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martes, 12 de marzo de 2013

¿Qué significa superar la crisis?

La imagen de la jornada

Fuente: Público
Sorprende el optimismo de Mariano Rajoy al afirmar que "España ha superado una enorme crisis financiera y de deuda pública". Al parecer, según el presidente, el país "va a volver pronto por sus fueros". ¿Significa esto que el Gobierno piensa dar marcha atrás a sus políticas de recortes?, ¿acaso va a subir los sueldos a funcionarios y pensionistas (con carácter retroactivo)?, ¿detendrá el proceso de destrucción de la sanidad pública y el sistema educativo público?, ¿equiparará el sueldo mínimo al de Francia o Bélgica (más de 1400€/mes)?, ¿fomentará la creación de puestos de trabajo de calidad?, ¿derogará la reforma laboral?, ¿restablecerá la edad de jubilación a los 65 años?, ¿bajará el IVA?

viernes, 30 de noviembre de 2012

¿Por qué se meten tanto con el Gobierno español los medios extranjeros?

La prensa financiera extranjera es muy dada, en los últimos tiempos, a publicar columnas de opinión que simultáneamente critican la actitud del Gobierno y alaban sus políticas de recortes. Detrás de todo esto puede dilucidarse el papel de estos voceros de los grandes poderes financieros como vehículos de presión al Gobierno para la aceleración de la destrucción del Estado del Bienestar.

Resulta evidente que a la prensa extranjera le gusta hablar sobre Mariano Rajoy y su Gobierno. Desde que aquél ganase las elecciones hace ya más de un año, los medios internacionales han seguido con lupa las decisiones políticas del presidente. Desde luego, si alguna vez hubo buenas expectativas acerca de las posibilidades del nuevo Gobierno, éstas parecen haber ido diluyéndose según pasa el tiempo. Vistas las últimas columnas de opinión publicadas en algunos periódicos de gran prestigio internacional, la impresión es que la confianza de éstos en la capacidad de gestión de Rajoy está bajo mínimos.

Hace unos días el periódico Financial Times nominaba a Luis de Guindos como el peor ministro de Economía de la Unión Europea[1], para añadir en una columna de opinión que "Rajoy es un político de provincias poco dispuesto a aceptar la realidad y no es el adecuado para resolver una crisis compleja e internacional"[2]. A pesar de que muchos ciudadanos españoles, hartos de tanto recorte, puedan esbozar una sonrisa al ser conocedores de tales rapapolvos al Gobierno, un análisis pausado de aquellos mensajes obliga a la cautela y, muy posiblemente, a la preocupación.

La dureza de aquellas palabras es indiscutible. De hecho, es razonable pensar que Rajoy pueda sentirse preocupado al respecto. Hay precedentes en la Europa moderna de primeros ministros defenestrados por ser considerados "inadecuados" para cumplir su cometido. Sin entrar en más detalles, nos encontramos ante las declaraciones de un medio de prensa cuya línea editorial responde al neoliberalismo más ortodoxo que, sin embargo, reprocha al Gobierno español más neoliberal de la historia no saber "convencer a los economistas y a los mercados de que puede modificar la suerte de la economía de su país"[3].

A estas alturas, la pregunta que conviene hacerse no es ya acerca del nivel de ineptitud de Rajoy y su equipo de Gobierno, sino de las intenciones detrás de aquellos artículos del Financial Times. Recordemos que no se trata de un medio de prensa sensacionalista cuyos escritos no suelen llegar más lejos que unos cuantos retuits, sino de verdaderos voceros de los grandes poderes del mundo financiero. Cuando un columnista de un medio de tal calibre afirma que "es raro encontrar a un dirigente, economista o inversor extranjero dispuesto a defenderle", está enviando un mensaje directo al Gobierno, una orden directa de que se deje de más rodeos y ahonde en la aplicación de las medidas esperadas desde la troika.

Ahora bien, hay que reconocerle al Gobierno popular el dudoso mérito de emplearse a fondo en la reducción del tejido público, el abaratamiento de los costes laborales, el desmantelamiento de derechos fundamentales, la eliminación de la protección social, tal como mandan los cánones de la doctrina neoliberal. Entonces, ¿qué ha hecho mal, a ojos de los poderes financieros, el partido gobernante para ser sistemáticamente vituperado por parte de quienes le son ideológicamente afines?

El pecado de Rajoy ha sido intentar aparentar independencia frente a los dictados de los grandes poderes financieros. Sobra decir que esa supuesta independencia no ha sido más que de cara a la galería, limitándose a postergar las peores medidas hasta fechas más propicias para los intereses electorales de su partido. Al respecto, no es la primera vez que la prensa internacional decide atacar a Rajoy. Sin embargo, en esta ocasión el aumento de tono en las críticas es paralelo a la reiteración de organismos internacionales, como la OCDE, en la urgencia de acelerar el desmantelamiento del Estado del Bienestar[4]. La sucesión de elecciones autonómicas del 2012 finalizaron tras las catalanas. Ya no hay excusa por parte del Gobierno para retrasar más la aplicación de las medidas de austeridad según Merkel.

Por eso mismo, coincidiendo con la víspera de las elecciones catalanas, The Economist publicó un artículo que tras señalar algún que otro error político de Rajoy, alababa "la radical reforma laboral que ha abaratado el despido y permite a las empresas eludir la acción sindical"[5]. Recuérdese que sólo un mes antes, el mismo medio publicaba una columna preguntándose sobre la capacidad de liderazgo del presidente[6].

