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miércoles, 1 de enero de 2014

Próspero 2014... para los de siempre


El año 2014 no presenta un rostro demasiado amigable para la mayoría de los españoles. No es descabellado afirmar que quienes dependen de un sueldo -o aspiran a ello-, quienes sobreviven con un pequeño negocio que apenas da para pagar facturas, las personas honradas que cumplen con sus obligaciones fiscales, las que no recurren a sobres ni pagas en "B", la gente decente en general, no pueden esperar un buen año.

No es cuestión de ejercer de pájaro de mal agüero sino de realizar un ejercicio de comprensión de la realidad tal como está siendo diseñada por los grandes poderes económicos: el Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y EEUU, la Pacto Fiscal Europeo, la nueva ley de seguridad ciudadana, recortes en los servicios públicos, congelaciones y reducciones de salarios, nuevas reformas laborales, retrasos en la edad de jubilación, otro cambio en la Constitución que establezca para 2020 el techo de la deuda pública.

Tan sólo hay que leer las pequeñas píldoras que se van colando a través de los medios de comunicación, la mayoría casi en silencio, que evocan una escena tan típica en esta época del año -para quien se lo pueda permitir-, como la del marisco vivo que repentinamente fallece en un agua cuya temperatura rompe a hervir sin apenas darle tiempo a reacción. La ciudadanía se encuentra ahora nadando en aguas cálidas, anhelando y esperando tiempos mejores, ignorante de que la temperatura sube peligrosamente.

Nos encontramos ante la mayor amenaza de retrocesos de la Historia, una ruptura unilateral de los pactos sociales que se gestaron durante los últimos dos siglos. De seguir la hoja de ruta trazada por los grandes poderes, los estados occidentales abandonarán finalmente su papel de asegurar los derechos mínimos a la población, convirtiéndose en simples garantes de los privilegios de unos pocos.

El objetivo final de los tratados, pactos y leyes que los grandes poderes imponen a nuestras espaldas es la liquidación de los servicios públicos y las pensiones, la destrucción de cualquier atisbo de soberanía de los ciudadanos, la sumisión de gobiernos y administraciones a reediciones de la troika que incluyan también los intereses norteamericanos, la condena a la ciudadanía a la semi-esclavitud laboral, la represión de la protesta ciudadana, ya sea en las calles, ya sea en la Red.

Mientras sigamos escuchando a quienes llevan a sus hijos a colegios y universidades privadas, a quienes hacen uso de clínicas de pago, a quienes no entienden cómo vivimos la mayoría del pueblo, porque -por mucho que digan- no son como nosotros, estaremos derrotados sin lucha, presos en la trampa de la sumisión, falazmente esperanzados en una reedición de unos años excepcionales que jamás volverán.

2014 puede ser un paso más en ese retroceso al medievo del siglo XXI o el punto de inflexión en el que una ciudadanía cada vez más politizada decida tomar las riendas de su destino. Es hora de que los pueblos se organicen para encontrar puntos comunes, de plantar cara a los grandes poderes, señalar sus pies de barro -pues su fortaleza está en nuestra sumisión- y decirles ¡basta!

jueves, 5 de septiembre de 2013

Pero exactamente... ¿quién ve la luz al final del túnel?

La imagen de la jornada

Fuente: El Diario
El actual ministro de Economía y ex-asesor de Lehman Brothers considera que hay motivos para pensar que "comenzamos a ver la luz al final del túnel" en la economía española. Tal positivismo lo justifica en torno al aumento de exportaciones, que asocia directamente con la reducción de costes laborales producidos en los últimos tiempos. Es realmente preocupante que se considere un éxito competir -en cuanto a mano de obra- con las potencias asiáticas, cuando sabemos que las condiciones de aquellos trabajadores no son precisamente buenas. Lo que el ministro considera una mejora de las exportaciones, los ciudadanos lo sufrimos como reducciones de sueldos, prolongaciones de jornadas de trabajo -la mayoría de las veces sin remunerar-, precarización de las condiciones de muchos trabajadores. La luz al final del túnel sólo será visible para los grandes empresarios, para la banca, para todos aquellos que principalmente se benefician del trabajo de terceros que, gracias a las últimas reformas laborales, se encuentra a precio de saldo.

miércoles, 28 de agosto de 2013

La herencia recibida en versión alemana

La imagen de la jornada

Fuente: RT
En plena campaña electoral, Angela Merkel aprovecha un mitin para culpar a su antecesor en el Gobierno de la actual crisis de deuda de la zona euro. Según la presidenta alemana, el error de Schröder fue haber aceptado la entrada de Grecia en la unión monetaria. Este reedición de la herencia recibida se basa, al igual que la ya clásica versión española, en culpar a anteriores gobiernos de problemas coyunturales a un determinado proyecto de Estado. Alemania, principal responsable del proyecto europeo, parece olvidar que la actual crisis a la que hacen referencia es también reflejo del modelo asimétrico planteado desde el principio, donde los estados periféricos renuncian a sus industrias nacionales para beneficio de las existentes en los estados del centro y norte de Europa. Todo ello a cambio de ayudas y fondos estructurales que servirán para para reorientar las economías periféricas a sectores como el turismo, asegurando asimismo la compra de las manufacturas provenientes del centro de Europa, incluyendo industria pesada, alta tecnología y, sobre todo, armamento que serán financiados con dinero prestado por bancos fundamentalmente alemanes, franceses e ingleses. Así, independientemente de herencias, es normal que la periferia de Europa se encuentre en crisis.

viernes, 26 de julio de 2013

Una acertada descripción de la sociedad de hoy

Pocas descripciones de la sociedad que vivimos superan a la contada en la letra de esta canción de Nega[1]. Un magnífico relato de nuestra condición de rebaño de supervivientes de una crisis inherente al sistema económico imperante del cual, en vez de desafiar, aceptamos sus contradicciones para convertirnos en cómplices pasivos en pos del consumo y el miedo.

En este mundo de llanto, de trepas y vulgares,
es la soledad y el desencanto lo que llena los bares.
Desigualdades, odio, Oriente Medio sigue en guerra
mientras Paquita se deja la pensión en la tragaperras.
En esta era del miedo masivo, la tele nos maneja,
donde el Euribor rompe enamoradas parejas.
Somos un rebaño de ovejas que sufre miopía,
no somos seres humanos, somos recursos, mercancía.
Cruel dicotomía, abrazos despedidas,
colas en el Inem de parados con la mirada perdida.
Lágrimas al funcionario que estudie bien tu caso,
mientras bajo el puente en Campanar inmigrantes duermen al raso.
Qué fracaso de sociedad, cada persona un islote,
madres solteras que hacen lo indecible por salir a flote.
Hacen falta Quijotes, que traigan conquistas,
es decir, hacen falta locos, hacen falta idealistas.
Cierro los ojos y aún me veo entre sus butacas,
derribaron el viejo cine y hoy es un Starbucks.
Pijas venden glamour, en garitos de La Alameda,
mientras en el puerto otras venden su cuerpo por unas monedas.
Así es la vida, nos dicen los de arriba,
y de tanto escucharlo interiorizamos la mentira.
Otros no encuentran salida y terminan con ese daño:
55.000 europeos se suicidan por año.
¿Y qué más da? si a la estructura de poder le da lo mismo,
y si hay que buscar un culpable la culpa será del terrorismo.
Y el rico más rico, preso del miedo, la histeria,
y el pobre convertido en atracción de feria.


