. Por primera vez en muchísimo tiempo, se ha presentado la posibilidad real de que un candidato que cuestiona el dogma neoliberal pueda acceder a la presidencia de un estado europeo.

El clásico bipartidismo, por el cual dos partidos perfectamente en sintonía con las directrices económicas de la Unión Europea se suceden en los distintos gobiernos a lo largo del tiempo, se encuentra amenazado por la emergencia de Syriza. En vista de las favorables encuestas para esta formación política, Alemania, cuyo papel en Europa se reduce a asegurar que sus banqueros cobren las deudas de los estados periféricos, comenzó una campaña del miedo destinada a desincentivar la intención de voto de los ciudadanos griegos hacia el partido de izquierdas. 

Por supuesto, el establishment mediático ha sido el primero en cargar tintas contra Syriza, que comenzó por lo fácil: el nombre de la entonces coalición. Syriza (ΣΥΡΙΖΑ) es el acrónimo de Συνασπισμός Ριζοσπαστικής Αριστεράς, que se traduciría como "Coalición de Izquierda Radical". El término "radical" ha sido repetido hasta la saciedad en la mayoría de las noticias referentes a la coalición. El término "radical", fuera de contexto, tiene connotaciones negativas. A casi nadie le gusta ser tachado de radical, pues  puede ser sinónimo de extremista, de fanático. Sin embargo, la entrada tercera del término "radical" en el Diccionario de la RAE lo define como "partidario de reformas extremas, especialmente en sentido democrático"[1], sentido mucho más acorde con las intenciones declaradas por el partido griego en su programa electoral.

Así, radicalidad se ha asociado con peligro para Europa. Se ha hablado del impacto de unos resultados favorables a Syriza que harían tambalear las bolsas europeas y al propio euro. La misma mañana de las elecciones, un titular en El País decía "Los griegos deciden en las legislativas el futuro del país y del euro"[2], en el que se implícitamente se asociaba una eventual victoria de Syriza con la salida de Grecia de la moneda europea. Si bien no es novedad afirmar que el pueblo griego lo está pasando realmente mal, su situación sería incluso aún peor en el caso de una eventual salida del euro, pues la consiguiente devaluación de la nueva moneda agravaría su emprobrecimiento, al afectar a sus ahorros y poder adquisitivo[3]. El asunto de la salida del euro ha sido utilizado como elemento de manipulación de tal calado que el líder de Syriza, Alexis Tsipras, ha tenido que aclarar repetidas veces su intención de mantener a Grecia en la Eurozona[4], llegando a hacer evolucionar su eslogan electoral a un clarificador "con los radicales y con el euro"[5]. Quien mejor ha expresado la situación de acoso a Syriza ha sido el Responsable Internacional de la formación, Costas Isychos, al sostener que todo el asunto de la salida del euro "es un chantaje mediático y político antes de las elecciones"[6].

La intención de Tsipras, tal como ha dejado claro en su programa electoral, es la ruptura con las políticas de austeridad que tanto daño han hecho a la clase trabajadora en Grecia, Portugal o España. La cuestión, como ya se apuntó anteriormente, es que estas políticas son impuestas por Alemania con el objetivo de asegurar los cobros de su banca privada. He ahí el temor del Gobierno Merkel: Syriza quiere hacer buena la máxima de que "si usted debe 6.200 euros a un banco tiene un problema, pero si debe 620.000 euros el problema es del banco". Más aún, el BCE no se encuentra en condiciones de permitir la salida de Grecia del euro, aunque llegase a gobernar un partido favorable al regreso al dracma. El motivo lo explica el profesor Vicenç Navarro, quien explica que la salida de Grecia del euro supondría un coste para Alemania del orden de 300.000 millones de euros, con un efecto contaminante sería imposible de evitar que "forzaría una inversión enorme por parte del BCE y Alemania a fin de que no se colapsaran España e Italia"[7].

