La imagen de la jornada
|
Mostrando entradas con la etiqueta rescate. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta rescate. Mostrar todas las entradas
martes, 30 de abril de 2013
Eslovenia, el siguiente en la lista de Merkel
Publicado por
Isaac M. Casaubón
en
17:54
0
comentarios
Si te ha gustado, puedes recomendar esta entrada en:
Contenido del artículo
Si te ha gustado, puedes recomendar esta entrada en:
Etiquetas:
deuda pública
,
Eslovenia
,
La imagen de la jornada
,
rescate
martes, 1 de enero de 2013
Feliz 2013, está en tu mano
Los deseos de año nuevo han de ir de la mano de un compromiso activo de cambiar las cosas. En la mano de cada ciudadano se encuentra responder de modo crítico a las promesas de los gobernantes, portavoces de los grandes poderes.
Año nuevo, vida nueva, reza el dicho. Quizás por eso, en un momento de simbólico comienzo de una nueva etapa, aunque sea una simple marca en el calendario, nos gusta desear las mejores fortunas a amigos y allegados.
Unos deseos de felicidad que contrastan con el balance del año que termina. 2012 ha dejado un intolerable rosario de números rojos[1] en forma de recortes en derechos fundamentales, en justicia social, en desigualdad ante la ley y la justicia. El gran capital ha mostrado su verdadero rostro, desvelando su plan para la periferia europea, en el que también pretende incluir a Francia[2]. Sus portavoces afirman sin tapujos que el año entrante será duro[3]. Esto significa que seguirán ahondando en las políticas de austeridad que tanto daño están haciendo a las clases populares en toda Europa[4]. La brecha entre ricos y pobres se hará aún mayor[5], mientras una parte de la población más precarizada seguirá sin comprender lo que realmente ocurre e irá extremizando sus ideas. No es casual el espectacular incremento de apoyos a Amanecer Dorado en Grecia y su desembarco en Italia[6].
El fantasma del rescate -el que no admite eufemismos- seguirá ahí[7]. El miedo a su llegada posiblemente justificará nuevas reformas en legislación laboral y en pensiones. El desempleo, seguirá siendo el gran drama, por lo que nadie se atraverá a denunciar la galopante precariedad laboral que venimos sufriendo. Muchas empresas de economía perfectamente saneada seguirán presionando a sus trabajadores para que acepten bajadas de sueldos, mientras las administraciones hará lo propio con sus empleados[8]. Día a día nos iremos alejando del Estado del Bienestar para asumir una economía de subsistencia, basada en la competición entre supervivientes en un mercado laboral incapaz de dar empleo para todos, y mucho menos digno.
Los servicios públicos seguirán siéndolos, aunque para beneficio privado. La privatización de hospitales y escuelas significa que los enfermos perderán su estatus de pacientes para pasar a ser clientes, al igual que los alumnos. Tanto puedas pagar, así será el trato recibido y la calidad del servicio.
Podemos desear un feliz 2013 pero, como bien apuntaba un amigo, la felicidad no se alcanza con el deseo, sino con la lucha, el antagonismo y las resistencias. La aceptación acrítica y borreguil de nuestro destino es el sueño hecho realidad de los grandes poderes y sus secuaces. Los buenos deseos han de transformarse en un activismo personal que permita reapropiarnos de nuestras propias vidas, que nos lleve a la construcción de algo que merezca llamarse humanidad.
[1] http://www.eldiario.es/piedrasdepapel/2012_6_83701631.html
[2] http://www.economist.com/news/leaders/21566640-why-france-could-become-biggest-danger-europes-single-currency-time-bomb-heart
[3] http://www.elmundo.es/elmundo/2012/12/30/economia/1356890989.html
[4] http://www.noticiasdealava.com/2012/12/29/politica/estado/austeridad-y-reformas-sera-tambien-el-credo-de-rajoy-para-2013-un-ano-muy-duro
[5] http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/10/14/actualidad/1350245239_192913.html
[6] http://ecodiario.eleconomista.es/politica/noticias/4435504/11/12/Los-tentaculos-de-Amanecer-Dorado-se-extienden-por-Europa-desembarcan-el-Italia.html
[7] http://www.laprovincia.es/economia/2012/12/31/espana-comenzara-2013-sobra-rescate-ue/506316.html
[8] http://www.rtve.es/noticias/20120809/bce-apuesta-bajada-salarios-espana/555706.shtml
Publicado por
Isaac M. Casaubón
en
18:09
0
comentarios
Si te ha gustado, puedes recomendar esta entrada en:
Contenido del artículo
Si te ha gustado, puedes recomendar esta entrada en:
domingo, 28 de octubre de 2012
¿Suicidios voluntarios o muertes inducidas?
Los recientes suicidios acontecidos por motivo de la crisis destapan no sólo una terrible estadística silenciada hasta ahora por los medios, según la cual tres suicidios diarios en España lo son por causas económicas, sino la sensación de que España se encuentra más cercana a la Grecia de la desesperación y la miseria de lo que muchos creían.
Algo no funciona en la Europa mediterránea, la misma que se jacta de moderna y civilizada, cuando un creciente número de sus ciudadanos deciden acabar bruscamente con sus vidas. Noticias como el reciente suicidio de dos personas[1][2], ahogadas por las deudas, suponen la incómoda toma de conciencia para la sociedad española de que la realidad griega se encuentra cada vez más cercana.
Ya no se trata de la excepción representada por aquel estado de la Europa septentrional, descrito por los grandes medios de comunicación como desorganizado, corrupto o derrochador[3], que se ve obligado a rendir cuentas por sus desmanes. La insistencia de los gobernantes en que "España no es Grecia"[4] queda cada día que pasa más en entredicho ante un panorama salpicado por el posible rescate, los disturbios en las calles, la precariedad de los servicios públicos y, ahora, los suicidios. Quizás España aún no sea Grecia, pero hay demasiadas evidencias de que está siguiendo su mismo camino.
Los recientes casos de suicidio no pueden quedar en el sensacionalismo, en el resplandor mediático de noticia por un día, sino que han de servir para destapar una realidad que lleva castigando a la ciudadanía desde hace demasiado tiempo. Al igual que los casos de suicidios a causa de la crisis en Grecia se ejemplifican con aquel farmacéutico jubilado que decidió quitarse la vida frente al Parlamento[5], los suicidios de españoles por la misma causa evocarán, por mucho tiempo, a los casos de Granada y Las Palmas los cuales, sin embargo, no son los primeros. Esta crisis lleva cobradas ya demasiadas vidas anónimas, como se constató en el reciente Congreso Nacional de Psiquiatría, celebrado en Bilbao, donde se reveló que uno de cada tres suicidios vienen originados por problemas económicos[6]. El promedio de suicidios en España asciende a nueve al día lo que corresponde, por tanto, a tres suicidios diarios por causas relacionadas con la crisis.