Va a empezar el baile, va a empezar el baile,
vuestra democracia es un fraude.


Es obvio, grises son las circunstancias,
la vida puede ser maravillosa pero es rancia.
Sobredosis, ambulancias, seres humanos, ilegales,
dicen algunos que colapsan las urgencias y los hospitales.
Lo dice el pepero, el militar y el beato,
mientras una ecuatoriana limpia su casa sin contrato.
Exacto, es la doble moral burguesa,
¿mi niña con un sudaca? No, mi niña es una princesa.
Me cago en la libre empresa, y en la ley de extranjería,
¿extranjeros fuera? que empiecen por la Reina Sofía.
Otra cárcel fría, otro borracho en la plaza,
otra carnicería en la Franja de Gaza,
otra caza al terrorista, otra víctima civil,
otro inmigrante muerto en dependencias de la Guardia Civil,
otro misil inteligente que vuela un bloque de viviendas,
otra vez me roba hacienda, otra mentira en tele-tienda,
felices con la venda puesta.
Y los medios filtran preguntas para evitar incómodas respuestas.
Más bibliotecas, menos cuarteles,
coge a tu chati vete al campo y apaga la tele.


Va a empezar el baile, va a empezar el baile
Vuestra democracia es un fraude.




[1] "Baile de máscaras" de la maqueta Geometría & Angustia (2008).

domingo, 2 de junio de 2013

Mariano I el Salvador de España

La imagen de la jornada


Fuente: Antena3 Noticias
Muchos ciudadanos no podemos evitar sentir vergüenza ajena ante las declaraciones de la secretaria general del PP, quien afirma que "Rajoy ha salvado a una España que estaba al borde del crack". Suena a broma de mal gusto hablar de un país "salvado" mientras miles de familias siguen condenadas a la precariedad, cuya única esperanza se reduce a encontrar trabajos de carácter temporal rozando el sueldo mínimo, gracias todo ello a una reforma laboral redactada al gusto de los grandes empresarios del país. A estas alturas todos sabemos que aquí sólo se salva a la banca, cuyos inversores pudieron respirar más tranquilos tras ser liberados de la carga de sus activos inmobiliarios con el banco malo.

sábado, 27 de abril de 2013

Profetas del final de la crisis

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Fuente: El Diario
Cuando un algo cargo del Gobierno o del partido político en el poder se aventura a pronosticar una fecha para la salida de la crisis, denota su imperiosa necesidad de ganar tiempo. La sociedad española día a día va perdiendo la paciencia ante una situación socioeconómica insostenible. No se trata sólo del desempleo, sino de la progresiva destrucción de servicios y derechos fundamentales en un completo desmontaje de los mimbres que garantizaban una cierta paz social. En estos momentos, a quienes gobiernan, lo único que les queda para que la situación no les estalle en sus manos es encomendarse a la buena fe de una gran parte de la ciudadanía, que prefiere dejarse llevar por la inercia del conformismo y la resignación, sumida así en la vana espera de que la crisis se solucione en algún momento. Así, nos seguirán hablando de brotes verdes mientras el paro sigue creciendo, y sugerirán un posible crecimiento económico -como hizo el ministro de Industria- mientras la brecha entre ricos y pobres es cada vez mayor.

lunes, 22 de abril de 2013

La Europa del capital proclama que siempre lleva la razón

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Fuente: Público
Dice Angela Merkel que "hay que aceptar que Europa tiene la última palabra en ciertas áreas". Naturalmente, se refiere a la Europa del capital, la que impone cambios exprés en las constituciones nacionales para que el pago de la deuda sea prioritario a las inversiones sociales, obviando ese otro título que afirma que la soberanía nacional recae sobre el pueblo. Por mucho que diga Merkel, de esta crisis no se va a salir obedeciendo ciegamente a los dictados de una oligarquía, sino cambiando las reglas de un juego que, en estos momentos, los más débiles lo llevan de perder.

lunes, 18 de marzo de 2013

Un jefe de Standard & Poor's piensa que la situación social en España puede llegar a explotar

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Fuente: Cinco Días
Nos hemos acostumbrado a finalizar los comentarios diarios acerca de los recortes, y sus efectos sobre nosotros mismos y quienes nos rodean, con la consabida coletilla de que "yo no sé cómo esto no ha explotado aún". La intolerable situación de precariedad, la creciente desigualdad, la sensación de malvivir en un túnel sin final, hace pensar que situaciones de inestabilidad social están más cerca de lo imaginable. Sin embargo, no deja de llamar la atención que sea un jefe de Standard & Poor's quien afirme que "el alto desempleo en España, Italia y Francia es socialmente explosivo". De nuevo, un representante de un icono del capitalismo llega para recordarnos las contradicciones del sistema que defiende. Sin embargo, el problema real para aquéllos no sería que la situación social explote -pues sólo serviría para justificar más represión-, sino que la mayoría que sufre los excesos del capital se organizase en su contra.

martes, 12 de marzo de 2013

¿Qué significa superar la crisis?

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Fuente: Público
Sorprende el optimismo de Mariano Rajoy al afirmar que "España ha superado una enorme crisis financiera y de deuda pública". Al parecer, según el presidente, el país "va a volver pronto por sus fueros". ¿Significa esto que el Gobierno piensa dar marcha atrás a sus políticas de recortes?, ¿acaso va a subir los sueldos a funcionarios y pensionistas (con carácter retroactivo)?, ¿detendrá el proceso de destrucción de la sanidad pública y el sistema educativo público?, ¿equiparará el sueldo mínimo al de Francia o Bélgica (más de 1400€/mes)?, ¿fomentará la creación de puestos de trabajo de calidad?, ¿derogará la reforma laboral?, ¿restablecerá la edad de jubilación a los 65 años?, ¿bajará el IVA?

sábado, 9 de marzo de 2013

Aquellos duros antiguos que tanto en Tenerife dieron que hablar

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Fuente: La Información
Corría el año 1904 cuando en una playa de Cádiz apareció, por casualidad, un puñado de monedas de plata que llevaron a las gentes de la ciudad a invadir las playas, pala en mano, en busca de más monedas. Evocando a aquellos duros antiguos en versión actual, cientos de personas acudieron en Tenerife a los cajeros automáticos a sacar dinero ante el rumor de que el banco de turno no iba a registrar aquel movimiento en sus cuentas. Ambas épocas -la actual y el comienzo del siglo XX- comparten la enorme situación de precariedad que sufre la mayor parte de la población que, como se ironizaría en el Carnaval gaditano de 1905, aprovecha cualquier oportunidad -por vana que sea- para mejorar su debilitada situación económica.

