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sábado, 27 de junio de 2015

Alexis Tsipras vuelve a dar una lección de democracia a la Europa del Capital

Reproducimos a continuación este discurso de Alexis Tsipras, dirigido al pueblo griego, para anunciar la convocatoria de un referéndum sobre las propuestas de los poderes europeos.

Compatriotas míos, 
Durante los últimos seis meses, el Gobierno griego ha estado presentado batalla en mitad de unas condiciones creadas por una asfixia económica sin precedentes para poner en práctica nuestro mandato del 25 de enero [fecha de las últimas elecciones griegas]. Fue un mandato para negociar con nuestros socios con la misión de poner fin a la austeridad y restaurar la prosperidad y la justicia social en nuestro país. 
El objetivo era conseguir un acuerdo viable que respetara tanto la democracia como las normas europeas y condujera a una salida definitiva de la crisis. En todo este periodo de negociaciones, nos pidieron que adoptáramos los acuerdos de rescate que habían sido acordados con anteriores gobiernos, a pesar de que habían sido condenados de forma rotunda por el pueblo griego en las recientes elecciones. 
Pero nosotros, ni por un momento, contemplamos ceder. Eso hubiera sido lo mismo que traicionar vuestra confianza. 
Después de cinco meses de duras negociaciones, nuestros socios presentaron desgraciadamente en el Eurogrupo antes de ayer una propuesta, un ultimátum a la República Helena y el pueblo griego. 
Es un ultimátum que contraviene los principales fundadores y los valores de Europa, el valor de nuestra estructura común europea. 
Se pidió al Gobierno griego que aceptara una propuesta que suma nuevas cargas insoportables al pueblo griego y socava la recuperación de la sociedad griega y de su economía, no sólo manteniendo la incertidumbre, sino llevando aún más lejos los desequilibros sociales. 
Las propuestas de las instituciones incluyen medidas que llevarían a una mayor fragmentación del mercado laboral, recortes de pensiones, nuevas reducciones en los salarios del sector público y un aumento del IVA en alimentos, restaurantes y turismo, con la eliminación de las deducciones fiscales en las islas. 
Estas propuestas claramente violan las normas sociales europeas y el derecho fundamental al trabajo, la igualdad y la dignidad, dado que el objetivo de algunos socios e instituciones no era conseguir un acuerdo viable y beneficioso para ambas partes, sino la humillación de todo el pueblo griego.
Estas propuestas ponen en evidencia la fijación, especialmente del Fondo Monetario Internacional, en una austeridad dura y de castigo. 
Ahora es más necesario que nunca que las principales fuerzas europeas den un paso al frente y tomen iniciativas con las que trazar una línea firme en relación a la deuda griega, en una crisis que también afecta a otros países europeos y que amenaza el futuro de la unidad europea. 
Queridos compatriotas griegos. Asumimos hoy una responsabilidad histórica en favor de las luchas del pueblo helénico y de la protección de la democracia y de nuestra soberanía nacional. Es una responsabilidad ante el futuro del país. Y esa responsabilidad nos obliga a responder a este ultimátum con la voluntad del pueblo griego. 
Hace unos momentos, he reunido al Gobierno al que he propuesto la celebración de un referéndum para que el pueblo griego decida de forma soberana. La sugerencia ha sido aceptada de forma unánime. 
Mañana (por este sábado) el pleno del Parlamento griego se reunirá para ratificar la propuesta del Gobierno de un referéndum el próximo domingo 5 de julio, con la pregunta de si acepta o rechaza la propuesta de las instituciones [europeas]. 
Ya he comunicado mi decisión al presidente de Francia, a la canciller de Alemania y al presidente del BCE. Mañana (por este sábado) pediré formalmente a los líderes e instituciones de la UE una extensión de unos pocos días del programa [de rescate] para que el pueblo griego pueda decidir, sin presiones ni coerciones, como dicta la Constitución de nuestro país y la tradición democrática de Europa. 
Queridos compatriotas griegos, ante este ultimátum y chantaje, os convoco para que decidáis de forma soberana y con orgullo, como dicta la historia de Grecia, sobre la aceptación de esta [propuesta de] austeridad estricta y humillante, que no ofrece ningún fin a la vista ni opción que nos permita recuperarnos social y económicamente. 
Ante esta dura austeridad autocrática, debemos responder con democracia, serenidad y determinación. 
Grecia, el crisol de la democracia, debe enviar un claro mensaje democrático a Europa y la comunidad internacional. 
Estoy personalmente comprometido a que se respete el resultado de vuestra voluntad democrática, sea la que sea. 
Estoy completamente seguro de que vuestra elección estará a la altura de la historia de nuestro país y enviará un mensaje de dignidad a todo el mundo. 
En estos momentos cruciales, todos debemos recordar que Europa es el hogar común de sus pueblos. No hay dueños ni invitados en Europa. 
Grecia es y continuará siendo una parte indispensable de Europa, y Europa será una parte indispensable de Grecia. Pero Grecia sin democracia sería una Europa sin identidad ni dirección. 
Os convoco para que toméis las decisiones que se esperan de nosotros. 
Por nosotros, por las generaciones futuras y por la historia de los griegos. 
Por la soberanía y la dignidad de nuestro pueblo. 