Es necesario que surja, de una vez por todas, un debate en la sociedad acerca de la realidad que afecta a la ciudadanía, sobre la conveniencia de un sistema que antepone los intereses de las élites financieras y empresariales al bienestar de la población. Si las personas son algo más que cifras y números con los que completar estadísticas, entonces es que algo falla. En otro caso, los tres fallecimientos diarios a causa de la crisis no son suicidios, sino muertes inducidas por un sistema desalmado.
La cuestión de los desahucios es tan sólo la punta de un iceberg que condena a miseria y precariedad a gran parte de la ciudadanía, cada vez más indefensa. Por eso da vergüenza ajena ver a todólogos y tertulianos neoliberales darse golpes de pecho reclamando la dación en pago, desde sus torres de marfil televisivas, una vez que la opinión pública reclama explicaciones acerca de los recientes suicidios. Por supuesto que es necesario que se adapte la Ley Hipotecaria a la situación actual -como se ha hecho en otros estados del entorno-, para así paliar el drama de los desahucios, pero centrarse exclusivamente en ese asunto es olvidar la raíz del problema.
Los ciudadanos de España, al igual que los de Grecia, Portugal o Italia, están condenados a vivir bajo la dictadura de la deuda y el control del déficit, convertidos en excusas perfectas para imponer políticas de austeridad, consistentes en minimizar el gasto público en la propia ciudadanía, mientras el Estado sigue siendo avalista de los desmanes de una banca irresponsable y especuladora. La ciudadanía tendría que preguntarse los motivos por los que, a pesar de pagar cada vez más impuestos -tanto directos como indirectos-, recibe menos servicios a cambio; tendría que cuestionarse asimismo por qué se está produciendo tal descarado trasvase de las rentas del trabajo hacia las del capital o por qué las desigualdades entre ricos y no ricos son cada vez mayores. Sin duda, la tasa de muertes por suicidio crecerán en España a medida que crezca la desesperanza y la impotencia entre la ciudadanía, un terrible signo de identidad de los tiempos venideros.
Es necesario que surja, de una vez por todas, un debate en la sociedad acerca de la realidad que afecta a la ciudadanía, sobre la conveniencia de un sistema que antepone los intereses de las élites financieras y empresariales al bienestar de la población. Si las personas son algo más que cifras y números con los que completar estadísticas, entonces es que algo falla. En otro caso, los tres fallecimientos diarios a causa de la crisis no son suicidios, sino muertes inducidas por un sistema desalmado.
La cuestión de los desahucios es tan sólo la punta de un iceberg que condena a miseria y precariedad a gran parte de la ciudadanía, cada vez más indefensa. Por eso da vergüenza ajena ver a todólogos y tertulianos neoliberales darse golpes de pecho reclamando la dación en pago, desde sus torres de marfil televisivas, una vez que la opinión pública reclama explicaciones acerca de los recientes suicidios. Por supuesto que es necesario que se adapte la Ley Hipotecaria a la situación actual -como se ha hecho en otros estados del entorno-, para así paliar el drama de los desahucios, pero centrarse exclusivamente en ese asunto es olvidar la raíz del problema.
Los ciudadanos de España, al igual que los de Grecia, Portugal o Italia, están condenados a vivir bajo la dictadura de la deuda y el control del déficit, convertidos en excusas perfectas para imponer políticas de austeridad, consistentes en minimizar el gasto público en la propia ciudadanía, mientras el Estado sigue siendo avalista de los desmanes de una banca irresponsable y especuladora. La ciudadanía tendría que preguntarse los motivos por los que, a pesar de pagar cada vez más impuestos -tanto directos como indirectos-, recibe menos servicios a cambio; tendría que cuestionarse asimismo por qué se está produciendo tal descarado trasvase de las rentas del trabajo hacia las del capital o por qué las desigualdades entre ricos y no ricos son cada vez mayores. Sin duda, la tasa de muertes por suicidio crecerán en España a medida que crezca la desesperanza y la impotencia entre la ciudadanía, un terrible signo de identidad de los tiempos venideros.
[1] "Se suicida por desahucio un joven en Las Palmas de Gran Canaria". Noticias Gran Canaria, 25 de octubre de 2012.
[2] "Trágico suceso en La Chana: un hombre de 54 años se quita la vida poco antes de ser desahuciado". Radio Granada, 25 de octubre de 2012.
[3] "Grecia derrocha dinero público en cortinas de 27.700 euros y con la fuga de 37.000 millones en impuestos". Te Interesa, 18 de octubre de 2011.
[4] "El PP advierte que "España no es Grecia"". Europa Press, 7 de abril de 2012.
[5] "Un jubilado griego se suicida ante el Parlamento por dificultades económicas". La Vanguardia, 4 de abril de 2012.
[6] "Nueve personas se suicidan cada día en España; tres por culpa de la crisis". El Correo, 26 de octubre de 2012.
Publicado por
Isaac M. Casaubón
en
14:53
0
comentarios
Si te ha gustado, puedes recomendar esta entrada en:
Contenido del artículo
Si te ha gustado, puedes recomendar esta entrada en:
Etiquetas:
crisis
,
desempleo
,
Grecia
,
lucha de clases
,
rescate
,
suicidios
,
Unión Europea
martes, 11 de septiembre de 2012
Una entrevista como Dios manda
La reciente entrevista de Mariano Rajoy en TVE no ha pasado de ser una operación de limpieza de imagen de un Gobierno duramente tocado por el descrédito ante la opinión pública. En contraste con la benevolencia de las cuestiones planteadas, se ha echado en falta preguntas relacionadas con la realidad que sufre la población en los tiempos actuales.
Algo no funciona bien en España cuando el simple hecho de que su presidente conceda una entrevista sea presentado ante la sociedad como todo un acontecimiento. Lo que tendría que ser un ejercicio periódico de transparencia hacia la ciudadanía ha quedado reducido a un triste paripé de respuestas ambiguas a preguntas que parecían seguir un guión preestablecido[1].
Algo no funciona bien en España cuando el simple hecho de que su presidente conceda una entrevista sea presentado ante la sociedad como todo un acontecimiento. Lo que tendría que ser un ejercicio periódico de transparencia hacia la ciudadanía ha quedado reducido a un triste paripé de respuestas ambiguas a preguntas que parecían seguir un guión preestablecido[1].
Poco podía esperarse de este presidente poco amigo a dar la cara, más aún en una entrevista realizada en su propia cancha, en una televisión modelada según sus intereses a golpe de despidos y destituciones[2]. Como tal, el telespectador se encontró ante una edulcorada autopromoción del presidente, muy en la línea de los planes de mejora de imagen recientemente anunciados por su partido[3]. Tampoco podía esperarse mucho más de un elenco de periodistas de perfil similar -unos más escorados al neoliberalismo del Gobierno, otros a su sucedáneo socioliberal, el del PSOE- que, como mucho, se atrevieron a plantear la cuestión del reiterado incumplimiento del programa electoral del PP, sin profundizar en ello.