A las presiones desde el extranjero para que el Gobierno acepte el rescate[7], junto al rosario de recortes que le vendrían de la mano, habría que sumar las de la patronal y la banca privada española, que están tomando posición al respecto[8][9]. Lo que ahora se nos avecina a la ciudadanía es una nueva oleada de recortes auspiciada por la troika y demás organismos foráneos que se han convertido, de facto, en los verdaderos rectores de la política económica de España. Rectores a quienes no les tiembla el pulso en condenar a la ciudadanía española a las mismas penurias que en la actualidad se sufren en Grecia. El papel de los gobernantes de la Europa periférica se ha reducido, en estos tiempos de crisis y amenazas de rescates, a consultar a Angela Merkel, interlocutora de los grandes poderes financieros, los pasos a tomar en política económica, mientras la prensa financiera internacional se encarga de recordarles el camino a seguir y, en su caso, darles toques de atención si se desvían un ápice de lo establecido.


[1] Cit. en "Luis De Guindos, el peor ministro de Economía según el 'Financial Times'". El Huffington Post, 21 de noviembre 2012.
[2] Cit. en "Rajoy es aún peor que De Guindos, según el Financial Times". El Diario, 22 de noviembre de 2012.
[3] Ibid.
[4] "La OCDE pide a España subir más el IVA y abaratar más el despido". El País, 29 de noviembre de 2012.
[5] Cit. en "The Economist: "El primer error de Rajoy fue separar la política económica en dos ministerios"". El Economista, 25 de noviembre de 2012.
[6] "Mysterious Mariano. Spain’s prime minister battles against the break-up of the euro and his country". The Economist, 6 de octubre de 2012.
[7] "Crece la presión internacional sobre Rajoy para que tome medidas inmediatas". El País, 22 de noviembre de 2012.
[8] "El Santander ve «con buenos ojos» pedir el rescate". La Verdad, 25 de octubre de 2012.
[9] "Los empresarios, "totalmente decepcionados" con lo hecho por Rajoy en estos meses". El Confidencial, 4 de noviembre de 2012.

martes, 20 de noviembre de 2012

Un artículo más sobre el añito que nos lleva dando Rajoy

El año después de las elecciones generales de 2011 muestra cifras terribles que cuantifican la desastrosa situación de España. Las políticas de austeridad sólo sirven para ahondar en la frustración de la población que cada vez se ve más reflejada en la actual Grecia.

El anuncio de la fecha de las últimas elecciones generales, allá por julio de 2011, supuso un mal presagio. Veinte de noviembre, el día en el que los nostálgicos del antiguo régimen peregrinan al Valle de los Caídos a dar un nuevo último adiós a su referente ideológico. Es fácil imaginar como, entre lágrimas y cánticos, muchos de los asistentes a aquel acto se frotaban las manos con tan sólo pensar en los resultados de las elecciones.

El desenlace, hace ahora un año, es bien conocido. Los deméritos de Rodríguez Zapatero permitieron que Rajoy pasase a la historia como el candidato a presidente que supo aglutinar el voto de la facción más rancia de España con el de millones de ciudadanos bienintencionados que, de buena fe, pensaban que los problemas del país se arreglaban con un simple cambio de Gobierno.

Sin embargo, una vez alcanzado el ansiado sillón en La Moncloa las ilusiones se desvanecieron para la mayoría de sus votantes. Desde entonces, Rajoy ha demostrado ser un presidente débil, más interesado en las sucesivas elecciones autonómicas acontecidas a lo largo del año que en su labor de gobernar. Ni da explicaciones de lo que piensa hacer, ni sus acciones son coherentes respecto a las expectativas que levanta. Así, la sensación que tiene una parte de la ciudadanía es que su labor se reduce a señalar las fechas en las que se cumplirán los deseos de la Europa del gran capital, al que eufemísticamente se referiría en alguna ocasión como "la realidad"[1]. Siguiendo el aleccionamiento de Merkel, el presidente ha asumido el término austeridad en su acepción más perversa para dedicarse en cuerpo y alma a recortar. El destino reservado a España parece ser el de un Estado satélite de la Europa rica, cuyos ciudadanos, también de segunda, se dedicarán básicamente a producir bienes a bajo precio y servicios de turismo y hostelería para los visitantes adinerados.

Un año después las cosas pintan mucho peor que el día de las elecciones. No sólo se trata de los desastrosos datos económicos que nos deja tras este primer año, ni siquiera de las infames cifras de desempleo, de por sí ya alarmantes. El problema es que Mariano Rajoy está tomando medidas similares a las que condujeron a Grecia a la ruina social en la que ahora se encuentra inmersa.

Así, la destrucción de pilares básicos del incipiente bienestar del que disfrutábamos los españoles es ya una realidad. La educación y la sanidad públicas están heridas de muerte desde el momento en el que se decidió que parte de sus presupuestos era más útil si era destinado a sanear a la banca[2]. En cierto modo, algo de esperar de un partido cuyos gerifaltes habitan en torres de marfil que el resto de la ciudadanía. Al igual que los grandes empresarios y los banqueros, aquéllos no envían a sus hijos a la escuela pública ni hacen uso de la sanidad pública.

