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martes, 14 de octubre de 2014

Rita Barberá, progreso, estabilidad, libertad y convivencia estilo PP

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Fuente: Ahora Valencia
Rita Barberá, como en su día dijera Ana Botella, afirma que el Partido Popular es "el único partido capaz de garantizar el progreso, la estabilidad, libertad y convivencia". Si se refiere al progreso del los ricos, que cada vez lo son en mayor medida, lleva toda la razón; si se refiere a la libertad del establishment que disfruta de puertas giratorias y ventajas fiscales, también está en lo cierto. Pero, en cuanto a la mayoría silenciosa -silenciada a base de leyes mordaza-, nada más lejos de la realidad. Que pregunten si no a tantas personas que viven condenadas a la precariedad, que tan siquiera aspiran a un futuro digno, porque, en nombre de los grandes poderes, se lo han robado.

lunes, 15 de septiembre de 2014

¡Ding dong!, la bruja tiene una plaza en Madrid

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Fuente: Público
La derecha neoliberal española adora a Margaret Thatcher, no en vano ella fue quien aceleró el desmontaje del Estado del bienestar en Europa, promovió la desregularización del sector financiero, la flexibilización del mercado laboral, la privatización de empresas públicas y la reducción del poder de los sindicatos. Un peón del Gran Capital convertida en enemiga de la clase trabajadora a la que no dudó en reprimir duramente en las calles, a cuyos hijos enviaría a una guerra colonial contra Argentina, mientras apoyaba con ahínco a su admirado dictador Pinochet. Thatcher fue quien trazó el camino de la Tercera Vía que luego inspirase a Blairs, Zapateros y Hollandes, quien destruyó la dignidad de la clase trabajadora al negar su existencia -reduciéndolos a chavs en el imaginario colectivo-, quien aupó al imperialismo norteamericano -junto a Reagan y Wojtyła- como hegemón mundial, quien apoyó el régimen racista de Sudáfrica mientras repetía al mundo que el segregacionismo sudafricano era bueno para Occidente. Será por tales logros por los que, Botella, Aguirre y compañía han decidido nombrar una céntrica plaza de Madrid en memoria de la Dama de Hierro.

jueves, 1 de mayo de 2014

Nuevos recortes en sanidad (para variar)

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Fuente: Vozpópuli
Ya sabemos que les obliga Europa, que si la herencia recibida, que no tienen más remedio y mil excusas más... pero tampoco olvidamos que cada recorte en derechos fundamentales como educación, sanidad o dependencia corresponde plenamente con el dogma ideológico que profesan. Nos gobiernan quienes mandan a sus hijos a colegios y universidades privadas que, cuando enferman, acuden a clínicas privadas. Gente alejada de la mayoría de la población para quienes lo público es algo que les molesta, un gasto accesorio que preferirían emplear en subvencionar empresas privadas o en rescatar bancos. Por eso, cuando Europa les dice que toca recortar otros 150 millones de euros en Sanidad, lo harán sin pestañear.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Ana Botella, progreso y humanidad

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Fuente: Público
Cuando Ana Botella decide hacer apología del amalgama ideológico que representa el Partido Popular, demuestra una vez más su imprudencia y falta de sensibilidad ante una ciudadanía que sigue sufriendo las consecuencias de las decisiones políticas de su partido. Poco puede presumir de "progreso" un partido político gestado durante los últimos estertores del franquismo, cuyo fundador -ministro de la dictadura- fuese unos de los protagonistas de una transición de baja intensidad, cuyos defectos se reflejan aún hoy en demasiadas facetas de la vida política y social en España. Aún menos puede presumir de "liberalismo" un partido político que sostiene que la gestión de los servicios fundamentales se delegue a entidades privadas pero, cuando éstas fracasen en el cumplimiento de sus compromisos, sea el erario público quien les dé soporte con el dinero de todos. O lo que es peor aún, un partido plagado de gente que entiende lo público como instrumento para beneficio personal. ¿Es acaso beneficiosa para la humanidad una ideología que fomenta recortes salariales, retrasos en la edad de jubilación, reformas laborales para lucro exclusivo de la patronal, que criminaliza la protesta y la libertad de expresión?

sábado, 13 de abril de 2013

La Dama de Hierro, un peón del gran capital

Margaret Thatcher ha sido uno de los personajes públicos más influyentes en la historia del último cuarto del siglo XX. Su dureza contra la clase trabajadora o su actitud hacia la URSS son claves para entender el mundo actual. Sin embargo, no se puede obviar que su papel ha respondido a la lógica del gran capital, siendo la ex-primera ministra británica su fiel lacaya.

