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viernes, 31 de octubre de 2014

Gracias de nuevo, Argentina

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Fuente: El Diario
La Justicia argentina continúa el camino que la Justicia española es incapaz de emprender. Los crímenes del franquismo, los que supusieron ciento cincuenta mil defensores de la libertad asesinados para luego ser enterrados en fosas y cunetas, los que implicaron represión y tortura hasta los últimos estertores de la dictadura, no pueden quedar impunes. La orden de detención y extradición contra 8 ex-ministros franquistas, un ex-capitán, siete ex-policías, dos antiguos jueces, un ginecólogo y un abogado no es cuestión de rencor, sino de justicia. Por eso, que tipos que, bajo el manto de la edulcorada reconciliación y su participación en mayor o menor medida en la glorificada transición, hayan presumido hasta la fecha de ejemplaridad ahora tengan que dar explicaciones ante la justicia, es una inmensa lección de democracia. Gracias una vez más Argentina.

miércoles, 2 de abril de 2014

50 años de silencio sobre el 23F

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Fuente: Vozpópuli
A pesar de toda la información que continúa saliendo acerca de la intentona golpista de febrero de 1981, los dos grandes partidos del régimen se niegan a apoyar cualquier iniciativa que permita esclarecer lo que realmente ocurrió. Es el papel asumido por los dos grandes puntales políticos del régimen del 78 que, a modo de guardianes, bloquean cualquier solicitud de comisión de investigación al respecto, haciendo buena la recomendación del Tribunal Supremo de mantener el secreto de sumario hasta 2031. El pacto tácito de los dos grandes partidos de no desclasificar los documentos secretos del 23F hasta esa fecha ilustra el compromiso de ambos con el actual régimen.

domingo, 30 de marzo de 2014

Un régimen en proceso de derribo controlado

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Fuente: El Plural
El proceso de decadencia en el que se encuentra inmerso el régimen del 78 vuelve a ponerse en evidencia con el reciente libro de Pilar Urbano, donde desvela que Adolfo Suárez sabía que el "alma de la operación armada del 23F era el Rey y nace en Zarzuela". Con el mito fundacional del actual régimen puesto seriamente cuestionado, parece es sólo cuestión de tiempo que éste caiga o, al menos, mute hacia otro régimen. Sea como sea, no podemos dejar de pensar que las casualidades no existen y muy posiblemente esta filtración sea parte de un proceso de derribo controlado por parte de una facción en particular del espectro político y socioeconómico de España.

domingo, 23 de marzo de 2014

Adolfo Suárez: la necrológica más necesaria para comprender eso que llamaron transición

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Fuente: Diagonal Periódico
El recién fallecido Adolfo Suárez no es sólo el personaje de turno a quien, en estos momentos, toca aplicar esa tradición tan hispana como es la hagiografía de los difuntos, sino el coprotagonista de una etapa fundamental de la historia reciente de España. La España de quienes se acostaron franquistas para despertarse demócratas a la mañana siguiente; la de ministros -incluido el finado- relacionados con muertes por acción u omisión que más tarde fundarían partidos políticos; la de la transformación a la fuerza de movimientos obreros a sindicatos palmeros del neoliberalismo europeo; la de los protagonistas de entonces aún protagonistas hoy. Realidades bastante alejadas del mito de la transición modélica, huérfano con la progresiva desaparición de sus protagonistas, que demuestran que su estudio es más necesario que nunca para comprender los desequilibrios que sufre la España de hoy.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Ana Botella, progreso y humanidad

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Fuente: Público
Cuando Ana Botella decide hacer apología del amalgama ideológico que representa el Partido Popular, demuestra una vez más su imprudencia y falta de sensibilidad ante una ciudadanía que sigue sufriendo las consecuencias de las decisiones políticas de su partido. Poco puede presumir de "progreso" un partido político gestado durante los últimos estertores del franquismo, cuyo fundador -ministro de la dictadura- fuese unos de los protagonistas de una transición de baja intensidad, cuyos defectos se reflejan aún hoy en demasiadas facetas de la vida política y social en España. Aún menos puede presumir de "liberalismo" un partido político que sostiene que la gestión de los servicios fundamentales se delegue a entidades privadas pero, cuando éstas fracasen en el cumplimiento de sus compromisos, sea el erario público quien les dé soporte con el dinero de todos. O lo que es peor aún, un partido plagado de gente que entiende lo público como instrumento para beneficio personal. ¿Es acaso beneficiosa para la humanidad una ideología que fomenta recortes salariales, retrasos en la edad de jubilación, reformas laborales para lucro exclusivo de la patronal, que criminaliza la protesta y la libertad de expresión?