Llegados a este punto es justo admitir que el problema no es exclusivamente Rajoy ni el Partido Popular. La cuestión es más profunda que unas siglas, llegando hasta el propio modelo de Estado. Simplemente, la soberanía no está en manos del pueblo sino de una poderosa oligarquía que hace y deshace a su antojo a través de sumisos capataces que firman leyes.

Sin embargo, no se puede olvidar que la misma insensibilidad que Rajoy ha manifestado hacia sus votantes al incumplir la mayor parte de sus promesas electorales[3], la ha mostrado hacia los asalariados castigándolos con la peor reforma laboral imaginable, por lo que la reacción de la clase obrera no se ha hecho esperar. Por ello Rajoy es el primer presidente en recibir dos huelgas generales en un año. Todo un récord. A todo esto, la reacción del ejecutivo de Rajoy ha sido criminalizar la protesta. La dureza con la que se reprimen las movilizaciones ciudadanas quedó patente durante la pasada jornada de huelga general, cuando se repitieron sucesos de ciudadanos pacíficos gravemente heridos[4][5][6]. No podemos olvidar de donde salieron las órdenes de actuar con contundencia. Mientras tanto, el código penal ha sido endurecido de modo que quieres rompan mobiliario urbano no salgan de rositas. Por el momento, en el Ministerio de Justicia parecen haberse olvidado de endurecer las penas para quienes cometan delitos de índole económico y fiscal.

En definitiva, el camino recorrido durante este "año mariano" de seguro está despertando los más húmedos sueños de los elementos más reaccionarios de la sociedad española. Un Gobierno "como Dios manda" que seguirá provocando huelgas, movilizaciones y altercados en las calles. Mientras tanto, la frustración provocada entre muchos votantes del Partido Popular resentidos con el constante incumplimiento de sus promesas electorales, podría ser canalizada por alguna advenediza agrupación política que tome el papel de los fascistas griegos de Amanecer Dorado. Pésimo futuro nos espera si esto llegase a ocurrir.


[1] "Rajoy admite que sus promesas estaban fuera de la realidad". Público, 2 de septiembre de 2012.
[2] http://politica.elpais.com/politica/2012/04/09/actualidad/1333985643_619652.html
[3] http://maspublico.com/2012/11/20/un-ano-del-gobierno-de-rajoy-en-ocho-promesas-incumplidas/
[4] http://www.20minutos.es/noticia/1648327/0/barcelona-hospital-sant-pau/manifestacion-huelga-general-14N/mujer-herida-ojo/
[5] http://tribunadeljurista.foroes.net/t3257-video-que-desenmascara-las-mentiras-de-la-policia-murciana-fueron-ellos-quienes-desfiguraron-la-cara-a-este-ciudadano
[6] http://www.huffingtonpost.es/2012/11/14/un-menor-de-13-anos-herid_n_2129821.html?utm_hp_ref=spain

domingo, 30 de septiembre de 2012

Cuando los medios extranjeros pretenden hacer la cama a Rajoy

La indefinición de Rajoy a la hora de aplicar algunas de las políticas de recortes dictadas desde Berlín -debido a la proximidad de elecciones autonómicas- junto al exceso de autoritarismo que demuestra ante las movilizaciones populares, llevan a algunos medios extranjeros a poner en duda su capacidad como presidente de Gobierno, que empiezan a verlo como un cadáver político que no ha sabido estar a la altura de las circunstancias. Sin embargo, no hay que olvidar que el problema subyacente en el Estado español es más profundo que la presunta incompetencia de Rajoy.

Se suele decir que se le "hace la cama a alguien" cuando se tiene la sospecha, más que fundada, de que se le está preparando el terreno para relegarlo del puesto que ocupa. De la reciente proliferación de titulares y columnas de opinión en algunos medios internacionales -nada sospechosos de seguir líneas editoriales opuestas a los establishments occidentales- puede deducirse que existe algo más que desconfianza hacia el dirigente español, tal vez la intención de hacerle la cama.

El titular más reciente, que parece que no va a ser el último de este estilo, viene del periódico británico The Telegraph que afirma que "Rajoy es un muerto viviente"[1] refiriéndose a la constante pérdida de credibilidad, en los circuitos internacionales, acerca de su capacidad de gestionar cualquier mejora en la economía española desde su llegada al poder. Para reforzar tal idea, el columnista sentencia que "hace menos de un año que Rajoy llegó al poder en una aplastante victoria y ya está herido de muerte"[2].

Llama la atención la insistencia en la defenestración política de Rajoy, habida cuenta que éste sólo se ha limitado a cumplir órdenes. A estas alturas, a nadie se le puede escapar el detalle de que el Gobierno de España está siguiendo una hoja de ruta política y económica marcada desde los grandes estamentos financieros europeos. No en vano, siendo aún candidato a la presidencia, Rajoy se reunió con Merkel para rendirle pleitesía[3] y, una vez en posesión del cargo, poco tardó en volver a verla para reiterarle su disposición a cumplir con las directrices que ésta estimase oportuna[4].

