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viernes, 31 de octubre de 2014

Gracias de nuevo, Argentina

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Fuente: El Diario
La Justicia argentina continúa el camino que la Justicia española es incapaz de emprender. Los crímenes del franquismo, los que supusieron ciento cincuenta mil defensores de la libertad asesinados para luego ser enterrados en fosas y cunetas, los que implicaron represión y tortura hasta los últimos estertores de la dictadura, no pueden quedar impunes. La orden de detención y extradición contra 8 ex-ministros franquistas, un ex-capitán, siete ex-policías, dos antiguos jueces, un ginecólogo y un abogado no es cuestión de rencor, sino de justicia. Por eso, que tipos que, bajo el manto de la edulcorada reconciliación y su participación en mayor o menor medida en la glorificada transición, hayan presumido hasta la fecha de ejemplaridad ahora tengan que dar explicaciones ante la justicia, es una inmensa lección de democracia. Gracias una vez más Argentina.

sábado, 23 de agosto de 2014

En pleno siglo XXI, en España, se permiten homenajes al nazismo

La imagen de la jornada

Fuente: Público
Imaginemos por un momento que en la ciudad polaca de Cracovia se realizase un acto de homenaje a los contingentes nazis que administraron el cercano campo de exterminio de Auschwitz. Todos nos echaríamos las manos a la cabeza. Un símbolo del fascismo, de la barbarie, de la vergüenza de todo un continente celebrada en pleno siglo XXI. Simplemente parece un sinsentido, ¿verdad? Pues en España, ésta que ya durante el franquismo tardío pretendía presumir de ser diferente, la que ahora se empeña en ser marca cuando, a lo sumo, lo que consigue es que ondeen banderas en partidos de la selección de fútbol, ocurren sinsentidos de aquella naturaleza. Así, mientras en el resto de Europa el fascismo se sigue percibiendo como algo horrible, en España con toda naturalidad se permiten homenajes a los nazis, cómplices de Franco, que bombardearon la ciudad de Guernika.

viernes, 20 de junio de 2014

La democracia no será televisada (¡vivan las caenas!)

Bien fuese debido al fervor patriótico o simplemente a la sana curiosidad hispana, miles de madrileños se agolpaban en las principales avenidas de Madrid. El acontecimiento no era para menos, el cetro real cambiaba de dueño y el nuevo monarca se disponía a lucir su flamante estatus entre banderas rojigualdas ondeando al viento e insignias borbónicas decorando muros y postes. Muchos de los presentes daban vítores al rey entrante sugestionados por el ambiente. Otros callaban, sabedores del peligro de mostrar algún tipo de oposición en un momento tan señalado. A pesar del boato que presentaba Madrid para la ocasión, no dejaba de ser la capital de un país dominado por otras potencias, en crisis perpetua, amenazado de desintegración territorial, donde se pasaba hambre y la pobreza era más que una lacra social. De repente, en un gesto de dudosa espontaneidad, cortesanos y aduladores comenzaron a gritar "¡vivan las caenas!".

Doscientos años después, el descendiente de Fernando VII no se desplazaría en una majestuosa carroza tirada por caballos, sino en un lujoso Rolls Royce igualmente pagado por todos los españoles. El lujo para la ocasión se vería sensiblemente deslucido en cuanto a asistencia de público[1], a pesar de la campaña publicitaria orquestada con tal fin y las cien mil banderitas repartidas para la ocasión[2]. Ni siquiera los balcones lucían de rojo y amarillo tras el apeo de la Selección de fútbol del Mundial el día previo. Debe ser que, después de todo, los ciudadanos ya no quieren cadenas y prefieren movilizarse para exigir su desaparición, como demostrase el pasado 22 de marzo.

El borrón y cuenta nueva no existe en la Historia, juez impasible que pacientemente espera la aparición de testigos adecuados para poner a cada uno en su sitio. De ahí la feroz lucha por la desmemoria a través de la mitificación, por parte de los sectores más reaccionarios, de una restauración monárquica que eufemísticamente denominara transición modélica. Mal vamos si los sistemas de gobierno han de fundamentarse en mitos y no en la voluntad del pueblo. Los españoles vuelven a ser tratados como eternos menores de edad a quienes, en vez de urnas para votar, se les ofrece reportajes en prensa acerca de las bondades de un rey preparado. No obstante, la experiencia nos recuerda lo imprudente de justificar un reinado con un apodo simpático, que ya sabemos que "el Deseado" se acabó convirtiendo en "el Felón" y "el Campechano" en cazador de elefantes.

El derecho a decidir, a hacer valer aquel artículo constitucional que indica que la soberanía reside en el pueblo, vuelve a ser negado porque otros ya decidieron en su lugar. Recordemos, si no, el desfile de personalidades frente al nuevo rey[3], entre las cuales figuraban grandes empresarios y banqueros, parte de esa oligarquía que no conoce la crisis, que cada día es más millonaria[4]. Son ellos quienes evaluaron summa cum laude al anterior reinado, quienes financiaron parte de la publicidad a favor del monarca entrante[5], quienes controlan los grandes medios de comunicación que en las últimas semanas recuperaron el NODO.