jueves, 19 de septiembre de 2013

Argentina imparte la justicia que España es incapaz de administrar

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Fuente: Canarias Semanal
La calidad democrática de un Estado también se mide por su capacidad para depurar excesos en épocas pasadas. Mal parada queda la credibilidad democrática de España cuando torturadores del régimen franquista han de ser juzgados en terceros estados; cuando, tras años de dar palizas y vejaciones a ciudadanos incómodos a la dictadura, ex-policías y ex-guardias civiles con las manos manchadas de sangre se mueven a sus anchas por un país que presume de transición modélica; cuando algunos de sus jefes de entonces son hoy -o han sido- figuras importantes de gobiernos de la democracia.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Los gestos ultras de los jóvenes del Partido Popular desde una perspectiva histórica

La reciente sucesión de imágenes de jóvenes dirigentes del Partido Popular realizando saludos fascistas o posando con simbología ultraderechista no pueden ser reducidas a chiquilladas, pues hay que recordar que militan en un partido cuyas raíces se hunden en la época franquista.

Rezaba un reciente titular de prensa que "la ultraderecha campa a sus anchas entre las juventudes del PP"[1], haciéndose eco de la reciente moda de algunos cargos de aquel partido a fotografiarse junto a símbolos del franquismo o a realizar saludos fascistas en público. Propios y extraños han mostrado su sorpresa ante conductas tan impropias en el contexto de un estado supuestamente moderno y democrático.

No obstante, extrañarse de tales comportamientos, que en otros países de nuestro entorno hubieran supuesto cuando menos la inhabilitación para el ejercicio de la política, es una demostración de la amnesia histórica que afecta a una parte de la población. Al fin y al cabo, se trata de jóvenes que muestran sus simpatías hacia los símbolos y la liturgia de la época, no tan lejana, en la que se gestó el partido que militan, una agrupación política que no podemos olvidar que fue fundada por un ministro del franquismo. Como afirmaba un comentario en las redes sociales, lo extraño hubiera sido ver a los cachorros del PP homenajeando a Malcolm X.

Desde el seno del PP tales acciones han sido disculpadas como "chiquilladas", haciendo inevitable evocar los "pecadillos de juventud" de José María Aznar, quien no olvidemos que antes de lucir mostacho presumía de ser falangista. Menos joven era Jaime Mayor Oreja, cuando afirmó que la situación durante el franquismo era de "extraordinaria placidez"[2], o el alcalde de Lugo -Manuel González, también popular-, quien aprovechó un pleno en su ayuntamiento para afirmar que "quienes fueron condenados a muerte" durante el régimen de Franco "sería porque lo merecían"[3].

Lo cierto es que tradicionalmente el Partido Popular ha sido reticente a apoyar iniciativas contra el franquismo. Ejemplos recientes de tal actitud son la negativa de los diputados populares a dedicar el 18 de julio a la condena de la dictadura franquista y a la memoria de las víctimas, o el veto del Grupo Popular Europeo a una exposición en la Eurocámara acerca de los horrores de la dictadura fascista que sufrió el pueblo español.

Un breve repaso a la historia de este partido permite comprender que el franquismo es parte de su génesis. Para ello hay que remontarse a 1973, año en el que un grupo de intelectuales y políticos relacionados con el régimen fundan el Gabinete de Orientación y Documentación S.A. (GODSA) con el objetivo de desarrollar las bases del llamado a ser uno de los dos actores del bipartidismo que dominaría la política española tras la muerte del dictador[4]. Manuel Fraga, ministro de Franco, sería el elegido para liderar el mencionado proyecto, que pasaría a llamarse Reforma Democrática, para luego evolucionar a Coalición Democrática y, más tarde, a Alianza Popular, refundada esta última en 1989 como el actual Partido Popular.