A ojos de la opinión pública española, Rajoy ha sido -y sigue siendo- el fiel lacayo de Merkel[5]. Del famoso y repetido "como Dios manda" del presidente español, a tenor de su férrea obediencia, puede deducirse que éste sitúa a la mandataria alemana allá en los altares celestes, justo a la derecha de la banca privada europea. Sin embargo, a pesar de las apariencias, el Gobierno español no está libre de pecado aunque, de momento, no hayan sido motivo para desatar la ira de las deidades financieras. Unos de sus pecadillos de juventud fue, por ejemplo, ignorar los deseos de Alemania respecto a quien debiera ocupar el Ministerio de Economía[6]. La oligarquía europea pretendía a un tecnócrata cuya labor se limitase a obedecer sus dictados. El candidato era José Manuel González Páramo, consejero del BCE para más señas. No obstante, el Partido Popular, en su lógica aspiración a no ceder el cien por cien de su independencia, se decantó por Luis de Guindos, un hombre de la casa, próximo a sus fuentes ideológicas y, por tanto, a la FAES de José María Aznar.

Pero, quizás, el gran pecado de Rajoy ha sido su incapacidad de contemporizar las exigencias de la banca europea con los intereses electoralistas de su partido. Al PSOE, primero, y ahora al Partido Popular les ha tocado cumplir la particular hoja de ruta de la "refundación del capitalismo" en Europa; es decir, la destrucción de cualquier atisbo de bienestar social en la semi-periferia Europea. La impaciencia de los mercados, ávidos de ver cumplidas las antisociales y temidas reformas, se ha visto refrenada por la proximidad de las elecciones autonómicas. Al fin y al cabo, el partido en el Gobierno es consciente de la sangría de votos que le supone cada recorte llevado a cabo, por lo que es lógico que espere su anuncio a días posteriores a las susodichas elecciones.

El destino de la economía española parece pasar por un rescate o, lo que es lo mismo, la cesión definitiva de cualquier soberanía económica a la troika. La cesión de un ala del Ministerio de Economía a los temidos "hombres de negro" supondría la ejecución inmediata de reformas dañinas no sólo a la ciudadanía sino a los intereses electorales a corto plazo del partido en el Gobierno. Así, a juicio de Matthew Lynn del Wall Street Journal, Rajoy, en su desesperación por ganar tiempo, se encuentra inmerso en un "juego de la gallina" con los mercados financieros[7], una indefinición que podría agravar la recesión en la que se encuentra el sistema económico español. Al respecto, Goldman Sachs ha hecho uso de los medios de comunicación para instar al Gobierno a dejar "de satisfacer los intereses políticos domésticos"[8].

Mientras tanto, Alemania se mantiene en el juego de la ambigüedad, ensalzando unos días la intachable actitud del Gobierno de España en sus compromisos con el cumplimiento de déficit[9] para, a continuación, mostrar su descontento con la actitud española ante sus obligaciones con Europa[10]. Algunos analistas, como  Edward Hugh, interpretan la confusa postura alemana como un modo de ganar tiempo ante las próximas elecciones en el país centroeuropeo, debido a la indeterminación del impacto que supondría un rescate a España en la banca privada alemana y el más que probable coste electoral que supondría al partido de Merkel[11].

Todo parece indicar que es sólo cuestión de tiempo de que algún tipo de rescate sea llevado a cabo en España. La consecuencia inmediata será la aplicación de nuevas medidas, entre ellas la reforma -a peor- del sistema de pensiones o la reducción del salario mínimo interprofesional. La consecuente contracción del consumo acelerará la espiral de desempleo y precariedad laboral que, a su vez, agravará la conflictividad y presumiblemente incrementará las movilizaciones contra el Gobierno y sus medidas. Ante tal perspectiva, Damian Reece, columnista del rotativo The Telegraph, advierte que "España ha dado otro paso seguro para convertirse en la próxima Grecia", de lo que culpa principalmente a Rajoy[12]. En la misma línea, el semanal francés Challenges se pregunta si el presidente español está a la altura de las circunstancias[13].

Más allá de la cuestión económica se encuentra la credibilidad de un Gobierno que demuestra ser mucho más débil de lo que pretende aparentar. El fuerte resurgir del independentismo catalán es interpretado en el resto del mundo como una grave muestra de descontento hacia su gestión. Por otra parte, el creciente número de movilizaciones ciudadanas llevadas a cabo en los últimos tiempos -sobre todo desde el 25 de septiembre-, y las represivas respuestas dadas a aquéllas, han puesto en duda el manto democrático con el que la Europa del capital pretende cubrir los recortes del Estado social. Paradójicamente, una vez al descubierto la crudeza de las políticas de austeridad llevadas a cabo en España, la prensa internacional no duda en señalar a Rajoy como cómplice de un golpe de estado financiero[14].

Cada vez son más los medios que dan por hecho que a Rajoy le queda poco tiempo en La Moncloa, que su destino es el mismo que siguieron Berlusconi o Papandreu. No se trata de ningún tipo de manía hacia su persona, a pesar de que su fama de presidente parco en intervenciones públicas y explicaciones a los ciudadanos no sea bien vista entre los medios extranjeros. La historia reciente indica que los mandatarios que aceptan rescates suelen tener sus días contados en los gobiernos. Puede ser que pronto España se encuentre bajo la batuta de un Gobierno de concentración cuyo papel sea, fundamentalmente, acelerar la agenda de reformas dictadas desde Berlín.