En ese Madrid de color de rosa cual cuento de Disney de reyes y princesas no tenía cabida la disidencia, por muchos valores democráticos que ésta reclamase. La democracia, personalizada en quienes pedían hacer valer la voluntad del pueblo, no sería televisada. Cualquier tinte de realidad sería censurado, cualquier disenso, amordazado. Al mismo tiempo que el rey entrante decía que "en una España unida y diversa cabemos todos", ciudadanos con símbolos republicanos eran detenidos[6].

Pero mientras se blinda Madrid con francotiradores y se identifica "preventivamente" a vecinos y trabajadores del centro de la ciudad[7] -para aparentemente protegerse de los propios ciudadanos-, la auténtica jefatura de Estado sigue en manos extranjeras. Y es que, con matices, la historia tiende a repetirse. Lejano queda el regreso de Fernando VII a una España devastada tras la invasión de las tropas francesas; a una parte de las cuales, por cierto, él mismo trajese de vuelta a la Península años después como una banda de mercenarios llamados los Cien Mil Hijos de San Luis. Hoy éstos no portan cañones ni fusilan a disidentes constitucionalistas; en su lugar, visten traje y corbata, sus armas son conceptos macroeconómicos y se les llama hombres de negro.


[1] "Felipe VI no llena la Plaza de Oriente". Público, 19 de junio de 2014.
[2] "El Ayuntamiento reparte 100.000 banderines y Madrid se engalana con banderas". El Diario, 19 de junio de 2014.
[3] "Más de 3.000 personas saludan personalmente a los reyes en el palacio real". La Información, 19 de junio de 2014.
[4] "Multimillonarios españoles incrementaron su riqueza un 40% desde el estallido de la crisis". Librered, 17 de junio de 2014.
[5] "Arturo Fernández presenta preconcurso de acreedores, pero asegura estar “muy contento”". El Plural, 17 de junio de 2014.
[6] "La policía detiene a tres personas por enseñar banderas republicanas". El Diario, 20 de junio de 2014.
[7] "Francotiradores, represión y asaltos a la intimidad en una situación de “total normalidad” para Rajoy". Postdigital, 18 de junio de 2014.

domingo, 23 de marzo de 2014

Adolfo Suárez: la necrológica más necesaria para comprender eso que llamaron transición

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Fuente: Diagonal Periódico
El recién fallecido Adolfo Suárez no es sólo el personaje de turno a quien, en estos momentos, toca aplicar esa tradición tan hispana como es la hagiografía de los difuntos, sino el coprotagonista de una etapa fundamental de la historia reciente de España. La España de quienes se acostaron franquistas para despertarse demócratas a la mañana siguiente; la de ministros -incluido el finado- relacionados con muertes por acción u omisión que más tarde fundarían partidos políticos; la de la transformación a la fuerza de movimientos obreros a sindicatos palmeros del neoliberalismo europeo; la de los protagonistas de entonces aún protagonistas hoy. Realidades bastante alejadas del mito de la transición modélica, huérfano con la progresiva desaparición de sus protagonistas, que demuestran que su estudio es más necesario que nunca para comprender los desequilibrios que sufre la España de hoy.

lunes, 17 de febrero de 2014

De Franco a la marca España

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Fuente: El Ventano
Cuando a estas alturas un cargo público como el comisionado para la marca España, Carlos Espinosa de los Monteros, va diciendo que "es bueno que los niños no sepan quién fue Franco" da que pensar que, o bien desconoce aquello de que quien no conoce su propia historia está condenado a repetirla, o bien lo conoce a la perfección y está deseando que ésta se repita. En todo caso, ya está bien de que gente que gozó de posiciones privilegiadas durante el franquismo -o sus descendientes- venga a decirnos lo que han de saber o no nuestros hijos. Franco representa el pasado que nos avergüenza, símbolo del golpismo y la sedición, su figura es sinónimo de un retraso de más de cuatro décadas, de una oligarquía que aún impera en estas tierras, de un Estado territorialmente fracturado y, sobre todo, de mucho dolor. Porque mientras quede una sola persona enterrada en alguna cuneta, mientras no se recupere su memoria, se les reconozca su papel de héroes y patriotas, mientras no se haga justicia contra torturadores y criminales de Estado, así se depuren responsabilidades caiga quien caiga, lo más lúgubre de la historia del siglo XX en España seguirá latente.