viernes, 22 de febrero de 2013

Bruselas vuelve a poner freno al optimismo de Rajoy

La imagen de la jornada

Fuente: El Diario
La Comisión Europea demuestra tener poca fe en la capacidad del actual Gobierno en arreglar la situación económica del país. Las previsiones desde Bruselas hablan de más paro y contracción económica. Como receta para volver al crecimiento recomiendan, a pesar de su probada inutilidad, lo mismo de siempre: más ajustes y reformas estructurales.

martes, 12 de febrero de 2013

El día en el que Mario Dragui privatizó el Congreso (y la valentía del diputado que se lo reprochó)

Ante la incomprensible conversión del Congreso en un búnker informativo, con motivo de la visita del ex-presidente para Europa de Goldman Sachs, se agradecen las valientes palabras del diputado Alberto Garzón, quien no tuvo reparos en señalar la condición profundamente antidemocrática de tal circunstancia.

Si, como en su día reconoció el propio presidente, lo único que nos queda a los españoles es "aceptar los sacrificios"[1], lo justo sería que, cuando menos, se nos permitiese escuchar de primera mano al hombre que lleva dictando el destino económico del Estado español durante el último año y medio. Sin embargo, por el contrario, la ciudadanía ha asistido perpleja a la conversión del Congreso de los Diputados en un búnker informativo, aislado del exterior a base de inhibidores de frecuencia[2]. Sin wi-fi, sin 3G, sin taquígrafos, sin periodistas, sin más testigos que el propio Draghi y los diputados, a quienes se les impide cualquier grabación de lo ocurrido en aquella sesión del Congreso[3]. Como bien dijera Alberto Garzón, una reunión clandestina con un poder antidemocrático. He aquí la transcripción de la valiente intervención de este diputado.
No me andaré con rodeos, Sr. Draghi. Usted viene como representante aquí de un poder antidemocrático. El mejor ejemplo de esta cuestión es esta sesión y sus condiciones de clandestinidad: una comunicación secreta, alejada de la ciudadanía.

Lo más preocupante de todo es que usted no viene aquí como consecuencia de un procedimiento normal en el que tenga que rendir cuentas ni a los parlamentos nacionales ni a ninguna entidad legítima. Viene por circunstancias ajenas a esta cuestión. Aparece aquí presentándose como un dios monetario todopoderoso, una persona cuya palabra es capaz de calmar y tranquilizar a los mercados. Y es cierto, pero también el BCE tiene una palabra capaz de chantajear y extorsionar a los países y aplicar y condicionar sus políticas sociales, sus políticas económicas sin que -insistía antes- ello derive de la legitimidad del pueblo. En definitiva, la filosofía del BCE se corresponde más con la herencia de Platón y Aristóteles, que denunciaban la Democracia porque decían que la ciudadanía no podía meterse en asuntos que fueran tan importantes. Es alergia a la democracia lo que tiene el BCE y nosotros queremos aprovechar para denunciarlo.

Pero además resulta que el BCE es el banco central más independiente del mundo, pero independiente de las personas no independiente de la ideología. La constitucionalización del objetivo exclusivo de la inflación es un objetivo ideológico que sirve sobre todo a las entidades financieras y no a la ciudadanía. No hay banco central en el mundo idéntico al BCE, ni siquiera la Reserva Federal, ni siquiera el Banco de Japón; de ahí que tengamos tan diferentes políticas monetarias aplicadas en el mundo.

No nos resulta tampoco ajeno, Sr. Dragui, cual es su trayectoria profesional y cual es su procedencia más inmediata. Esto podría explicar perfectamente por qué el BCE no hizo nada mientras se gestaba la crisis. El BCE elabora unos informes muy elegantes de estabilidad financiera, y está claro que estabilidad financiera no es precisamente lo que hemos tenido en los últimos años. Es el reflejo de que el BCE ha fracasado y en cualquier país normal, en cualquier institución normal, esto habría derivado en consecuencias políticas e incluso penales. En este sentido, probablemente el señor Trichet tendría que haber pasado ya por un juzgado.

Pero además resulta que, cuando se puede hacer algo, pasan cuatro años para que el BCE, en boca de usted, diga “haré lo que tenemos que hacer”. Cuatro años, y en ese recorrido usted también tiene una importancia brutal porque le pilla más de un año y medio desde entonces. ¿Qué pasó en esos cuatro años? Pues pasó que se permitió la presión de los especuladores sobre la deuda pública, pasó que se permitió todos los paraísos fiscales, pasó que se permitió la extorsión de los especuladores en los diferentes países. Pasó todo eso y el BCE no hizo nada. Así que por actividad  y por pasividad también le hago responsable de los recortes en las prestaciones sociales, en la educación, en la sanidad, etc. que, por supuesto, tienen consecuencias sociales como no puede dejar de ser de otra forma. En esos cuatro años se permitió y se sigue permitiendo en cierto sentido el enriquecimiento de una minoría y el rescate a los bancos. Evidentemente, ahí también tiene usted responsabilidad y probablemente debería estar acompañando a Trichet en esos tribunales.

¿Pero qué ha hecho el BCE en consecuencia? Ha estado rescatando al sistema financiero, ha estado dando ayudas, inyecciones billonarias de euros, al sistema financiero, flexibilización de las garantías, avales...


[1] http://www.rtve.es/noticias/20120711/frases-rajoy-no-podemos-elegir--no-tenemos-libertad/545301.shtml
[2] http://www.eldiario.es/politica/dia-Draghi-apago-Congreso_0_100440541.html
[3] http://www.publico.es/450536/izquierda-plural-burla-la-censura-y-publica-videos-de-la-comparecencia-de-draghi

martes, 1 de enero de 2013

Año nuevo, ¿vida nueva?

La imagen de la jornada

Fuente: ABC

Nada hace pensar que el entrante 2013 sea muy distinto al año anterior. Nuevos recortes ahondarán en este retroceso sin precedentes en la Historia. Se han empeñado en que vivamos peor que nuestros abuelos y, con la pasividad que estamos demostrando, parece que se van a salir con la suya.

Feliz 2013, está en tu mano

Los deseos de año nuevo han de ir de la mano de un compromiso activo de cambiar las cosas. En la mano de cada ciudadano se encuentra responder de modo crítico a las promesas de los gobernantes, portavoces de los grandes poderes.

Año nuevo, vida nueva, reza el dicho. Quizás por eso, en un momento de simbólico comienzo de una nueva etapa, aunque sea una simple marca en el calendario, nos gusta desear las mejores fortunas a amigos y allegados.