lunes, 17 de septiembre de 2012

15 de septiembre: ¿habrán pillado la "indirecta"?

Las movilizaciones en el Estado español parecen estar destinadas a incrementarse en número e intensidad según prosigan los recortes por parte del Gobierno. Las masivas manifestaciones del pasado 15 de septiembre son una demostración de que la ciudadanía comienza a perder la paciencia ante una situación que sólo puede conducir a la precariedad.

Por encima de cualquier cuestión de índole sindical o política, las movilizaciones del pasado 15 de septiembre indican que la ciudadanía está cabreada, y mucho. Con las barbas de los vecinos griegos y portugueses más que cortadas, parece inevitable que la historia se repita en las carnes de la mayoría de quienes habitan España. Se trata de la destrucción de un modo de vida que, a priori, parecía intocable, de la condena de una gran parte de la población a la precariedad, a niveles de vida inaceptables desde la perspectiva del, hasta ahora, denominado Primer Mundo.

La desaparición del Estado Social ha supuesto el brusco despertar para una mayoría ciudadana que se encontraba embriagada por el consumo y el crédito fácil, por el estilo de vida occidental, por la fe ciega en la Europa de los Pueblos, transmutada final y abiertamente en la Europa del Capital. La crisis ha sido la excusa para intensificar la destrucción de los cimientos de aquel bienestar común que la ciudadanía consideraba un derecho. Derecho gradualmente arrebatado a base de decretos presentados -y aceptados- como inevitables, así como condiciones necesarias para salir de la crisis. De este modo, la doctrina del shock ha sido aplicada a la perfección para la satisfacción de los mercados, los dioses del siglo XXI, cuya divinidad va pareja al poder del capital concentrado en las manos de unos pocos.

Incluso ante el estado de shock más profundo hay quien despierta. Una parte de la sociedad comienza a abandonar el estado de indolencia, fruto del bombardeo mediático a base de mercados, déficits y primas de riesgo, para unirse a aquéllos que nunca fueron indiferentes. El gran plan neoliberal, tan simple como propiciar el trasvase del poder real de las instituciones democráticas a los mercados o -mejor dicho- a los poseedores de los grandes capitales que controlan los mercados, comienza a encontrarse con la creciente oposición de la ciudadanía.

Es complicado saber qué ocurrirá a medio plazo, pero las movilizaciones amenazan con convertirse en una constante, como ocurre -a pesar del silencio mediático- en Grecia o Portugal. No en vano, en una reciente sesión en el Congreso ya se advirtió que "del miedo se pasa a la mala leche, y de la mala leche a la movilización"[1]. En cierto modo, una parte de la población se siente ultrajada ante la situación actual. Ya no se trata de indignación, aquella palabra mágica que tuvo sentido hace poco más de un año ante una ciudadanía narcotizada por la indiferencia, se trata de cabreo. Mucha gente de la calle vaticina que esto no va a acabar bien, que la situación acabará explotando por alguna parte[2].