Sin embargo, la situación actual de la economía española no tendrá arreglo mientras se mantengan las mismas reglas del juego. Mariano Rajoy es ahora quien firma las medidas que le ordenan desde las oligarquías europeas. La regla no escrita es que las pérdidas sean socializadas entre los ciudadanos, quienes día a día sufren en sus carnes el drama de una precariedad cada vez mayor. Ante tal panorama, el desgaste de Rajoy en el Gobierno es inevitable, al igual que ocurrió con el anterior presidente. Por supuesto, en contra de Rajoy está su actitud totalitaria, bajo la excusa de la mayoría absoluta, y las políticas represivas sobre quienes protestan. Sin embargo, el problema no es Rajoy, como una parte de los medios extranjeros -al servicio del establishment- pretenden hacernos creer. Al gran capital no le importa quien gobierne mientras sea fiel al lenguaje de los recortes y la mal llamada austeridad. El problema es la falta de soberanía en el pueblo español debido a un modelo de Estado que no está a la altura.


[1] ""Rajoy es un muerto viviente y España debe salir el euro", según The Telegraph". El Economista, 28 de septiembre de 2012.
[2] Ibid.
[3] "Rajoy trató en dos ocasiones con Merkel el ajuste para lograr ayuda". El Economista, 15 de noviembre de 2011.
[4] "Merkel insta a Rajoy a “poner en marcha las reformas necesarias rápidamente”". El País, 22 de noviembre de 2011.
[5] "La ama Merkel felicita al lacayo Rajoy por "el impresionante ritmo de las reformas"". Kaos en la Red, 6 de septiembre de 2012.
[6] "Alemania ‘aconseja’ a Rajoy que nombre ministro de Economía a González Páramo. Hispanidad, 14 de noviembre de 2011.
[7] "Spain’s chicken game won’t end happily". The Wall Street Journal, 26 de septiembre de 2012.
[8] "Goldman Sachs recomienda a España dejar "de satisfacer los intereses políticos domésticos"". El Economista, 26 de septiembre de 2012.
[9] "Merkel exige no abandonar las reformas ante la compra de deuda del BCE". La Vanguardia, 6 de septiembre de 2012.
[10] "Los aliados de Merkel pierden la paciencia con Rajoy: Que aclare ya la situación". Finanzas, 24 de septiembre de 2012.
[11] "La reforma de las pensiones: ¿Es ese el motivo por el que Rajoy no pide el rescate europeo?". La Carta de la Bolsa, 26 de septiembre de 2012.
[12] "Spain is turning into the new Greece, and Mariano Rajoy has himself to blame". The Telegraph. 26 de septiembre de 2012.
[13] "Mariano Rajoy est-il à la hauteur?". Challenges, 22 de septiembre de 2012.
[14] "The Spanish public won't accept a financial coup d'etat". The Guardian, 25 de septiembre de 2012.

martes, 12 de junio de 2012

Sectores estratégicos: el programa electoral de Syriza y su extrapolación al Estado español

Este artículo continúa el recorrido por el programa electoral de Syriza para las elecciones de junio de 2012 en Grecia, centrándose en esta ocasión en las propuestas relacionadas con la gestión de los sectores estratégicos, analizando asimismo la posibilidad de su extrapolación a la realidad española.

Si en artículos anteriores se revisaron las propuestas relacionadas con la deuda pública, la política fiscal o las fuerzas de seguridad y defensa del estado, en éste se analizarán las políticas relacionadas con la gestión de los sectores estratégicos de las finanzas, la industria y la energía propuestas por Syriza en su programa electoral[1]. Como ejercicio de política-ficción, se planteará la posibilidad de su extrapolación al Estado español.

Nacionalización de los bancos.

La ausencia de una banca pública ha supuesto un desastre para la economía española en estos tiempos de crisis. No quedan lejanas las súplicas del ex-presidente Rodríguez Zapatero a la banca privada para que hiciera fluir el crédito[2]. No deja de ser una situación chocante, pues la función de un gobierno es legislar para el bien común y no hacer súplicas. La inexistencia de una banca pública lleva a situaciones tan bochornosas como aquélla, que sigue repitiéndose en nuestros días[3].

Efectivamente, la falta de crédito por parte de la banca privada ha sido uno de los agravantes de la crisis que sufren, principalmente, trabajadores y pequeñas empresas. Esto es así porque la banca privada no opera con la misma lógica que lo haría la banca pública, pues el objetivo de la primera es la maximización de beneficios a corto plazo y éstos se encuentran en los mercados financieros, no en la concesión de créditos a nivel doméstico. La banca pública, sin embargo, al estar libre de cualquier criterio cortoplacista impuesto por accionistas privados, puede suministrar el necesario crédito a quienes lo necesiten, dentro de criterios exclusivamente sociales[4].

No se puede olvidar que la presente crisis es principalmente fruto de la especulación a nivel financiero, la cual aun inaceptable, es intrínseca a la lógica de la banca privada. El modo más eficiente de contrarrestar la deriva de la banca privada hacia cualquier movimiento especulativo es con la existencia de una banca pública permanente -no vale aquello de nacionalizar un banco con pérdidas para luego venderlo cuando vuelva al camino de la rentabilidad (véase el caso de Bankia)-, cuya gestión esté perfectamente definida -y supervisada por los poderes democráticos- para evitar lacras como enchufismos, utilización para intereses partidistas o de oligarquías regionales, principales acusaciones a las cajas de ahorros que los dogmáticos del neoliberalismo utilizan para defender la gestión exclusivamente privada de cualquier entidad financiera.