Unos deseos de felicidad que contrastan con el balance del año que termina. 2012 ha dejado un intolerable rosario de números rojos[1] en forma de recortes en derechos fundamentales, en justicia social, en desigualdad ante la ley y la justicia. El gran capital ha mostrado su verdadero rostro, desvelando su plan para la periferia europea, en el que también pretende incluir a Francia[2]. Sus portavoces afirman sin tapujos que el año entrante será duro[3]. Esto significa que seguirán ahondando en las políticas de austeridad que tanto daño están haciendo a las clases populares en toda Europa[4]. La brecha entre ricos y pobres se hará aún mayor[5], mientras una parte de la población más precarizada seguirá sin comprender lo que realmente ocurre e irá extremizando sus ideas. No es casual el espectacular incremento de apoyos a Amanecer Dorado en Grecia y su desembarco en Italia[6].

El fantasma del rescate -el que no admite eufemismos- seguirá ahí[7]. El miedo a su llegada posiblemente justificará nuevas reformas en legislación laboral y en pensiones. El desempleo, seguirá siendo el gran drama, por lo que nadie se atraverá a denunciar la galopante precariedad laboral que venimos sufriendo. Muchas empresas de economía perfectamente saneada seguirán presionando a sus trabajadores para que acepten bajadas de sueldos, mientras las administraciones hará lo propio con sus empleados[8]. Día a día nos iremos alejando del Estado del Bienestar para asumir una economía de subsistencia, basada en la competición entre supervivientes en un mercado laboral incapaz de dar empleo para todos, y mucho menos digno.

Los servicios públicos seguirán siéndolos, aunque para beneficio privado. La privatización de hospitales y escuelas significa que los enfermos perderán su estatus de pacientes para pasar a ser clientes, al igual que los alumnos. Tanto puedas pagar, así será el trato recibido y la calidad del servicio.

Podemos desear un feliz 2013 pero, como bien apuntaba un amigo, la felicidad no se alcanza con el deseo, sino con la lucha, el antagonismo y las resistencias. La aceptación acrítica y borreguil de nuestro destino es el sueño hecho realidad de los grandes poderes y sus secuaces. Los buenos deseos han de transformarse en un activismo personal que permita reapropiarnos de nuestras propias vidas, que nos lleve a la construcción de algo que merezca llamarse humanidad.


[1] http://www.eldiario.es/piedrasdepapel/2012_6_83701631.html
[2] http://www.economist.com/news/leaders/21566640-why-france-could-become-biggest-danger-europes-single-currency-time-bomb-heart
[3] http://www.elmundo.es/elmundo/2012/12/30/economia/1356890989.html
[4] http://www.noticiasdealava.com/2012/12/29/politica/estado/austeridad-y-reformas-sera-tambien-el-credo-de-rajoy-para-2013-un-ano-muy-duro
[5] http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/10/14/actualidad/1350245239_192913.html
[6] http://ecodiario.eleconomista.es/politica/noticias/4435504/11/12/Los-tentaculos-de-Amanecer-Dorado-se-extienden-por-Europa-desembarcan-el-Italia.html
[7] http://www.laprovincia.es/economia/2012/12/31/espana-comenzara-2013-sobra-rescate-ue/506316.html
[8] http://www.rtve.es/noticias/20120809/bce-apuesta-bajada-salarios-espana/555706.shtml

viernes, 21 de diciembre de 2012

Hoy es, de nuevo, el fin del mundo

Reflexiones sobre el particular fin del mundo que nos espera a cada persona, independiente a cualquier profecía, que sin duda se acelerará para muchos ante la violencia de los recortes en gastos sociales que empeoran las condiciones de la mayoría.

Parece que nos encontramos ante un nuevo día del fin del mundo. No es el primero ni parece que será el último para esta humanidad que parece compartir globalmente -salvo honrosas excepciones- el rancio regusto por la autodestrucción.

El fin del mundo de esta ocasión es el que supuestamente profetizaron las altas jerarquías religiosas mayas. Sin ánimos de poner en duda los magníficos conocimientos astronómicos de aquella cultura, la osadía por parte de unos sacerdotes de poner fecha al fin del mundo es equivalente a la de sus colegas de profesión de hoy en día al afirmar categóricamente que el sexo por placer es pecado. Paradojas de la vida, al igual que quienen más penalizan el contacto carnal son célibes, es de lamentar que quienes profetizaron este particular fin del mundo lo sufrieran por adelantado varios siglos antes a causa del brusco avance del desalmado colonialismo europeo.

No obstante, lo del fin del mundo es más bien cuestión de leyes naturales. Algún día la Tierra será inhabitable, lo que supondrá el final sin remedio, incluyendo el de la humanidad, si es que ésta no ha puesto durante ese intervalo los recursos necesarios para expandirse a otros mundos. La comunidad científica tiene claro que la condición de inhabitabilidad vendrá con la evolución del Sol, cuando éste llegue a convertirse en una estrella tan brillante, y emita tanta energía, que provoque la evaporación de los océanos.

El plazo de diez mil millones de años que ha de transcurrir para que el Sol se vuelva nuestro enemigo implacable es más que suficiente para que la humanidad continúe haciendo de las suyas: guerras, pobreza, hambrunas, destrucción de la naturaleza. Lacras todas ellas que tienen dos elementos en común ligados en un terrible círculo vicioso. Por un lado están las víctimas, siempre los más desfavorecidos. Por otro, la causa principal, la codicia. Un codicia que antepone el bienestar de unos pocos privilegiedos a la salud del medio ambiente, al bienestar del resto de las personas.

Hay quien dice que la muerte, el particular fin del mundo de cada individuo, es la única justicia que existe. Como una especie de demostración de justicia universal, cada ser humano, sea rico o sea pobre, tiene su particular fin del mundo. Un final inanimado, un último acto en el teatro de la vida, un cuento cuya conclusión es inevitablemente triste.

Sin embargo, el reparto de papeletas para el fin del mundo individual es excesivamente injusto, a causa de la infinita codicia de los más poderosos. Así, para algunas personas, el fin del mundo está forzosamente demasiado cerca. Y se aproxima aún más con cada medida que redunda en contra de su calidad de vida.

¿Alguien duda aún de que los recortes en sanidad, en dependencia, incluso en educación, redundarán en una disminución de la esperanza de vida en España? Miles de familias sostenidas casi exclusivamente por las pensiones de los abuelos ven como éstos llegan incluso a renunciar a gastar dinero en tratamientos médicos necesarios para prolongar su vida. Otros tantos ancianos, simplemente encuentran imposible pagar por medicamentos que antes no les costaba un céntimo. Trabajadores jóvenes, en precario, con jornadas interminables, mal pagadas, con el estrés continuo de la doble amenazada del despido y la hipoteca, ven prematuramente desgastar sus energías, mientras otros, que ni siquiera sueñan con encontrar trabajo, deciden acabar prematuramente con sus vidas.

