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domingo, 2 de diciembre de 2012

Cuando José María Aznar evoca a las hemorroides para referirse a España

Este artículo reseña, con toda la ironía posible, la curiosa manera en la que Aznar critica a los políticos actuales, a los que acusa de haberse convertido en un grave problema del país. Por supuesto, según el expresidente, los de su partido no se encuentran en la lista.

Sin acritud -como solía decir su eterno rival político-, las últimas palabras del expresidente español dan para hacer algún chascarrillo sobre los efectos que pudiera tener, en su anatomía menos interna, la fuerte gastroenteritis por la que recientemente fue hospitalizado[1]. Son las consecuencias de evocar al imaginario popular. Resulta que el ahora flamante consultor de Endesa decide utilizar algunas palabras que hacen inevitable recordar el eslogan que cierta compañía farmacéutica utilizaba para anunciar su producto estrella contra las hemorroides. José María Aznar ha declarado que él también "sufre en silencio"[2].

A pesar de que nadie dude de las capacidades de hacer negocios del otrora autoproclamado mejor amigo de George Bush Jr., es dudoso pensar que Aznar tuviese en mente el hemoal cuando decidió soltar tal perla. Que al tercero de las Azores le gusta hablar, sentirse protagonista, dejar claro que como él ya no hay nadie, ya lo ha demostrado en otras ocasiones. Ningún momento podía ser mejor que el de la presentación de su obra autobiográfica, el mejor lugar para agasajar a la flor y nata de la España una y libre, bajo los focos y flashes de la caverna mediática, con lo más selecto de sus batallitas personales. Resulta inevitable imaginarse el morbo que le supondría ver reunidos a sus dos delfines, momento perfecto para reprochar al hijo predilecto su negativa a aceptar su cetro tras su brusca transformación en oveja descarriada[3]; muy posiblemente al mismo nivel de la nostalgia con la que en su libro evoca el momento en el que -según él dice- los grandes líderes del momento le rogaron que se presentase a su tercera reelección[4].

El estadista, que afirma sin complejos que a su salida dejó "el país más rico de la historia de España"[5], ahora dice que "los políticos se han convertido en un problema grave para el país"[6]. Conviene aclarar, por supuesto, que el sucesor de Fraga excluye de aquel fatídico conjunto de representantes públicos a los de su partido. Para el expresidente es mucho más preocupante el "taifismo" en el que, según él, se encuentra sumida la izquierda que la extensa lista de imputados de su propio partido por asuntos turbios. Mucho peor ve, por supuesto, la legalización de Bildu que la construcción de aeropuertos fantasmas, estaciones de AVE en medio de la nada o la masacre del Madrid Arena. Al fin y al cabo, respecto temas tan terrenales, ya lo dijo aquella fiel seguidora que consiguió dar letra a las famosas peinetas de Aznar[7]: "¡que se jodan!"[8].

Y es que este enemigo declarado de Sadam y el pueblo iraquí, a quien la historia no absolverá, bien sabe que las encuestas poco a nada favorecen a su formación política. De algún modo, tenía que aprovechar la coyuntura mediática que le proporcionaba la presentación de su libro para echar un capote, a su manera. ¿Qué mejor que adaptarse a los tiempos que corren y culpar de todo a los políticos? A todos menos a los de su partido, no vaya a ser que no les voten por su culpa. Hay que comprender que Rajoy no tiene, por más que la busca, ninguna burbuja inmobiliaria en la que apoyarse -la misma de que la ahora Aznar reniega-, mientras la herencia recibida tiene cada día menos credibilidad. Al actual presidente sólo le queda el eco de aquella voz que afirmaba que España iba bien, aunque le faltase añadir que sólo iba bien para los de siempre.