La muerte de Margaret Thatcher ha conllevado la esperada sucesión de voces aduladoras empeñadas en colmar de alabanzas su memoria, principalmente de la mano de la prensa conservadora -la gran mayoría, dicho sea de paso- que ha ocupado sus portadas con imágenes de la finada, añadiendo alguna que otra alusión al presunto pésame generalizado entre la población británica[1]. Sin embargo, aquellos idílicos homenajes contrastan con el hecho de que en algunas plazas británicas se congregasen numerosos ciudadanos para celebrar la noticia[2]. Un evento deseado por muchos, como demuestra el hecho que, desde septiembre de 2012, se encontrasen a la venta camisetas en cuyo envoltorio aparece la leyenda "en caso de muerte de Thatcher abrir la bolsa y ponerse la camiseta inmediatamente". En las camisetas aparecen textos del tipo: "Una generación de sindicalistas bailará sobre la tumba de Thatcher" o "¡Ding dong!, la bruja ha muerto"[3].

Es justo afirmar que, contrariamente a la imagen que pretende dar el establishment mediático, hay mucho resentimiento en torno a la persona de la ex-primera ministra británica. Thatcher no fue un personaje querido entre sus conciudadanos. En todo caso, tal como indicaba un reciente titular, fue temida y odiada, pero no querida[4]. En su haber queda su condición de martillo pilón de la clase trabajadora británica, cuya resistencia inicial convirtió en resignación ante unas políticas de privatizaciones y recortes sociales que planteaba como inevitables. "La señora no cambia de opinión", respondió en cierta ocasión cuando le fueron cuestionadas sus medidas[5].

Resulta llamativo que fuese la hija de un tendero -un trabajador al fin y al cabo- quien promoviese las más lesivas políticas contra la clase obrera de la historia reciente británica. Como dejó bien claro durante su mandato, la ex-primera ministra comulgaba con las ideas neoliberales, las cuales aplicó a rajatabla y sin ningún pudor. Thatcher fue una ejecutora pragmática de un credo económico que tomó como suyo, no en vano leyó efusivamente a Friedrich von Hayek y Milton Friedman. Sin embargo, desde una perspectiva histórica, sería un error entender a Thatcher como una persona aferrada a unos ideales que, exclusivamente por iniciativa propia, decide imponerlos a toda una sociedad. Es necesario ir un paso más allá y comprender el contexto socioeconómico de los años setenta en el Reino Unido.

Los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial fueron muy positivos para la clase trabajadora británica, que disfrutó -como la de otros estados occidentales- de un importante Estado del bienestar. La necesidad de presentar un capitalismo maquillado en lo social como contrapeso propagandístico al socialismo soviético permitió aquel oasis para los trabajadores que, sin embargo, los grandes poderes financieros no estaban dispuestos a tolerar por mucho más tiempo. Fue a comienzos de los años 70 cuando comenzó a gestarse el cambio a peor que desembocaría en la grandísima e interminable crisis que hoy sufrimos[6], a partir de la confluencia de una serie de sucesos acontecidos en aquellos tiempos. En primer lugar se encontraría la crisis del petróleo de 1973, que pondría en duda la viabilidad de los modelos keynesianos vigentes hasta entonces; en segundo, el golpe de Estado en Chile, que permitiría la experimentación de un modelo neoliberal puro bajo la tutela de los pupilos de Friedman, además de demostrar la hegemonía de los EEUU en el continente americano -y la debilidad de su contraparte soviética-; y, por último, la fundación de la Comisión Trilateral.

Para Noam Chomsky, la Comisión Trilateral surge como una réplica del sector social dominante -el gran capital- hacia las crecientes demandas de los movimientos sociales de la época, que exigían mayor protección de los derechos civiles y del medio ambiente. Uno de los objetivos de esta organización era "evitar que auténticas muchedumbres siguieran participando, de forma democrática, en el cuestionamiento de la conducta inmoral de los gobiernos occidentales"[7]. Las élites dominantes no podían soportar una clase trabajadora con capacidad de plantear tan siquiera una remota posibilidad de emancipación, de exigir, de pensar por sí misma. El planteamiento pasaba por apropiarse de la palabra democracia y pervertirla hasta que los ciudadanos la asociaran unívocamente con capitalismo. Bajo este nuevo dogma, lo que se oponga al capitalismo será señalado como no democrático.