Ante el panorama de barbarie que nos están construyendo desde la codicia, ¿a quién le preocupa una simple profecía?

martes, 13 de noviembre de 2012

El Gobierno en un universo paralelo (donde la imagen de España lo es todo)

Se ha convertido en costumbre que los anuncios de grandes huelgas y movilizaciones en el Estado español sean criticados por el Gobierno con el argumento de que perjudican a la imagen de España. Al respecto, los medios internacionales hacen eco de los problemas que realmente afectan a aquella imagen son los relacionados con la ineficiencia de una casta gobernante instalada en la mediocridad y el clientelismo, cuyas consecuencias termina sufriendo la ciudadanía.

En la ciencia ficción es común describir los universos paralelos como lugares similares al nuestro pero con acontecimientos históricos diferentes a los que aquí hayan tenido lugar. La mayor parte de los autores de aquel género suelen imaginarse mundos en positivo, donde las miserias de la humanidad jamás han tenido lugar. Así, la correspondiente literatura cuenta historias de idílicos mundos a salvo de los horrores de la guerra y el hambre, quizás un planeta Tierra que jamás sufrió los espantos de Hiroshima y Nagasaki. En ese mismo contexto, de existir algún universo paralelo en el que haya una España a punto de salir de la crisis con paso firme, y todo lo que ello conllevaría, éste podría situarse en la Moncloa y la mayor parte de los Ministerios.

Y es que, mientras la Comisión Europea pronostica las peores previsiones económicas para España en los años venideros[1], la ministra Báñez insiste en ver "señales esperanzadoras" que marcan el fin de la crisis[2]. El problema de todo esto es que la ministra se basa en meras especulaciones, en palabrería cuyo argumento más sólido es el "capote" echado -según ella- por la Virgen del Rocío, "una aliada privilegiada"[3]. Quizás aún no se haya enterado la ministra, y el resto del Gobierno por extensión, que la fe, a pesar de ser algo respetable e indiscutible, no es válida para gobernar un país. Es justo recordar que el deseo de encontrar una salida a esta crisis que condena a familias a la pobreza es compartido por la mayor parte de los españoles, independientemente de sus creencias religiosas.

Frente a la esperanza del cambio se encuentra el pragmatismo de la realidad que, como todo el mundo sabe, es tozuda. De aplicar baños de realidad se encargan los poderes económicos más allá de las fronteras nacionales cuyos voceros, como el caso del The Wall Street Journal, no tienen inconveniente en afirmar que España puede ser rescatada pero no salvada[4], refiriéndose expresamente a la ineficiencia del partido gobernante. Nótese que se trata de un artículo escrito desde la Meca del neoliberalismo -nada sospechoso de antisistema- donde se denuncia la cantidad de contradicciones y despropósitos del actual Gobierno, citando ejemplos muy ilustrativos.

El descrédito a nivel internacional del Gobierno de España parece ser mayor del que se sospecha dentro de sus fronteras. Es realmente grave que la prensa extranjera se refiera abiertamente a la lacra del enchufismo y el clientelismo como frenos del desarrollo económico y social del Estado, llegando a calificar a la mayoría de los políticos españoles que han pasado por el poder como "mediocres". Es necesario insistir que estas críticas surgen de los grandes medios de prensa afín al establishment internacional, los mismos que aplauden la reducción del déficit -a cualquier costa-, los recortes o salvajes reformas laborales. Ahora bien, a pesar de la ausencia de reparos por parte de aquellos medios en señalar abiertamente la mediocridad del actual Gobierno de España, parece ser que éste no se da por enterado.

Para el presidente Rajoy parece que todo se reduce a una cuestión de imagen. Se insiste en entes incomprensibles como "la marca España" en un país en el que se multiplica el número de suicidios a causa de la crisis, en el que la preocupación sobre el "qué dirán" roza el ridículo cuando España desgraciadamente toca fondo en demasiadas cuestiones. La obsesión por lo estético se convierte en un sinsentido que sólo puede corresponder a quienes navegan sin brújula, sin norte, que parecen anhelar el "España va bien" aznariano a base de insistir en una imagen, una sombra del pasado, un Gobierno que tan sólo sabe hablar de  la "herencia recibida".

Pero, ¿acaso no se encuentra bastante deteriorada ya la imagen de España? Con la convocatoria de la huelga general de noviembre de 2012 se volvió a repetir el ya tradicional ritual, por parte de Gobierno y sus aliados naturales, de encomendarse a la imagen de España para mostrar su rechazo[5][6][7]. Parece ser que aún no se han enterado de que las movilizaciones son consecuencia, y no causa, de la depauperada imagen de aquello llamado España, que poco sentido tiene cuando sus ciudadanos no cuentan para nada.

Y ése es el principal problema, mientras la opinión pública internacional comienza a empatizar con la ciudadanía, el Gobierno se enroca en su postura de darle la espalda. Prueba de ello es que cuando en el extranjero las acciones simbólicas de apropiación de alimentos de primera necesidad fueron vistas como actos de un Robin Hood moderno[8], los ministros de Justicia e Interior españoles unían fuerzas para perseguir a Sánchez Gordillo[9]. Eso sí, presuntos ladrones de guante blanco campan a sus anchas, creando en la población la sensación de que existe una justicia para los ricos y otra para los pobres.

La imagen de la España del pelotazo, la de los desahucios, la del récord de desempleo, la de la violencia de Estado contra quienes se manifiestan exigiendo más democracia es la realmente significativa. De poco vale ganar mundiales y eurocopas, o pedirle al Papa que rece por España[10] cuando el Jefe de Estado alcanza la fama mundial gracias a su afición a la caza de elefantes. ¿De verdad se preocupan por la imagen de España? Que expliquen entonces cómo es posible que España aún tenga tantos fallecidos anónimos enterrados en cunetas mientras partidos golpistas siguen legalizados, así como toda la simbología de un pasado afín al nazismo y al fascismo.

Les preocupa el impacto en la imagen de España de una huelga general, pero no son lo bastante honestos para reconocer que el pueblo se moviliza a causa de los recortes que crean precariedad, de la reforma laboral que fomenta el desempleo y obliga a tantos jóvenes a emigrar. ¿Qué imagen acaso da un ministro que ve con buenos ojos la fuga de cerebros del país?[11].

Si se trata de imagen parece que nadie allende las fronteras está dispuesto a dar un céntimo por la España actual. Una España necesitada de una urgente regeneración de todas sus estructuras de poder, necesariamente de cara al pueblo, tal que se gobierne para el interés de la mayoría, no de los llamados mercados. Es cuestión de algo más que imagen. Se trata de democracia.


