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sábado, 27 de junio de 2015

Alexis Tsipras vuelve a dar una lección de democracia a la Europa del Capital

Reproducimos a continuación este discurso de Alexis Tsipras, dirigido al pueblo griego, para anunciar la convocatoria de un referéndum sobre las propuestas de los poderes europeos.

Compatriotas míos, 
Durante los últimos seis meses, el Gobierno griego ha estado presentado batalla en mitad de unas condiciones creadas por una asfixia económica sin precedentes para poner en práctica nuestro mandato del 25 de enero [fecha de las últimas elecciones griegas]. Fue un mandato para negociar con nuestros socios con la misión de poner fin a la austeridad y restaurar la prosperidad y la justicia social en nuestro país. 
El objetivo era conseguir un acuerdo viable que respetara tanto la democracia como las normas europeas y condujera a una salida definitiva de la crisis. En todo este periodo de negociaciones, nos pidieron que adoptáramos los acuerdos de rescate que habían sido acordados con anteriores gobiernos, a pesar de que habían sido condenados de forma rotunda por el pueblo griego en las recientes elecciones. 
Pero nosotros, ni por un momento, contemplamos ceder. Eso hubiera sido lo mismo que traicionar vuestra confianza. 
Después de cinco meses de duras negociaciones, nuestros socios presentaron desgraciadamente en el Eurogrupo antes de ayer una propuesta, un ultimátum a la República Helena y el pueblo griego. 
Es un ultimátum que contraviene los principales fundadores y los valores de Europa, el valor de nuestra estructura común europea. 
Se pidió al Gobierno griego que aceptara una propuesta que suma nuevas cargas insoportables al pueblo griego y socava la recuperación de la sociedad griega y de su economía, no sólo manteniendo la incertidumbre, sino llevando aún más lejos los desequilibros sociales. 
Las propuestas de las instituciones incluyen medidas que llevarían a una mayor fragmentación del mercado laboral, recortes de pensiones, nuevas reducciones en los salarios del sector público y un aumento del IVA en alimentos, restaurantes y turismo, con la eliminación de las deducciones fiscales en las islas. 
Estas propuestas claramente violan las normas sociales europeas y el derecho fundamental al trabajo, la igualdad y la dignidad, dado que el objetivo de algunos socios e instituciones no era conseguir un acuerdo viable y beneficioso para ambas partes, sino la humillación de todo el pueblo griego.
Estas propuestas ponen en evidencia la fijación, especialmente del Fondo Monetario Internacional, en una austeridad dura y de castigo. 
Ahora es más necesario que nunca que las principales fuerzas europeas den un paso al frente y tomen iniciativas con las que trazar una línea firme en relación a la deuda griega, en una crisis que también afecta a otros países europeos y que amenaza el futuro de la unidad europea. 
Queridos compatriotas griegos. Asumimos hoy una responsabilidad histórica en favor de las luchas del pueblo helénico y de la protección de la democracia y de nuestra soberanía nacional. Es una responsabilidad ante el futuro del país. Y esa responsabilidad nos obliga a responder a este ultimátum con la voluntad del pueblo griego. 
Hace unos momentos, he reunido al Gobierno al que he propuesto la celebración de un referéndum para que el pueblo griego decida de forma soberana. La sugerencia ha sido aceptada de forma unánime. 
Mañana (por este sábado) el pleno del Parlamento griego se reunirá para ratificar la propuesta del Gobierno de un referéndum el próximo domingo 5 de julio, con la pregunta de si acepta o rechaza la propuesta de las instituciones [europeas]. 
Ya he comunicado mi decisión al presidente de Francia, a la canciller de Alemania y al presidente del BCE. Mañana (por este sábado) pediré formalmente a los líderes e instituciones de la UE una extensión de unos pocos días del programa [de rescate] para que el pueblo griego pueda decidir, sin presiones ni coerciones, como dicta la Constitución de nuestro país y la tradición democrática de Europa. 
Queridos compatriotas griegos, ante este ultimátum y chantaje, os convoco para que decidáis de forma soberana y con orgullo, como dicta la historia de Grecia, sobre la aceptación de esta [propuesta de] austeridad estricta y humillante, que no ofrece ningún fin a la vista ni opción que nos permita recuperarnos social y económicamente. 
Ante esta dura austeridad autocrática, debemos responder con democracia, serenidad y determinación. 
Grecia, el crisol de la democracia, debe enviar un claro mensaje democrático a Europa y la comunidad internacional. 
Estoy personalmente comprometido a que se respete el resultado de vuestra voluntad democrática, sea la que sea. 
Estoy completamente seguro de que vuestra elección estará a la altura de la historia de nuestro país y enviará un mensaje de dignidad a todo el mundo. 
En estos momentos cruciales, todos debemos recordar que Europa es el hogar común de sus pueblos. No hay dueños ni invitados en Europa. 
Grecia es y continuará siendo una parte indispensable de Europa, y Europa será una parte indispensable de Grecia. Pero Grecia sin democracia sería una Europa sin identidad ni dirección. 
Os convoco para que toméis las decisiones que se esperan de nosotros. 
Por nosotros, por las generaciones futuras y por la historia de los griegos. 
Por la soberanía y la dignidad de nuestro pueblo. 

domingo, 24 de agosto de 2014

Un ilustrativo ejemplo del concepto alemán de "austeridad"

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Fuente: El Boletín
El Gobierno alemán gusta de exigir austeridad a los países de la Eurozona. En pocas palabras, con austeridad oficialmente se refieren a la reducción del gasto público y la subida de impuestos indirectos, lo que normalmente se refleja en recortes de servicios sociales que viene a afectar a la mayor parte de la población. Ahora bien, ¿en qué se emplea el supuesto ahorro que tendría que surgir de estas medidas? En España, básicamente, se emplea para inyectar liquidez a la banca privada (a través, por ejemplo de ventas a precio de saldo de bancos saneados con dinero público) para que ésta salde sus deudas con la banca alemana y, en el caso de Grecia, para la compra de material bélico a las grandes empresas de armamento de Alemania.

miércoles, 9 de abril de 2014

El pueblo griego vuelve a las calles contra el austericidio

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Fuente: HispanTV
Grecia se ha convertido en el paradigma del fracaso de la austeridad como forma de gobierno. Como si de un bucle que se repite una y otra vez, la troika exige al pueblo griego nuevos sacrificios en forma de recortes, privatizaciones; nuevas mutilaciones en derechos fundamentales que sólo terminarán cuando éstos se diluyan en el recuerdo de un pasado que sin duda fue mejor. Es el presente en Grecia, el futuro cercano en España, Portugal o Italia y, muy posiblemente, el destino de toda Europa. Es la consecuencia directa de una falsa democracia relegada a los mercados, a los grandes poderes financieros, económicos e industriales, esta forma de gobierno donde el interés de unos pocos prima sobre los derechos fundamentales de la mayoría. ¿Qué otra cosa queda al pueblo europeo que organizarse, salir a las calles, resistir? Grecia, para lo malo y lo bueno, sigue marcando el camino.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Alemania vota por el "austericidio", el Gobierno de España lo aplaude