[1] http://politica.elpais.com/politica/2012/10/27/actualidad/1351368726_168607.html
[2] http://www.elmundo.es/elmundo/2012/12/02/espana/1354440862.html
[3] http://www.eldiadecordoba.es/article/espana/1406799/aznar/agradece/rajoy/y/rato/lo/mucho/han/hecho/y/siguen/haciendo/por/espana.html
[4] Aznar, J.M. (2012): Memorias I. Planeta, p.5.
[5] http://www.publico.es/espana/146473/aznar-deje-como-herencia-el-pais-mas-rico-de-la-historia-de-espana
[6] http://noticias.lainformacion.com/espana/aznar-cree-que-los-politicos-se-han-convertido-en-un-problema-grave-para-espana_KGsIuNKHdMQ7K3E2R8bhY4/
[7] http://elpais.com/elpais/2010/02/18/actualidad/1266484644_850215.html
[8] http://www.lavanguardia.com/politica/20120713/54324975022/andrea-fabra-que-se-jodan.html

domingo, 30 de septiembre de 2012

Cuando los medios extranjeros pretenden hacer la cama a Rajoy

La indefinición de Rajoy a la hora de aplicar algunas de las políticas de recortes dictadas desde Berlín -debido a la proximidad de elecciones autonómicas- junto al exceso de autoritarismo que demuestra ante las movilizaciones populares, llevan a algunos medios extranjeros a poner en duda su capacidad como presidente de Gobierno, que empiezan a verlo como un cadáver político que no ha sabido estar a la altura de las circunstancias. Sin embargo, no hay que olvidar que el problema subyacente en el Estado español es más profundo que la presunta incompetencia de Rajoy.

Se suele decir que se le "hace la cama a alguien" cuando se tiene la sospecha, más que fundada, de que se le está preparando el terreno para relegarlo del puesto que ocupa. De la reciente proliferación de titulares y columnas de opinión en algunos medios internacionales -nada sospechosos de seguir líneas editoriales opuestas a los establishments occidentales- puede deducirse que existe algo más que desconfianza hacia el dirigente español, tal vez la intención de hacerle la cama.

El titular más reciente, que parece que no va a ser el último de este estilo, viene del periódico británico The Telegraph que afirma que "Rajoy es un muerto viviente"[1] refiriéndose a la constante pérdida de credibilidad, en los circuitos internacionales, acerca de su capacidad de gestionar cualquier mejora en la economía española desde su llegada al poder. Para reforzar tal idea, el columnista sentencia que "hace menos de un año que Rajoy llegó al poder en una aplastante victoria y ya está herido de muerte"[2].

Llama la atención la insistencia en la defenestración política de Rajoy, habida cuenta que éste sólo se ha limitado a cumplir órdenes. A estas alturas, a nadie se le puede escapar el detalle de que el Gobierno de España está siguiendo una hoja de ruta política y económica marcada desde los grandes estamentos financieros europeos. No en vano, siendo aún candidato a la presidencia, Rajoy se reunió con Merkel para rendirle pleitesía[3] y, una vez en posesión del cargo, poco tardó en volver a verla para reiterarle su disposición a cumplir con las directrices que ésta estimase oportuna[4].

A ojos de la opinión pública española, Rajoy ha sido -y sigue siendo- el fiel lacayo de Merkel[5]. Del famoso y repetido "como Dios manda" del presidente español, a tenor de su férrea obediencia, puede deducirse que éste sitúa a la mandataria alemana allá en los altares celestes, justo a la derecha de la banca privada europea. Sin embargo, a pesar de las apariencias, el Gobierno español no está libre de pecado aunque, de momento, no hayan sido motivo para desatar la ira de las deidades financieras. Unos de sus pecadillos de juventud fue, por ejemplo, ignorar los deseos de Alemania respecto a quien debiera ocupar el Ministerio de Economía[6]. La oligarquía europea pretendía a un tecnócrata cuya labor se limitase a obedecer sus dictados. El candidato era José Manuel González Páramo, consejero del BCE para más señas. No obstante, el Partido Popular, en su lógica aspiración a no ceder el cien por cien de su independencia, se decantó por Luis de Guindos, un hombre de la casa, próximo a sus fuentes ideológicas y, por tanto, a la FAES de José María Aznar.

Pero, quizás, el gran pecado de Rajoy ha sido su incapacidad de contemporizar las exigencias de la banca europea con los intereses electoralistas de su partido. Al PSOE, primero, y ahora al Partido Popular les ha tocado cumplir la particular hoja de ruta de la "refundación del capitalismo" en Europa; es decir, la destrucción de cualquier atisbo de bienestar social en la semi-periferia Europea. La impaciencia de los mercados, ávidos de ver cumplidas las antisociales y temidas reformas, se ha visto refrenada por la proximidad de las elecciones autonómicas. Al fin y al cabo, el partido en el Gobierno es consciente de la sangría de votos que le supone cada recorte llevado a cabo, por lo que es lógico que espere su anuncio a días posteriores a las susodichas elecciones.