lunes, 3 de febrero de 2014

La necesidad de refrescar la memoria histórica es la esencia de la democracia

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Fuente: El País
El pueblo español lleva cargando un lastre de cuatro décadas de dictadura del que no se podrá librar mientras no sean juzgados los crímenes perpetrados durante aquella época. No se podrá hablar de democracia ni presumir de transición modélica mientras cuerpos de luchadores por la libertad yazcan en cunetas, mientras grandes fortunas sigan intactas a pesar de haber sido ilícitamente amasadas con la complicidad del franquismo, mientras torturadores y asesinos con el beneplácito de aquel régimen sigan campando a sus anchas o muriendo de viejos en sus camas. Lo más triste de todo es que tengan que venir, una vez más, de fuera para decirnos algo tan obvio como que la Ley de Amnistía de 1977 tendría que quedar sin efecto.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Argentina imparte la justicia que España es incapaz de administrar

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Fuente: Canarias Semanal
La calidad democrática de un Estado también se mide por su capacidad para depurar excesos en épocas pasadas. Mal parada queda la credibilidad democrática de España cuando torturadores del régimen franquista han de ser juzgados en terceros estados; cuando, tras años de dar palizas y vejaciones a ciudadanos incómodos a la dictadura, ex-policías y ex-guardias civiles con las manos manchadas de sangre se mueven a sus anchas por un país que presume de transición modélica; cuando algunos de sus jefes de entonces son hoy -o han sido- figuras importantes de gobiernos de la democracia.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Diccionario de la Crisis: desaparecido

desaparecido, da.
1. adj. eufem. En relación con el golpe militar del 18 de julio de 1936, se refiere a la persona que, inscrita o no en el registro de defunciones, habiendo pasado o no por consejo de guerra, fue detenida ilegalmente, recluida en lugar conocido o no y asesinada, careciéndose de constancia oficial sobre el lugar donde yacen sus restos.*


[*] Definición propuesta por Francisco Espinosa en "Sobre desaparecidos". Andaluces Diario, 2 de septiembre de 2013.

domingo, 25 de agosto de 2013

La bandera de la libertad ondea en Francia

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Fuente: El Confidencial
Mientras algunos jóvenes del Partido Popular, a quienes parece no afectar la lacra del desempleo o la precariedad, se dedican a posar alegremente en las redes sociales con banderas y simbología fascista, el Estado francés vuelve a homenajear, un año más, a la República Española y su bandera, como símbolos del sacrificio de tantos españoles que arriesgaron su vida por la liberación de una Francia ocupada por los nazis.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Los gestos ultras de los jóvenes del Partido Popular desde una perspectiva histórica

La reciente sucesión de imágenes de jóvenes dirigentes del Partido Popular realizando saludos fascistas o posando con simbología ultraderechista no pueden ser reducidas a chiquilladas, pues hay que recordar que militan en un partido cuyas raíces se hunden en la época franquista.

Rezaba un reciente titular de prensa que "la ultraderecha campa a sus anchas entre las juventudes del PP"[1], haciéndose eco de la reciente moda de algunos cargos de aquel partido a fotografiarse junto a símbolos del franquismo o a realizar saludos fascistas en público. Propios y extraños han mostrado su sorpresa ante conductas tan impropias en el contexto de un estado supuestamente moderno y democrático.

No obstante, extrañarse de tales comportamientos, que en otros países de nuestro entorno hubieran supuesto cuando menos la inhabilitación para el ejercicio de la política, es una demostración de la amnesia histórica que afecta a una parte de la población. Al fin y al cabo, se trata de jóvenes que muestran sus simpatías hacia los símbolos y la liturgia de la época, no tan lejana, en la que se gestó el partido que militan, una agrupación política que no podemos olvidar que fue fundada por un ministro del franquismo. Como afirmaba un comentario en las redes sociales, lo extraño hubiera sido ver a los cachorros del PP homenajeando a Malcolm X.

Desde el seno del PP tales acciones han sido disculpadas como "chiquilladas", haciendo inevitable evocar los "pecadillos de juventud" de José María Aznar, quien no olvidemos que antes de lucir mostacho presumía de ser falangista. Menos joven era Jaime Mayor Oreja, cuando afirmó que la situación durante el franquismo era de "extraordinaria placidez"[2], o el alcalde de Lugo -Manuel González, también popular-, quien aprovechó un pleno en su ayuntamiento para afirmar que "quienes fueron condenados a muerte" durante el régimen de Franco "sería porque lo merecían"[3].

Lo cierto es que tradicionalmente el Partido Popular ha sido reticente a apoyar iniciativas contra el franquismo. Ejemplos recientes de tal actitud son la negativa de los diputados populares a dedicar el 18 de julio a la condena de la dictadura franquista y a la memoria de las víctimas, o el veto del Grupo Popular Europeo a una exposición en la Eurocámara acerca de los horrores de la dictadura fascista que sufrió el pueblo español.