[1] http://maspublico.com/2012/11/07/bruselas-confirma-el-peor-escenario-para-espana-mas-recortes-y-mas-paro/
[2] http://www.elmundo.es/elmundo/2012/10/29/economia/1351524336.html
[3] http://www.rtve.es/alacarta/videos/telediario/banez-invoca-virgen-para-salir-crisis/1430276/
[4] http://online.wsj.com/article/SB10001424052970204840504578086224291581676.html?mod=googlenews_wsj
[5] http://www.20minutos.es/noticia/1622293/0/rajoy/huelga-general/imagen-espana/
[6] http://www.elmundo.es/elmundo/2012/11/12/espana/1352740335.html
[7] http://www.publico.es/445292/wert-califica-de-incomprensible-la-huelga-general
[8] http://www.telegraph.co.uk/news/worldnews/europe/spain/9467635/Spanish-mayor-hailed-as-modern-day-Robin-Hood.html
[9] http://www.europapress.es/nacional/noticia-ministro-interior-ordena-arresto-sanchez-gordillo-20120808135722.html
[10] http://www.publico.es/espana/444291/el-ministro-del-interior-pide-al-papa-que-rece-por-espana
[11] http://www.publico.es/espana/444186/el-gobierno-avala-la-teoria-de-wert-la-fuga-de-cerebros-no-es-negativa

domingo, 28 de octubre de 2012

¿Suicidios voluntarios o muertes inducidas?

Los recientes suicidios acontecidos por motivo de la crisis destapan no sólo una terrible estadística silenciada hasta ahora por los medios, según la cual tres suicidios diarios en España lo son por causas económicas, sino la sensación de que España se encuentra más cercana a la Grecia de la desesperación y la miseria de lo que muchos creían.

Algo no funciona en la Europa mediterránea, la misma que se jacta de moderna y civilizada, cuando un creciente número de sus ciudadanos deciden acabar bruscamente con sus vidas. Noticias como el reciente suicidio de dos personas[1][2], ahogadas por las deudas, suponen la incómoda toma de conciencia para la sociedad española de que la realidad griega se encuentra cada vez más cercana.

Ya no se trata de la excepción representada por aquel estado de la Europa septentrional, descrito por los grandes medios de comunicación como desorganizado, corrupto o derrochador[3], que se ve obligado a rendir cuentas por sus desmanes. La insistencia de los gobernantes en que "España no es Grecia"[4] queda cada día que pasa más en entredicho ante un panorama salpicado por el posible rescate, los disturbios en las calles, la precariedad de los servicios públicos y, ahora, los suicidios. Quizás España aún no sea Grecia, pero hay demasiadas evidencias de que está siguiendo su mismo camino.

Los recientes casos de suicidio no pueden quedar en el sensacionalismo, en el resplandor mediático de noticia por un día, sino que han de servir para destapar una realidad que lleva castigando a la ciudadanía desde hace demasiado tiempo. Al igual que los casos de suicidios a causa de la crisis en Grecia se ejemplifican con aquel farmacéutico jubilado que decidió quitarse la vida frente al Parlamento[5], los suicidios de españoles por la misma causa evocarán, por mucho tiempo, a los casos de Granada y Las Palmas los cuales, sin embargo, no son los primeros. Esta crisis lleva cobradas ya demasiadas vidas anónimas, como se constató en el reciente Congreso Nacional de Psiquiatría, celebrado en Bilbao, donde se reveló que uno de cada tres suicidios vienen originados por problemas económicos[6]. El promedio de suicidios en España asciende a nueve al día lo que corresponde, por tanto, a tres suicidios diarios por causas relacionadas con la crisis.

Es necesario que surja, de una vez por todas, un debate en la sociedad acerca de la realidad que afecta a la ciudadanía, sobre la conveniencia de un sistema que antepone los intereses de las élites financieras y empresariales al bienestar de la población. Si las personas son algo más que cifras y números con los que completar estadísticas, entonces es que algo falla. En otro caso, los tres fallecimientos diarios a causa de la crisis no son suicidios, sino muertes inducidas por un sistema desalmado.

La cuestión de los desahucios es tan sólo la punta de un iceberg que condena a miseria y precariedad a gran parte de la ciudadanía, cada vez más indefensa. Por eso da vergüenza ajena ver a todólogos y tertulianos neoliberales darse golpes de pecho reclamando la dación en pago, desde sus torres de marfil televisivas, una vez que la opinión pública reclama explicaciones acerca de los recientes suicidios. Por supuesto que es necesario que se adapte la Ley Hipotecaria a la situación actual -como se ha hecho en otros estados del entorno-, para así paliar el drama de los desahucios, pero centrarse exclusivamente en ese asunto es olvidar la raíz del problema.

Los ciudadanos de España, al igual que los de Grecia, Portugal o Italia, están condenados a vivir bajo la dictadura de la deuda y el control del déficit, convertidos en excusas perfectas para imponer políticas de austeridad, consistentes en minimizar el gasto público en la propia ciudadanía, mientras el Estado sigue siendo avalista de los desmanes de una banca irresponsable y especuladora. La ciudadanía tendría que preguntarse los motivos por los que, a pesar de pagar cada vez más impuestos -tanto directos como indirectos-, recibe menos servicios a cambio; tendría que cuestionarse asimismo por qué se está produciendo tal descarado trasvase de las rentas del trabajo hacia las del capital o por qué las desigualdades entre ricos y no ricos son cada vez mayores. Sin duda, la tasa de muertes por suicidio crecerán en España a medida que crezca la desesperanza y la impotencia entre la ciudadanía, un terrible signo de identidad de los tiempos venideros.


[1] "Se suicida por desahucio un joven en Las Palmas de Gran Canaria". Noticias Gran Canaria, 25 de octubre de 2012.
[2] "Trágico suceso en La Chana: un hombre de 54 años se quita la vida poco antes de ser desahuciado". Radio Granada, 25 de octubre de 2012.
[3] "Grecia derrocha dinero público en cortinas de 27.700 euros y con la fuga de 37.000 millones en impuestos". Te Interesa, 18 de octubre de 2011.
[4] "El PP advierte que "España no es Grecia"". Europa Press, 7 de abril de 2012.
[5] "Un jubilado griego se suicida ante el Parlamento por dificultades económicas". La Vanguardia, 4 de abril de 2012.
[6] "Nueve personas se suicidan cada día en España; tres por culpa de la crisis". El Correo, 26 de octubre de 2012.

lunes, 24 de septiembre de 2012

25 de septiembre: el Congreso lleva ocupado desde hace mucho tiempo

Aunque la intención de "ocupar" el Congreso el 25 de septiembre es simbólica, reduciéndose a una acción pacífica consistente en rodear el edificio para demostrar el descontento de una creciente parte de la población con el déficit democrático actual y exigir -por ello- el inicio de un proceso constituyente, sí que podría afirmarse que el Congreso lleva tiempo ocupado por una mayoría para la cual la actual Constitución es papel mojado.

A pesar de la insensatez que supone interpretar literalmente el denominador de la iniciativa ciudadana para el 25 de septiembre, aún hay partes interesadas que prefieren obviar que "Ocupa el Congreso" es un guiño al movimiento Occupy Wall Street el cual, por su parte, aún sigue protagonizando las protestas contra el inmenso poder concentrado en las pocas manos que dominan los mercados allí presentes.