El pasado 15 de septiembre supuso la demostración de que, ante todo, las movilizaciones seguirán creciendo en todo el Estado, al igual que el cabreo, la mala leche, de la ciudadanía. De momento, el sentimiento de muchos ciudadanos se reduce al malestar. Hasta ahora, los sindicatos mayoritarios, los principales agentes movilizadores han seguido cumpliendo su función reguladora del descontento de la clase trabajadora pero, ¿por cuanto tiempo? El gran capital no desea sindicatos de ningún color, por muy dóciles que éstos sean. Tarde o temprano éste pedirá abiertamente su neutralización. Por tanto, será cuestión de tiempo que aquéllos se politicen, se reciclen, recuperen su identidad de clase y las reivindicaciones vayan más allá de parar los recortes. Para aquel entonces ninguna fuerza sindical osará pedir que los recortes sean sometidos a referéndum[3], exigirán directamente políticas sociales justas y plantearán el camino a seguir para que aquello sea posible.

Es lo justo y lo legítimo. La propia Constitución Española vigente afirma en su artículo 1.2 que "la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado". Ante la actitud de la mayoría de los gobernantes de dar la espalda al pueblo, de gobernar al servicio de los poderes económicos y financieros, a la ciudadanía sólo le queda la opción de exigir la soberanía que jamás debió perder.


[1] "Joan Tardà a Montoro: "Va a haber movilizaciones y a usted se le va a congelar esa sonrisa"". Vozpópuli. 18 de julio de 2012.
[2] Véase a modo de ejemplo este blog: "Jugando con palabras: TENSIÓN".
[3] "La calle exige a Rajoy que someta a referéndum sus recortes". Público, 16 de septiembre de 2012.

lunes, 4 de junio de 2012

"Tenemos lo que nos merecemos": un ejemplo de manipulación contra la clase trabajadora

Tras enterarme de la noticia, confieso que mi primera reacción fue de perplejidad. ¿Cómo es posible que la gente prefiera los toros al empleo? La sucesión de sentimientos que me envolvieron a continuación pasaron del cabreo a la indignación: "tenemos lo que nos merecemos", pensé. Entonces fue cuando me di cuenta de que había caído en una sutil trampa.

Los medios de comunicación tradicionales, los mismos que dependen de grandes empresarios que defienden abiertamente la precariedad laboral -aunque lo hagan bajo el eufemismo de la competitividad-, se hacían eco de un referéndum en el que participaron tan sólo 423 personas. ¿Desde cuándo el establishment mediático presta tanta atención a asuntos de tan poco calibre? Con el Estado español a punto de ser rescatado, la noticia es que los vecinos de un pequeño término municipal deciden que su modesto presupuesto en actividades taurinas siga siendo empleado para tal fin.

Mientras, en algunos foros, contagiados por la misma sensación de indignación, se apresuraron a censurar la actitud de los habitantes de la zona, habiendo quienes los calificaron con toda la sarta de improperios que suele decirse en tales ocasiones, siempre bajo el amparo del anonimato. La conclusión para gran parte de los foreros era el consabido "tenemos lo que nos merecemos". Pero es que, ¿acaso nadie se pregunta por los motivos que llevaron a muchos a votar a favor de la suelta de vaquillas? Encontrándonos ante un municipio azotado por el desempleo, que alcanza al 25% de la población, la lógica nos indica que el voto por el empleo tendría que haber arrasado en las urnas.

Una lectura sosegada de la noticia[1] -tras digerir el impacto del titular-, aporta más información que permite comprender -que no compartir- los resultados de la consulta. Resulta que el Ayuntamiento de Guijo de Galisteo (Cáceres), recientemente salpicado por la lacra del transfuguismo, decide plantear a los habitantes de tres de sus poblaciones el uso que dar a los 15 mil euros de presupuesto que, cada año, se emplea para la suelta de vaquillas en las fiestas locales. La decisión a tomar era o mantener su uso en aquella tradición o emplear el dinero para realizar contratos eventuales a gente del pueblo que lo necesitara. El resultado fue a favor de la suelta de astados en dos de las poblaciones, mientras en la tercera se eligió emplear el dinero para dar trabajo.