Un breve repaso a la historia de este partido permite comprender que el franquismo es parte de su génesis. Para ello hay que remontarse a 1973, año en el que un grupo de intelectuales y políticos relacionados con el régimen fundan el Gabinete de Orientación y Documentación S.A. (GODSA) con el objetivo de desarrollar las bases del llamado a ser uno de los dos actores del bipartidismo que dominaría la política española tras la muerte del dictador[4]. Manuel Fraga, ministro de Franco, sería el elegido para liderar el mencionado proyecto, que pasaría a llamarse Reforma Democrática, para luego evolucionar a Coalición Democrática y, más tarde, a Alianza Popular, refundada esta última en 1989 como el actual Partido Popular.

La existencia de ramalazos filo-franquistas a estas alturas del siglo XXI son consecuencia de una transición inacabada, a pesar de que los medios la hayan vendido a la ciudadanía como "modélica". Las recientes filtraciones de Wikileaks confirman una transición tutelada por potencias extranjeras, principalmente EEUU y la República Federal de Alemania, con el objetivo de asegurarse en España un estado lacayo integrado en la OTAN donde las bases militares americanas tuvieran continuidad. El papel de think-tanks como GODSA fue fundamental en el diseño de aquella transición, redactando un borrador para el discurso de coronación del rey Juan Carlos I o colaborando con el periodista Carlos Mendo para la fundación de El País, que llegaría a ser uno de los medios de comunicación más influyentes en España[5].

La transición también supuso el mantenimiento de los mismos poderes hegemónicos durante el franquismo -banca, patronal e Iglesia-, a los que se les sumarían el gran capital estadounidense y europeo. Se trataba de unos poderes agradecidos a un régimen que les había permitido engordar sus fortunas[6], beneficiados por las redes clientelares tejidas durante la dictadura, algunas de las cuales serían precursoras de muchos de los actuales escándalos de corrupción. Todos deseaban una España estable para que sus negocios e inversiones, fundamentalmente en turismo y construcción, fuesen fructíferos, por lo que nada se preguntaría y los cambios políticos irían orientados hacia una homologación bajo mínimos con las democracias del entorno.

Se asimiló democracia con la posibilidad de votar a unos representantes cada varios años, olvidándose que las conquistas sociales y los atisbos de libertad en España se conquistaron gracias a las movilizaciones de los trabajadores durante los últimos años del franquismo. Con el tiempo, la sociedad aceptó como normal formar parte de un Estado democrático donde el fascismo no fuese ilegal y sus símbolos fueron aceptados como una parte más del entorno en plazas, muros y fachadas de toda la geografía española. Así, los símbolos del franquismo no se tocaron. Tan sólo, con el paso del tiempo, la presión social de los sectores más a la izquierda llevaría a Rodríguez Zapatero a firmar una tímida Ley de Memoria Histórica, muy criticada desde el Partido Popular, que con el tiempo se demostraría insuficiente.

Retomando el titular al que se hacía alusión al inicio de este artículo, la ultraderecha jamás ha dejado de campar a sus anchas en este país. No es normal que un país se acueste fascista una noche y amanezca demócrata en la mañana siguiente. En todo caso, por puro interés electoral, se disfrazó de centrista para disputar votos a la derecha socioliberal del PSOE -que a su vez mantendría la máscara del centro-izquierda para contentar a sus bases más progresistas-. No obstante, las contradicciones afloran en un partido destinado a concentrar un electorado que recorre prácticamente todo el espectro de la derecha, desde la más rancia nacional-católica hasta la neoconservadora. Por eso es incomprensible que no se hagan cumplir de inmediato los estatutos del Partido Popular, que establecen la expulsión para aquellos miembros que exhiban símbolos fascistas[7], a no ser que aceptemos que en los cuadros del partido aún dominan los herederos del régimen franquista.


[1] "La ultraderecha campa a sus anchas entre las juventudes del PP. La Sexta Noticias, 18 de agosto de 2013.
[2] "Mayor Oreja se niega a condenar el franquismo y Acebes evita desautorizarle". El País, 16 de octubre de 2007.
[3] "Un alcalde gallego del PP afirma que quienes fueron ejecutados por el franquismo "lo merecían"". Público, 5 de agosto de 2013.
[4] Barrachina, C. (2002): "Antecedentes de la reforma: las elites militares favorables a la reforma (1953-1976)" en El regreso a los cuarteles: militares y cambio político en España (1976-1981). RESDAL.
[5] Ibid.
[6] Navarro, V: "La Transición no fue modélica". Público, 9 de abril de 2009.
[7] "Exhibir símbolos fascistas supone la expulsión del PP, según sus estatutos ". Levante, 21 de agosto de 2013.