Haciendo bueno aquello de que no hay mayor fanático que el converso, el gran capital británico encontró en Margaret Thatcher a su dirigente ideal. Como era de esperar, aquélla cumplió con creces su cometido de debilitar a los sindicatos mientras aplicaba implacablemente sus políticas de privatizaciones y reducción de la protección social. "Creemos en la lucha de clases y venceremos", dijo en alguna ocasión la mandataria británica, llegando a utilizar como instrumento el fervor patriótico despertado a partir de una absurda guerra con Argentina en la que llegaría a plantear incluso el uso del arma atómica sobre Buenos Aires[8].

Su compromiso con el gran capital lo extendió más allá de las fronteras británicas, colaborando en su lucha contra el bloque del Este, llegando a comprometer recursos de los servicios secretos de su país para influir en la elección del último presidente de la Unión Soviética. Esta fanática del neoliberalismo, combatió implacablemente al movimiento separatista de Irlanda del Norte -trasgrediendo numerosas veces la legalidad-, a la vez que aplaudía la represión en Chile a manos de su amigo Pinochet.

El balance de los años de gobierno de Thatcher supuso dolorosas derrotas para la clase trabajadora, reflejadas aquéllas en una creciente pobreza y desigualdad entre sus ciudadanos. Con sus políticas de austeridad dejó a un 22% de la población de Reino Unido por debajo del umbral de pobreza[9]. Aunque, quizás, la peor derrota que supo infringir a la clase trabajadora fue un cambio de mentalidad según la cual la pobreza es poco más que un defecto, culpa de la incompetencia de cada individuo, justificado en un terrible concepto de darwinismo social que aún hoy impera. Así, la solidaridad como valor pasó a un último plano y los hijos de aquellos sindicalistas ya no salen a manifestarse a luchar por sus derechos, ahora suspiran con coches caros -aunque no tengan para pagarlos-, en emular a las estrellas de fútbol y en el espejismo del consumo.

Para muchos británicos Margaret Thatcher fue una bruja, tal como demuestra la anécdota de la que la canción Ding Dong! The Witch is Dead ("¡Ding Dong!, la bruja ha muerto")[9] se haya convertido en una de las más vendidas tras su muerte, sin embargo no podemos olvidar que -manteniendo la metáfora- toda bruja se consagra a espíritus malignos de orden superior. La muerte de esta bruja no supone el fin de los males que ella misma provocase. Thatcher fue responsable de abrir la caja de los truenos que desencadenase un agravamiento en la lucha de clases, pero sus amos -las oligarquías financieras- siguen ahí, observando a una cada vez más debilitada clase obrera que apenas ha comenzado a tomar conciencia de sí misma.


[1] "Los medios británicos, de luto por la muerte de Margaret Thatcher". ABC, 8 de abril de 2013.
[2] ""The lady's not returning": Miles de británicos celebran la muerte de Margaret Thatcher". RT, 8 de abril de 2013.
[3] "Camisetas que anticipan y celebran la muerte de Thatcher causan revuelo en Reino Unido". RT, 11 de septiembre de 2012.
[4] "Thatcher, una primera ministra temida y odiada, pero no querida". Gara, 9 de abril de 2013.
[5] "La auténtica Margaret Thatcher: diez claves sobre la líder tory". El Diario, 8 de abril.
[6] "Entrevista con James Petras: “Thatcher, Reagan, Blair y Clinton prepararon el camino para las grandes crisis y quiebras financieras”". Rebelión, 12 de abril de 2013.
[7] Chomsky, Noam (2001): La (des)educación. Austral, Barcelona, p.7.
[8] "Thatcher 'threatened to nuke Argentina'". The Guardian, 22 de noviembre de 2005.
[9] "Margaret Thatcher, la mujer que esclavizó al movimiento obrero". La Marea, 8 de abril de 2013.
[10] "Thatcher's death prompts chart success for Ding Dong! The Witch Is Dead". The Guardian, 10 de abril de 2013.

jueves, 14 de marzo de 2013

El capitalismo hace que la investigación contra la calvicie reciba más fondos que acabar con la malaria

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Fuente: Wired
Son palabras de Bill Gates, una de las personas más ricas del mundo y, hasta hace poco, máximo responsable de una de las más influyentes multinacionales. No se trata de que aquél se haya vuelto repentinamente anticapitalista, sino de una reflexión dentro de la propia lógica del sistema imperante. Cuando Gates afirma con tono crítico que las compañías farmacéuticas invierten más en medicamentos contra la calvicie que contra enfermedades mortales como la malaria, culpando de ello al capitalismo, acepta la naturaleza de un sistema basado en la búsqueda de beneficios de unos cuantos inversores a cualquier costa. Un sistema para el cual las personas somos poco menos que meros recursos a los que explotar y de los que extraer beneficios.