Cuando Merkel anima a los ciudadanos griegos a votar a aquellas formaciones que digan "sí, mantendremos nuestros compromisos [del pago de la deuda]"[8], trata de eludir el derecho del pueblo griego a realizar una auditoría pública de su deuda, para determinar así qué parte de la deuda puede considerarse "odiosa" y, por tanto, procederse a su anulación. Ni que decir tiene, los primeros perjudicados por tal medida serían los bancos privados alemanes. Por eso mismo, Jean-Claude Junker, presidente del Eurogrupo, ha enviado un claro mensaje al electorado griego de las "impredecibles" consecuencias para la Unión Europea de una victoria de Syriza[9].

Grecia, la cenicienta de Europa, vuelve a sufrir una segunda injerencia en su política doméstica. Primero fue la imposición del tecnócrata Lukas Papadimos como presidente de Gobierno. Ahora, el chantaje del miedo a la población griega para que se abstenga de votar a un partido cuyo programa da la espalda a las nefastas políticas neoliberales, las mismas que llevaron a los trabajadores de todo un país a la ruina. Como bien indica el periodista Pascual Serrano, "cuando ganan los suyos es la fiesta de la democracia y cuando no consiguen ganar es un cataclismo"[10].


[1] Definición de "radical" en el Diccionario de la Lengua Española, RAE.
[3] "Lo que realmente importa a los griegos… y decidirá su voto". La Información, 17 de junio de 2012.
[7] Vicenç Navarro: "Por qué el euro no está en peligro". Sistema, 8 de junio de 2012. 
[8] "Merkel se "entromete" en las elecciones griegas de mañana". Gomera Actualidad, 16 de junio de 2012.
[10] Pascual Serrano: "Ahora los medios ven una “tragedia griega” en la “fiesta de la democracia”". Mundo Obrero, 15 de junio de 2012.

sábado, 16 de junio de 2012

Políticas sociales: el programa electoral de Syriza y su extrapolación al Estado español

Este artículo continúa el recorrido por el programa electoral de Syriza para las elecciones de junio de 2012 en Grecia, centrándose en esta ocasión en las propuestas de carácter social, analizando asimismo la posibilidad de su extrapolación a la realidad española.

Si en artículos anteriores se revisaron las propuestas relacionadas con la deuda pública o la política fiscal, en éste se analizarán las políticas sociales propuestas por Syriza en su programa electoral[1]. Como ejercicio de política-ficción, se planteará la posibilidad de su extrapolación al Estado español.

Utilizar los edificios del Gobierno, la banca y la Iglesia para alojar a las personas sin hogar.

En un momento de crisis no sólo económica sino social, no es mala idea legislar para que los edificios sin uso de administraciones, bancos o Iglesia sean reacondicionados para, temporalmente, alojar a quienes estén sin vivienda.

Asimismo, es inconcebible la cantidad de edificios y viviendas vacías existente mientras cada día tenemos noticias de nuevos desahucios, más gente sin hogar. El artículo 47 de la Constitución Española de 1978 deja bien claro el derecho a una vivienda digna. Sería por tanto legítimo que el Estado forzase a la banca a liberar la inmensa bolsa de viviendas vacías de las que dispone, que no saca a la venta para evitar una caída de los precios. Esa actitud de la banca es, ni más ni menos, que otro modo de especulación.

La cuestión de la vivienda, como elemento básico de bienestar, requiere un tratamiento serio que también implicaría el control de propietarios de múltiples viviendas que adquirieron en épocas de bonanza, y en la actualidad se dedican a su alquiler que, en ocasiones prefieren dejar vacías antes que alquilar por debajo de determinados precios. Para evitar actividades especulativas, podría conseguirse el compromiso de los ayuntamientos para utilizar el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) como herramienta para limitar el número de viviendas sin uso en muchos lugares de la geografía española. Esta medida podría hacerse también extensible a los locales comerciales, sujetos habitualmente a una especulación desmedida que dispara el precio de sus alquileres, dificultando la supervivencia de los negocios que sustentan a pequeños empresarios y autónomos.

Ayudas de hasta el 30% de sus ingresos para las familias que no pueden afrontar sus hipotecas.