El destino de la economía española parece pasar por un rescate o, lo que es lo mismo, la cesión definitiva de cualquier soberanía económica a la troika. La cesión de un ala del Ministerio de Economía a los temidos "hombres de negro" supondría la ejecución inmediata de reformas dañinas no sólo a la ciudadanía sino a los intereses electorales a corto plazo del partido en el Gobierno. Así, a juicio de Matthew Lynn del Wall Street Journal, Rajoy, en su desesperación por ganar tiempo, se encuentra inmerso en un "juego de la gallina" con los mercados financieros[7], una indefinición que podría agravar la recesión en la que se encuentra el sistema económico español. Al respecto, Goldman Sachs ha hecho uso de los medios de comunicación para instar al Gobierno a dejar "de satisfacer los intereses políticos domésticos"[8].

Mientras tanto, Alemania se mantiene en el juego de la ambigüedad, ensalzando unos días la intachable actitud del Gobierno de España en sus compromisos con el cumplimiento de déficit[9] para, a continuación, mostrar su descontento con la actitud española ante sus obligaciones con Europa[10]. Algunos analistas, como  Edward Hugh, interpretan la confusa postura alemana como un modo de ganar tiempo ante las próximas elecciones en el país centroeuropeo, debido a la indeterminación del impacto que supondría un rescate a España en la banca privada alemana y el más que probable coste electoral que supondría al partido de Merkel[11].

Todo parece indicar que es sólo cuestión de tiempo de que algún tipo de rescate sea llevado a cabo en España. La consecuencia inmediata será la aplicación de nuevas medidas, entre ellas la reforma -a peor- del sistema de pensiones o la reducción del salario mínimo interprofesional. La consecuente contracción del consumo acelerará la espiral de desempleo y precariedad laboral que, a su vez, agravará la conflictividad y presumiblemente incrementará las movilizaciones contra el Gobierno y sus medidas. Ante tal perspectiva, Damian Reece, columnista del rotativo The Telegraph, advierte que "España ha dado otro paso seguro para convertirse en la próxima Grecia", de lo que culpa principalmente a Rajoy[12]. En la misma línea, el semanal francés Challenges se pregunta si el presidente español está a la altura de las circunstancias[13].

Más allá de la cuestión económica se encuentra la credibilidad de un Gobierno que demuestra ser mucho más débil de lo que pretende aparentar. El fuerte resurgir del independentismo catalán es interpretado en el resto del mundo como una grave muestra de descontento hacia su gestión. Por otra parte, el creciente número de movilizaciones ciudadanas llevadas a cabo en los últimos tiempos -sobre todo desde el 25 de septiembre-, y las represivas respuestas dadas a aquéllas, han puesto en duda el manto democrático con el que la Europa del capital pretende cubrir los recortes del Estado social. Paradójicamente, una vez al descubierto la crudeza de las políticas de austeridad llevadas a cabo en España, la prensa internacional no duda en señalar a Rajoy como cómplice de un golpe de estado financiero[14].

Cada vez son más los medios que dan por hecho que a Rajoy le queda poco tiempo en La Moncloa, que su destino es el mismo que siguieron Berlusconi o Papandreu. No se trata de ningún tipo de manía hacia su persona, a pesar de que su fama de presidente parco en intervenciones públicas y explicaciones a los ciudadanos no sea bien vista entre los medios extranjeros. La historia reciente indica que los mandatarios que aceptan rescates suelen tener sus días contados en los gobiernos. Puede ser que pronto España se encuentre bajo la batuta de un Gobierno de concentración cuyo papel sea, fundamentalmente, acelerar la agenda de reformas dictadas desde Berlín.

Sin embargo, la situación actual de la economía española no tendrá arreglo mientras se mantengan las mismas reglas del juego. Mariano Rajoy es ahora quien firma las medidas que le ordenan desde las oligarquías europeas. La regla no escrita es que las pérdidas sean socializadas entre los ciudadanos, quienes día a día sufren en sus carnes el drama de una precariedad cada vez mayor. Ante tal panorama, el desgaste de Rajoy en el Gobierno es inevitable, al igual que ocurrió con el anterior presidente. Por supuesto, en contra de Rajoy está su actitud totalitaria, bajo la excusa de la mayoría absoluta, y las políticas represivas sobre quienes protestan. Sin embargo, el problema no es Rajoy, como una parte de los medios extranjeros -al servicio del establishment- pretenden hacernos creer. Al gran capital no le importa quien gobierne mientras sea fiel al lenguaje de los recortes y la mal llamada austeridad. El problema es la falta de soberanía en el pueblo español debido a un modelo de Estado que no está a la altura.