La existencia de ramalazos filo-franquistas a estas alturas del siglo XXI son consecuencia de una transición inacabada, a pesar de que los medios la hayan vendido a la ciudadanía como "modélica". Las recientes filtraciones de Wikileaks confirman una transición tutelada por potencias extranjeras, principalmente EEUU y la República Federal de Alemania, con el objetivo de asegurarse en España un estado lacayo integrado en la OTAN donde las bases militares americanas tuvieran continuidad. El papel de think-tanks como GODSA fue fundamental en el diseño de aquella transición, redactando un borrador para el discurso de coronación del rey Juan Carlos I o colaborando con el periodista Carlos Mendo para la fundación de El País, que llegaría a ser uno de los medios de comunicación más influyentes en España[5].

La transición también supuso el mantenimiento de los mismos poderes hegemónicos durante el franquismo -banca, patronal e Iglesia-, a los que se les sumarían el gran capital estadounidense y europeo. Se trataba de unos poderes agradecidos a un régimen que les había permitido engordar sus fortunas[6], beneficiados por las redes clientelares tejidas durante la dictadura, algunas de las cuales serían precursoras de muchos de los actuales escándalos de corrupción. Todos deseaban una España estable para que sus negocios e inversiones, fundamentalmente en turismo y construcción, fuesen fructíferos, por lo que nada se preguntaría y los cambios políticos irían orientados hacia una homologación bajo mínimos con las democracias del entorno.

Se asimiló democracia con la posibilidad de votar a unos representantes cada varios años, olvidándose que las conquistas sociales y los atisbos de libertad en España se conquistaron gracias a las movilizaciones de los trabajadores durante los últimos años del franquismo. Con el tiempo, la sociedad aceptó como normal formar parte de un Estado democrático donde el fascismo no fuese ilegal y sus símbolos fueron aceptados como una parte más del entorno en plazas, muros y fachadas de toda la geografía española. Así, los símbolos del franquismo no se tocaron. Tan sólo, con el paso del tiempo, la presión social de los sectores más a la izquierda llevaría a Rodríguez Zapatero a firmar una tímida Ley de Memoria Histórica, muy criticada desde el Partido Popular, que con el tiempo se demostraría insuficiente.

Retomando el titular al que se hacía alusión al inicio de este artículo, la ultraderecha jamás ha dejado de campar a sus anchas en este país. No es normal que un país se acueste fascista una noche y amanezca demócrata en la mañana siguiente. En todo caso, por puro interés electoral, se disfrazó de centrista para disputar votos a la derecha socioliberal del PSOE -que a su vez mantendría la máscara del centro-izquierda para contentar a sus bases más progresistas-. No obstante, las contradicciones afloran en un partido destinado a concentrar un electorado que recorre prácticamente todo el espectro de la derecha, desde la más rancia nacional-católica hasta la neoconservadora. Por eso es incomprensible que no se hagan cumplir de inmediato los estatutos del Partido Popular, que establecen la expulsión para aquellos miembros que exhiban símbolos fascistas[7], a no ser que aceptemos que en los cuadros del partido aún dominan los herederos del régimen franquista.


[1] "La ultraderecha campa a sus anchas entre las juventudes del PP. La Sexta Noticias, 18 de agosto de 2013.
[2] "Mayor Oreja se niega a condenar el franquismo y Acebes evita desautorizarle". El País, 16 de octubre de 2007.
[3] "Un alcalde gallego del PP afirma que quienes fueron ejecutados por el franquismo "lo merecían"". Público, 5 de agosto de 2013.
[4] Barrachina, C. (2002): "Antecedentes de la reforma: las elites militares favorables a la reforma (1953-1976)" en El regreso a los cuarteles: militares y cambio político en España (1976-1981). RESDAL.
[5] Ibid.
[6] Navarro, V: "La Transición no fue modélica". Público, 9 de abril de 2009.
[7] "Exhibir símbolos fascistas supone la expulsión del PP, según sus estatutos ". Levante, 21 de agosto de 2013.