Es una medida solidaria que, acompañada de una ley que contemplase de modo eficiente la dación en pago, evitaría muchos desahucios. No obstante, sería importante que el Estado estableciera mecanismos para evitar la picaresca y que personas que, desde la economía sumergida, tienen ingresos importantes se aprovechen de estas ayudas.

Subir las prestaciones de desempleo para los parados. Aumentar la protección social para las familias monoparentales, los ancianos, los discapacitados y los hogares sin ingresos.
No es justo el argumento neoliberal que sostiene que las prestaciones para el desempleo fomentan la holgazanería. La prestación de desempleo es un derecho que ha de ser respetado: quien pierde su puesto de trabajo se merece una protección. Lo importante es, de nuevo, la existencia de mecanismos de control de la picaresca y el fraude.

Rebajas fiscales para los productos de primera necesidad.

Esta medida tendría que afectar fundamentalmente al IVA, que tendría que ser de un tipo muy reducido para productos de primera necesidad.

Poner en marcha comedores en los colegios públicos para ofrecer desayuno y almuerzo gratuito a los niños.

Se trata de una medida deseable que, además de suponer un alivio económico para los padres, permitiría una mejor compatibilización de las jornadas laboral y escolar.

Aumentar los fondos para la sanidad pública hasta los niveles del resto de la UE (la media europea es del 6% del PIB y Grecia gasta el 3%).

En España el gasto en sanidad pública, aún mayor que el aplicado en Grecia, es inferior a la media europea, representando éste tan sólo el 79,5% del gasto sanitario público per cápita del promedio de la UE-15[2]. La principal causa de la subfinanciación de la sanidad pública española, respecto a la europea, es la reticencia de los sectores más pudientes de la población a aceptar el pago de más impuestos[3]. Un aumento de los fondos para la sanidad pública ha de ir acompañada, necesariamente, de una reforma fiscal progresiva por la que las rentas superiores sean las que más aporten.

Nacionalizar los hospitales privatizados. Eliminar toda participación privada en el sistema público de salud.

Los últimos recortes del ejecutivo de Rajoy presagian la degradación de la calidad de los servicios sanitarios. Un objetivo no explícito de estos recortes es la potenciación de la sanidad privada. Ni más ni menos, la destrucción de la sanidad pública implica una gran oportunidad de negocios para aseguradoras y otras empresas privadas que desean hincar el diente en un sector tan apetecible que, por meras cuestiones biológicas, siempre va a disponer de clientes[4].

En la actualidad, las estadísticas muestran que el sector privado sanitario atiende principalmente a las rentas más altas. El servicio privado se centra principalmente en ventajas relacionadas con la comodidad, que se resumen en la disposición de una cama por habitación, un mayor tiempo en la duración de la visita médica y una lista de espera inferior. Sin embargo, la calidad del servicio en cuanto a recursos y calidad del personal es superior en la pública. Otro elemento diferenciador que no puede subestimarse es el afán de lucro natural de cualquier empresa privada, incluyendo en ello a las compañías del ramo sanitario. Estando la cuestión del negocio sobre el servicio no es de extrañar que las estadísticas acerca de la mortalidad en los centros hospitalarios suelan ser superiores en los privados que en los públicos[4].

Lo lógico, sería la mejora de la sanidad pública en los aspectos de eficiencia y confort para el usuario. Sin embargo, los economistas neoliberales insisten en la inherente falta de eficiencia en la gestión de lo público, incluyendo el servicio público de salud. La realidad demuestra que la eficiencia está relacionada con la gestión, independientemente de sus gestores. Así, por ejemplo, el 68% de la población norteamericana está enormemente insatisfecha con el servicio sanitario en los EEUU, de capital privado[5]. En cambio, la sociedad española califica con un 6,2 (en una escala de 0 a 10) a la sanidad pública española, el servicio público mejor valorado[6].

Eliminar el copago en los servicios sanitarios.

El copago en los servicios sanitarios es una medida injusta que demuestra una clara falta de voluntad política en encontrar la financiación adecuada para la sanidad pública. Resulta más sencillo penalizar el uso de servicios médicos y medicamentos a la población que aplicar una política fiscal que exija solidaridad a las rentas más altas.