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Fuente: Terra
Al establishment alemán le ha venido de perlas el mito forjado alrededor de los estados periféricos de la Unión Europea, tachados de irresponsables y despilfarradores ante la autootorgada eficiencia germana, asimismo identificados como un indeseable lastre que frena a la economía del Estado centroeuropeo. Así, Angela Merkel -y las políticas que representa- vuelve a ser identificada como el mal menor para que las deudas de los demás no la acaben pagando los ciudadanos alemanes. Lo que no se dice en Alemania -ni en España- es que la austeridad es poco más que la herramienta impuesta por los grandes poderes financieros europeos para proteger sus intereses, mientras condena a la población europea -también la alemana- a ser cada vez más pobre. En última instancia, Merkel continuará siendo el agente encargado de ensanchar la brecha entre ricos y pobres, dividiendo interesadamente a estos últimos entre quienes despilfarran y las víctimas del despilfarro. A todo esto, a los gobernantes de la periferia sólo les queda aplaudir como gesto de sumisión.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Marca España, marca pobreza

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Fuente: RT
Un estudio de Intermón Oxfam advierte de los efectos negativos de las políticas de austeridad, últimamente tan populares en Europa. Tal como explica el informe, "estamos asistiendo a un cambio de modelo de sociedad en la cual la brecha entre ricos y pobres podría alcanzar niveles similares a los de Sudán del Sur"; es decir, los ricos son cada vez más ricos y los pobres mucho más pobres. Son las consecuencias de unas políticas de austeridad, que condenan a la población al empobrecimiento, alcanzándose la cifra de 12 millones de personas que viven bajo el umbral de pobreza. De mantenerse la tendencia, en 2025 hablaríamos ya de 20 millones de pobres donde el 20% más rico de la población española podría ingresar 18 veces más que el 20% más pobre, una marca España de récord. Y hay quien se atreve a vaticinar el final de la crisis. ¿Para quiénes? Recordemos que la austeridad no es una simple cuestión de economía, se trata de la aplicación del dogma neoliberal abrazado por la casta política dominante en esta Europa del capital.

miércoles, 29 de mayo de 2013

La soberanía reside en la Europa del capital

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Fuente: El País
En una nueva demostración de quién manda en España, nos encontramos a una Comisión Europea exigiendo nuevas reformas. Con la excusa de ampliar el tope de déficit aceptado, la Europa del capital impone nuevas subidas de impuestos indirectos -fundamentalmente, IVA y carburantes-, reforma de las pensiones y una revisión a la actual reforma laboral. Más de lo mismo que implica más sacrificios para los de siempre, la clase trabajadora, mientras los poderosos aplauden con satisfacción las imposiciones del gran capital europeo.

domingo, 19 de mayo de 2013

El misterio de la marca España

Tanto que se habla de ella, apenas nadie sabe cómo es, ni de qué se trata. Quizás sea como las meigas que, al igual que nuestro presidente, son gallegas y nadie las ha visto; pero no hay duda de que haberlas, haylas.

De la marca España sabemos que hay mucha gente que habla de ella, incluso hay una página web que intenta contar en qué consiste. En aquel sitio la definen como "una política de Estado"[1], lo cual hace suponer de inmediato que ésta se encuentra dirigida desde Berlín para mayor gloria de los mercados europeos. Incluso explican que su objetivo es "mejorar la imagen de nuestro país, tanto en el interior como más allá de nuestras fronteras, en beneficio del bien común", aclarando que "corresponde a los poderes públicos diseñar políticas que mejoren dicha imagen"[2]. Así que habrá que descartar, pese a las evidencias, que la marca España sea la escandalosa corrupción -tan criticada desde el extranjero[3]- o la bochornosa imagen del monarca posando junto al cadáver de un elefante[4]. Tampoco se corresponde la marca España con la de ningún fabricante de televisores, por mucho que el presidente insista en "dar la cara" a través de aquéllos, ni con ningún constructor de puertas giratorias, a pesar de que un gran número de ex-altos cargos políticos disfrute en la actualidad de importantes puestos en la empresa privada[5].

En la búsqueda de pistas que ayuden a aclarar el sentido de inventarse algo como la marca España, nos indican que en su planteamiento "debe primar los términos económicos, coadyuvando a la recuperación del crecimiento y del empleo"[6]. Desde luego, no hace falta que se insista en que los términos económicos priman sobre lo demás. Que se lo digan, si no, a la inmensa mayoría de los ciudadanos usuarios de unos servicios públicos de sanidad o educación, cuyos presupuestos son continuamente reducidos. Quizás, a todo esto, la marca España se identifique con los recortes. Pero es que los recortes no ayudan a crear empleo, como demuestran las siempre crecientes cifras de paro, dato que, por cierto, sí que tiene bastante proyección internacional[7]. Ante este drama, la ocurrencia de un gran defensor de la marca España -el presidente de la patronal de empresarios- es proponer que el número de desempleados pase a contabilizarse según otro criterio. Claro está que la preocupación de la oligarquía empresarial de este país no es la reducción del desempleo sino extraer las máximas ventajas de la coyuntura actual, imponiendo una reforma laboral que, además de mostrarse ineficaz para crear puestos de trabajo, reduzca las condiciones laborales de quienes aún trabajan.

Los promotores de la marca España insisten en su web que éste "es un país rico en historia que también se apoya en la modernidad". Rico en historia, por supuesto, aunque el partido en el Gobierno se empeñe en enterrar su memoria en las mismas cunetas en las que aún yacen miles de represaliados por el régimen de Franco, cuyos descendientes han de acudir a jueces argentinos para encontrar la justicia que aquí y ahora se les niega[8]. En cuanto a la modernidad de la que hablan tan sólo hay que comprobar el sistemático planeamiento de leyes retrógradas y regresivas, como la que limita el derecho de la mujer a decidir libremente sobre su cuerpo o la vuelta de los catecismos a las escuelas públicas.

A pesar de todas las explicaciones que puedan darnos sus promotores, sigue siendo complicado encontrar un sentido a la marca España. ¿Se referirán, pensándolo bien, a la cultura del pelotazo que tan buen rendimiento dio a unos pocos?, ¿o a la España de los aeropuertos vacíos, líneas de AVE infrautilizadas con dudosos trazados, mientras se suprimen servicios actualmente utilizados por más de millón y medio de viajeros al año[9]?