Las evidencias demuestran que la banca privada está al servicio de unos pocos, quienes -como es natural- pensarán en sus intereses particulares, que los llevarán no sólo a rozar la ilegalidad en algunos casos[5], sino a convertirse en un lobby que fuerce leyes a su favor[6]. No es difícil llegar a la conclusión de que, si la circulación de dinero en un estado depende exclusivamente de entidades privadas, éstas tienen el poder de someter al Gobierno al chantaje de un "corralito".

La crítica situación de los estados en situación de rescate de la Unión Europea, condenados a sostener sus respectivos bancos privados -que en época de bonanza se endeudaron con la banca alemana-, hace necesario el planteamiento de un cambio de rumbo como el que propone Syriza. El círculo vicioso de endeudar a los estados satélite de Alemania para rescatar a sus respectivas bancas privadas, todo a costa del nivel de vida de sus ciudadanos, ha de romperse. La creación de una banca pública es el primer paso para ello. Es cuestión de soberanía.

Nacionalizar las antiguas empresas públicas de sectores estratégicos para el crecimiento del país (ferrocarriles, aeropuertos, correos, agua…).

La construcción de la Unión Europea se ha hecho según los dictados de la ideología neoliberal. Los sectores estratégicos de la mayoría de los estados del continente, habitualmente de capital público durante los años de vigencia del Estado del Bienestar, han pasado a ser privatizados. La principal excusa mediática para justificar tales privatizaciones se ha basado en el repetido argumento de la ineficiencia de lo público en la gestión empresarial.

La realidad es que las primeras compañías en ser privatizadas fueron las que presentaban mayor rentabilidad, por lo que las dudas acerca de su gestión quedarían en entredicho. En el caso de España, compañías con beneficios como Telefónica, Tabacalera, Repsol, Gas Natural y Endesa, entre otras, fueron privatizadas, mientras que otras empresas públicas no rentables eran directamente desmanteladas. La venta de las empresas públicas, aunque supusiera un ingreso momentáneo de capital para el Estado, en realidad implicó el corte de un flujo continuo de liquidez que, hasta entonces, entraba en las arcas estatales a través de los beneficios obtenidos.

Desde una perspectiva más allá de lo meramente financiero, la venta de las empresas públicas implica la cesión a manos privadas un capital intelectual que, consecuentemente, deja de estar en manos del Estado. De nuevo nos encontramos ante una cuestión de soberanía: conocimientos y tecnologías, patrimonios hasta entonces públicos, son transferidos a empresas privadas.

Nuevamente, hay que recordar que la razón de ser de cualquier empresa privada es la maximización de beneficios y no la prestación del servicio en sí mismo. Una implicación de que los sectores estratégicos se encuentren en manos privadas es la falta de control sobre los servicios proporcionados por aquéllos. Consecuencia de esto es que, donde no sea rentable ofrecer un servicio, la compañía privada se negará a darlo.

Apostar por las energías renovables y por la protección del medio ambiente.

Estados con reducida producción de petróleo como España han de aportar fuertemente por las renovables como vía para reducir su dependencia energética de terceros países. Desgraciadamente, el camino tomado por España es el inverso[7]. El liderazgo en producción de renovables se está perdiendo principalmente a causa de las presiones de los lobbies del gas, del petróleo, del carbón o de la energía nuclear[8].

La necesidad de proteger el medio ambiente ya no es un simple tópico de obligada inclusión en cualquier programa electoral que se precie, es una apuesta imprescindible y sincera que ha de llevarse a cabo con urgencia extrema ante la situación climática y ambiental que se presenta a corto plazo. La Unión Europea ha de convertirse en el abanderado contra el cambio climático, convirtiéndose en contrapeso de los grandes intereses que obstaculizan la aplicación de protocolos conservacionistas, como el de Kioto. A nivel doméstico, la protección ambiental ha de contemplarse como un factor de creación de nuevos puestos de trabajo. La protección, conservación y restauración de bosques, acuíferos naturales, ríos y costas necesita de la conjunción de personal especializado y tecnologías específicas que, bajo la correcta tutela de las administraciones públicas, conllevarían el liderazgo de España en materia medioambiental.

***

Bajo las tres propuestas enumeradas en este artículo subyace el común denominador de la soberanía de los estados. Las finanzas de Grecia y España se encuentran bajo la tutela del Gobierno alemán. Los bancos privados de ambos estados, endeudados con sus homólogos alemanes, estrangulan las respectivas economías nacionales. En la cuestión industrial, energética o tecnológica la cuestión no es muy distinta. La entrada de ambos estados en el Unión Europeo supuso un importante flujo de ayudar para el desarrollo que, como contrapartida, implicaba la reconversión de las industrias nacionales, su privatización y, por último, su adaptación a las necesidades de Berlín. Incluso el trono del liderazgo perdido en energías renovables acaba de pasar a Alemania[9].