Con el copago lo único que se conseguirá será desincentivar a las rentas más humildes a la utilización de los servicios médicos, lo que a la postre supondrá una degradación de la calidad de vida de estas rentas.

Ofrecer sanidad pública gratuita para las personas desempleadas, sin hogar o sin ingresos suficientes.

Sobre el papel, el derecho a la sanidad pública gratuita universal se encuentra plenamente reconocido en el Estado español. No obstante, la reciente reforma sanitaria sienta las bases para una sanidad pública de dos velocidades. A pesar de las promesas de la Ministra de Sanidad, está por aclarar las limitaciones en los servicios que, en esta época de recortes de los servicios públicos, habrá para aquellos ciudadanos que tengan que sacarse la tarjeta sanitaria para los "sin recursos" y, sobre todo, el "limbo" sanitario en el que quedan aquellos ciudadanos que sean considerados "con recursos" a pesar de encontrarse desempleados[7].

Facilitar a los inmigrantes la reagrupación familiar. Permitir que los inmigrantes, incluso los indocumentados, tengan acceso pleno a la sanidad y la educación.

La cuestión de la inmigración es muy delicada, pues es fácilmente utilizable con los partidos más conservadores como arma electoral. Las políticas sinceras, y bien diseñadas, de integración son fundamentales para evitar, no sólo posibles problemas de convivencia, sino la satanización de los trabajadores de origen extranjero por parte de los medios afines a aquellas fuerzas políticas.

Un peligroso argumento utilizado para justificar la reciente reforma sanitaria iba referido a la cuestión del "turismo sanitario", que viene a asociar a los ciudadanos extranjeros con abusos sistemáticos del sistema público de salud. En primer lugar, hay que recordar que el hecho de apartar a cualquier grupo de personas del sistema sanitario implica un peligro latente para la salud pública que, además, atenta contra los derechos fundamentales de estas personas[8].

La cuestión del "turismo sanitario", como abuso, ha de combatirse en términos administrativos, básicamente con el establecimiento de acuerdos de reciprocidad con terceros países. Lo que es injusto es la negación del derecho a la salud de las personas.

Garantizar los derechos humanos en los centros de detención de inmigrantes.

Medida totalmente lógica y coherente con la Declaración Universal de los Derechos Humanos firmada tanto por España como Grecia. Sería deseable que las pesadillas denunciadas en los CIES pasen a ser un mal recuerdo tras la nueva regulación recientemente aprobada[9].

Despenalizar el consumo de drogas, combatiendo solo el tráfico. Aumentar los fondos para los centros de desintoxicación.

Efectivamente, lo que hay que combatir es el tráfico ilegal y no el consumo. Incluso sería interesante, con el objetivo de debilitar a las mafias del narcotráfico, abrir un debate en la sociedad sobre la conveniencia de legalizar la venta -a través de centros controlados por el Estado- de ciertos estupefacientes.


[1] Disponible en la web oficial de ΣΥ.ΡΙΖ.Α. (Syriza) y traducido al castellano en "El programa de la izquierda radical griega".
[2] Vicenç Navarro: "El error de las políticas de austeridad, recortes incluidos, en la sanidad pública". Gaceta Sanitaria, 18 abril de 2012.
[3] Vicenç Navarro: "Los recortes en la sanidad pública". El Plural, 14 de noviembre de 2011.
[4] "La sanidad privada se 'frota' ya las manos: asegura que atenderá todo lo que no cubra la pública". Diario Crítico, 10 de mayo de 2012.
[4] Vicenç Navarro: "El error de las políticas de austeridad, recortes incluidos, en la sanidad pública". Op. cit.
[5] Vicenç Navarro: "Los recortes en la sanidad pública". Op. cit.
[6] Ibid.
[7] "Cinco claves para leer la reforma sanitaria". Diagonal Periódico, 26 de abril de 2012.
[8] "Sin derecho a la asistencia sanitaria gratuita". Diagonal Periódico, 28 de abril de 2012.
[9] "Interior enseña el CIES de Aluche vacío de inmigrantes". Cadena SER, 16 de junio de 2012.