lunes, 5 de agosto de 2013

Las Trece Rosas eran rojas

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Fuente: El Diario
Han pasado 74 años desde el fusilamiento de las Trece Rosas Rojas, mártires -junto a miles de anónimos luchadores por la democracia- de aquella terrible dictadura cuyas consecuencias aún hoy sufrimos. La actual España de la corrupción y el clientelismo hunde sus raíces en aquella época de injusticia y represión, consecuencia de la negativa de los grandes poderes de la época a aceptar un pueblo soberano y libre. Tras la idealizada transición del 78, las estructuras de poder quedaron intactas, aunque mayormente subordinadas a las provenientes de la Europa del capital. Se permitió un paso de página sin preguntar tan siquiera por las tachaduras acumuladas durante cuarenta años. La corrección quedó por encima de la justicia, por eso a las Trece Rosas muchos les quitaron lo de rojas y, lamentablemente, hoy los grandes medios apenas hablarán de ellas. Sin embargo, pocas cosas han cambiado en el presente cuando la libertad por la que estas mujeres lucharon ya no se arrebata al pueblo en los paredones sino con órdenes de desahucios y reformas laborales.

viernes, 19 de julio de 2013

En memoria de Don Francisco Ortiz

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Fuente: Público
Mientras aún quedan calles con nombres de colaboradores del régimen fascista que tantas penurias causó al pueblo español, un defensor de la democracia nos abandona. La historia de Francisco Ortiz ejemplifica la de tantos héroes anónimos que comprometieron su vida en la lucha contra los golpistas que interrumpieron la normalidad democrática en la España del 36. Como tantos soldados republicanos, tuvo que marcharse a una Francia que pronto sería ocupada por los amigos nazis de Franco, uniéndose a la Resistencia para combatir a los invasores. Su condición de hombre de izquierdas le llevaría a sufrir los horrores de los campos de concentración alemanes, a los que a duras penas sobreviviría. A los 93 años nos deja este hombre que, año tras año, desfilaba en el día del aniversario de la liberación con la misma bandera tricolor que fabricaría junto a sus compañeros españoles prisioneros en Mauthausen. Descanse en paz, Don Francisco.

jueves, 18 de julio de 2013

18 de julio y el fin de la impunidad

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Fuente: Público
Resulta vergonzoso que aún haya gente que celebre el 18 de julio como el día del alzamiento, que haya empresas que esperen a esta fecha para ingresar a sus trabajadores la paga extra, que hayan calles en pueblos y ciudades rememorando ese día. Bajo el manto del consenso y la idílica transición, la oligarquía que expolió, asesinó, torturó, represalió y encarceló a los defensores de un gobierno legítimo se acostó una noche franquista para levantarse al día siguiente demócrata. En nombre de la reconciliación, estas fuerzas convencieron al pueblo de que la normalización vendría a partir de la aceptación de las dos Españas -alícuotas en cuanto a responsabilidades pasadas-, del olvido, de un supuesto borrón y cuenta nueva. Se trata de la gran mentira a la que poderes aún vigentes se aferran para castigar a jueces que investigan grises épocas pasadas, para rechazar una Ley de la Memoria Histórica, para no ceder ni un ápice en la posibilidad de que se haga justicia con los familiares de quienes aún yacen en cunetas. Ya viene siendo hora de que el pueblo español se enfrente a su propio pasado enfrentándose a la impunidad de los herederos de la dictadura, asegurando el derecho a la verdad, la justicia y la reparación de las víctimas.

jueves, 6 de junio de 2013

El escandaloso premio a la PAH y el más escandaloso homenaje a la División Azul

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Fuente: Público
Cada vez se comprende mejor la aversión del espectro ideológico gobernante hacia la memoria histórica. Sólo en un ambiente de amnesia histórica estos enemigos de la memoria se podrían atribuir la legitimidad de calificar como "verdadero escándalo" que el Parlamento Europeo otorgue el premio Ciudadano Europeo 2013 a la PAH. De otra manera, no se entiende que no se les caiga la cara de vergüenza al pedir la retirada de aquel galardón mientras gobernantes de su mismo partido autorizan homenajes a la División Azul, que luchó mano a mano junto a los nazis en la II Guerra Mundial, o votan en contra de declarar el 18 de julio día de la condena de la dictadura franquista y la memoria de las víctimas.

jueves, 23 de mayo de 2013

La ley del ancho del embudo de un Gobierno nostálgico

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Fuente: Deia
El mismo Gobierno que vota en contra de declarar el 18 de julio como día de la condena de la dictadura franquista y a la memoria de las víctimas autoriza un homenaje a la División Azul. Quienes hablan de "superación del franquismo" y "ambiente de reconciliación" conceden un galardón Hermandad de Combatientes de la División Azul de manos de la delegada del Gobierno español en Catalunya. Queda claro el doble rasero de este Gobierno hacia el asunto de la dictadura franquista, que homenajea a sus seguidores mientras obliga a sus víctimas a buscar justicia en Argentina.

martes, 21 de mayo de 2013

El decisivo voto de quienes quieren que todo siga "atado y bien atado"