[1] ""Rajoy es un muerto viviente y España debe salir el euro", según The Telegraph". El Economista, 28 de septiembre de 2012.
[2] Ibid.
[3] "Rajoy trató en dos ocasiones con Merkel el ajuste para lograr ayuda". El Economista, 15 de noviembre de 2011.
[4] "Merkel insta a Rajoy a “poner en marcha las reformas necesarias rápidamente”". El País, 22 de noviembre de 2011.
[5] "La ama Merkel felicita al lacayo Rajoy por "el impresionante ritmo de las reformas"". Kaos en la Red, 6 de septiembre de 2012.
[6] "Alemania ‘aconseja’ a Rajoy que nombre ministro de Economía a González Páramo. Hispanidad, 14 de noviembre de 2011.
[7] "Spain’s chicken game won’t end happily". The Wall Street Journal, 26 de septiembre de 2012.
[8] "Goldman Sachs recomienda a España dejar "de satisfacer los intereses políticos domésticos"". El Economista, 26 de septiembre de 2012.
[9] "Merkel exige no abandonar las reformas ante la compra de deuda del BCE". La Vanguardia, 6 de septiembre de 2012.
[10] "Los aliados de Merkel pierden la paciencia con Rajoy: Que aclare ya la situación". Finanzas, 24 de septiembre de 2012.
[11] "La reforma de las pensiones: ¿Es ese el motivo por el que Rajoy no pide el rescate europeo?". La Carta de la Bolsa, 26 de septiembre de 2012.
[12] "Spain is turning into the new Greece, and Mariano Rajoy has himself to blame". The Telegraph. 26 de septiembre de 2012.
[13] "Mariano Rajoy est-il à la hauteur?". Challenges, 22 de septiembre de 2012.
[14] "The Spanish public won't accept a financial coup d'etat". The Guardian, 25 de septiembre de 2012.

viernes, 24 de agosto de 2012

La censura comienza contra FACUA

El pulso entre el Gobierno de España y la asociación de consumidores FACUA, a raíz de las campañas de aquélla contra las políticas de recortes, agudiza la imagen caciquil de un ejecutivo que no admite críticas en su contra, una postura que parece obedecer las directrices de su fuente ideológica, la FAES de Aznar.

El desarrollo de los acontecimientos presentes apunta a un preocupante panorama en el que cierta modalidad de censura, por parte del Gobierno español, podría ser una constante. La misiva del  Instituto Nacional del Consumo[1] -dependiente del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad- a FACUA, a la que insta a detener sus reiteradas críticas hacia los sucesivos recortes llevados a cabo por el Gobierno so pena de perder su condición legal de asociación de consumidores, además de su exclusión del Registro Estatal de Asociaciones de Consumidores y Usuarios[2].

A efectos prácticos, la sanción a FACUA implicaría, además de la previsible retirada de subvenciones, su expulsión "de todos los órganos consultivos a nivel estatal" desde los que traslada la voz de los consumidores y "la pérdida del derecho a opinar sobre normas que afecten a los consumidores en trámite de audiencia"[3]. Sin embargo, detrás de todo este asunto parece esconderse un aviso a navegantes, un diáfano mensaje que deja claro que contrariar las políticas del Gobierno puede tener consecuencias. En el caso de FACUA, esta advertencia se refuerza con la respuesta de la Defensora del Pueblo, Soledad Becerril -quien ostenta el carné del partido en el Gobierno-, a la petición de amparo solicitada por la asociación de consumidores. La señora Becerril se limita a sugerir a FACUA "que tenga a bien revisar las campañas llevadas a cabo por esta organización, por si, en algún caso, se hubiera o hubiese producido alguna actividad que no encaje, precisamente, en los fines que deben presidir las actuaciones de las asociaciones de consumidores y usuarios"[4].