Aunque el empleo ha de ser un móvil preferente -es lo que muchos hubiéramos votado en cualquier caso-, sobre todo en los tiempos que corren, y el deseo de todo buen ciudadano es la desaparición del paro, la realidad es que con 5 mil euros por población pocos empleos se van a crear. Hablamos de unos pocos jornales que, si bien aliviarían temporalmente la situación de alguna familia, serían de duración muy limitada. "Puestos de trabajo eventuales", decía el Ayuntamiento en las condiciones de la consulta popular, nada más. Quizás la clave viene de la respuesta de un chico entrevistado por un periódico, quien decía hacer votado a favor de las vaquillas porque "es lo que nos gusta aquí y por eso he votado a favor de esa opción porque el empleo municipal ya sabemos que aquí va siempre a las mismas personas"[2].

A pesar de lo que dicen los titulares, los presupuestos implicados en la consulta sólo afectan a la suelta de vaquillas. Las tradicionales corridas de toros que se celebran en el pueblo, más caras y de disfrute limitado a quienes puedan pagarse la entrada, no se verían afectadas. Así, a aquellos que criticaron al "pan y circo" votado por los guijeteños, habría que puntualizarles que el "circo" jamás corrió peligro. De incluirse realmente los toros en la consulta, habría disponible un presupuesto mucho mayor que quizás hubiera dado para crear algún empleo de carácter estable en el pueblo. Ante tales condiciones, es razonable pensar que el resultado hubiera sido distinto; al menos se hubiera movilizado más población, pues a esta consulta sólo acudió a votar una tercera parte de los electores. La mayoría de la población de Guijo comprendió que aquel "democrático" dilema que se les planteaba no era más que un brindis al sol que nada iba a solucionar, quizás una desesperada cortina de humo para hacer olvidar el reciente episodio de transfuguismo en el Ayuntamiento.

Quizás la gente no sea tan tonta, ni los guijiteños tan "ignorantes". A pesar de las declaraciones de algunos jóvenes lugareños -entrevistados por los mismos medios- que afirmaban anteponer la diversión al trabajo, la historia de fondo es la repetida desconfianza hacia nuestras administraciones públicas, fruto de la habitual falta de transparencia, de la lacra del enchufismo y el clientelismo que tanto daño hacen a nuestros pueblos y ciudades. Claros síntomas del déficit democrático que sigue existiendo en nuestras instituciones. En definitiva, independientemente de la elección del voto, gran parte de los habitantes de Guijo fueron conscientes de que el resultado de la consulta no iba a cambiar el destino de los parados su pueblo. Por eso la mayoría ni se molestó en votar.

Sin embargo, tertulianos oportunistas, a nómina de algunas de las grandes empresas que controlan los medios de comunicación, ilustrarán este suceso como ejemplo la ignorancia supina del pueblo español. Nos recordarán que "tenemos lo que nos merecemos". El argumento será que, para una vez que se nos deja elegir, tomamos la peor decisión. Una peligrosa y casi inevitable reflexión subyacente detrás de noticias como ésta, un pequeño aleccionamiento para que aprendamos a aceptar las decisiones de quienes oficialmente verdaderamente saben: expertos tecnócratas, gurús de la economía, las finanzas y el mercado laboral. Aunque hoy haya más desempleo que nunca.

Y es que, cuando interesa, es conveniente recordar y magnificar los peores defectos de la raza patria. Si tenemos políticos corruptos, es por la picaresca española, pues todos haríamos lo mismo si nos encontrásemos en el lugar de aquéllos. Si ahora estamos en crisis, es porque los españoles no fuimos previsores y, por tanto, vivimos por encima de nuestras posibilidades. Tantas patrañas que, poco a poco, van calando en el subconsciente hispano. Y terminamos aceptándolas como algo normal por lo que, en el fondo, tenemos merecido lo que nos ocurra. ¡Qué peligrosa es la manipulación de los medios cuando estamos con la guardia baja!

Por cierto, aquellos tertulianos que tanto repetirán el "tenemos lo que nos merecemos" bien podrían aplicar el mismo criterio a la hora de hablar sobre el actual Gobierno, cuya mayoría absoluta utiliza sistemáticamente para incumplir gran parte de sus promesas, castigando con aquélla a todo un pueblo, incluyendo a quienes le otorgaron su confianza.