[1] Disponible en la web oficial de ΣΥ.ΡΙΖ.Α. (Syriza) y traducido al castellano en "El programa de la izquierda radical griega".
[2] "Zapatero pide un "esfuerzo adicional" a la banca en la concesión de créditos". Heraldo de Aragón, 2 de febrero de 2009.
[3] "Rajoy pide a la banca que facilite créditos a familias y emprendedores". La Vanguardia, 6 de marzo de 2012.
[4] Alberto Garzón: "Banca pública, Bankia, especulación y banco malo". 9 de mayo de 2012.
[5] "Botín seguirá 'bajo sospecha' fiscal durante años, según los inspectores de Hacienda". El Confidencial, 7 de febrero de 2012.
[6] Vicenç Navarro: "La influencia política y corruptora de la banca en las “soluciones” a la crisis". Sistema, 20 de noviembre de 2009.
[7] "“España dejará de ser líder en energía eólica” resaltan medios de Alemania y Polonia". RadioCable, 7 de Febrero de 2012.
[8] "Alemania, España y la nueva arquitectura energética". Energium, 8 de agosto de 2011.
[9] Ibid.

domingo, 3 de junio de 2012

Rodrigo Rato, ¿candidato a ocupar La Moncloa?

El estallido de la crisis de Bankia acrecienta, más que nunca antes, la posibilidad de que España sea rescatada, con la consecuente cesión de soberanía -aún más- que esto significaría. A pesar de su papel de máximo responsable de Bankia, Rodrigo Rato cumple con el perfil de tecnócrata sumiso a las tesis neoliberales que podría encumbrarlo a la presidencia del Estado español, repitiéndose lo ocurrido en Grecia con Lukas Papadimos o en Italia con Mario Monti.

Transcurrían los últimos años de gobierno de José María Aznar cuando se especulaba con la posibilidad de que su sucesor fuese Rodrigo Rato. Finalmente, como todos sabemos, el testigo del entonces presidente lo tomaría Mariano Rajoy. Se dice que aquello supuso un varapalo para Rato quien, no en vano, fue el último en enterarse[1]. La compensación a tal contrariedad vino de la mano del propio Aznar, quien intercedería ante Bush para asegurarle el sillón de Director Gerente del Fondo Monetario Internacional. He aquí una de las ventajas de apoyar a los EEUU a la hora de invadir Irak: "era un puesto que teníamos asegurado por el apoyo a Estados Unidos en la guerra de Irak, por la foto de las Azores, un puesto para Rodrigo; que no se queje, es el que ha salido mejor parado"[2].

Tras su periplo de tres años en Washington, Rato regresó a España para dedicarse en cuerpo y alma a la banca, apartado de la política pública. Su camino hasta la presidencia de la malograda Bankia le hizo pasar por importantes puestos en otras entidades financieras, entre las que se incluye el Banco de Santander. Desde entonces, sus intervenciones públicas se han limitado a cuestiones técnicas sobre su especialidad, la economía y las finanzas. Se había convertido en uno de aquellos expertos por encima del bien y del mal, que presentaban sus particulares recomendaciones acerca del camino correcto para salir de la crisis[3].

El estallido de la crisis de Bankia, un escándalo que pone en duda la gestión de esta entidad bancaria, parecía en primera instancia que iba a ser el final de cualquier futura aspiración política de Rato. Las capacidades del cabeza visible de aquel banco, el gurú de la economía española, habían sido puestas en entredicho[4]. Sin embargo, quién iba a sufrir en mayor medida los efectos de la situación que derivaría del saneamiento de Bankia sería Mariano Rajoy. A pesar de que las raíces del problema se hunden hasta la época de Aznar, en su obsesión por sacar provecho de la burbuja inmobiliaria para las cajas controladas desde sus feudos regionales de Madrid y Valencia[5], es Rajoy quien se encuentra en estos momentos al mando del Gobierno de un estado sobre el que se cierne, más que nunca, la amenaza del temido rescate. Sabedor de ello, Rato no ha tardado en realizar su particular análisis acerca de las medidas tomadas por el ejecutivo de Rajoy con Bankia[6].

Rodrigo Rato ha demostrado saber nadar y guardar la ropa cuando, sabedor de lo que se le venía encima, dimitió de su cargo en Bankia, que justificaría como "lo más conveniente para esta entidad"[7], mientras preparaba su contraofensiva basada en culpabilizar al actual gobierno de la gravedad alcanzada en este asunto[8]. Las críticas de Rato a las acciones del Gobierno español están en sintonía con las pronunciadas por Mario Draghi, presidente del BCE[9].

A nadie se le escapa que el crédito de Rajoy se agota día a día. La mayoría absoluta otorgada por las urnas hace apenas 150 días no es impedimento para que las encuestas de opinión pública rebajen la valoración de su gestión como presidente[10]. La táctica de dar la callada por respuesta le sirvió para convertirse en delfín de José María Aznar, en detrimento del propio Rato. Su oposición a la participación en la Guerra de Irak, por puro pragmatismo, frente al silencio de Rajoy al respecto, supuso su final en la carrera sucesoria[11]. Sin embargo, el silencio no sirve ante una ciudadanía sumida en la crisis que no comprende los motivos de onerosos rescates a bancos privados mientras los presupuestos en servicios esenciales como la educación o la sanidad son paulatinamente reducidos.

Comienzan a darse las condiciones para que la troika comunitaria plantee cambios en el Gobierno de España. Ya ocurrió con Papandreu y Berlusconi, que fueron sucedidos por tecnócratas elegidos por Europa: Papadimos y Monti. A pesar del desgaste que pueda suponerle el asunto de Bankia, los últimos movimientos de Rato lo colocan como víctima de la incompetencia del Gobierno a la hora de resolver un problema de tal magnitud. Y Rato cumple con el perfil de tecnócrata que tanto gusta en Berlín.