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Fuente: El Huffington Post
El 18 de julio de 1936 no hubo un alzamiento sino un golpe de estado en toda regla contra el Gobierno legítimo de la II República que derivó en la sangrienta guerra cuyo resultado tanto marcaría nuestro presente. Por eso, algo tan simbólico como dedicar ese día en particular a la condena de la dictadura franquista y a la memoria de las víctimas, hubiera supuesto un paso hacia la normalización democrática que tantos ciudadanos llevamos esperando. Mientras las democracias europeas rechazan sin complejos sus vínculos con sus pasados fascistas, en España el partido en el Gobierno se señala negándose a aceptar la dedicación propuesta para tal fecha con la peregrina excusa de superar el franquismo. Parece ser que los señores diputados del PP y UPyD -cuyo voto no apoyó esta iniciativa- no se han enterado aún de que la superación del franquismo sólo será posible cuando se haya restablecido la dignidad de aquellos miles de españoles -luchadores de la libertad- que siguen enterrados en cunetas, cuando los descendientes de los represaliados de la dictadura no necesiten acudir a jueces argentinos para pedir justicia, cuando se deje de hablar de Transición modélica y se permita al pueblo, de una vez por todas, elegir libremente su forma de gobierno y ser dueño de su propio destino.

domingo, 19 de mayo de 2013

El misterio de la marca España

Tanto que se habla de ella, apenas nadie sabe cómo es, ni de qué se trata. Quizás sea como las meigas que, al igual que nuestro presidente, son gallegas y nadie las ha visto; pero no hay duda de que haberlas, haylas.

De la marca España sabemos que hay mucha gente que habla de ella, incluso hay una página web que intenta contar en qué consiste. En aquel sitio la definen como "una política de Estado"[1], lo cual hace suponer de inmediato que ésta se encuentra dirigida desde Berlín para mayor gloria de los mercados europeos. Incluso explican que su objetivo es "mejorar la imagen de nuestro país, tanto en el interior como más allá de nuestras fronteras, en beneficio del bien común", aclarando que "corresponde a los poderes públicos diseñar políticas que mejoren dicha imagen"[2]. Así que habrá que descartar, pese a las evidencias, que la marca España sea la escandalosa corrupción -tan criticada desde el extranjero[3]- o la bochornosa imagen del monarca posando junto al cadáver de un elefante[4]. Tampoco se corresponde la marca España con la de ningún fabricante de televisores, por mucho que el presidente insista en "dar la cara" a través de aquéllos, ni con ningún constructor de puertas giratorias, a pesar de que un gran número de ex-altos cargos políticos disfrute en la actualidad de importantes puestos en la empresa privada[5].

En la búsqueda de pistas que ayuden a aclarar el sentido de inventarse algo como la marca España, nos indican que en su planteamiento "debe primar los términos económicos, coadyuvando a la recuperación del crecimiento y del empleo"[6]. Desde luego, no hace falta que se insista en que los términos económicos priman sobre lo demás. Que se lo digan, si no, a la inmensa mayoría de los ciudadanos usuarios de unos servicios públicos de sanidad o educación, cuyos presupuestos son continuamente reducidos. Quizás, a todo esto, la marca España se identifique con los recortes. Pero es que los recortes no ayudan a crear empleo, como demuestran las siempre crecientes cifras de paro, dato que, por cierto, sí que tiene bastante proyección internacional[7]. Ante este drama, la ocurrencia de un gran defensor de la marca España -el presidente de la patronal de empresarios- es proponer que el número de desempleados pase a contabilizarse según otro criterio. Claro está que la preocupación de la oligarquía empresarial de este país no es la reducción del desempleo sino extraer las máximas ventajas de la coyuntura actual, imponiendo una reforma laboral que, además de mostrarse ineficaz para crear puestos de trabajo, reduzca las condiciones laborales de quienes aún trabajan.

Los promotores de la marca España insisten en su web que éste "es un país rico en historia que también se apoya en la modernidad". Rico en historia, por supuesto, aunque el partido en el Gobierno se empeñe en enterrar su memoria en las mismas cunetas en las que aún yacen miles de represaliados por el régimen de Franco, cuyos descendientes han de acudir a jueces argentinos para encontrar la justicia que aquí y ahora se les niega[8]. En cuanto a la modernidad de la que hablan tan sólo hay que comprobar el sistemático planeamiento de leyes retrógradas y regresivas, como la que limita el derecho de la mujer a decidir libremente sobre su cuerpo o la vuelta de los catecismos a las escuelas públicas.

A pesar de todas las explicaciones que puedan darnos sus promotores, sigue siendo complicado encontrar un sentido a la marca España. ¿Se referirán, pensándolo bien, a la cultura del pelotazo que tan buen rendimiento dio a unos pocos?, ¿o a la España de los aeropuertos vacíos, líneas de AVE infrautilizadas con dudosos trazados, mientras se suprimen servicios actualmente utilizados por más de millón y medio de viajeros al año[9]?