El rescate, supuestamente el tema estrella de la entrevista, ha dejado de ser repentinamente una amenaza sobre la ciudadanía para convertirse en una intrascendental elección a manos del presidente, un asunto sobre el que finalmente no aclaró nada. Por lo demás, no se plantearon temas realmente importantes como hubieran sido la actual destrucción por decreto de la sanidad y educación públicas; la creciente pobreza que ya afecta a uno de cada cuatro españoles[4], mientras la fractura entre ricos y pobres es cada vez mayor; o la inutilidad de una amnistía fiscal que, además de profundamente injusta, estaba desde el principio abocada al fracaso[5]. También se echó de menos que alguien le preguntase por la motivación real de una reforma laboral que sólo sirve para facilitar el despido, por mucho que el presidente Rajoy insistiera en la entrevista de que se trata de un "instrumento decisivo". Tan decisivo que la Organización Internacional del Trabajo anunció recientemente que España ha batido el récord mundial de paro que, presumiblemente, mantendrá al menos hasta el 2015[6].
Ninguna pregunta referida a Bankia ni a su compañero de partido Rodrigo Rato. Ningún entrevistador sugirió nada acerca de depurar responsabilidades ante todo lo que está cayendo. Nadie cuestionó que este Gobierno parezca mantener la tradición de otorgar puestos de responsabilidad a dedo[7]. El corporativismo brilló por su ausencia ante el hecho de que ninguno de los periodistas aprovechase la ocasión para quejarse de la descarada purga de periodistas en RTVE, que continúa hasta día de hoy[8].
La moraleja de Rajoy es que los españoles "no entienden" lo que hace el ejecutivo. Efectivamente, resulta difícil de entender lo que no se explica, lo que contradice promesas previas a las elecciones, lo que convierte un programa electoral en un simple folleto de supermercado. Resulta imposible entender tantas cosas en este país de la falta de transparencia, como los motivos por los que hay privilegiados que se libran de los recortes mientras la situación de muchas familias es cada vez más insostenible. Igualmente es imposible entender la falta de soberanía del Estado español, plegado a las exigencias de la banca europea y, desde hace unos días, a las de una multinacional del juego[9]. Lamentablemente, a ninguno de los cinco periodistas se le ocurrió -o autorizó- a plantear tales cuestiones.
[1] "Rajoy da la cara en televisión". Público, 10 de septiembre de 2012.
[2] "‘The Guardian’ destaca las “purgas” del Ejecutivo de Rajoy en RTVE". El Plural, 6 de agosto de 2012.
[3] "El PP anuncia una campaña surrealista para hacer cómplices de los recortes a sus víctimas". Público, 18 de agosto de 2012.
[4] "La pobreza extrema se acentúa en España: Una de cada cuatro personas en España roza el umbral de la pobreza". 9 de septiembre de 2012.
[5] "La amnistía fiscal de Rajoy fracasa y tan sólo logra recaudar 50 millones". Noticias de Álava, 10 de septiembre de 2012.
[6] "España bate el récord mundial de paro, según el Financial Times Deutschland". ABC, 10 de septiembre de 2012.
[7] "Hijos, hermanos, cuñados… el Gobierno tira de la familia para los altos cargos". El Confidencial, 18 de marzo de 2012.
[8] "TVE se 'desayuna' a tres tertulianos progresistas". Público, 10 de septiembre de 2012.
[9] "Soria abre la puerta a cambios legales para acoger Eurovegas". Levante, 10 de septiembre de 2012.
Publicado por
Isaac M. Casaubón
en
1:34
4
comentarios
Si te ha gustado, puedes recomendar esta entrada en:
Contenido del artículo
Si te ha gustado, puedes recomendar esta entrada en:
Etiquetas:
bipartidismo
,
corrupción
,
crisis
,
medios de comunicación
,
política
,
reforma laboral
,
rescate
jueves, 12 de julio de 2012
El arte de gobernar dando pena
Cada nuevo anuncio de recortes al cada vez más famélico Estado del Bienestar en España va inexorablemente acompañado de lastimosas disculpas del tipo "no queríamos, pero no quedaba más remedio que hacerlo". La realidad, que ha de ser comprendida por la población, es que todas estas medidas agresivas hacia la ciudadanía tienen un fuerte trasfondo ideológico, y por tanto son evitables y reversibles.
Mariano Rajoy se ha superado a sí mismo en su lamentable juego de opacidad hacia la ciudadanía, dobles sentidos y falsas promesas[1]. En un nuevo ejercicio de servilismo hacia los grandes poderes económicos, el lánguido Estado del Bienestar sufre un nuevo revés por parte del Gobierno. El esperpento alcanzó su cenit en el Congreso durante los aplausos de todo el Grupo Popular que, de aquel modo tan sonoro, arropaba a su presidente[2].
No busca este artículo criticar a la figura de Rajoy por unas decisiones que no dejan de ser completamente coherentes con el dogma que profesa. Ni siquiera se trata de abundar en las posibles maldades de tal o cual grupo político, pues todo sigue, como es de esperar, un guión perfectamente escrito por los ideólogos neoliberales que rigen el destino de Europa; un guión lejos de conspiraciones, tan sólo consecuente con la más peligrosa ideología basada en la explotación del hombre por el hombre. Es decir, del pobre por el rico. La razón de ser de estos modestos párrafos es lamentar el lloriqueo, el teatrillo barato, la obscena hipocresía que subyacen tras la justificación de cada recorte, de cada ataque a la población en forma de decreto.
Dar pena es, muy posiblemente, el peor y más lamentable modo de justificar los actos propios. En tiempos como los que nos toca vivir, donde el significado del término crisis abarca más allá de lo financiero y alcanza a lo ético, bien se hubiera agradecido la valentía de decir las cosas por su nombre, con firmeza y sinceridad. A estas alturas, casi es preferible que nuestros gobernantes reconozcan su dependencia de terceros, que España se ha convertido en un protectorado de Alemania o, hablando con más propiedad, de la banca privada alemana. Ha de quedar bien claro, aunque eso no lo cuente la prensa tradicional, que todas las medidas impuestas por "los socios europeos", quienes "esperan la máxima disciplina"[3], tienen como fin último asegurar la devolución de la deuda contraída por el Estado español -y sus respectivos intereses- a los bancos europeos que la financian[4]. No en vano, cuando el Presidente afirma que hace "lo único que conduce a la recuperación y es el que tenemos la obligación de seguir, y el que vamos a recorrer sin vacilaciones"[5], bien haría en mirarse en el espejo de Grecia, cuyos sucesivos gobiernos han seguido el mismo camino de recortes que hoy empobrecen a la ciudadanía española. Un estado que, por cierto, comparte con España el tutelaje económico de Europa[6]. El lastimoso modo de anunciar los últimos recortes contrasta, sin embargo, con la triunfalista afirmación de Rajoy de haber cumplido la mitad de las medidas anunciadas durante su discurso de investidura[7], punta de un iceberg de la cadena de agresiones que llevamos sufriendo y las que nos esperan, todas parte de la hoja de ruta fijada por la FAES[8], el think-tank al servicio de los grandes poderes españoles y europeos.