[1] "Los toros ganan al empleo en un referéndum en tres poblaciones de Cáceres". Cadena SER, 3 de junio de 2012.
[2] "Los toros ganan al empleo en el referéndum de Cáceres". El Mundo, 3 de junio de 2012.
[3] "Las mentiras de Rajoy". Cadena Ser, 27 de abril de2012.

sábado, 12 de noviembre de 2011

La democracia nace en Grecia, la democracia muere en Grecia

El intento de referéndum en Grecia para consultar el futuro de su deuda supuso el fin del gobierno de Yorgos Papandreu, sustituido por una coalición de socialistas, conservadores y ultraderechistas. Este artículo plantea la calidad democrática de Europa que no sólo niega el derecho del pueblo griego a pronunciarse, sino que influye claramente en un cambio de gobierno.

Por unas horas, ciudadanos de todo el globo, concienciados de la situación del pueblo griego, sabedores de su particular condición de conejillo de indias para los gerifaltes de los mercados, nos sentimos aliviados ante la noticia de una convocatoria de referéndum que decidiría el futuro del pacto sobre las medias de rescate y la quita sobre la deuda griega.

El pasado 1 de noviembre, Yorgos Papandreu anunciaba a Europa que había “llegado la hora en que el pueblo griego debía decir el gran sí o el gran no”[1]. Aún sin profundizar en los detalles de la consulta, parecía que la democracia finalmente podía primar sobre los intereses financieros de unos cuantos poderosos. Al pueblo griego se le presentaba la merecida oportunidad de ser consultado sobre asuntos de los que depende su bienestar. Durante los dos días siguientes, evocando su condición de cuna de la democracia, algunos medios aplaudieron a Grecia por el cambio de actitud de su gobierno, aparentemente decidido a escuchar a su pueblo en vez de los dictámenes de las bancas alemana y francesa, además de los lobbys financieros.

No pudo ser. Una cruda dosis de realidad, trazada desde las altas esferas donde moran los verdaderos gobernantes de Europa, volvía a sacudir a la ciudadanía griega y del resto del continente cuando, apenas 48 horas después de la noticia, Papandreu anunciaba la retirada del referéndum[2]. Días después, se forzaba un cambio de gobierno en Grecia.

Son demasiadas preguntas las que tendrían que responder los gobernantes europeos, en su calidad de representantes de la ciudadanía, respecto a las intenciones de sus patrones de la banca y las finanzas. ¿Por qué se ha negado al pueblo griego la determinación sobre cómo afrontar una deuda impuesta desde terceros países?, ¿hasta dónde continuará la sangría griega?, ¿es Grecia un ensayo de lo que espera al resto de la ciudadanía de la Europa periférica?

Quizás nunca sabremos las intenciones de Papandreu al anunciar el referéndum. Puede que se haya tratado de un elaborado farol para tensar la cuerda franco-alemana, quizás un movimiento de estrategia que se nos escapa a los ciudadanos o, simplemente, un ejercicio de decencia democrática tras dos años de gobierno arrodillado a los dictámenes del Banco Central Europeo.

El anuncio del referéndum se recibió, por parte de los mercados internacionales, como un mensaje apocalíptico. La reacción de las bolsas fue el acostumbrado desplome, mientras que las primas de los países de la Europa periférica se disparaban[3]. Empieza a ser preocupante para la salud democrática de nuestros estados que las variaciones de aquellos dos parámetros -bolsas y primas de riesgo- se tomen sistemáticamente como criterio de valoración de las medidas anunciadas por los gobiernos. Aprovechando la cumbre del G-20 celebrada en Cannes, Merkel y Sarkozy llamaron al orden al primer ministro griego.