viernes, 31 de mayo de 2013

Un gran pacto de Estado para salvar el caduco régimen de 1978

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Fuente: El País
Desde la perspectiva de la más elemental estrategia electoral, resulta incomprensible que el principal partido de la oposición plantee un pacto de Estado al actual Gobierno proporcionándole, con ello, un oportuno balón de oxígeno. Vista la situación de creciente desgaste del Ejecutivo, a causa de los escándalos de corrupción y el continuo incumplimiento de sus promesas electores, sería de esperar que el PSOE emplease sus energías en plantear propuestas que volviesen a ilusionar a su base electoral mientras deja hundirse a su rival en sus contradicciones. Las negociaciones entre los dos principales partidos para sellar un pacto de Estado sólo pueden comprenderse como el último intento de apuntalar un régimen caduco, cuya credibilidad ante la ciudadanía está bajo mínimos. Un régimen basado en la sumisión al gran capital bajo el velo del bipartidismo o, más bien, el turnismo entre dos partidos cuyas políticas económicas apenas difieren en lo fundamental.

martes, 21 de mayo de 2013

El decisivo voto de quienes quieren que todo siga "atado y bien atado"

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Fuente: El Huffington Post
El 18 de julio de 1936 no hubo un alzamiento sino un golpe de estado en toda regla contra el Gobierno legítimo de la II República que derivó en la sangrienta guerra cuyo resultado tanto marcaría nuestro presente. Por eso, algo tan simbólico como dedicar ese día en particular a la condena de la dictadura franquista y a la memoria de las víctimas, hubiera supuesto un paso hacia la normalización democrática que tantos ciudadanos llevamos esperando. Mientras las democracias europeas rechazan sin complejos sus vínculos con sus pasados fascistas, en España el partido en el Gobierno se señala negándose a aceptar la dedicación propuesta para tal fecha con la peregrina excusa de superar el franquismo. Parece ser que los señores diputados del PP y UPyD -cuyo voto no apoyó esta iniciativa- no se han enterado aún de que la superación del franquismo sólo será posible cuando se haya restablecido la dignidad de aquellos miles de españoles -luchadores de la libertad- que siguen enterrados en cunetas, cuando los descendientes de los represaliados de la dictadura no necesiten acudir a jueces argentinos para pedir justicia, cuando se deje de hablar de Transición modélica y se permita al pueblo, de una vez por todas, elegir libremente su forma de gobierno y ser dueño de su propio destino.

viernes, 3 de mayo de 2013

El pueblo confía cada vez menos en la Monarquía

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Fuente: El País
Aquella Monarquía, por años idealizada gracias al mito de la Transición modélica y el 23F, parece ir perdiendo su halo de indiscutibilidad tras la sucesión de escándalos de los últimos tiempos. A pesar de la protección mediática que tradicionalmente recibe aquella institución, desde octubre de 2011 la Casa Real es suspendida en las encuestas realizadas por el CIS a la población española. Por si eso no fuera poco, la ciudadanía comienza a identificar a la Corona como uno de los principales problemas del país. Quizás, después de todo, Franco no lo dejó todo "tan bien atado" y esté llegando el momento en el que el pueblo se sienta con fuerzas para exigir instituciones nuevas, con valores profundamente democráticos, a través del proceso constituyente que no hubo a final de los años 70.

domingo, 14 de abril de 2013

La necesidad de un proceso constituyente hacia la III República

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Fuente: El Diario
La actual crisis de régimen en la que nos encontramos inmersos es consecuencia directa de una transición defectuosa, tutelada por potencias extranjeras, que supuso la entrega de la jefatura de Estado al delfín del dictador Francisco Franco. El tiempo ha demostrado que el "campechanismo" no ha sido más que parte de una estudiada operación de marketing para que la población española aceptase nuevamente a un jefe de Estado que no es votado. Tras un año de escándalos -desde la cacería de Botswana al asunto Noos, pasando por el affaire Corinna-, la credibilidad de la Corona no la salva ni el mito fundacional del 23F, desmoronado éste tras las informaciones desveladas por Wikileaks. El pueblo español no puede conformarse con un simple acto de sucesión, con lo que todo permanezca igual; es necesario, más que nunca, un proceso constituyente que asegure a la sociedad en su conjunto la posibilidad de elegir su propio destino en el marco de una auténtica democracia.