Quizás la clave está, como siempre, en el pan y circo. Ya que no podemos presumir de otra cosa, hagámoslo de los éxitos de nuestros deportistas profesionales, convertidos "en un ejemplo de superación y espejo para toda la sociedad"[10]. Quizás por eso sólo nos dejan salir a las calles para celebrar una Eurocopa o un Mundial, pero los defensores de la marca España dan órdenes de tolerancia cero hacia quienes deciden manifestarse para exigir soluciones a esta insostenible situación. La marca España se convierte así en rostros ensangrentados a golpes, ojos reventados por pelotas de goma, familias expulsadas de sus casas a la fuerza y cientos de multas en toda la geografía. De modo que, quien sale a la calle por algo distinto a celebrar un gol pasa a ser el "enemigo", se le llama "nazi" o se le acusa de "pro-etarra".

Mientras tanto, -salvo honrosas excepciones- una parte de aquellos deportistas de élite a quienes piden que adoremos siguen el ejemplo de otros defensores de la marca España y llevan sus dineros a paraísos fiscales. Quizás, en este punto, la marca España sea la creciente desigualdad entre los ricos y el resto de la población. Una población que ve impotente subir los impuestos indirectos, como el IVA o los carburantes, mientras sus sueldos menguan. Eso, quienes aún disfrutan de una paga; quienes no, ni siquiera están seguros si serán atendidos en los hospitales públicos con todas las garantías sanitarias[11]. Ante tal panorama, ¿es de extrañar que cada vez más españoles decidan emigrar a países sin marca pero que, al menos, dan una oportunidad a quienes quieren trabajar?

Quizás, después de todo, la marca España sea, como afirman los geniales Riot Propaganda "un padre de familia buscando en la basura"[12]. Por ello tenemos un ministro que no duda en recomendarnos ducharnos con agua fría, tomar yogures caducados y, si se tercia, unas tapas de gusanos que "cuando están fritos y son pequeñitos no son desagradables"[13].


[1] "¿Qué es marca España?". Alto Comisionado del Gobierno para la Marca España.
[2] Ibid.
[3] "'The New York Times' publicará un reportaje sobre la corrupción en España". El Economista, 18 de enero de 2013.
[4] "El Rey también cazó elefantes en Zimbabue a casi 6.000 dólares la noche". El Confidencial, 17 de abril de 2012.
[5] "Las “Puertas Giratorias” en la política española". 8 de marzo de 2013.
[6] "¿Qué es marca España?", op. cit.
[7] "Spain Is Beyond Doomed: The 2 Scariest Unemployment Charts Ever". The Atlantic, 26 de abril de 2013.
[8] "La jueza argentina calcula que habrá imputaciones por los crímenes del franquismo en un año". Público, 18 de mayo de 2013.
[9] "Fomento suprimirá 48 líneas de Renfe". El País, 15 de mayo de 2013.
[10] "¿Qué es marca España?", op. cit.
[11] "La sanidad valenciana retira una prótesis de 152 euros a un joven que no podía pagarla". Público, 5 de mayo de 2013.
[12] "El miedo va a cambiar de bando" del álbum United Artists of Revolution (2013).
[13] "El ministro más rico bebe yogures caducados, se ducha con agua fría y… come gusanos". El Plural, 18 de mayo de 2013.

sábado, 20 de abril de 2013

Julián Grimau, 50 años después

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Fuente: RTVE Noticias
Un pueblo sin memoria está condenado a repetir su pasado. Motivo suficiente para no olvidar la figura de Julián Grimau, enésimo mártir de un franquismo que siguió matando a opositores políticos hasta sus últimos días. Torturado sin piedad para luego ser condenado a muerte por un Consejo de Guerra que, a priori, ya había decidido su destino, Grimau fue víctima de la sed de sangre de un Gobierno ilegítimo y revanchista empeñado en dejar todo "atado y bien atado" para tiempos venideros. Manuel Fraga, el más tarde fundador del partido actualmente en el Gobierno, firmaría la sentencia de muerte de Grimau en calidad de ministro de Información y Turismo, justificándose en "un dossier espeluznante de crímenes y atrocidades cometidas personalmente por este caballerete". Mentiras para apaciguar a una opinión pública internacional que cada vez entendía menos la razón de ser de una dictadura en Europa.

lunes, 15 de abril de 2013

¿Puede un conductor de autobús llegar a presidente de una nación? (el pueblo venezolano dice que sí)

Uno de los argumentos contra Nicolás Maduro en la reciente campaña electoral venezolana ha sido su condición de conductor de autobús, como intento de asociar su profesión a una menor capacidad para gestionar la nación venezolana. Detrás de todo esto se encuentra un argumento ad hominem con el que justificar la negativa del gran capital a aceptar un gobernante que defienda los intereses de la clase trabajadora.