No es necesario que, a estas alturas, venga nadie a llorar a la ciudadanía para recordar que "las medidas anunciadas no son agradables (...) pero sí son imprescindibles"[9]. Resulta cansino el recurrente paternalismo agrio con el que, cada vez que tiene ocasión, se nos reprocha que todo se hace por nuestro bien. La imagen de abnegados gobernantes que se parten la cara por nosotros, que hacen "lo único que se puede hacer para salir de esta postración"[10], dista mucho de la realidad en la que nuestra cara -la de los ciudadanos- es destrozada con tal de satisfacer a grandes banqueros y empresarios[11], según siempre la línea trazada por su dogma ideológico.
Por eso mismo, ya de perdidos al río, se agradecería una declaración de nuestros mandatarios a la altura de su fidelidad al libre mercado en la que nos reconociesen que su leiv motiv es el capitalismo per se. En vez de escudarse en que "gracias a esos sacrificios individuales, podremos salvar lo que compartimos"[12], mejor sería que explicasen que toda esta crisis no es más que un montaje, un fraude que les está sirviendo para demostrar lo eficientísimos capataces que son. Capataces al servicio de amos que controlan bancos y corporaciones, enemigos estos últimos de la democracia cuando ésta implica límites a su poder.
A la proclama de que seamos "una Nación dispuesta a sacrificarse para conquistar un futuro mejor"[13] habría que preguntar, ¿un futuro mejor para quiénes?: ¿para los hijos de los trabajadores que no podrán ir a la universidad?, ¿para los millones de jóvenes que han de hacer sus maletas y abandonar su tierra para encontrar el futuro que aquí se les niega?, ¿para quienes estamos condenados a jubilarnos de ancianos, sin duda mucho después de cumplir los 67 años?[14] No hay futuro dentro de un modelo económico que se nutre del esfuerzo de las personas, a quienes reducen a números, a carne, o -como está ahora de moda decir- a recursos.
El futuro no puede estar en manos de quienes salvan bancos privados con fondos públicos, ni puede estar basado en recortar derechos y prestaciones a los ciudadanos mientras a los ricos se les premia con amnistías fiscales. Por mucho que nuestros gobernantes juren y perjuren que no hay alternativas, la realidad demuestra que sí las hay, pero se encuentran fuera del dogma ideológico abrazado tanto por el Gobierno actual como los anteriores. El camino hacia una barbarie social está trazado, una ruta cuyo destino es la condena a los españoles a convertirse en súbditos sin derechos. Un camino basado en una ideología contraria a la población trabajadora, del que no se podrá salir hasta que la sociedad tome conciencia de esta grave situación y actúe en consecuencia. Aún hay esperanza.
[1] "Rajoy: 'chuches', mentiras y cintas de vídeo". La Información, 12 de julio de 2012.
[2] "Los nuevos ajustes de Rajoy y los aplausos del PP exaltan a la oposición". Heraldo de Aragón, 11 de julio de 2012.
[3] "Rajoy sube el IVA, quita una extra a los empleados públicos y recorta la prestación del paro". RTVE Noticias, 11 de julio de 2012.
[4] Vicenç Navarro: "El por qué de los recortes". Público, 12 de julio de 2012.
[5] "Diez frases de un Rajoy más “franco” que nunca". La Información, 12 de julio de 2012.
[6] "La UE impone al Gobierno un supervisor para los Presupuestos". Público, 10 de julio de 2012.
[7] "El Gobierno ve cumplido el 50 por ciento de las promesas de la investidura". Las Provincias, 9 de julio de 2012.
[8] "Aznar pone FAES al servicio de Rajoy para ‘vender’ su agenda de reformas". El Confidencial, 21 de junio de 2012.
[9] "Diez frases de un Rajoy más “franco” que nunca". Op. cit.
[10] Ibid.
[11] "La patronal critica la subida del IVA pero respalda los recortes de Rajoy". Madrid2 Noticias, 12 de julio de 2012.
[12] "Diez frases de un Rajoy más “franco” que nunca". Op. cit.
[13] Ibid.
[14] "El Gobierno prepara una rebaja de las pensiones para compensar el aumento del déficit de la Seguridad Social". Vozpópuli, 12 de julio de 2012.
Publicado por
Isaac M. Casaubón
en
23:01
1
comentarios
Si te ha gustado, puedes recomendar esta entrada en:
Contenido del artículo
Si te ha gustado, puedes recomendar esta entrada en:
Etiquetas:
crisis
,
déficit
,
deuda pública
,
Españistán
,
estado del bienestar
,
manipulación
,
rescate
miércoles, 13 de junio de 2012
Las pitadas al himno, importantísima cuestión de Estado
A los ciudadanos españoles no nos queda más que la ironía para entender el devenir de este Gobierno, falto de planes, plegado a las políticas dictadas desde las oligarquías alemanas. Resulta lamentable que, inmersos en un grave rescate financiero y bajo la amenaza de una segunda intervención, el partido gobernante plantee durante un pleno en el Congreso la prohibición de las pitadas al Himno en los estadios.
Parece ser que en España ya no hay más problemas que las pitadas a la Marcha Real en algunos eventos deportivos. Tras el "préstamo" concedido por Europa, el optimismo vuelve a la agenda de nuestro Presidente quien, haciendo gala de confianza en sí mismo, puede ahora seguir tranquilamente "la Eurocopa porque se ha resuelto la situación"[1].
Y es que, según la perspectiva del Gobierno español, el Estado vuelve a la senda del crecimiento, la creación de empleo y la fortaleza bancaria. España ha demostrado su saber hacer, su peso en Europa, al conseguir el primer rescate en la historia calificable como "buena noticia"[2]. Las consecuentes y efusivas felicitaciones al Ejecutivo[3] sólo han sido empañadas por agoreros elementos nacionales y extranjeros que no quieren comprender dónde se encuentran ahora los verdaderos problemas del Estado.
Para nuestro flamante Presidente es complicado pasar página cuando hasta la prensa conservadora alemana califica de "surrealista" los delirios de riqueza e influencia de las élites económicas y políticas españolas[4]. Aguafiestas y envidiosos, si no fuese por su carácter personal tímido y reservado, es la respuesta que tendría que dar Rajoy. Las advertencias de prácticamente todo el mundo financiero, político y periodístico no suponen nada ante la determinación que demuestra el Presidente, quien siempre supo que España jamás sería rescatada[5], y por eso insiste en utilizar otros términos considerados más adecuados, cuyo uso además recomienda a los medios de comunicación cercanos a su entorno político[6].
Mariano Rajoy ha tenido incluso el detalle de volver a situar a la siempre olvidada África en el plano internacional al recordar que España no es Uganda[7], puesto que el país africano no ha necesitado ningún rescate mientras España, según indican algunas fuentes, se encuentra al borde de una segunda intervención[8]. No importa que la presidenta de Brasil recuerde que las políticas de austeridad, previamente sufridas en su país, no son el camino que, sin embargo, este rescate obligará a seguir aún con más intensidad[9]. Tampoco llama la atención del Gobierno español la opinión de economistas de la talla de Stiglitz o Krugman, quienes insisten en la inutilidad de este rescate[10], asimismo compartida por gurús de las finanzas como Jim Rogers -nada sospechoso de ser izquierdista-, quien indica que "lo que se está haciendo es quitar los bienes a las personas competentes para dárselos a las personas incompetentes", lo que califica de "una economía y una moral absurdas"[11].