Quizás la clave está, como siempre, en el pan y circo. Ya que no podemos presumir de otra cosa, hagámoslo de los éxitos de nuestros deportistas profesionales, convertidos "en un ejemplo de superación y espejo para toda la sociedad"[10]. Quizás por eso sólo nos dejan salir a las calles para celebrar una Eurocopa o un Mundial, pero los defensores de la marca España dan órdenes de tolerancia cero hacia quienes deciden manifestarse para exigir soluciones a esta insostenible situación. La marca España se convierte así en rostros ensangrentados a golpes, ojos reventados por pelotas de goma, familias expulsadas de sus casas a la fuerza y cientos de multas en toda la geografía. De modo que, quien sale a la calle por algo distinto a celebrar un gol pasa a ser el "enemigo", se le llama "nazi" o se le acusa de "pro-etarra".

Mientras tanto, -salvo honrosas excepciones- una parte de aquellos deportistas de élite a quienes piden que adoremos siguen el ejemplo de otros defensores de la marca España y llevan sus dineros a paraísos fiscales. Quizás, en este punto, la marca España sea la creciente desigualdad entre los ricos y el resto de la población. Una población que ve impotente subir los impuestos indirectos, como el IVA o los carburantes, mientras sus sueldos menguan. Eso, quienes aún disfrutan de una paga; quienes no, ni siquiera están seguros si serán atendidos en los hospitales públicos con todas las garantías sanitarias[11]. Ante tal panorama, ¿es de extrañar que cada vez más españoles decidan emigrar a países sin marca pero que, al menos, dan una oportunidad a quienes quieren trabajar?

Quizás, después de todo, la marca España sea, como afirman los geniales Riot Propaganda "un padre de familia buscando en la basura"[12]. Por ello tenemos un ministro que no duda en recomendarnos ducharnos con agua fría, tomar yogures caducados y, si se tercia, unas tapas de gusanos que "cuando están fritos y son pequeñitos no son desagradables"[13].


[1] "¿Qué es marca España?". Alto Comisionado del Gobierno para la Marca España.
[2] Ibid.
[3] "'The New York Times' publicará un reportaje sobre la corrupción en España". El Economista, 18 de enero de 2013.
[4] "El Rey también cazó elefantes en Zimbabue a casi 6.000 dólares la noche". El Confidencial, 17 de abril de 2012.
[5] "Las “Puertas Giratorias” en la política española". 8 de marzo de 2013.
[6] "¿Qué es marca España?", op. cit.
[7] "Spain Is Beyond Doomed: The 2 Scariest Unemployment Charts Ever". The Atlantic, 26 de abril de 2013.
[8] "La jueza argentina calcula que habrá imputaciones por los crímenes del franquismo en un año". Público, 18 de mayo de 2013.
[9] "Fomento suprimirá 48 líneas de Renfe". El País, 15 de mayo de 2013.
[10] "¿Qué es marca España?", op. cit.
[11] "La sanidad valenciana retira una prótesis de 152 euros a un joven que no podía pagarla". Público, 5 de mayo de 2013.
[12] "El miedo va a cambiar de bando" del álbum United Artists of Revolution (2013).
[13] "El ministro más rico bebe yogures caducados, se ducha con agua fría y… come gusanos". El Plural, 18 de mayo de 2013.

sábado, 18 de mayo de 2013

¿Angela Merkel en pre-campaña electoral?

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Fuente: Público
Sorprende leer las declaraciones de Angela Merkel afirmando que "la economía está para servir a la gente y en modo alguno ha sido este el caso durante los últimos años". Como dice el titular del diario Público, parece que la Dama de Hierro de Europa ha visto la luz, tras su visita al Vaticano y reunirse con el Papa, y ahora sugiere la regulación de los mercados. ¿Hay motivos de optimismo ante estas declaraciones para pensar en el fin de las políticas de austeridad y del dominio de los mercados financieros? Para no pecar de ingenuos habría que tener en cuenta un par de cosas. En primer lugar, resulta muy difícil de creer que Merkel, habiendo demostrado su condición servil hacia los mercados, vaya a hacer nada en su contra, al menos nada que los grandes poderes no le permitan. Y, en segundo lugar, no podemos olvidar que en septiembre hay elecciones en Alemania y la encuestas no le dan mayoría absoluta, por lo que toca hacer pre-campaña electoral con todo lo que sabemos que conlleva.

lunes, 22 de abril de 2013

La Europa del capital proclama que siempre lleva la razón

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Fuente: Público
Dice Angela Merkel que "hay que aceptar que Europa tiene la última palabra en ciertas áreas". Naturalmente, se refiere a la Europa del capital, la que impone cambios exprés en las constituciones nacionales para que el pago de la deuda sea prioritario a las inversiones sociales, obviando ese otro título que afirma que la soberanía nacional recae sobre el pueblo. Por mucho que diga Merkel, de esta crisis no se va a salir obedeciendo ciegamente a los dictados de una oligarquía, sino cambiando las reglas de un juego que, en estos momentos, los más débiles lo llevan de perder.

domingo, 21 de abril de 2013

Reformas "creíbles", ¿para quién?

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Fuente: Diario Progresista
Se acerca el 26 de abril, fecha en la que serán presentadas las enésimas reformas estructurales del Gobierno español. De un ejecutivo postrado al dogma neoliberal sólo se puede esperar nuevos ajustes en el camino de un particular concepto de austeridad, entendida ésta como la destrucción de derechos sociales, el agravamiento de las condiciones laborales de los trabajadores y la eliminación de la esfera pública de servicios fundamentales. Es de imaginar que cuando el ministro De Guindos habla de reformas creíbles, envía un mensaje de tranquilidad a los mercados y el gran capital, es decir, más de lo mismo para los ciudadanos.

viernes, 19 de abril de 2013

Un juramento por y para el pueblo venezolano

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Fuente: Telesur
Nicolás Maduro, presidente democráticamente elegido por el pueblo de Venezuela, accedió a su cargo bajo el juramento de cumplir su "Constitución en todo lo inherente al cargo para construir una Patria de felicidad independiente y socialista para todos y para todas". En la Venezuela bolivariana, la de la revolución bonita, los gobernantes hablan de felicidad para el pueblo. Qué extraño suena todo aquello en una Europa neoliberal consagrada al recorte de derechos, cuyos líderes sólo saben aplicar sacrificios a la mayoría que menos tiene en nombre de los mercados, para satisfacción de los que más tienen.

viernes, 5 de abril de 2013

El Tribunal Constitucional portugués declara ilegales algunas de las recomendaciones de la troika

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Fuente: Público
La sentencia del Tribunal Constitucional de Portugal, que declara ilegales varios de los recortes en sus presupuestos, demuestra la poca soberanía residente en un pueblo que comprueba como sus representantes electos legislan a golpe de recorte, siguiendo a pie juntillas los dictámenes de la troika; es decir, mantener a raya el déficit del Estado con el único propósito de asegurar los privilegios de una élite financiera. Ante tal panorama no es descabellado afirmar que las constituciones de los países PIGS son papel mojado.