Tanto en los Estados Unidos como en España -y, por extensión, todo Occidente- la brecha entre los ricos y el resto de la población es cada vez mayor, al igual que la cuota de poder que ostentan los primeros. Esta situación se traduce en una cada vez más visible precarización de las condiciones de vida de la mayor parte de la ciudadanía. Las leyes son ahora, más que nunca, dictadas para el beneficio de esa minoría poderosa, sin importar que ello suponga el final de cualquier garantía de bienestar por parte de los Estados. Grecia o Portugal han sido los primeros laboratorios de esta contrarreforma ejecutada a nivel mundial contra las clases populares. Los resultados son palpables, a pesar de la fuerte censura mediática, en los que las movilizaciones en aquellos lugares son casi a diario como respuesta a la destrucción de derechos que se pensaban inamovibles.

Si la mayoría de las constituciones modernas declaran que las soberanías de sus respectivos estados residen en el pueblo, algo falla cuando la voz del pueblo queda silenciada ante las exigencias de los mercados. Desde el momento en que las políticas se realizan con el único propósito de satisfacer oscuros objetivos de déficit, relegando a la población a un último plano, la democracia está herida de muerte.

Definitivamente, se ha traspasado el límite de lo tolerable. Ante el miedo a un presente gris, el pánico a un futuro negro es suficiente argumento para que la sociedad vaya, poco a poco, despertando del shock de la crisis. Ante circunstancias de tal gravedad, la respuesta natural e histórica del pueblo ha sido la movilización. No es casual que, desde el 15 de mayo de 2011, la participación en las movilizaciones convocadas a lo largo del Estado español haya ido creciendo en número de manera casi constante.

Si bien, por cuestión de paralelismos con Wall Street, el objetivo de las protestas podría haber sido el Palacio de la Bolsa de Madrid, hay argumentos de sobra para plantarse frente al Congreso en un gesto, aún simbólico, de la determinación de un pueblo a no aceptar un destino planificado desde oscuros despachos de tecnócratas al servicio de la élite financiera. La destrucción del Estado del bienestar, de derechos sociales y económicos por parte de los últimos gobiernos de España han certificado el fin de aquel "consenso de 1978", la refutación de aquella "Transición modélica". La Constitución española ha pasado a ser un trozo de papel mojado a quien nadie presta atención ni, lo que es más grave, respeto. La gravedad de la situación actual es tal que el cumplimiento real de aquella Carta Magna, consensuada entre los remanentes del franquismo y las tímidas fuerzas democráticas emergentes[1], podría hoy en día calificarse de "revolucionario"[2]. Además de no cumplirse, ésta se modifica al gusto de los grandes poderes económicos con la connivencia de los dos grandes partidos políticos estatales -agosto de 2011-, sin realizar consulta alguna al pueblo.

Dudosa legitimidad queda a cualquier gobierno que no esté al servicio de los ciudadanos, de esa mayoría silenciosa a la que se restringe su capacidad de expresión al depósito de una papeleta cada varios años. Papeletas interpretadas por quienes acceden al poder como "cartas blancas" que les permiten hacer y deshacer a su antojo o, mejor dicho, al servicio de los intereses de los grandes poderes. Ante tal coyuntura no es descabellado afirmar que el Congreso se encuentra actualmente ocupado, desde hace bastante tiempo, por una mayoría que no está al servicio del pueblo.

De ahí que quizás la única opción para revertir la actual situación sea un 25S, o los que sean necesarios, para que el pueblo lleve a cabo un legítimo[3] y necesario ejercicio de libertad de expresión frente al Congreso, rodeándolo de manera pacífica con el objetivo último de forzar el inicio de un proceso constituyente, con todo lo que ello implica, que haga efectivo el artículo 1.2 de la actual Constitución, dejando en manos del pueblo, de una vez por todas, la soberanía nacional.


[1] Julio Anguita: "¿De qué constitución hablamos?". Mundo Obrero, 7 de febrero de 2012.
[2] "Julio Anguita: "Yo no pienso ir a ningunas elecciones"". Público, 21 de junio de 2012.
[3] "JpD acusa a la Delegación del Gobierno en Madrid de "criminalizar" el 25S y coartar "derechos fundamentales"". Informativos Telecinco, 22 de septiembre de 2012.

lunes, 17 de septiembre de 2012

15 de septiembre: ¿habrán pillado la "indirecta"?

Las movilizaciones en el Estado español parecen estar destinadas a incrementarse en número e intensidad según prosigan los recortes por parte del Gobierno. Las masivas manifestaciones del pasado 15 de septiembre son una demostración de que la ciudadanía comienza a perder la paciencia ante una situación que sólo puede conducir a la precariedad.

Por encima de cualquier cuestión de índole sindical o política, las movilizaciones del pasado 15 de septiembre indican que la ciudadanía está cabreada, y mucho. Con las barbas de los vecinos griegos y portugueses más que cortadas, parece inevitable que la historia se repita en las carnes de la mayoría de quienes habitan España. Se trata de la destrucción de un modo de vida que, a priori, parecía intocable, de la condena de una gran parte de la población a la precariedad, a niveles de vida inaceptables desde la perspectiva del, hasta ahora, denominado Primer Mundo.

La desaparición del Estado Social ha supuesto el brusco despertar para una mayoría ciudadana que se encontraba embriagada por el consumo y el crédito fácil, por el estilo de vida occidental, por la fe ciega en la Europa de los Pueblos, transmutada final y abiertamente en la Europa del Capital. La crisis ha sido la excusa para intensificar la destrucción de los cimientos de aquel bienestar común que la ciudadanía consideraba un derecho. Derecho gradualmente arrebatado a base de decretos presentados -y aceptados- como inevitables, así como condiciones necesarias para salir de la crisis. De este modo, la doctrina del shock ha sido aplicada a la perfección para la satisfacción de los mercados, los dioses del siglo XXI, cuya divinidad va pareja al poder del capital concentrado en las manos de unos pocos.

Incluso ante el estado de shock más profundo hay quien despierta. Una parte de la sociedad comienza a abandonar el estado de indolencia, fruto del bombardeo mediático a base de mercados, déficits y primas de riesgo, para unirse a aquéllos que nunca fueron indiferentes. El gran plan neoliberal, tan simple como propiciar el trasvase del poder real de las instituciones democráticas a los mercados o -mejor dicho- a los poseedores de los grandes capitales que controlan los mercados, comienza a encontrarse con la creciente oposición de la ciudadanía.

Es complicado saber qué ocurrirá a medio plazo, pero las movilizaciones amenazan con convertirse en una constante, como ocurre -a pesar del silencio mediático- en Grecia o Portugal. No en vano, en una reciente sesión en el Congreso ya se advirtió que "del miedo se pasa a la mala leche, y de la mala leche a la movilización"[1]. En cierto modo, una parte de la población se siente ultrajada ante la situación actual. Ya no se trata de indignación, aquella palabra mágica que tuvo sentido hace poco más de un año ante una ciudadanía narcotizada por la indiferencia, se trata de cabreo. Mucha gente de la calle vaticina que esto no va a acabar bien, que la situación acabará explotando por alguna parte[2].