La postura del Gobierno es reflejo de su confianza en el futuro de la economía nacional cuando rechaza la petición de apertura de una comisión de investigación en el Congreso para analizar las causas de la crisis financiera, de la que este rescate ha sido consecuencia, alegando que éste es momento de "mirar hacia adelante", limitándose a pedir "prudencia, responsabilidad y apoyo" a la oposición en esta tarea[12].
Parece ser que en España ya no hay más problemas que las pitadas a la Marcha Real en algunos eventos deportivos. Tras el "préstamo" concedido por Europa, el optimismo vuelve a la agenda de nuestro Presidente quien, haciendo gala de confianza en sí mismo, puede ahora seguir tranquilamente "la Eurocopa porque se ha resuelto la situación"[1].Y es que, según la perspectiva del Gobierno español, el Estado vuelve a la senda del crecimiento, la creación de empleo y la fortaleza bancaria. España ha demostrado su saber hacer, su peso en Europa, al conseguir el primer rescate en la historia calificable como "buena noticia"[2]. Las consecuentes y efusivas felicitaciones al Ejecutivo[3] sólo han sido empañadas por agoreros elementos nacionales y extranjeros que no quieren comprender dónde se encuentran ahora los verdaderos problemas del Estado.
Para nuestro flamante Presidente es complicado pasar página cuando hasta la prensa conservadora alemana califica de "surrealista" los delirios de riqueza e influencia de las élites económicas y políticas españolas[4]. Aguafiestas y envidiosos, si no fuese por su carácter personal tímido y reservado, es la respuesta que tendría que dar Rajoy. Las advertencias de prácticamente todo el mundo financiero, político y periodístico no suponen nada ante la determinación que demuestra el Presidente, quien siempre supo que España jamás sería rescatada[5], y por eso insiste en utilizar otros términos considerados más adecuados, cuyo uso además recomienda a los medios de comunicación cercanos a su entorno político[6].
Mariano Rajoy ha tenido incluso el detalle de volver a situar a la siempre olvidada África en el plano internacional al recordar que España no es Uganda[7], puesto que el país africano no ha necesitado ningún rescate mientras España, según indican algunas fuentes, se encuentra al borde de una segunda intervención[8]. No importa que la presidenta de Brasil recuerde que las políticas de austeridad, previamente sufridas en su país, no son el camino que, sin embargo, este rescate obligará a seguir aún con más intensidad[9]. Tampoco llama la atención del Gobierno español la opinión de economistas de la talla de Stiglitz o Krugman, quienes insisten en la inutilidad de este rescate[10], asimismo compartida por gurús de las finanzas como Jim Rogers -nada sospechoso de ser izquierdista-, quien indica que "lo que se está haciendo es quitar los bienes a las personas competentes para dárselos a las personas incompetentes", lo que califica de "una economía y una moral absurdas"[11].
La postura del Gobierno es reflejo de su confianza en el futuro de la economía nacional cuando rechaza la petición de apertura de una comisión de investigación en el Congreso para analizar las causas de la crisis financiera, de la que este rescate ha sido consecuencia, alegando que éste es momento de "mirar hacia adelante", limitándose a pedir "prudencia, responsabilidad y apoyo" a la oposición en esta tarea[12].
No hay mejor manera de mirar hacia adelante que plantear en un pleno del Congreso de los Diputados el asunto de las pitadas en los campos de fútbol al himno del Reino de España[13]. No importa que, horas antes, se anuncie que la prima de riesgo vuelva a subir o que las agencias de calificación rebajen la nota de la recién rescatada banca española[14]: el problema nacional más acuciante es la falta de respeto a los mencionados acordes.
El futuro se presenta oscuro, por mucho optimismo que pretenda trasmitir Rajoy en sus contadas apariciones públicas. La situación económica española es discutida en todos los foros, mientras el Gobierno español se encuentra de merced de las directrices procedentes de Berlín. Hablar a estar alturas de las pitadas a un himno resulta lamentable puesto que se trata -como es evidente- de un asunto sin trascendencia, de "una soberana tontería"[15], como se indica desde la Oposición. El asunto se reduce a una medida planteada con prisas que encubre una torpe y clara estrategia de distracción de la opinión pública. Tan mal estudiada, que el propio partido en el Gobierno tuvo finalmente que votar en contra[16]. Definitivamente, si la respuesta a la grave situación del Estado consiste en proponer limitaciones a la libertad de expresión, entonces el problema es aún mayor de lo que se pensaba.
[1] "Rajoy: El rescate es "muy bueno" y el Gobierno "sabe perfectamente adónde va"". El Huffington Post, 10 de junio de 2012.
[2] "Rajoy, único presidente del mundo en calificar el rescate como una buena noticia". El Plural, 10 de junio de 2012.
[3] "El Rey felicita a Guindos y a Rajoy por el rescate europeo a la banca española". El País, 10 de junio de 2012.
[4] "Spanien unter dem Rettungsschirm. Der Stolz der Demütigen". Frankfurter Allgemeine, 11 de junio de 2012.
[3] "El Rey felicita a Guindos y a Rajoy por el rescate europeo a la banca española". El País, 10 de junio de 2012.
[4] "Spanien unter dem Rettungsschirm. Der Stolz der Demütigen". Frankfurter Allgemeine, 11 de junio de 2012.
[5] "Rajoy asegura que España no será "rescatada" y censura "alarmas injustificadas"". Público, 12 de abril de 2012.
[6] "Telemadrid prohíbe utilizar la palabra "rescate" en sus informativos". FórmulaTV, 12 de junio de 2012.
[7] "Uganda responde a Rajoy: "A nosotros no nos han tenido que rescatar"". Yahoo! Noticias, 12 de junio de 2012.
[8] "The New York Times: "Es inevitable un segundo rescate de España"". Expansión, 12 de junio de 2012.
[9] "Dilma critica el rescate de España y se pregunta hasta cuando servirá". El País, 13 de junio de 2012.
[10] "Stiglitz: "El rescate financiero a España no funcionará"". Expansión, 11 de junio de 2012.
[11] "Jim Rogers: "El rescate de la banca española es una locura, hay que dejar quebrar al país"". El Economista, 11 de junio de 2012.
[12] "El PP rechaza la comisión de investigación sobre la crisis financiera porque "es momento de mirar adelante"". EuropaPress, 12 de junio de 2012.
[13] "El PP quiere prohibir por ley las pitadas al himno nacional". La Información, 12 de junio de 2012.
[14] "Fitch baja de una tacada la nota a 18 bancos españoles". La Información, 12 de junio de 2012.
[15] "IU e ICV tachan de soberana tontería prohibir las pitadas al himno nacional". El Economista, 12 de junio de 2012.
[16] "El PP se marca un gol en propia puerta con la prohibición de las pitadas al himno". El Confidencial, 12 de junio de 2012.