lunes, 1 de abril de 2013

La culpabilización del humilde como excusa para recortar derechos

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Fuente: Público
Las reducciones en ayudas y prestaciones sociales anunciadas por el Gobierno británico suponen los mayores recortes de la historia en aquel país. Desde la irrupción de las políticas neoliberales de Margaret Thatchet, la brecha entre clases en el Reino Unido no ha dejado de crecer. Mientras tanto, los más humildes parecen resignarse ante cada recorte, dando la sensación de haber aceptado la justificación del Gobierno, según el cual "los recortes incentivan el trabajo frente a la dependencia social". Un argumento simplista que demuestra el afán del capital por culpabilizar a la clase trabajadora de su desgracia, mitificando un darwinismo social que sirve a los poderosos para justificar su insolidaridad.

martes, 26 de marzo de 2013

La caverna alemana también ataca a la clase trabajadora del sur de Europa

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Fuente: Postdigital
El editorial del periódico conservador alemán Die Welt, que tacha a los manifestantes del sur de Europa de "groseros e ignorantes políticos", bien podría haber sido firmado por cualquiera de los habituales de la caverna mediática española. Esta gente, autodenominada "de orden", confirma cada día su devota sumisión al gran capital europeo y los políticos que cumplen sus directrices. Dicen sentirse ofendidos cuando el pueblo griego o español señalan a Alemania como principal culpable de su situación. Por supuesto aquella afirmación peca de inexacta, pues en Alemania los verdaderos culpables de la destrucción de cualquier atisbo de bienestar social son sus élites financieras y no su pueblo. Con las elecciones cerca, es de suponer que la caverna mediática alemana recordará a sus ciudadanos que si en la Europa periférica nos va mal es por nuestra culpa, por perezosos, por desorganizados, por haber vivido por encima de nuestras posibilidades. Tópicos recurrentes que buscan evitar cualquier atisbo de solidaridad entre los trabajadores europeos y, sobre todo, ganar tiempo ante una situación que -tarde o temprano- también sufrirá el pueblo alemán.

lunes, 18 de marzo de 2013

Un jefe de Standard & Poor's piensa que la situación social en España puede llegar a explotar

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Fuente: Cinco Días
Nos hemos acostumbrado a finalizar los comentarios diarios acerca de los recortes, y sus efectos sobre nosotros mismos y quienes nos rodean, con la consabida coletilla de que "yo no sé cómo esto no ha explotado aún". La intolerable situación de precariedad, la creciente desigualdad, la sensación de malvivir en un túnel sin final, hace pensar que situaciones de inestabilidad social están más cerca de lo imaginable. Sin embargo, no deja de llamar la atención que sea un jefe de Standard & Poor's quien afirme que "el alto desempleo en España, Italia y Francia es socialmente explosivo". De nuevo, un representante de un icono del capitalismo llega para recordarnos las contradicciones del sistema que defiende. Sin embargo, el problema real para aquéllos no sería que la situación social explote -pues sólo serviría para justificar más represión-, sino que la mayoría que sufre los excesos del capital se organizase en su contra.

martes, 1 de enero de 2013

Feliz 2013, está en tu mano

Los deseos de año nuevo han de ir de la mano de un compromiso activo de cambiar las cosas. En la mano de cada ciudadano se encuentra responder de modo crítico a las promesas de los gobernantes, portavoces de los grandes poderes.

Año nuevo, vida nueva, reza el dicho. Quizás por eso, en un momento de simbólico comienzo de una nueva etapa, aunque sea una simple marca en el calendario, nos gusta desear las mejores fortunas a amigos y allegados.

Unos deseos de felicidad que contrastan con el balance del año que termina. 2012 ha dejado un intolerable rosario de números rojos[1] en forma de recortes en derechos fundamentales, en justicia social, en desigualdad ante la ley y la justicia. El gran capital ha mostrado su verdadero rostro, desvelando su plan para la periferia europea, en el que también pretende incluir a Francia[2]. Sus portavoces afirman sin tapujos que el año entrante será duro[3]. Esto significa que seguirán ahondando en las políticas de austeridad que tanto daño están haciendo a las clases populares en toda Europa[4]. La brecha entre ricos y pobres se hará aún mayor[5], mientras una parte de la población más precarizada seguirá sin comprender lo que realmente ocurre e irá extremizando sus ideas. No es casual el espectacular incremento de apoyos a Amanecer Dorado en Grecia y su desembarco en Italia[6].

El fantasma del rescate -el que no admite eufemismos- seguirá ahí[7]. El miedo a su llegada posiblemente justificará nuevas reformas en legislación laboral y en pensiones. El desempleo, seguirá siendo el gran drama, por lo que nadie se atraverá a denunciar la galopante precariedad laboral que venimos sufriendo. Muchas empresas de economía perfectamente saneada seguirán presionando a sus trabajadores para que acepten bajadas de sueldos, mientras las administraciones hará lo propio con sus empleados[8]. Día a día nos iremos alejando del Estado del Bienestar para asumir una economía de subsistencia, basada en la competición entre supervivientes en un mercado laboral incapaz de dar empleo para todos, y mucho menos digno.

Los servicios públicos seguirán siéndolos, aunque para beneficio privado. La privatización de hospitales y escuelas significa que los enfermos perderán su estatus de pacientes para pasar a ser clientes, al igual que los alumnos. Tanto puedas pagar, así será el trato recibido y la calidad del servicio.

Podemos desear un feliz 2013 pero, como bien apuntaba un amigo, la felicidad no se alcanza con el deseo, sino con la lucha, el antagonismo y las resistencias. La aceptación acrítica y borreguil de nuestro destino es el sueño hecho realidad de los grandes poderes y sus secuaces. Los buenos deseos han de transformarse en un activismo personal que permita reapropiarnos de nuestras propias vidas, que nos lleve a la construcción de algo que merezca llamarse humanidad.


[1] http://www.eldiario.es/piedrasdepapel/2012_6_83701631.html
[2] http://www.economist.com/news/leaders/21566640-why-france-could-become-biggest-danger-europes-single-currency-time-bomb-heart
[3] http://www.elmundo.es/elmundo/2012/12/30/economia/1356890989.html
[4] http://www.noticiasdealava.com/2012/12/29/politica/estado/austeridad-y-reformas-sera-tambien-el-credo-de-rajoy-para-2013-un-ano-muy-duro
[5] http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/10/14/actualidad/1350245239_192913.html
[6] http://ecodiario.eleconomista.es/politica/noticias/4435504/11/12/Los-tentaculos-de-Amanecer-Dorado-se-extienden-por-Europa-desembarcan-el-Italia.html
[7] http://www.laprovincia.es/economia/2012/12/31/espana-comenzara-2013-sobra-rescate-ue/506316.html
[8] http://www.rtve.es/noticias/20120809/bce-apuesta-bajada-salarios-espana/555706.shtml

viernes, 30 de noviembre de 2012

¿Por qué se meten tanto con el Gobierno español los medios extranjeros?