Afortunadamente, FACUA ha conseguido un importante apoyo social que[5], muy probablemente mitigue lo que, en caso contrario, sería un ejercicio de censura sin precedentes en los últimos tiempos, un duro ataque a la libertad de expresión y un chantaje en toda regla. Sin embargo, otras asociaciones o grupos de ciudadanos críticos con las políticas de recortes, pero con menor base social o alcance mediático, pueden verse afectadas por similares ejercicios de censura.

Para sostener la afirmación de que el caso FACUA no es una preocupación puntual para el Gobierno, es necesario acudir a su fuente ideológica. Como es sabido el partido en el Gobierno se nutre ideológicamente de los estudios y propuestas realizados desde la FAES -Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales-, un think tank (laboratorio de ideas) presidido por el expresidente Aznar, cuyo objetivo fundamental es la apología del dogma neoliberal. En una publicación realizada por la FAES[6] se alerta de "las proposiciones arbitristas que pretenden hacer pasar por proyectos de reformas meditados lo que no dejan de ser ejercicios más o menos bien intencionados de retórica política", por parte de una "sedicente 'portavocía' de la sociedad civil". Es decir, para los guías espirituales del Gobierno, quienes discuten las políticas de recortes no tienen ningún tipo de credibilidad. De ahí que dejen claro que no les "servirá la fragmentación electoral, ni las propuestas radicales, ni las hojas de firmas, que aguantan mal la comparación con el censo electoral, que ha avalado mayoritariamente y hace bien poco el programa popular"[7].

De nuevo la mayoría absoluta pasa a convertirse en el salvoconducto con el que aplicar decisiones de corte absolutista, haciendo bueno aquello de "todo para el pueblo, pero sin el pueblo", de modo que oponerse a ellas implica en la práctica ser tildado casi de antidemocrático[8]. De la editorial de la FAES, se puede inferir que los "sedicentes portavoces de la sociedad" son un obstáculo para la aplicación de las reformas programadas por el Gobierno, que "exigen sacrificios importantes". Las críticas de FACUA a las políticas de recortes o a la subida del IVA han despertado las iras de un Gobierno que ha seguido el guión sugerido por la FAES, el mismo que les llevó a eliminar de la nómina de la Radiotelevisión pública a aquellos periodistas que pudieran, a propia cuenta y riesgo, el papel de "sedicentes portavoces de la sociedad"[9].

Estas acciones por parte del Gobierno representan, en su conjunto, un grave síntoma del déficit democrático que adolece el Estado español. Como afirman desde FACUA, "si una ley dijera que no podemos criticar al Gobierno estaríamos en una dictadura"[10]. La insistencia en esos métodos caciquiles, cuya imagen es indefectiblemente proyectada al extranjero[11], no deja de ser una torpeza por parte de un Gobierno que aún piensa que su mayoría absoluta representa una carta blanca para hacer y deshacer a su antojo. A estas alturas, el señor Presidente y sus asesores tendrían que saber que en el resto de Europa y Norteamérica gusta de la aplicación de recortes bajo el manto de una aparente democracia.


[1] Pilar Farjas: "Requerimientos FACUA". Instituto Nacional del Consumo, 1 de agosto de 2012.
[2] "El Gobierno amenaza a FACUA con ilegalizarla como asociación de consumidores". FACUA, 5 de agosto de 2012.
[3] "Facua: "La amenaza del Gobierno es un grave atentado contra la democracia"". Público, 22 de agosto de 2012.
[4] "Becerril se niega a actuar ante la amenaza de ilegalización de FACUA y “sugiere” a la organización que revise sus campañas anti–recortes". Crónica de Aragón, 23 de agosto de 2012.
[5] "Más de 60 artistas y periodistas promueven el manifiesto 'Contra la ilegalización de FACUA, por la libertad de expresión'". FACUA, 22 de agosto de 2012.
[6] "Editorial". Cuadernos de pensamiento político, 35. FAES, julio-septiembre 2012.
[7] Ibid.
[8] "La fundación de Aznar carga contra los que protestan por los recortes". Público, 9 de agosto de 2012.
[9] "La “purga” de periodistas de RTVE: Cuando ser periodista se convierte en ser culpable". Tercera Información, 13 de agosto de 2012.
[10] "Facua mantiene la campaña contra los recortes pese a la amenaza del Gobierno". El País, 22 de agosto de 2012.
[11] "Le Monde, Financial Times y Guardian siguen hablando de “escandalo” en RTVE". Tuitformación, 10 de agosto de 2012.