[6] "Telemadrid prohíbe utilizar la palabra "rescate" en sus informativos". FórmulaTV, 12 de junio de 2012.
[7] "Uganda responde a Rajoy: "A nosotros no nos han tenido que rescatar"". Yahoo! Noticias, 12 de junio de 2012.
[8] "The New York Times: "Es inevitable un segundo rescate de España"". Expansión, 12 de junio de 2012.
[9] "Dilma critica el rescate de España y se pregunta hasta cuando servirá". El País, 13 de junio de 2012.
[10] "Stiglitz: "El rescate financiero a España no funcionará"". Expansión, 11 de junio de 2012.
[11] "Jim Rogers: "El rescate de la banca española es una locura, hay que dejar quebrar al país"". El Economista, 11 de junio de 2012.
[12] "El PP rechaza la comisión de investigación sobre la crisis financiera porque "es momento de mirar adelante"". EuropaPress, 12 de junio de 2012.
[13] "El PP quiere prohibir por ley las pitadas al himno nacional". La Información, 12 de junio de 2012.
[14] "Fitch baja de una tacada la nota a 18 bancos españoles". La Información, 12 de junio de 2012.
[15] "IU e ICV tachan de soberana tontería prohibir las pitadas al himno nacional". El Economista, 12 de junio de 2012.
[16] "El PP se marca un gol en propia puerta con la prohibición de las pitadas al himno". El Confidencial, 12 de junio de 2012.
Publicado por
Isaac M. Casaubón
en
11:53
0
comentarios
Si te ha gustado, puedes recomendar esta entrada en:
Contenido del artículo
Si te ha gustado, puedes recomendar esta entrada en:
Etiquetas:
austeridad
,
manipulación
,
rescate
lunes, 11 de junio de 2012
A pesar del rescate, podemos seguir fieles a "La Roja"
Las coincidencias de los anuncios de ajustes, recortes y demás peligros para el bienestar de la clase trabajadora con noticias de índole deportivo se perfilan, cada día más, como parte de una estrategia de manipulación de masas, por parte de los grandes poderes, para eliminar cualquier capacidad crítica hacia tales medidas.
Lunes 11 de junio de 2012, comienza la semana laboral inmediatamente posterior al anuncio del préstamo a la banca privada, eufemismo del Gobierno español para referirse a un rescate de 100 mil millones de euros cuya responsabilidad de devolución recae sobre el propio Estado. En la práctica, las pérdidas de la banca privada han vuelto a socializarse entre todos los españoles. No pasarán muchos días hasta que nuevas medidas -otro eufemismo para referirse a recortes sociales y penalizaciones al nivel de vida de los trabajadores- sean anunciadas. Se sospecha que, como poco, habrá subida del IVA y de otros impuestos indirectos, los trabajadores públicos verán de nuevo empeoradas sus condiciones laborales, las prestaciones por desempleo serán reducidas y las pensiones serán de nuevo afectadas[1]. Ante una situación de tal calibre, el tema de conversación de este lunes tendría que ser el rescate y sus consecuencias. Pero no, muchos españoles prefirieron dejar a un lado las sombras de las penurias que se avecinan para evadirse en los goles del partido con la selección de Italia.
No se trata de algo nuevo. Los eventos deportivos de masas han sido tradicionalmente utilizados como elementos de distracción de la opinión pública ante anuncios de medidas impopulares por parte de las élites gobernantes. Podemos remontarnos al anuncio del "medicamentazo" en 1998, coincidente con la destitución del entonces entrenador de la selección española, Javier Clemente. Los titulares de prensa aquellos días se centraron exclusivamente en el destino del seleccionador, pasando a un segundo plano la reducción de medicamentos disponibles para los usuarios de la Seguridad Social. Si atendemos al tópico de que el deporte es vida, también habría que añadir su condición de balón de oxígeno para las autoridades, que encuentran en las grandes noticias deportivas el instrumento perfecto para disminuir el impacto mediático de sus perjudiciales medidas.
Sin embargo, es interesante -y esperanzador- ver como algunos medios de comunicación han publicado en estos días listados de otras coincidencias mediáticas entre anuncios negativos y sucesos deportivos[2][3]. Éstas se remontan al anuncio de la reforma laboral de 2010, coincidente con el debut de España en el Mundial. La siguiente reforma laboral, en febrero de 2012, también coincidió con otra noticia deportiva que copaba portadas, en este caso la clasificación para la Copa del Athletic de Bilbao y el FC Barcelona. Más recientemente nos encontramos con un mes de abril repleto de coincidencias deportivas: el anuncio de los Presupuestos Generales del Estado, el recorte de 10 mil millones en Sanidad y Educación, la aplicación del copago sanitario para los jubilados, el viaje del Rey a Botswana o la divulgación de los primeros resultados de la Encuesta de Población Activa (EPA) tras la reforma laboral. En cada caso ha habido coincidencias con noticias deportivas, fenómeno que también se ha repetido durante todo el asunto de Bankia.
Esta práctica de hacer coincidir en el tiempo temas trascendentales para la opinión pública con los asuntos deportivos es identificada por Noam Chomsky como la estrategia de la distracción[4], lo que a su juicio es el "elemento primordial del control social". Se trata de "mantener la atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real"[5], de modo que así se pueda "mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a la granja como los otros animales"[6].
Así, los ciudadanos de a pie preferimos hablar de fichajes o de goles, de victorias de "nuestros" deportistas o la injusticia de sus derrotas. Resulta más cómodo hablar de temas triviales, en los que la mayoría estaremos de acuerdo, alejándonos así de agrias polémicas a consecuencia de enfrentar nuestra percepción personal de los cambios políticos con las de otros ciudadanos, que podrían pensar distinto a nosotros. Nos instalamos en la comodidad de evitar el conflicto, pero rehuimos también el debate y, sobre todo, el sano ejercicio de pensar por nosotros mismos. Mientras tanto, otros lo hacen en nuestro lugar.
La estrategia de la distracción se repite una y otra vez. Si días antes del rescate, Mariano Rajoy hacía pedido a la selección española "una alegría ahora en estos tiempos tan complejos y difíciles"[7]; en esta ocasión, una vez consumado el rescate -con toda la incertidumbre en ciernes-, el Presidente apostillaba: "Me voy a la Eurocopa porque se ha resuelto la situación, la pena es que me perderé el partido de Nadal"[8].