La prensa financiera extranjera es muy dada, en los últimos tiempos, a publicar columnas de opinión que simultáneamente critican la actitud del Gobierno y alaban sus políticas de recortes. Detrás de todo esto puede dilucidarse el papel de estos voceros de los grandes poderes financieros como vehículos de presión al Gobierno para la aceleración de la destrucción del Estado del Bienestar.

Resulta evidente que a la prensa extranjera le gusta hablar sobre Mariano Rajoy y su Gobierno. Desde que aquél ganase las elecciones hace ya más de un año, los medios internacionales han seguido con lupa las decisiones políticas del presidente. Desde luego, si alguna vez hubo buenas expectativas acerca de las posibilidades del nuevo Gobierno, éstas parecen haber ido diluyéndose según pasa el tiempo. Vistas las últimas columnas de opinión publicadas en algunos periódicos de gran prestigio internacional, la impresión es que la confianza de éstos en la capacidad de gestión de Rajoy está bajo mínimos.

Hace unos días el periódico Financial Times nominaba a Luis de Guindos como el peor ministro de Economía de la Unión Europea[1], para añadir en una columna de opinión que "Rajoy es un político de provincias poco dispuesto a aceptar la realidad y no es el adecuado para resolver una crisis compleja e internacional"[2]. A pesar de que muchos ciudadanos españoles, hartos de tanto recorte, puedan esbozar una sonrisa al ser conocedores de tales rapapolvos al Gobierno, un análisis pausado de aquellos mensajes obliga a la cautela y, muy posiblemente, a la preocupación.

La dureza de aquellas palabras es indiscutible. De hecho, es razonable pensar que Rajoy pueda sentirse preocupado al respecto. Hay precedentes en la Europa moderna de primeros ministros defenestrados por ser considerados "inadecuados" para cumplir su cometido. Sin entrar en más detalles, nos encontramos ante las declaraciones de un medio de prensa cuya línea editorial responde al neoliberalismo más ortodoxo que, sin embargo, reprocha al Gobierno español más neoliberal de la historia no saber "convencer a los economistas y a los mercados de que puede modificar la suerte de la economía de su país"[3].

A estas alturas, la pregunta que conviene hacerse no es ya acerca del nivel de ineptitud de Rajoy y su equipo de Gobierno, sino de las intenciones detrás de aquellos artículos del Financial Times. Recordemos que no se trata de un medio de prensa sensacionalista cuyos escritos no suelen llegar más lejos que unos cuantos retuits, sino de verdaderos voceros de los grandes poderes del mundo financiero. Cuando un columnista de un medio de tal calibre afirma que "es raro encontrar a un dirigente, economista o inversor extranjero dispuesto a defenderle", está enviando un mensaje directo al Gobierno, una orden directa de que se deje de más rodeos y ahonde en la aplicación de las medidas esperadas desde la troika.

Ahora bien, hay que reconocerle al Gobierno popular el dudoso mérito de emplearse a fondo en la reducción del tejido público, el abaratamiento de los costes laborales, el desmantelamiento de derechos fundamentales, la eliminación de la protección social, tal como mandan los cánones de la doctrina neoliberal. Entonces, ¿qué ha hecho mal, a ojos de los poderes financieros, el partido gobernante para ser sistemáticamente vituperado por parte de quienes le son ideológicamente afines?

El pecado de Rajoy ha sido intentar aparentar independencia frente a los dictados de los grandes poderes financieros. Sobra decir que esa supuesta independencia no ha sido más que de cara a la galería, limitándose a postergar las peores medidas hasta fechas más propicias para los intereses electorales de su partido. Al respecto, no es la primera vez que la prensa internacional decide atacar a Rajoy. Sin embargo, en esta ocasión el aumento de tono en las críticas es paralelo a la reiteración de organismos internacionales, como la OCDE, en la urgencia de acelerar el desmantelamiento del Estado del Bienestar[4]. La sucesión de elecciones autonómicas del 2012 finalizaron tras las catalanas. Ya no hay excusa por parte del Gobierno para retrasar más la aplicación de las medidas de austeridad según Merkel.

Por eso mismo, coincidiendo con la víspera de las elecciones catalanas, The Economist publicó un artículo que tras señalar algún que otro error político de Rajoy, alababa "la radical reforma laboral que ha abaratado el despido y permite a las empresas eludir la acción sindical"[5]. Recuérdese que sólo un mes antes, el mismo medio publicaba una columna preguntándose sobre la capacidad de liderazgo del presidente[6].

A las presiones desde el extranjero para que el Gobierno acepte el rescate[7], junto al rosario de recortes que le vendrían de la mano, habría que sumar las de la patronal y la banca privada española, que están tomando posición al respecto[8][9]. Lo que ahora se nos avecina a la ciudadanía es una nueva oleada de recortes auspiciada por la troika y demás organismos foráneos que se han convertido, de facto, en los verdaderos rectores de la política económica de España. Rectores a quienes no les tiembla el pulso en condenar a la ciudadanía española a las mismas penurias que en la actualidad se sufren en Grecia. El papel de los gobernantes de la Europa periférica se ha reducido, en estos tiempos de crisis y amenazas de rescates, a consultar a Angela Merkel, interlocutora de los grandes poderes financieros, los pasos a tomar en política económica, mientras la prensa financiera internacional se encarga de recordarles el camino a seguir y, en su caso, darles toques de atención si se desvían un ápice de lo establecido.


[1] Cit. en "Luis De Guindos, el peor ministro de Economía según el 'Financial Times'". El Huffington Post, 21 de noviembre 2012.
[2] Cit. en "Rajoy es aún peor que De Guindos, según el Financial Times". El Diario, 22 de noviembre de 2012.
[3] Ibid.
[4] "La OCDE pide a España subir más el IVA y abaratar más el despido". El País, 29 de noviembre de 2012.
[5] Cit. en "The Economist: "El primer error de Rajoy fue separar la política económica en dos ministerios"". El Economista, 25 de noviembre de 2012.
[6] "Mysterious Mariano. Spain’s prime minister battles against the break-up of the euro and his country". The Economist, 6 de octubre de 2012.
[7] "Crece la presión internacional sobre Rajoy para que tome medidas inmediatas". El País, 22 de noviembre de 2012.
[8] "El Santander ve «con buenos ojos» pedir el rescate". La Verdad, 25 de octubre de 2012.
[9] "Los empresarios, "totalmente decepcionados" con lo hecho por Rajoy en estos meses". El Confidencial, 4 de noviembre de 2012.

martes, 20 de noviembre de 2012

Un artículo más sobre el añito que nos lleva dando Rajoy

El año después de las elecciones generales de 2011 muestra cifras terribles que cuantifican la desastrosa situación de España. Las políticas de austeridad sólo sirven para ahondar en la frustración de la población que cada vez se ve más reflejada en la actual Grecia.