En gran parte de la memoria colectiva española, Rato permanece como el artífice del milagro económico español de la segunda mitad de los años 90. No importa que en realidad se tratase de un espejismo basado en la especulación inmobiliaria y una brutal política de privatizaciones; siendo aún ministro, Rodrigo Rato se salvó incluso de las críticas del principal partido de la oposición cuando, desde sus medios afines, se afirmaba que en Economía era en lo único que el ejecutivo Popular había actuado correctamente[12]. La famosa política de Rodrigo Rato de "apretarse el cinturón" no era más que la férrea aplicación de los dictados del FMI que más tarde él mismo dirigiría.

El papel de Rato en el Fondo Monetario Internacional consistió, básicamente, en la continuación de las políticas neoliberales que había aplicado en España. Su exceso de celo en la aplicación de la doctrina neoliberal supuso la imposición de condiciones tan duras a los países necesitados de préstamos -entre las que se encontraban la reducción del gasto público y la desregularización de la banca y de los mercados de trabajo- que indefectiblemente veían empeorar su situación[13]. Las protestas por la "eficiencia" de Rato fueron tales que surgieron voces, tanto en los países subdesarrollados como en Washington, pidiendo la desaparición del FMI[14].

De la discutible gestión de Rodrigo Rato al frente del FMI apenas se hizo eco en la prensa española. Su abandono del cargo de director se justificó por "motivos personales", nadie planteó más preguntas en España. Años más tarde, en el 2011, un informe de este organismo internacional reprobaba el hecho de que, entre los años 2004 y 2007 -la etapa en la que Rato fue director-, "el FMI no anticipó la crisis, su ritmo ni su magnitud y, en consecuencia, no pudo advertir a sus miembros"[15] pasó con más pena que gloria por las rotativas españolas.

Mientras tanto, el Gobierno se contradice con su propio partido ante la posibilidad de un rescate[16]. Parece indudable el nerviosismo del Ejecutivo que preside Rajoy ante las presiones que están por venir desde Europa, desde donde se ha demostrado que no tiembla el pulso a la hora de dictar cambios en los gobiernos. Rodrigo Rato, el obediente tecnócrata, también lo sabe.

Sea como sea, parece que un hipotético regreso a la "tranquilidad" en España vendrá de la mano de nuevas exigencias desde Europa, cuyas consecuencias volverán a recaer sobre el pueblo. Aunque Rajoy no quiera reconocer la inmediatez de ningún "precipicio"[17], la realidad muestra a muchas familias españolas que ya han sufrido la caída. 


[1] "Rodrigo Rato. Segunda parte". El País, 28 de octubre de 2007.
[2] Ibid.
[3] "Rato cree que un nuevo modelo económico requiere un nuevo modelo laboral". Cinco Días, 16 de octubre de 2009.
[4] "La ´impecable´ gestión de Rato deja 3.300 millones de pérdidas en la matriz de Bankia". Diario Progresista, 29 de mayo de 2012.
[5] "Los 'culpables' de Bankia". E-Notícies, 25 de mayo de 2012.
[6] "Rato critica que Bankia se rescate a costa del Tesoro, los accionistas y el resto de bancos". Cadena SER, 1 de junio de 2012.
[7] "Rato dimite al frente de Bankia". Público, 7 de mayo de 2012.
[8] "Rato prepara su contraataque". El País, 3 de junio de 2012.
[9] "El Gobierno minimiza la bofetada de Draghi sobre Bankia". Público, 1 de junio de 2012.
[10] "Desgaste lento y sostenido del Gobierno". El País, 3 de junio de 2012.
[11] Federico Trillo(2005): Memoria de entreguerras. Cit.en El Cultural. 29 de septiembre de 2005.
[12] Alfonso Galindo (2005): La utopía del mercado. p.172-174.
[13] Vicenç Navarro (2009): "Rodrigo Rato y el Fondo Monetario Internacional". El Plural, 29 de mayo de 2009.
[14] Ibid.
[15] "El FMI hace una crítica demoledora de su actuación en la etapa de Rato". El País, 9 de febrero de 2011.
[16] "El PP desdice al Gobierno y habla ya del rescate a España". Público, 3 de junio de 2012.
[17] "Rajoy: "No estamos al borde de ningún precipicio"". Público, 2 de junio de 2012.

viernes, 25 de mayo de 2012

Diccionario de la Crisis: recuperación económica

recuperación.
(Del lat. recuperatĭo, -ōnis).
~ económica. 
1. f. Recuperación de los beneficios por parte de las principales corporaciones. Esta expresión eufemística disfraza la ausencia total de recuperación de los niveles de vida de las clases media y trabajadora, la inversión de los beneficios sociales y las pérdidas económicas de los titulares de hipotecas, los deudores, los desempleados de larga duración y los propietarios de pequeñas empresas en quiebra. Lo que se pasa por alto con la expresión recuperación económica es que el empobrecimiento masivo acabó convirtiéndose en un requisito esencial para la recuperación de los beneficios empresariales.*


[*] Definición de James Petras en "Política del lenguaje". Rebelión, 25 de mayo de 2012.