Lunes 11 de junio de 2012, comienza la semana laboral inmediatamente posterior al anuncio del préstamo a la banca privada, eufemismo del Gobierno español para referirse a un rescate de 100 mil millones de euros cuya responsabilidad de devolución recae sobre el propio Estado. En la práctica, las pérdidas de la banca privada han vuelto a socializarse entre todos los españoles. No pasarán muchos días hasta que nuevas medidas -otro eufemismo para referirse a recortes sociales y penalizaciones al nivel de vida de los trabajadores- sean anunciadas. Se sospecha que, como poco, habrá subida del IVA y de otros impuestos indirectos, los trabajadores públicos verán de nuevo empeoradas sus condiciones laborales, las prestaciones por desempleo serán reducidas y las pensiones serán de nuevo afectadas[1]. Ante una situación de tal calibre, el tema de conversación de este lunes tendría que ser el rescate y sus consecuencias. Pero no, muchos españoles prefirieron dejar a un lado las sombras de las penurias que se avecinan para evadirse en los goles del partido con la selección de Italia.No se trata de algo nuevo. Los eventos deportivos de masas han sido tradicionalmente utilizados como elementos de distracción de la opinión pública ante anuncios de medidas impopulares por parte de las élites gobernantes. Podemos remontarnos al anuncio del "medicamentazo" en 1998, coincidente con la destitución del entonces entrenador de la selección española, Javier Clemente. Los titulares de prensa aquellos días se centraron exclusivamente en el destino del seleccionador, pasando a un segundo plano la reducción de medicamentos disponibles para los usuarios de la Seguridad Social. Si atendemos al tópico de que el deporte es vida, también habría que añadir su condición de balón de oxígeno para las autoridades, que encuentran en las grandes noticias deportivas el instrumento perfecto para disminuir el impacto mediático de sus perjudiciales medidas.
Sin embargo, es interesante -y esperanzador- ver como algunos medios de comunicación han publicado en estos días listados de otras coincidencias mediáticas entre anuncios negativos y sucesos deportivos[2][3]. Éstas se remontan al anuncio de la reforma laboral de 2010, coincidente con el debut de España en el Mundial. La siguiente reforma laboral, en febrero de 2012, también coincidió con otra noticia deportiva que copaba portadas, en este caso la clasificación para la Copa del Athletic de Bilbao y el FC Barcelona. Más recientemente nos encontramos con un mes de abril repleto de coincidencias deportivas: el anuncio de los Presupuestos Generales del Estado, el recorte de 10 mil millones en Sanidad y Educación, la aplicación del copago sanitario para los jubilados, el viaje del Rey a Botswana o la divulgación de los primeros resultados de la Encuesta de Población Activa (EPA) tras la reforma laboral. En cada caso ha habido coincidencias con noticias deportivas, fenómeno que también se ha repetido durante todo el asunto de Bankia.
Esta práctica de hacer coincidir en el tiempo temas trascendentales para la opinión pública con los asuntos deportivos es identificada por Noam Chomsky como la estrategia de la distracción[4], lo que a su juicio es el "elemento primordial del control social". Se trata de "mantener la atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real"[5], de modo que así se pueda "mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a la granja como los otros animales"[6].
Así, los ciudadanos de a pie preferimos hablar de fichajes o de goles, de victorias de "nuestros" deportistas o la injusticia de sus derrotas. Resulta más cómodo hablar de temas triviales, en los que la mayoría estaremos de acuerdo, alejándonos así de agrias polémicas a consecuencia de enfrentar nuestra percepción personal de los cambios políticos con las de otros ciudadanos, que podrían pensar distinto a nosotros. Nos instalamos en la comodidad de evitar el conflicto, pero rehuimos también el debate y, sobre todo, el sano ejercicio de pensar por nosotros mismos. Mientras tanto, otros lo hacen en nuestro lugar.
La estrategia de la distracción se repite una y otra vez. Si días antes del rescate, Mariano Rajoy hacía pedido a la selección española "una alegría ahora en estos tiempos tan complejos y difíciles"[7]; en esta ocasión, una vez consumado el rescate -con toda la incertidumbre en ciernes-, el Presidente apostillaba: "Me voy a la Eurocopa porque se ha resuelto la situación, la pena es que me perderé el partido de Nadal"[8].
[1] Ignacio Escolar: "La letra pequeña del rescate a España". El Diario, 9 de junio de 2012.
[2] "¿Casualidad o predeterminación? Cuando el deporte tapa la crisis". La Información, 10 de junio de 2012.
[3] "Fútbol y recortes, 'unidos' durante la crisis". El Mundo, 3 de mayo de 2012.
[4] Noam Chomsky: "Las 10 estrategias de manipulación mediática". 6 de marzo de 2012.
[5] VVAA (1979): Armas silenciosas para guerras tranquilas, p.23.
[6] Ibid, 24.
[7] "Rajoy les pide a los jugadores españoles una alegría para el país". Sport, 1 de junio de 2012.
[8] "Rajoy: El rescate es "muy bueno" y el Gobierno "sabe perfectamente adónde va"". El Huffington Post, 10 de junio de 2012.
Publicado por
Isaac M. Casaubón
en
9:06
1
comentarios
Si te ha gustado, puedes recomendar esta entrada en:
Contenido del artículo
Si te ha gustado, puedes recomendar esta entrada en:
Etiquetas:
fútbol
,
medios de comunicación
,
política
,
rescate
domingo, 10 de junio de 2012
Diccionario de la Crisis: préstamo
préstamo.
[*] Definición desarrollada a partir de "No lo llamen rescate, llámenlo... "préstamo"". Público, 9 de junio de 2012.
1. m. Eufemismo utilizado por el Gobierno español para referirse al rescate de la banca privada española para evitar comparaciones con Grecia, Portugal o Irlanda, estados anteriormente rescatados. Según lo pactado, el responsable último de la devolución del préstamo y sus intereses es el Estado español, así la cuantía de este préstamo pasa a engrosar la deuda pública.*
[*] Definición desarrollada a partir de "No lo llamen rescate, llámenlo... "préstamo"". Público, 9 de junio de 2012.
Publicado por
Isaac M. Casaubón
en
21:38
0
comentarios
Si te ha gustado, puedes recomendar esta entrada en:
Contenido del artículo
Si te ha gustado, puedes recomendar esta entrada en:
Etiquetas:
Diccionario de la Crisis
,
préstamo
,
rescate
domingo, 1 de enero de 2012
Feliz 2012, si la banca quiere
Los recientes anuncios del nuevo Gobierno indican que nos espera un año muy duro para la clase trabajadora. La amenaza de nuevos recortes de derechos se hace cada vez más patente, mientras que la clase dominante -banca privada y grandes empresarios de España y Europa- se ha apropiado en la práctica de la soberanía del Estado. Con estas perspectivas es difícil hablar de un feliz 2012.
A pesar de los buenos deseos de año nuevo, las perspectivas para el 2012 no parecen muy halagüeñas. No es cuestión de pesimismo sino de evidencias, habida cuenta de la profunda crisis sistémica en la que nos encontramos inmersos y de su instrumentalización para el desmontaje de cualquier atisbo de estado del bienestar.
El camino trazado para el año recién estrenado no va a divergir mucho de la senda de privatizaciones y recortes de derechos de los últimos tiempos. Incluso la ciudadanía de la periferia de Europa va a ver agravada sus condiciones, donde las exigencias del Banco Central Europeo llevarán a un aumento de la ya enorme brecha económica existente entre ricos y pobres, entre la clase dominante y la clase trabajadora.