El anuncio de la fecha de las últimas elecciones generales, allá por julio de 2011, supuso un mal presagio. Veinte de noviembre, el día en el que los nostálgicos del antiguo régimen peregrinan al Valle de los Caídos a dar un nuevo último adiós a su referente ideológico. Es fácil imaginar como, entre lágrimas y cánticos, muchos de los asistentes a aquel acto se frotaban las manos con tan sólo pensar en los resultados de las elecciones.

El desenlace, hace ahora un año, es bien conocido. Los deméritos de Rodríguez Zapatero permitieron que Rajoy pasase a la historia como el candidato a presidente que supo aglutinar el voto de la facción más rancia de España con el de millones de ciudadanos bienintencionados que, de buena fe, pensaban que los problemas del país se arreglaban con un simple cambio de Gobierno.

Sin embargo, una vez alcanzado el ansiado sillón en La Moncloa las ilusiones se desvanecieron para la mayoría de sus votantes. Desde entonces, Rajoy ha demostrado ser un presidente débil, más interesado en las sucesivas elecciones autonómicas acontecidas a lo largo del año que en su labor de gobernar. Ni da explicaciones de lo que piensa hacer, ni sus acciones son coherentes respecto a las expectativas que levanta. Así, la sensación que tiene una parte de la ciudadanía es que su labor se reduce a señalar las fechas en las que se cumplirán los deseos de la Europa del gran capital, al que eufemísticamente se referiría en alguna ocasión como "la realidad"[1]. Siguiendo el aleccionamiento de Merkel, el presidente ha asumido el término austeridad en su acepción más perversa para dedicarse en cuerpo y alma a recortar. El destino reservado a España parece ser el de un Estado satélite de la Europa rica, cuyos ciudadanos, también de segunda, se dedicarán básicamente a producir bienes a bajo precio y servicios de turismo y hostelería para los visitantes adinerados.

Un año después las cosas pintan mucho peor que el día de las elecciones. No sólo se trata de los desastrosos datos económicos que nos deja tras este primer año, ni siquiera de las infames cifras de desempleo, de por sí ya alarmantes. El problema es que Mariano Rajoy está tomando medidas similares a las que condujeron a Grecia a la ruina social en la que ahora se encuentra inmersa.

Así, la destrucción de pilares básicos del incipiente bienestar del que disfrutábamos los españoles es ya una realidad. La educación y la sanidad públicas están heridas de muerte desde el momento en el que se decidió que parte de sus presupuestos era más útil si era destinado a sanear a la banca[2]. En cierto modo, algo de esperar de un partido cuyos gerifaltes habitan en torres de marfil que el resto de la ciudadanía. Al igual que los grandes empresarios y los banqueros, aquéllos no envían a sus hijos a la escuela pública ni hacen uso de la sanidad pública.

Llegados a este punto es justo admitir que el problema no es exclusivamente Rajoy ni el Partido Popular. La cuestión es más profunda que unas siglas, llegando hasta el propio modelo de Estado. Simplemente, la soberanía no está en manos del pueblo sino de una poderosa oligarquía que hace y deshace a su antojo a través de sumisos capataces que firman leyes.

Sin embargo, no se puede olvidar que la misma insensibilidad que Rajoy ha manifestado hacia sus votantes al incumplir la mayor parte de sus promesas electorales[3], la ha mostrado hacia los asalariados castigándolos con la peor reforma laboral imaginable, por lo que la reacción de la clase obrera no se ha hecho esperar. Por ello Rajoy es el primer presidente en recibir dos huelgas generales en un año. Todo un récord. A todo esto, la reacción del ejecutivo de Rajoy ha sido criminalizar la protesta. La dureza con la que se reprimen las movilizaciones ciudadanas quedó patente durante la pasada jornada de huelga general, cuando se repitieron sucesos de ciudadanos pacíficos gravemente heridos[4][5][6]. No podemos olvidar de donde salieron las órdenes de actuar con contundencia. Mientras tanto, el código penal ha sido endurecido de modo que quieres rompan mobiliario urbano no salgan de rositas. Por el momento, en el Ministerio de Justicia parecen haberse olvidado de endurecer las penas para quienes cometan delitos de índole económico y fiscal.

En definitiva, el camino recorrido durante este "año mariano" de seguro está despertando los más húmedos sueños de los elementos más reaccionarios de la sociedad española. Un Gobierno "como Dios manda" que seguirá provocando huelgas, movilizaciones y altercados en las calles. Mientras tanto, la frustración provocada entre muchos votantes del Partido Popular resentidos con el constante incumplimiento de sus promesas electorales, podría ser canalizada por alguna advenediza agrupación política que tome el papel de los fascistas griegos de Amanecer Dorado. Pésimo futuro nos espera si esto llegase a ocurrir.


[1] "Rajoy admite que sus promesas estaban fuera de la realidad". Público, 2 de septiembre de 2012.
[2] http://politica.elpais.com/politica/2012/04/09/actualidad/1333985643_619652.html
[3] http://maspublico.com/2012/11/20/un-ano-del-gobierno-de-rajoy-en-ocho-promesas-incumplidas/
[4] http://www.20minutos.es/noticia/1648327/0/barcelona-hospital-sant-pau/manifestacion-huelga-general-14N/mujer-herida-ojo/
[5] http://tribunadeljurista.foroes.net/t3257-video-que-desenmascara-las-mentiras-de-la-policia-murciana-fueron-ellos-quienes-desfiguraron-la-cara-a-este-ciudadano
[6] http://www.huffingtonpost.es/2012/11/14/un-menor-de-13-anos-herid_n_2129821.html?utm_hp_ref=spain

domingo, 30 de septiembre de 2012

Cuando los medios extranjeros pretenden hacer la cama a Rajoy

La indefinición de Rajoy a la hora de aplicar algunas de las políticas de recortes dictadas desde Berlín -debido a la proximidad de elecciones autonómicas- junto al exceso de autoritarismo que demuestra ante las movilizaciones populares, llevan a algunos medios extranjeros a poner en duda su capacidad como presidente de Gobierno, que empiezan a verlo como un cadáver político que no ha sabido estar a la altura de las circunstancias. Sin embargo, no hay que olvidar que el problema subyacente en el Estado español es más profundo que la presunta incompetencia de Rajoy.