domingo, 27 de enero de 2013

La gaviota neoliberal ataca de nuevo

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Fuente: Daily Mail
Resulta cuando menos prosaico que una paloma blanca, símbolo la paz, sea atacada por una gaviota nada más ser soltada por el Papa desde un balcón en el Vaticano. ¿Es necesario recordar de qué es símbolo la gaviota? Hoy simboliza a quienes apoyan guerras coloniales, a quienes niegan la memoria a todos aquellos que aún yacen en cunetas por defender la democracia, a quienes aplauden recortes de derechos mientras se regocijan en un zafio "que se jodan".

jueves, 17 de enero de 2013

Wert o el secuestro del lenguaje

Según el ministro de Educación, parece ser que fascista es quien realiza una protesta pública en contra de las decisiones antisociales de su Gobierno. Esta abuso del lenguaje no debe entenderse como accidental, sino como una práctica planeada de apropiación de términos manejados habitualmente por los sectores más progresistas, vaciándolos de contenido. 

Una de las virtudes del lenguaje castellano es su riqueza de expresiones coloquiales para indicar con elegancia e ingenio determinadas situaciones contradictorias. Asi, sería perfectamente aplicable aquella de "vino a saltar un cojo" o la aún más castiza "habló de putas La Tacones" a la ocurrencia de José Ignacio Wert de calificar de fascistas a quienes lo abuchearon en un reciente acto público[1]. Tenía que ser de Educación el ministro que utilizase tal calificativo con una ciudadanía enfadada ante las medidas que él viene firmando desde su privilegiado puesto.

A pesar de la sucesión de despropósitos que acumula en este año de legislatura, hay que decir que Wert no es tonto, en absoluto. En realidad es un perfecto estratega que ha asumido su rol en un ejecutivo que tiene muy claro el modelo de sociedad que pretende imponer. No en vano, Wert es uno de los cachorro de la FAES, alma ideológica del partido en el poder que, como tal, sigue a pie juntillas el pensamiento neoliberal más ortodoxo.

Como acertadamente afirmase Pablo Iglesias Turrión, los partidos se ganan en defensa y se pierden en ataque. El papel de Wert en esta legislatura es equivalente al de Pepe, el defensa del Real Madrid, en sus mejores tiempos. El defensa central del juego peligroso, las agresiones fuera de lugar y las tarjetas rojas, todo con tal de condicionar el juego de ataque rival, encuentra su reflejo en el actual ministro de Educación. Así, Wert ha demostrado su condición de provocador nato cuando afirma sin tapujos la necesidad de españolizar a los alumnos catalanes[2], respondiendo a las críticas que él es "como el toro brazo, que se crece con el castigo"[3]. Si Pepe ha sido tradicionalmente objetivo de los abucheos del público rival, Wert lo es de la comunidad educativa. Ambos por méritos propios, pero dentro de una estrategia perfectamente definida.

Al igual que Pepe llegó a ser la cara más antipática del Madrid, Wert es el ministro peor valorado en esta legislatura[4]. Sin embargo, hasta aquí llegan las comparaciones, pues la educación es algo mucho más serio que una liga de fútbol. La estrategia encomendada a Wert plantea objetivos con muchas implicaciones que un simple trofeo. No es casual que tenga la cartera de Educación. Hace ya muchos años que los pensadores neoliberales comprendieron que el control del sistema educativo conlleva el control de la sociedad misma[5].

Este Gobierno, fiel ejecutor de los deseos de las grandes oligarquías neoliberales, juega en defensa. La antigua aspiración de imponer una enseñanza pensada para domesticar a los ciudadanos y convertirlos en una masa borreguil que acepte sin rechistar los designios de la clase dominante. Para ello, acentúa el proceso de conversión de las escuelas en centros de adoctrinamiento "en tanto que imponen la obediencia, bloquean todo posible pensamiento independiente e interpretan un papel institucional dentro de un sistema de control y coerción"[6].

A pesar de las tradicionales deficiencias de los planes de estudios de las últimas décadas, en la actualidad hay demasiado hijo de trabajador con estudios, con potencial para pensar. Mayo del 2011 demostró que la conciencia de clase puede llegar a despertarse entre tanta mente distraída con el fútbol y la televisión basura. En aquella ocasión se trató de un aviso llamado "indignación", pero en cualquier momento podría convertirse en firmes exigencias de cambio, como viene advirtiendo la sucesión de movilizaciones y "mareas" que últimamente vienen produciéndose. En un modelo de sociedad inspirado en Eurovegas (ladrillo y hostelería) sobran los "cerebros" y, por supuesto, la gente que piensa por sí misma.

