miércoles, 9 de octubre de 2013

Detenida por quejarse de sueldo precario

La imagen de la jornada

Fuente: The Raw Story
Estos tiempos que corren no son buenos para los trabajadores. El llamado primer mundo maltrata a sus asalariados a base de recortes orquestados por las grandes élites; derechos como la educación, la sanidad o una jubilación digna son reducidos a la mínima expresión mientras los ricos son cada vez más ricos. Sucesos como el de Nancy Salgado, empleada del McDonald's, demuestran que no quieren concedernos la opción de protestar, tan siquiera de mirar a los ojos a los grandes directivos y decirles que los sueldos míseros que dan sus empleados no dan para costear una vida digna. La detención de esta mujer por tal motivo es otro cruel indicio de esta lucha de clases que los ricos llevan realizando contra las clases populares, una lucha unilateral cuyas consecuencias se palpan en forma de retrocesos sociales y el tratamiento al trabajador como un ser de segunda clase, un simple consumidor, manejable, sin opción a protestar, porque tiene miedo. La única esperanza que nos queda es que este miedo cambie de bando.

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