Se suele decir que se le "hace la cama a alguien" cuando se tiene la sospecha, más que fundada, de que se le está preparando el terreno para relegarlo del puesto que ocupa. De la reciente proliferación de titulares y columnas de opinión en algunos medios internacionales -nada sospechosos de seguir líneas editoriales opuestas a los establishments occidentales- puede deducirse que existe algo más que desconfianza hacia el dirigente español, tal vez la intención de hacerle la cama.

El titular más reciente, que parece que no va a ser el último de este estilo, viene del periódico británico The Telegraph que afirma que "Rajoy es un muerto viviente"[1] refiriéndose a la constante pérdida de credibilidad, en los circuitos internacionales, acerca de su capacidad de gestionar cualquier mejora en la economía española desde su llegada al poder. Para reforzar tal idea, el columnista sentencia que "hace menos de un año que Rajoy llegó al poder en una aplastante victoria y ya está herido de muerte"[2].

Llama la atención la insistencia en la defenestración política de Rajoy, habida cuenta que éste sólo se ha limitado a cumplir órdenes. A estas alturas, a nadie se le puede escapar el detalle de que el Gobierno de España está siguiendo una hoja de ruta política y económica marcada desde los grandes estamentos financieros europeos. No en vano, siendo aún candidato a la presidencia, Rajoy se reunió con Merkel para rendirle pleitesía[3] y, una vez en posesión del cargo, poco tardó en volver a verla para reiterarle su disposición a cumplir con las directrices que ésta estimase oportuna[4].

A ojos de la opinión pública española, Rajoy ha sido -y sigue siendo- el fiel lacayo de Merkel[5]. Del famoso y repetido "como Dios manda" del presidente español, a tenor de su férrea obediencia, puede deducirse que éste sitúa a la mandataria alemana allá en los altares celestes, justo a la derecha de la banca privada europea. Sin embargo, a pesar de las apariencias, el Gobierno español no está libre de pecado aunque, de momento, no hayan sido motivo para desatar la ira de las deidades financieras. Unos de sus pecadillos de juventud fue, por ejemplo, ignorar los deseos de Alemania respecto a quien debiera ocupar el Ministerio de Economía[6]. La oligarquía europea pretendía a un tecnócrata cuya labor se limitase a obedecer sus dictados. El candidato era José Manuel González Páramo, consejero del BCE para más señas. No obstante, el Partido Popular, en su lógica aspiración a no ceder el cien por cien de su independencia, se decantó por Luis de Guindos, un hombre de la casa, próximo a sus fuentes ideológicas y, por tanto, a la FAES de José María Aznar.

Pero, quizás, el gran pecado de Rajoy ha sido su incapacidad de contemporizar las exigencias de la banca europea con los intereses electoralistas de su partido. Al PSOE, primero, y ahora al Partido Popular les ha tocado cumplir la particular hoja de ruta de la "refundación del capitalismo" en Europa; es decir, la destrucción de cualquier atisbo de bienestar social en la semi-periferia Europea. La impaciencia de los mercados, ávidos de ver cumplidas las antisociales y temidas reformas, se ha visto refrenada por la proximidad de las elecciones autonómicas. Al fin y al cabo, el partido en el Gobierno es consciente de la sangría de votos que le supone cada recorte llevado a cabo, por lo que es lógico que espere su anuncio a días posteriores a las susodichas elecciones.

El destino de la economía española parece pasar por un rescate o, lo que es lo mismo, la cesión definitiva de cualquier soberanía económica a la troika. La cesión de un ala del Ministerio de Economía a los temidos "hombres de negro" supondría la ejecución inmediata de reformas dañinas no sólo a la ciudadanía sino a los intereses electorales a corto plazo del partido en el Gobierno. Así, a juicio de Matthew Lynn del Wall Street Journal, Rajoy, en su desesperación por ganar tiempo, se encuentra inmerso en un "juego de la gallina" con los mercados financieros[7], una indefinición que podría agravar la recesión en la que se encuentra el sistema económico español. Al respecto, Goldman Sachs ha hecho uso de los medios de comunicación para instar al Gobierno a dejar "de satisfacer los intereses políticos domésticos"[8].

Mientras tanto, Alemania se mantiene en el juego de la ambigüedad, ensalzando unos días la intachable actitud del Gobierno de España en sus compromisos con el cumplimiento de déficit[9] para, a continuación, mostrar su descontento con la actitud española ante sus obligaciones con Europa[10]. Algunos analistas, como  Edward Hugh, interpretan la confusa postura alemana como un modo de ganar tiempo ante las próximas elecciones en el país centroeuropeo, debido a la indeterminación del impacto que supondría un rescate a España en la banca privada alemana y el más que probable coste electoral que supondría al partido de Merkel[11].

Todo parece indicar que es sólo cuestión de tiempo de que algún tipo de rescate sea llevado a cabo en España. La consecuencia inmediata será la aplicación de nuevas medidas, entre ellas la reforma -a peor- del sistema de pensiones o la reducción del salario mínimo interprofesional. La consecuente contracción del consumo acelerará la espiral de desempleo y precariedad laboral que, a su vez, agravará la conflictividad y presumiblemente incrementará las movilizaciones contra el Gobierno y sus medidas. Ante tal perspectiva, Damian Reece, columnista del rotativo The Telegraph, advierte que "España ha dado otro paso seguro para convertirse en la próxima Grecia", de lo que culpa principalmente a Rajoy[12]. En la misma línea, el semanal francés Challenges se pregunta si el presidente español está a la altura de las circunstancias[13].

Más allá de la cuestión económica se encuentra la credibilidad de un Gobierno que demuestra ser mucho más débil de lo que pretende aparentar. El fuerte resurgir del independentismo catalán es interpretado en el resto del mundo como una grave muestra de descontento hacia su gestión. Por otra parte, el creciente número de movilizaciones ciudadanas llevadas a cabo en los últimos tiempos -sobre todo desde el 25 de septiembre-, y las represivas respuestas dadas a aquéllas, han puesto en duda el manto democrático con el que la Europa del capital pretende cubrir los recortes del Estado social. Paradójicamente, una vez al descubierto la crudeza de las políticas de austeridad llevadas a cabo en España, la prensa internacional no duda en señalar a Rajoy como cómplice de un golpe de estado financiero[14].

Cada vez son más los medios que dan por hecho que a Rajoy le queda poco tiempo en La Moncloa, que su destino es el mismo que siguieron Berlusconi o Papandreu. No se trata de ningún tipo de manía hacia su persona, a pesar de que su fama de presidente parco en intervenciones públicas y explicaciones a los ciudadanos no sea bien vista entre los medios extranjeros. La historia reciente indica que los mandatarios que aceptan rescates suelen tener sus días contados en los gobiernos. Puede ser que pronto España se encuentre bajo la batuta de un Gobierno de concentración cuyo papel sea, fundamentalmente, acelerar la agenda de reformas dictadas desde Berlín.