A una ciudadanía que renuncia al ejercicio de pensar es sencillo manipularla con eslóganes, con palabras previamente vaciadas de su significado. En tal situación, se utilizan términos como "democracia" o "libertad" para referirse exclusivamente a los derechos de los poderosos y sus capataces, cuando poca democracia y libertad disfruta una ciudadanía con miedo al desempleo y a la precariedad. Ya advertía Chomsky que a mayor fuesen las carencias democráticas de un sistema, más se les llenaría la boca de la palabra "democracia" a sus gobernantes. El juego en defensa de la clase dominante se demuestra con el continuo secuestro del lenguaje[7], hecho que refuerza mediante el control de los principales medios de comunicación.

Wert da una nueva vuelta de tuerca en su estrategia de jugar en defensa al querer apropiarse de la palabra "fascismo". Ya no son fascistas quienes apoyaron en su día un golpe de Estado contra un gobierno legítimo, ni quienes dejaron en las cunetas a cientos de miles de españoles contrarios a sus ideas, o quienes se niegan a condenar esos hechos. Ahora, según el ministro, fascista es todo aquel que, como último recurso, recurre a los abucheos para demostrar su disconformidad con unas políticas antisociales impuestas a golpe de mayoría absoluta. Protestas que, sin cortarse ni un pelo, utiliza el ministro como justificación de sus políticas a partir un extraño silogismo según el cual, si la gente la abuchea es que está mal educada y por tanto, hay que reformar el sistema educativo. En este mundo al revés, los gobernantes que ignoran al pueblo se atreven a dar lecciones sobre argumentación y diálogo. Aunque quizás también sea porque, en aquella ocasión, el ministro iba acompañado del presidente de la Patronal[8], la clase dominante española para quienes el diálogo siempre está abierto, y con un sí seguro por respuesta.


[1] http://noticias.lainformacion.com/educacion/ensenanza-y-aprendizaje/wert-dice-que-el-boicot-fascista-a-su-conferencia-evidencia-que-urge-la-reforma-educativa_7zRIh23e7jY3hUx8v8RWN5/
[2] http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/wert-centra-reforma-espanolizar-los-alumnos-catalanes-2265398
[3] http://politica.elpais.com/politica/2012/12/06/actualidad/1354801261_080388.html
[4] http://politica.elpais.com/politica/2012/03/03/actualidad/1330782952_903947.html
[5] Noam Chomsky (2012): La (des)educación. Ed. Crítica.
[6] Ibid., 8.
[7] http://www.publico.es/culturas/22498/la-derecha-ha-secuestrado-el-lenguaje
[8] http://noticias.lainformacion.com/educacion/ensenanza-y-aprendizaje/wert-dice-que-el-boicot-fascista-a-su-conferencia-evidencia-que-urge-la-reforma-educativa_7zRIh23e7jY3hUx8v8RWN5/

miércoles, 22 de agosto de 2012

Diccionario de la Crisis: neoliberalismo

neoliberalismo.
1. m. Capitalismo desprovisto de cualquier atenuante -p.e. protección social- al verse libre de toda competencia ideológica.
2. m. Proyecto de las clases más ricas para recuperar unos espacios de poder político y económico que perdieron tras la segunda guerra mundial.*
3. m. Dogma consistente en creer que los problemas de la economía española derivan de tener un gasto público excesivo (pues supuestamente nos gastamos más de lo que tenemos) y unos salarios demasiado altos (consecuencia de tener unos sindicatos excesivamente fuertes). De este dogma surgen unas políticas públicas que consisten en recortar el gasto público, incluyendo el gasto público social, y en hacer reformas laborales que tienen como objetivo reducir los salarios y despedir más fácilmente a los trabajadores, debilitando a los sindicatos.**
4. m. Ideología y forma del capitalismo de nuestros días: muy desregulado, libre de trabas, financiarizado, capaz de generar una gran sumisión, muy ideologizado pero que se presenta como algo natural y ajeno a las ideologías.***
5. m. La lucha del mercado contra el Estado, la intención del mercado de expulsar al Estado de cualquier tipo de actividad en la que está como protector y organizador de la sociedad.****



[*] Definición de Alberto Garzón en "El neoliberalismo, características y efectos". 29 de junio de 2010.
[**] Definición de Vicenç Navarro en "El dogma económico neoliberal". Público, 3 de julio de 2012.
[***] Definición de Juan Torres López en "La convivencia entre capitalismo y justicia social es imposible". Mini-Leaks, 30 de marzo de 2012.
[****] Definición de Ignacio Ramonet en "Los medios no critican a los bancos porque son el verdadero poder". 24 de agosto de 2012.