lunes, 8 de abril de 2013

Un ciudadano hecho rey por la gracia de Kissinger

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Fuente: Público
Una Transición modélica, es lo que nos decían, de lo que aún presumen quienes insisten en reivindicar la marca España. Desgraciadamente, la historia de este trozo de tierra encajado en la Península Ibérica resulta mucho menos idílica de lo que desearíamos creernos los españolitos. Gracias a los recientes documentos filtrados por Wikileaks, ahora sabemos que la actual forma de gobierno del Estado español estuvo tutelada por el Gobierno de los EEUU. Henry Kissinger, aquel estratega del imperialismo norteamericano promotor de dictaduras en medio mundo, reclutó al ciudadano Juan Carlos como confidente de la Casa Blanca. Quería asegurarse un estado lacayo integrado en la OTAN, donde sus bases militares tuvieran continuidad. El premio, una corona con las cosas, por supuesto, atadas y bien atadas.

miércoles, 3 de abril de 2013

Si la justicia fuera igual para todos, ¿se habría recurrido la imputación a la Infanta?

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Fuente: El Diario
Hay que reconocer la valentía del juez José Castro al imputar a la ciudadana Cristina de Borbón. A pesar de que la monarquía española se encuentre en horas bajas, sigue siendo aquella entidad intocable de la que públicamente sólo se podía hablar para bien. ¿Algo está cambiando en España? Es difícil de prever, aunque la Corona ha presionado sutilmente al mostrar su "sorpresa" ante la decisión del juez, es decir, ante el cumplimiento de su obligación. Lo que no queda tan claro es el papel de la Fiscalía Anticorrupción que, al contrario de lo que su nombre indica, toma la iniciativa de recurrir la imputación a la Infanta. Nos encontramos inmersos en un mundo del revés que da mucho -y malo- para pensar. En todo caso, ojalá fuese verdad que la justicia es igual para todos.

domingo, 3 de marzo de 2013

Recordando a quienes fueron asesinados por orden de Fraga

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Fuente: Público
El mito de la Transición modélica queda en entredicho desde el momento en el que se realiza un recorrido serio por los atropellos cometidos en aquellas fechas por la policía a las órdenes de Manuel Fraga, uno de los artífices de aquella transición. Aún hoy, los familiares de sus víctimas siguen esperando verdad, justicia, memoria y reconocimiento.

lunes, 24 de septiembre de 2012

25 de septiembre: el Congreso lleva ocupado desde hace mucho tiempo

Aunque la intención de "ocupar" el Congreso el 25 de septiembre es simbólica, reduciéndose a una acción pacífica consistente en rodear el edificio para demostrar el descontento de una creciente parte de la población con el déficit democrático actual y exigir -por ello- el inicio de un proceso constituyente, sí que podría afirmarse que el Congreso lleva tiempo ocupado por una mayoría para la cual la actual Constitución es papel mojado.

A pesar de la insensatez que supone interpretar literalmente el denominador de la iniciativa ciudadana para el 25 de septiembre, aún hay partes interesadas que prefieren obviar que "Ocupa el Congreso" es un guiño al movimiento Occupy Wall Street el cual, por su parte, aún sigue protagonizando las protestas contra el inmenso poder concentrado en las pocas manos que dominan los mercados allí presentes.