Resulta llamativo la insistencia de algunas personas en aferrarse a argumentos elitistas para juzgar la potencialidad de tal o cual dirigente político. Olvidan las cualidades básicas que habría que esperar de cualquier representante público -como la honestidad, la honradez, la fidelidad a unos principios- para centrarse en su profesión o incluso en sus orígenes. Con un claro doble rasero, se prejuzga de modo distinto al millonario que el humilde, como si el origen social fuese una suerte de pedigrí que asegurase una mínima calidad en su gestión política.

El caso de Nicolás Maduro ha sido realmente paradigmático en este sentido. Los opositores dentro y fuera de Venezuela -sobre todo en España- han utilizado la misma cuestión una y otra vez para desacreditar a esta persona como potencial presidente de la República Bolivariana. Todo un ejercicio de falacia ad hominem que se resumiría en la cuestión de si un conductor de autobús puede llegar a presidir una nación.

Tras los resultados de las elecciones en Venezuela, la respuesta es sí. Nicolás Maduro, antiguo chófer de autobús de Caracas, ha recibido el apoyo del pueblo venezolano para llevar las riendas del país durante los próximos años. A pesar de obtener un resultado menor al esperado -debido fundamentalmente al elevado listón dejado por su predecesor en las elecciones de octubre de 2012-, el éxito de Maduro es indiscutible. Gran parte del pueblo venezolano ha sabido abstraerse a la tesitura de elegir entre el conductor de autobús o el empresario de éxito, para comprender que la elección era entre el representante del pueblo o el delegado del neoliberalismo.

En todo caso, resulta difícil aceptar que la calidad de un representante público dependa de su profesión o de su procedencia. ¿Cuántos presidentes con carrera universitaria han ayudado, a lo largo de la historia, a empeorar las condiciones de sus respectivos países? Nada bueno puede decirse, por ejemplo, de la trayectoria del registrador de la propiedad que preside España, que tan siquiera es capaz de dar explicaciones a sus conciudadanos, si no es a través de la pantalla de un televisor.

La calidad de un gobernante se demuestra a priori con un programa electoral claro, sin ambigüedades, y a posteriori con hechos fundamentados en aquel programa. No hay otra. No se le puede exigir erudicción absoluta, sino la capacidad de rodearse de la gente adecuada que le asesore. Por eso, es triste que la prensa española critique a Maduro por su profesión -honorable como la que más-, mientras olvida que en los últimos años hemos tenido una colección de políticos en cargos de responsabilidad que harían saltar los colores en las democracias más avanzadas. Desde presidentes autonómicos salpicados por todo tipo de escándalos a ex-alcaldes de Marbella, pasando por candidatos que dieron con sus huesos en prisión por oscuras cuestiones bancarias. Pero es que, además, ¿es que nadie en España recuerda el historial del padre fundador del partido que ahora mismo gobierna? Se trata del ministro del franquismo que ordenó ejecuciones, el que rapó la cabeza de las esposas de los mineros, el que dijo a boca llena "la calle es mía", llegó a ser presidente de la Xunta de Galicia. Y ojo, que ningún medio se atreviese a recordar durante pasadas campañas electorales, siendo él candidato, su pasado franquista.

El fondo de la cuestión es que quienes firman columnas de opinión en la caverna mediática española no toleran que un trabajador llegue a lo más alto sin renunciar a su clase. Thatcher, hija de tenderos, bien que fue aceptada como primera ministra -¿dónde quedaba el machismo o el clasismo?-, pues había demostrado con creces su sumisión al gran capital británico. Maduro, sin embargo, es de origen humilde y, comprometido a su clase, accede al Gobierno de su patria.

Maduro no fue escogido por Chávez por su profesión de conductor de autobús, sino por la valía que ha demostrado en los cargos que, hasta el momento, ha desempeñado. A pesar de su timidez, de seguro que sabrá ganarse la confianza de aquellos que en su día votaron a Hugo Chávez que, sin embargo, esta vez le negaron su apoyo. Tiene cuatro años para ello.

viernes, 12 de abril de 2013

La instrumentalización de Paracuellos fue por sugerencia de los EEUU

La imagen de la jornada

Fuente: Publico
Continúa Wikileaks aportando valiosísima información para la comprensión de la idealizada Transición española y la determinante influencia del Gobierno norteamericano en su desarrollo. No hay muchas dudas, a estas alturas, de que los hechos de Paracuellos del Jarama durante la Guerra Civil española han sido interesadamente transformados en una leyenda negra con la que atizar la memoria del bando republicano, en un forzado intento de tapar las masacres perpetradas por el bando fascista del general Franco y su posterior Gobierno. Lo que sorprende es que la instrumentalización de aquellos hechos fueran sugeridos por el Gobierno de los EEUU en 1976 con la intención de torpedear al PCE y su posible legalización en España. Los asesores de facto de la Transición española tenían bien claro que Paracuellos no era más que "un episodio más de la pesadilla que supuso la Guerra Civil" al que podían sacar tajada al convertirlo en un "albatros político alrededor del cuello de Carrillo", como así fue.