Sin embargo, la situación actual de la economía española no tendrá arreglo mientras se mantengan las mismas reglas del juego. Mariano Rajoy es ahora quien firma las medidas que le ordenan desde las oligarquías europeas. La regla no escrita es que las pérdidas sean socializadas entre los ciudadanos, quienes día a día sufren en sus carnes el drama de una precariedad cada vez mayor. Ante tal panorama, el desgaste de Rajoy en el Gobierno es inevitable, al igual que ocurrió con el anterior presidente. Por supuesto, en contra de Rajoy está su actitud totalitaria, bajo la excusa de la mayoría absoluta, y las políticas represivas sobre quienes protestan. Sin embargo, el problema no es Rajoy, como una parte de los medios extranjeros -al servicio del establishment- pretenden hacernos creer. Al gran capital no le importa quien gobierne mientras sea fiel al lenguaje de los recortes y la mal llamada austeridad. El problema es la falta de soberanía en el pueblo español debido a un modelo de Estado que no está a la altura.


[1] ""Rajoy es un muerto viviente y España debe salir el euro", según The Telegraph". El Economista, 28 de septiembre de 2012.
[2] Ibid.
[3] "Rajoy trató en dos ocasiones con Merkel el ajuste para lograr ayuda". El Economista, 15 de noviembre de 2011.
[4] "Merkel insta a Rajoy a “poner en marcha las reformas necesarias rápidamente”". El País, 22 de noviembre de 2011.
[5] "La ama Merkel felicita al lacayo Rajoy por "el impresionante ritmo de las reformas"". Kaos en la Red, 6 de septiembre de 2012.
[6] "Alemania ‘aconseja’ a Rajoy que nombre ministro de Economía a González Páramo. Hispanidad, 14 de noviembre de 2011.
[7] "Spain’s chicken game won’t end happily". The Wall Street Journal, 26 de septiembre de 2012.
[8] "Goldman Sachs recomienda a España dejar "de satisfacer los intereses políticos domésticos"". El Economista, 26 de septiembre de 2012.
[9] "Merkel exige no abandonar las reformas ante la compra de deuda del BCE". La Vanguardia, 6 de septiembre de 2012.
[10] "Los aliados de Merkel pierden la paciencia con Rajoy: Que aclare ya la situación". Finanzas, 24 de septiembre de 2012.
[11] "La reforma de las pensiones: ¿Es ese el motivo por el que Rajoy no pide el rescate europeo?". La Carta de la Bolsa, 26 de septiembre de 2012.
[12] "Spain is turning into the new Greece, and Mariano Rajoy has himself to blame". The Telegraph. 26 de septiembre de 2012.
[13] "Mariano Rajoy est-il à la hauteur?". Challenges, 22 de septiembre de 2012.
[14] "The Spanish public won't accept a financial coup d'etat". The Guardian, 25 de septiembre de 2012.

domingo, 19 de agosto de 2012

Mendigos de la credibilidad

El anuncio, por parte del Gobierno, de una campaña informativa en la que explicaría los motivos de los recortes que lleva aplicados durante la presente legislatura se puede interpretar como un desesperado intento de salvar la poca credibilidad que le queda ante la ciudadanía.

Evocando quizás a Santa Teresa de Jesús en los momentos posteriores a sus famosos éxtasis, el presidente Mariano Rajoy exclamaba solemnemente que "los seres humanos somos sobre todo personas, con alma y con sentimientos, y esto es muy bonito y me reconforta mucho"[1]. Quizás, consciente de la constante bajada de credibilidad de su Gobierno, aquel momento transcendental pudo servirle de inspiración para la singular campaña de imagen que el Partido Popular pretende lanzar en septiembre, en la que básicamente apelará al alma y los sentimientos de los ciudadanos para pedirles su "complicidad" con las medidas tomadas hasta ahora y las que quedan por tomar[2].

La estrategia prevista para la mencionada campaña pasaría por reunirse con los sectores y organizaciones afectados por las reformas del Gobierno, explicarles los contenidos de aquéllas, los motivos que llevaron a su aplicación y, por supuesto, pedirles su colaboración. En otras palabras, el Partido Popular, consciente del desgaste que le están suponiendo todos los recortes, pretende convencer a los más ingenuos de que se va por el buen camino a base de repetir la retahíla del "no queríamos, pero no quedaba más remedio que hacerlo" a la que se añadirá la coletilla de la necesidad de "tapar los agujeros que han dejado los socialistas con el señor Rubalcaba a la cabeza"[3].

No sería de extrañar que la campaña de imagen transmutara hacia una campaña de ataque, quizás preventivo, al sempiterno rival. No en vano, otra de las declaraciones que acompañaba al anuncio de esta campaña sostenía que "es posible convertir la pendiente de decadencia de los gobiernos del PSOE en una pendiente de prosperidad"[4]. Para estos señores del Gobierno parece ser que el mejor modo de superar un momento extremadamente crítico como el actual, en el que el Estado está a las puertas de un rescate total,  pasa por hacer oposición a la oposición. De hecho, llama la atención que los ataques no sean hacia el responsable del anterior ejecutivo, Rodríguez Zapatero, sino contra el actual líder del Partido Socialista.

En definitiva, nos encontramos ante un desesperado intento de salvar la imagen del partido, a base de utilizar las tácticas de siempre: culpar a los demás. El argumento de la mayoría absoluta, que permite hacer y deshacer al antojo de quienes gobiernan, deja de tener peso cuando las encuestas dicen que aquella mayoría se perderá en unas próximas elecciones[5].

La solución a los graves problemas por los que pasa el Estado español, y que sufren miles de familias, no pasa por fomentar una nueva edición del "y tú más", al que tanto nos tienen acostumbrados los dos partidos dominantes. El problema no son las diferencias entre las políticas de ambas formaciones, sino las similitudes. Ambas han abrazado el neoliberalismo subyacente tras las directrices de Alemania -dígase mejor, la banca privada alemana-, unos por convicción y otros por necesidad. Directrices que conforman una hoja de ruta a la que ninguno de los dos partidos estaría dispuesto a renunciar.

A partir septiembre lamentablemente comprobaremos los efectos de la campaña cuando oigamos a muchos conciudadanos repetir acríticamente, como ovejas que sumisamente acuden al matadero, aquello de "es que no podían hacer otra cosa, con lo mal que los otros lo dejaron todo". Mientras tanto, la sangría de pérdida de derechos sociales continuará sin más paliativos.


[1] "Rajoy, en el 'Rocío Chico': "Somos personas con alma y eso es bonito"". Público, 18 de agosto de 2012.
[2] "El PP anuncia una campaña surrealista para hacer cómplices de los recortes a sus víctimas". Público, 18 de agosto de 2012.
[3] Ibid.
[4] Ibid.
[5] "El rescate de la banca se lleva por delante la mayoría absoluta del PP". El Periódico, 25 de junio de 2012.