Al respecto, hay que decir que Papandreu había avisado unos meses antes de que planteaba la posibilidad de que el siguiente rescate fuese aceptado bajo el marco de una previa consulta popular[4]. Por tanto, no es justo que el primer ministro griego pudiera ser tachado de traidor a Europa, quien con su irresponsabilidad pusiese en peligro al euro y a la Unión en sí misma. El interés de Merkel y Sarkozy coincide con el de los principales bancos de sus respectivos países, los principales acreedores de la deuda griega. A la presión de aquéllos se sumaron las duras palabras de José Manuel Durão Barroso, presidente de la Comisión Europea, quien advirtió que "Sin el acuerdo de la UE y el FMI sobre Grecia, las condiciones de los ciudadanos griegos pasarían a ser mucho más dolorosas, en especial para los más vulnerables", a lo que agregó que "Las consecuencias serían imposibles de prever"[5].

Parece que desde el otrora próspero eje París-Berlín nadie piensa en la situación de la ciudadanía griega. ¿Es acaso realista pensar que una deuda cuyos intereses están en torno al 20%, mientras los de Alemania están a sólo un 2%, es pagable sin consecuencias[6]? Hablamos de una deuda que se acerca a los 20.000 euros por habitante de aquel país[7]. Así, las primeras consecuencias las lleva sufriendo el pueblo griego desde hace meses, cuya única opción de protesta es la movilización, que ejerce casi a diario aunque de ello apenas se hable en los informativos españoles. La ciudadanía griega vive inmersa en brutales recortes que han paralizado el consumo interno, conducido a millares de griegos a una pobreza generalizada y sin remedio a corto plazo[8]. Mientras tanto, las clases altas intensifican sustancialmente la fuga de capital a los bancos suizos[9].

No cabe duda que, si hubo alguna vez intención real por parte de Papandreu de convocar un referéndum,  fue debido a la magnitud de las movilizaciones de la ciudadanía. Los días 19 y 20 de octubre se produjeron las mayores manifestaciones hasta la fecha, que convocaron a más de medio millón de personas sólo en la plaza Syntagma de Atenas. Dada la situación actual, existe la posibilidad de que todo el anuncio del referéndum no fuera más que un montaje pactado desde las altas esferas, cuyos principales escollos eran los peligros de revueltas sociales y, sobre todo, una hipotética intervención del Ejército mediante un golpe de estado. El propio anuncio de referéndum pudo servir para ilusionar, enfriar los ánimos de una población deseosa de un mínimo atisbo de esperanza. El Ejército, preocupante por su propia naturaleza y las abiertas simpatías mostradas desde algunos sectores de aquél hacia la ciudadanía[10], fue hábilmente descabezado por el ejecutivo de Papandreu apenas 24 horas después del anuncio de la consulta popular[11].

En cualquier caso, los planes del BCE y las bancas francesa y alemana pesaron mucho más que las legítimas reivindicaciones del pueblo. El recién estrenado ejecutivo griego se trata de un "gobierno de unidad" formado por la coalición del Partido Socialista (PASOK), Nueva Democracia (ND) y la Concentración Popular Ortodoxa (LAOS) -partido de ultraderecha-, liderado por Lukas Papadimos, cuya condición de ex-alto cargo en el Banco de Grecia y en el Banco Central Europeo crea una duda razonable acerca de su idoneidad para servir a los intereses del pueblo griego.

Las primeras instrucciones al nuevo gobierno llegan de la mano de Merkel y Sarkozy, quienes reiteran al Gobierno griego la necesidad de aplicar sus compromisos con el BCE, es decir, aplicar nuevas reformas, condición necesaria para recibir nuevas ayudas económicas[12]. Es dudoso, vistos los precedentes, que esas ayudas sirvan para mejorar las condiciones actuales de la ciudadanía griega. Por ejemplo, parte de las ayudas anteriores sirvieron para saldar la deuda de la Armada de Grecia con la compañía alemana Thyssenkrupp Marine Systems por la compra de unos modernos submarinos[13].

Las recetas neoliberales para salir de la crisis han demostrado ser no sólo inútiles sino nocivas para las economías a rescatar. La ciudadanía es la que sufre principalmente las medidas planteadas, eufemismo para referirse a recortes y reducción de derechos. Hemos olvidado que Islandia, e incluso las economías del Cono Sur, como Argentina, sólo pudieron salir de sus respectivas crisis cuando dijeron “no” a seguir el juego de los rescates y las deudas odiosas.