El propósito de año nuevo del Gobierno de España parece claro: se van a cumplir las directrices del Banco Central Europeo: que los salarios y la protección social disminuyan. El dogma neoliberal parte de estos condicionantes para mejorar la competitividad de la economía española como paso previo a la salida de la recesión. Según aquél, unos salarios reducidos harán nuestros productos más competitivos para la exportación, mientras que la disminución del gasto social permitirá contener el déficit. En realidad, es un argumento falaz, tal como demuestra el profesor Vicenç Navarro, quien da el ejemplo de Suecia, uno de los países con mayor crecimiento económico de Europa a pesar de tener los salarios más elevados y la mayor protección social de la Unión[1].
Los apresurados cambios en las constituciones de España e Italia fueron consecuencia de la presión del BCE a los expresidentes Rodríguez Zapatero y Berlusconi como condición para recibir importantes ayudas económicas de este organismo. Es decir, las soberanías de estos dos estados quedaron supeditadas a los intereses de un organismo cómplice de la banca privada: recordemos que el BCE realiza préstamos a bajo interés a la banca privada para que luego ésta compre bonos de los estados a intereses 6 veces superiores. Podemos hablar sin miedo a equivocarnos de un rescate de baja intensidad, del mismo tipo del que luego Rajoy, en fechas próximas a las elecciones generales, solicitaría a Angela Merkel cuando contacta con aquélla para expresarle que “a cambio de 100.000 millones de euros está dispuesto a hacer las medidas que sea necesario”[2].
Los grandes poderes financieros se frotan las manos ante la situación que se presenta para el año que está comenzando. La anunciada congelación del sueldo de los funcionarios o del salario mínimo interprofesional son síntomas de lo que espera a los trabajadores del sector privado para este año. Así, la reducción de salarios conllevará un mayor endeudamiento de la población -lo cual lógicamente beneficiará a la banca-, además de una disminución de costes salariales al sector empresarial. La perspectiva de la privatización de las pensiones públicas se hace cada vez más patente, exigencia que más pronto que tarde llegará desde el BCE, lo que supondrá para la banca privada cuantiosos ingresos. Tampoco hay que descartar la posibilidad de la privatización del sistema sanitario, lo que beneficiará a las grandes aseguradoras privadas.
La actual debilidad de las fuerzas sindicales de clase será aprovechada por el gobierno para continuar el desmontaje de derechos ya comenzado por el ejecutivo anterior. Muy posiblemente, con la excusa de su presunto perjuicio para la economía, se limitará el derecho a huelga. Cualquier intento de reacción por parte de la ciudadanía, que indudablemente se movilizará en protesta al anunciado latrocinio de derechos, recibirá una contundente respuesta por parte de las fuerzas del estado, tal como insinuó el nuevo ministro de Interior tras jurar su cargo[3].
Mientras tanto, a consecuencia de la disminución real de sueldos, la reducción de la capacidad adquisitiva de la población en general dejará bajo mínimos la capacidad de consumo interno, principal motor de la economía de un estado cuyo tejido productivo se basa principalmente en pequeñas y medianas empresas. El consecuente debilitamiento de la economía nacional, junto a la negativa europea a permitir un aumento de la inversión pública, pondrá al estado español al borde de una seria depresión que tendrá incalculables costes para la sociedad en su conjunto.
No olvidemos que, poco después de tomar posesión de su cargo, el nuevo ministro de Economía y Competitividad explicaba que España se encuentra en recesión[4], dato confirmado por la CEOE, que predice para el 2012 crecimiento cero en la economía, además del aumento del desempleo hasta los 5,2 millones de personas[5]. Tras estos últimos años de recortes y sacrificios de nuestros derechos es hora de aceptar que no hay solución a la crisis actual mientras nos mantengamos en las tesis neoliberales. Las nefastas predicciones de la patronal hemos de tomarlas como el reconocimiento de la incapacidad de aquellas medidas para cumplir el objetivo de salir de la crisis, aunque de seguro que las utilizarán en su provecho para recortarnos derechos laborales. En todo caso, no podemos olvidar que se trata de una crisis que afecta exclusivamente a los trabajadores y pequeños empresarios, mientras los poderosos son cada vez más ricos[6].
[1] Sobre el papel del BCE léase el artículo de Vicenç Navarro, “El BCE, el lobby de la banca”, Público, 8 de diciembre de 2011.
[2] Julio Anguita, "Las frecuentes entrevistas Merkel-Rajoy indican claramente la agenda del nuevo Gobierno", 29 de noviembre 2011.
[3] "Una advertencia a los indignados", Público, 23 de diciembre 2011.
[4] "El ministro de Economía confirma que la recesión ha vuelto a España", El Periódico, 27 de diciembre de 2011.
[5] "CEOE anuncia un 2012 de crecimiento cero y más de 5,2 millones de parados", El Economista, 16 de diciembre 2011.
[6] Vicenç Navarro, "Concentración de la riqueza", Público, 29 de diciembre 2011.
Publicado por
Isaac M. Casaubón
en
12:00
0
comentarios
Si te ha gustado, puedes recomendar esta entrada en:
Contenido del artículo
Si te ha gustado, puedes recomendar esta entrada en:
Etiquetas:
democracia
,
pensiones
,
privatizaciones
,
rescate
,
Unión Europea
lunes, 28 de noviembre de 2011
Diccionario de la Crisis: rescate
rescate.
Notas:
[*] Definición sugerida por Julio Anguita en "El Rescate(I)", diario El Economista, 16/05/2011.
[**] Definición sugerida por Juan Torres en "¿A quién interesa y cómo sería el rescate de España?", 18/12/2010.
[***] Definición sugerida por Isidro López.
1. m. Consolidación de la deuda por la que los préstamos y obligaciones de un ente con terceros son satisfechos mediante el endeudamiento del deudor con entidades casi siempre oficiales por un monto equivalente a lo adeudado*.
2. m. Conversión de la deuda privada, que por lo general han generado y disfrutado los sectores más ricos de un estado, en deuda pública que pagarán principalmente las clases de rentas más bajas del mismo.**
3. m. Acción por la cual un estado deudor es obligado a aceptar un crédito a pagar en un determinado plazo a cambio de la cesión parcial o total de su soberanía, de modo que las políticas económicas pasan a ser dictadas desde los estados acreedores aún en perjuicio de las clases de rentas más bajas del estado rescatado.
4. m. Operación de toma de control de las economías nacionales para abrir sus activos en canal a los intereses de los poderes financieros.***
Notas:
[*] Definición sugerida por Julio Anguita en "El Rescate(I)", diario El Economista, 16/05/2011.
[**] Definición sugerida por Juan Torres en "¿A quién interesa y cómo sería el rescate de España?", 18/12/2010.
[***] Definición sugerida por Isidro López.
Publicado por
Isaac M. Casaubón
en
8:30
0
comentarios
Si te ha gustado, puedes recomendar esta entrada en:
Contenido del artículo
Si te ha gustado, puedes recomendar esta entrada en:
Etiquetas:
Diccionario de la Crisis
,
rescate
Suscribirse a:
Entradas
(
Atom
)