El pasado 15 de septiembre supuso la demostración de que, ante todo, las movilizaciones seguirán creciendo en todo el Estado, al igual que el cabreo, la mala leche, de la ciudadanía. De momento, el sentimiento de muchos ciudadanos se reduce al malestar. Hasta ahora, los sindicatos mayoritarios, los principales agentes movilizadores han seguido cumpliendo su función reguladora del descontento de la clase trabajadora pero, ¿por cuanto tiempo? El gran capital no desea sindicatos de ningún color, por muy dóciles que éstos sean. Tarde o temprano éste pedirá abiertamente su neutralización. Por tanto, será cuestión de tiempo que aquéllos se politicen, se reciclen, recuperen su identidad de clase y las reivindicaciones vayan más allá de parar los recortes. Para aquel entonces ninguna fuerza sindical osará pedir que los recortes sean sometidos a referéndum[3], exigirán directamente políticas sociales justas y plantearán el camino a seguir para que aquello sea posible.

Es lo justo y lo legítimo. La propia Constitución Española vigente afirma en su artículo 1.2 que "la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado". Ante la actitud de la mayoría de los gobernantes de dar la espalda al pueblo, de gobernar al servicio de los poderes económicos y financieros, a la ciudadanía sólo le queda la opción de exigir la soberanía que jamás debió perder.


[1] "Joan Tardà a Montoro: "Va a haber movilizaciones y a usted se le va a congelar esa sonrisa"". Vozpópuli. 18 de julio de 2012.
[2] Véase a modo de ejemplo este blog: "Jugando con palabras: TENSIÓN".
[3] "La calle exige a Rajoy que someta a referéndum sus recortes". Público, 16 de septiembre de 2012.

martes, 11 de septiembre de 2012

Una entrevista como Dios manda

La reciente entrevista de Mariano Rajoy en TVE no ha pasado de ser una operación de limpieza de imagen de un Gobierno duramente tocado por el descrédito ante la opinión pública. En contraste con la benevolencia de las cuestiones planteadas, se ha echado en falta preguntas relacionadas con la realidad que sufre la población en los tiempos actuales.

Algo no funciona bien en España cuando el simple hecho de que su presidente conceda una entrevista sea presentado ante la sociedad como todo un acontecimiento. Lo que tendría que ser un ejercicio periódico de transparencia hacia la ciudadanía ha quedado reducido a un triste paripé de respuestas ambiguas a preguntas que parecían seguir un guión preestablecido[1].

Poco podía esperarse de este presidente poco amigo a dar la cara, más aún en una entrevista realizada en su  propia cancha, en una televisión modelada según sus intereses a golpe de despidos y destituciones[2]. Como tal, el telespectador se encontró ante una edulcorada autopromoción del presidente, muy en la línea de los planes de mejora de imagen recientemente anunciados por su partido[3]. Tampoco podía esperarse mucho más de un elenco de periodistas de perfil similar -unos más escorados al neoliberalismo del Gobierno, otros a su sucedáneo socioliberal, el del PSOE- que, como mucho, se atrevieron a plantear la cuestión del reiterado incumplimiento del programa electoral del PP, sin profundizar en ello.

El rescate, supuestamente el tema estrella de la entrevista, ha dejado de ser repentinamente una amenaza sobre la ciudadanía para convertirse en una intrascendental elección a manos del presidente, un asunto sobre el que finalmente no aclaró nada. Por lo demás, no se plantearon temas realmente importantes como hubieran sido la actual destrucción por decreto de la sanidad y educación públicas; la creciente pobreza que ya afecta a uno de cada cuatro españoles[4], mientras la fractura entre ricos y pobres es cada vez mayor; o la inutilidad de una amnistía fiscal que, además de profundamente injusta, estaba desde el principio abocada al fracaso[5]. También se echó de menos que alguien le preguntase por la motivación real de una reforma laboral que sólo sirve para facilitar el despido, por mucho que el presidente Rajoy insistiera en la entrevista de que se trata de un "instrumento decisivo". Tan decisivo que la Organización Internacional del Trabajo anunció recientemente que España ha batido el récord mundial de paro que, presumiblemente, mantendrá al menos hasta el 2015[6].

Ninguna pregunta referida a Bankia ni a su compañero de partido Rodrigo Rato. Ningún entrevistador sugirió nada acerca de depurar responsabilidades ante todo lo que está cayendo. Nadie cuestionó que este Gobierno parezca mantener la tradición de otorgar puestos de responsabilidad a dedo[7]. El corporativismo brilló por su ausencia ante el hecho de que ninguno de los periodistas aprovechase la ocasión para quejarse de la descarada purga de periodistas en RTVE, que continúa hasta día de hoy[8].

La moraleja de Rajoy es que los españoles "no entienden" lo que hace el ejecutivo. Efectivamente, resulta difícil de entender lo que no se explica, lo que contradice promesas previas a las elecciones, lo que convierte un programa electoral en un simple folleto de supermercado. Resulta imposible entender tantas cosas en este país de la falta de transparencia, como los motivos por los que hay privilegiados que se libran de los recortes mientras la situación de muchas familias es cada vez más insostenible. Igualmente es imposible entender la falta de soberanía del Estado español, plegado a las exigencias de la banca europea y, desde hace unos días, a las de una multinacional del juego[9]. Lamentablemente, a ninguno de los cinco periodistas se le ocurrió -o autorizó- a plantear tales cuestiones.


[1] "Rajoy da la cara en televisión". Público, 10 de septiembre de 2012.
[2] "‘The Guardian’ destaca las “purgas” del Ejecutivo de Rajoy en RTVE". El Plural, 6 de agosto de 2012.
[3] "El PP anuncia una campaña surrealista para hacer cómplices de los recortes a sus víctimas". Público, 18 de agosto de 2012.
[4] "La pobreza extrema se acentúa en España: Una de cada cuatro personas en España roza el umbral de la pobreza". 9 de septiembre de 2012.
[5] "La amnistía fiscal de Rajoy fracasa y tan sólo logra recaudar 50 millones". Noticias de Álava, 10 de septiembre de 2012.
[6] "España bate el récord mundial de paro, según el Financial Times Deutschland". ABC, 10 de septiembre de 2012.
[7] "Hijos, hermanos, cuñados… el Gobierno tira de la familia para los altos cargos". El Confidencial, 18 de marzo de 2012.
[8] "TVE se 'desayuna' a tres tertulianos progresistas". Público, 10 de septiembre de 2012.
[9] "Soria abre la puerta a cambios legales para acoger Eurovegas". Levante, 10 de septiembre de 2012.