Ante la situación política y social que se está produciendo en Grecia, a la ciudadanía europea no nos queda más remedio que exigir explicaciones a nuestros representantes en Europa de lo que está ocurriendo, tenemos derecho a conocer el porqué de ese trato antidemocrático al pueblo griego, por qué motivo se le ha negado el derecho de decidir sobre el pago de la deuda y, posteriormente, de elegir a sus representantes en el nuevo gobierno; que se aclare si ese cambio de gobierno se trata de un golpe de estado de-facto organizado desde las altas instancias europeas y, si es así, que se explique claramente el destino que nos tienen planificado para el resto de la ciudadanía europea, porque la Democracia cada vez parece más utópica en nuestro continente.


[1] “Grecia convoca un referéndum para aprobar el pacto de la quita”. Público, 1/11/2011.
[2] “Papandreu decide retirar el referéndum sobre el plan de rescate”. Público, 3/11/2011.
[3] “El referéndum de Grecia estrella las Bolsas europeas y castiga la deuda soberana”. RTVE Noticias, 1/11/2011.
[4] “Los logros de los ‘indignados’ en Grecia destacados en la prensa extranjera, ignorados en España”, 8/06/2011.
[5] “Merkel y Sarkozy a Grecia: o el rescate o el caos”. Público, 2/11/2011.
[6] Rosa Mª Artal (noviembre 2011): "Cataclismo griego ¿Miedo a la democracia?". ATTAC España.
[7] "Grecia: cada ciudadano debería pagar 20.000 euros para normalizar la deuda". El Economista, 8/11/2011.
[8] "Greece Threatened with Widespread, Long-Term Poverty". Spiegel, 19/07/2011.
[9] "Fuga de capitales en Grecia: ciudadanos desvían más de 200.000 millones a Suiza". El Economista, 19/10/2011.
[10] "Grecia, las fuerzas militares se unen a las manifestaciones". 4/10/2011.
[11] "Papandreu releva por sorpresa a la cúpula del Ejército". Cinco Días, 1/11/2011.
[12] "Merkel y Sarkozy reiteran a Papademos que cumpla con celeridad los compromisos". Europa Press, 12/11/2011.
[13] Juan Hdez. Vigueras (noviembre 2011): "El problema de Grecia". Blog Dominio Público.

martes, 23 de agosto de 2011

El profesor Navarro pide a las Cortes Españolas que convoquen un referéndum sobre el asunto del déficit público

Reproduzco a continuación la siguiente petición del profesor Vicenç Navarro sobre la propuesta que ha hecho el gobierno español con el apoyo del Partido Popular del establecimiento de un límite al déficit público, siguiendo las normativas propuestas por la Sra. Merkel para la Eurozona:
Es muy importante que se movilice la población para que se exija que una medida de tal envergadura se vote en referéndum por la población española. Esta medida afectaría muy negativamente al Estado del Bienestar español que está hoy financiado predominantemente a nivel de las CCAA. Limitar su gasto implica limitar el poco desarrollado Estado del Bienestar. Animo a mis amigos del movimiento 15-M, así como a todos los demócratas en España a que se movilicen. La democracia española es de las menos participativas de las existentes en la Unión Europea y es escasamente democrático que una medida de tal envergadura se apruebe por las Cortes Españolas sin haber sido consultado el pueblo español. Esta medida puede significar un ataque frontal al Estado del Bienestar español que tiene uno de los gastos públicos sociales por habitante más bajos de la Unión Europea. Aunque se habla genéricamente de gasto público, la realidad es que este gasto constituye la mayoría del gasto público y los recortes que se han hecho han sido predominantemente en las pensiones y en el empleo de los servicios del Estado del Bienestar, tales como sanidad, educación, servicios domiciliarios, servicios sociales, vivienda social, pensiones de vejez y otras, así como otros componentes del Estado del Bienestar.
Se ha habilitado el siguiente enlace para que los ciudadanos que lo deseen firmen a favor del referéndum: http://actuable.es/peticiones/pide-referendum-ratificar-reforma-la-constitucion.