sábado, 18 de febrero de 2012

Carta abierta al Inspector Jefe de la Policía Nacional de Valencia

Se recomienda la lectura de esta carta abierta que reproduzco a continuación, dirigida al Inspector Jefe de la Policía Nacional de Valencia a raíz de las cargas policiales contra estudiantes de instituto producidas los días 15 y 16 de febrero de 2012.
Me gustaría hacer desde aquí un llamamiento a Manuel Castilla Oroz, Inspector Jefe y portavoz del cuerpo de Policía Nacional de Valencia. 
Sr. Castilla, lamento tener que dirigirme a usted en estas circunstancias, pero entiendo que usted es uno de los máximos responsables de lo que ha ocurrido durante dos jornadas consecutivas en el I.E.S. Lluís Vives de Valencia, en el que se manifestaban de forma pacífica en una de las calles aledañas al centro, un grupo de no más de 40 alumnos. Se quejaban de que no tenían calefacción, ni agua, ni electricidad. Se quejaban porque no podían ir a clase y aprender. Usted o alguien de los de su gremio, decidió que esto era una potencial amenaza y envió alrededor de 150 agentes de policía de la Unidad de Intervención Policial (antidisturbios). 
A última hora de la mañana, sus agentes de policía, sobre los que tendrá que responder, vieron la necesidad de arrestar, vejar, insultar, arrastrar, golpear, maltratar y herir gravemente a varios de esos alumnos, todos ellos adolescentes: ninguno contaba más de 18 años. También lo hicieron sobre aquellos abogados que, voluntariamente, se ofrecieron a defender sus derechos. 
Le tomaba por un hombre respetable, Sr. Castilla. ¿Cuál de todos esos policías que vemos en las imágenes se supone que es el que nos tiene que defender?¿Es usted?¿Y qué piensan sus hijos?¿Era necesario? 
El enfermero que escribe estas líneas Sr. Castilla es el mismo enfermero que le salvó la vida a su madre, Carmen, cuando estuvo apunto de morir hace dos años. Ella me contaba que usted también fue niño. Le daré un consejo: nunca olvide que está tratando con personas. Cuando asistí a su madre, yo no lo olvidé. Tampoco olvide, que la inocencia no se elimina con porras y pelotas de goma. No les quite la inocencia a esos niños que solo quieren aprender.


[1] Carta publicada en el blog Nacidos Para Perder.

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