Tanto en los Estados Unidos como en España -y, por extensión, todo Occidente- la brecha entre los ricos y el resto de la población es cada vez mayor, al igual que la cuota de poder que ostentan los primeros. Esta situación se traduce en una cada vez más visible precarización de las condiciones de vida de la mayor parte de la ciudadanía. Las leyes son ahora, más que nunca, dictadas para el beneficio de esa minoría poderosa, sin importar que ello suponga el final de cualquier garantía de bienestar por parte de los Estados. Grecia o Portugal han sido los primeros laboratorios de esta contrarreforma ejecutada a nivel mundial contra las clases populares. Los resultados son palpables, a pesar de la fuerte censura mediática, en los que las movilizaciones en aquellos lugares son casi a diario como respuesta a la destrucción de derechos que se pensaban inamovibles.

Si la mayoría de las constituciones modernas declaran que las soberanías de sus respectivos estados residen en el pueblo, algo falla cuando la voz del pueblo queda silenciada ante las exigencias de los mercados. Desde el momento en que las políticas se realizan con el único propósito de satisfacer oscuros objetivos de déficit, relegando a la población a un último plano, la democracia está herida de muerte.

Definitivamente, se ha traspasado el límite de lo tolerable. Ante el miedo a un presente gris, el pánico a un futuro negro es suficiente argumento para que la sociedad vaya, poco a poco, despertando del shock de la crisis. Ante circunstancias de tal gravedad, la respuesta natural e histórica del pueblo ha sido la movilización. No es casual que, desde el 15 de mayo de 2011, la participación en las movilizaciones convocadas a lo largo del Estado español haya ido creciendo en número de manera casi constante.

Si bien, por cuestión de paralelismos con Wall Street, el objetivo de las protestas podría haber sido el Palacio de la Bolsa de Madrid, hay argumentos de sobra para plantarse frente al Congreso en un gesto, aún simbólico, de la determinación de un pueblo a no aceptar un destino planificado desde oscuros despachos de tecnócratas al servicio de la élite financiera. La destrucción del Estado del bienestar, de derechos sociales y económicos por parte de los últimos gobiernos de España han certificado el fin de aquel "consenso de 1978", la refutación de aquella "Transición modélica". La Constitución española ha pasado a ser un trozo de papel mojado a quien nadie presta atención ni, lo que es más grave, respeto. La gravedad de la situación actual es tal que el cumplimiento real de aquella Carta Magna, consensuada entre los remanentes del franquismo y las tímidas fuerzas democráticas emergentes[1], podría hoy en día calificarse de "revolucionario"[2]. Además de no cumplirse, ésta se modifica al gusto de los grandes poderes económicos con la connivencia de los dos grandes partidos políticos estatales -agosto de 2011-, sin realizar consulta alguna al pueblo.

Dudosa legitimidad queda a cualquier gobierno que no esté al servicio de los ciudadanos, de esa mayoría silenciosa a la que se restringe su capacidad de expresión al depósito de una papeleta cada varios años. Papeletas interpretadas por quienes acceden al poder como "cartas blancas" que les permiten hacer y deshacer a su antojo o, mejor dicho, al servicio de los intereses de los grandes poderes. Ante tal coyuntura no es descabellado afirmar que el Congreso se encuentra actualmente ocupado, desde hace bastante tiempo, por una mayoría que no está al servicio del pueblo.

De ahí que quizás la única opción para revertir la actual situación sea un 25S, o los que sean necesarios, para que el pueblo lleve a cabo un legítimo[3] y necesario ejercicio de libertad de expresión frente al Congreso, rodeándolo de manera pacífica con el objetivo último de forzar el inicio de un proceso constituyente, con todo lo que ello implica, que haga efectivo el artículo 1.2 de la actual Constitución, dejando en manos del pueblo, de una vez por todas, la soberanía nacional.


[1] Julio Anguita: "¿De qué constitución hablamos?". Mundo Obrero, 7 de febrero de 2012.
[2] "Julio Anguita: "Yo no pienso ir a ningunas elecciones"". Público, 21 de junio de 2012.
[3] "JpD acusa a la Delegación del Gobierno en Madrid de "criminalizar" el 25S y coartar "derechos fundamentales"". Informativos Telecinco, 22 de septiembre de 2012.

domingo, 23 de septiembre de 2012

La soberanía viene del pueblo (lo reconoce la Constitución española de 1978)

Poco sentido tiene recordar a Santiago Carrillo por sus errores políticos. Es sensato y útil recordarlo como el símbolo, que fue en su día, de la lucha desde el exilio contra el régimen franquista, además de su papel fundamental para conseguir que la Constitución española de 1978 reconociese que la soberanía viene del pueblo.

Tras el fallecimiento de Santiago Carrillo no se ha hecho esperar la publicación de numerosos artículos en su memoria, que repasan diversas facetas de este personaje clave de la denominada Transición española. A pesar de lo controvertido de su currículo político, todos los escritos por parte de sus ex-compañeros de partido han recordado con respeto y sin rencores a quien un día luchó por la libertad y por ello tuvo que exiliarse. También ha habido amistosos epitafios por parte de quienes jamás guardaron alguna afinidad política con él. En cierto modo es algo normal y compatible con aquella españolísima norma no escrita por la que, una vez que alguien fallece, es el momento de hablar exclusivamente bien de su persona.

Pero, como todo en esta vida, hay matices y de ello Vicenç Navarro da buena cuenta en un reciente artículo en el que sagazmente señala que el "paradójico (y predecible) homenaje que el establishment español está haciendo a su figura a la vez que ha hecho todo lo posible para que el proyecto que Carrillo representó desapareciera"[1]. Al hilo de aquella afirmación, conviene recordar a Lenin, quien ya avisaba que "en vida de los grandes revolucionarios, las clases opresoras les someten a constantes persecuciones, acogen sus doctrinas con la rabia más salvaje, con el odio más furioso, con la campaña más desenfrenada de mentiras y calumnias. Después de su muerte, se intenta convertirlos en iconos inofensivos, canonizarlos, por decirlo así, rodear sus nombres de una cierta aureola de gloria para 'consolar' y engañar a las clases oprimidas, castrando el contenido de su doctrina revolucionaria, mellando su filo revolucionario, envileciéndola"[2].

Se puede afirmar categóricamente que Carrillo no fue en absoluto un revolucionario. En realidad, fueron sus maneras reformistas las que le grajearon ciertas antipatías entre la izquierda española y las que, a la postre, flaco favor hicieron al partido en el que tantos años militó. No obstante, fuera de hipocresías y de rencores, es justo reconocer las aportaciones positivas del político asturiano, convertido en símbolo de la España del exilio. No puede pasar al olvido el hecho de que hubo una España, aún con todos los defectos que pudiera tener, en la que el pueblo era soberano, en la que existía un proyecto de Estado moderno, de derecho, con garantías para todos, que fue bruscamente hecha añicos para transmutar en una pesadilla totalitaria de casi cuatro décadas de duración.

El Carrillo de aquellos años de brutal y represiva dictadura no puede diluirse, visto desde una perspectiva actual, en los posteriores errores de los que éste fue partícipe. Si bien fue unos de los padres de aquella Transición imperfecta, la de la desmemoria, la del paso de página para los cómplices del régimen represivo fascista, la del "todo atado y bien atado", conviene recordar que también llegó a ser uno de los símbolos de la resistencia a la opresión de la extrema derecha que gobernaba el Estado, la misma que represalió a miles de españoles.

Como advierte Vicenç Navarro, "vemos ahora cómo el establishment español intenta hacer suya la figura de Carrillo" para justificar aquella Transición -interesadamente calificada de "modélica"- de la que tanto unos pocos se han beneficiado. No obstante, es de justicia aceptar que Carrillo comprendiese que, en aquella época, vista la correlación de fuerzas, la Transición que hubo fuera la única y mejor posible. Al menos, como él mismo admitía, consiguió que la Constitución reconociera que la soberanía viene del pueblo.

Ahora más que nunca, viviendo en la zona cero de esta gran crisis que amenaza a los estándares de vida de la mayoría de la población española, es el momento de hacer efectiva esa soberanía para superar el sistema actual a base de luchar por un modelo de Estado más social, más plural, más justo, en definitiva, más democrático.


[1] Navarro, V. (2012): "Santiago Carrillo y la Transicion. Sistema, 21 de septiembre de 2012.
[2] Lenin, V.I. (1917): El Estado y la Revolución.