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jueves, 13 de noviembre de 2014

Camino a la destrucción del derecho a la indemnización por despido

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Fuente: Público
Son los trabajadores quienes montan las calles a primera hora de la mañana cuando madrugan para ir a trabajar, quienes las cierran al anochecer cuando les obligan los turnos. Es su fuerza de trabajo la sangre que fluye por las arterias del sistema productivo de este país, la que permite a unos pocos especular y, en la mayoría de los casos, enriquecerse. Conscientes o no, quien firma un contrato laboral vende su tiempo a su empresa, un tiempo que no podrá dedicar a otra cosa salvo a trabajar. Años de madrugones, jornadas interminables, horas extras no remuneradas, desplazamientos y viajes, aceptación de un vano espíritu pro-empresa para que luego un director, quizás un jefe de recursos humanos, decida que ya no eres necesario. Ante la evidente ruptura del contrato, la sugerencia de los economistas de BBVA es que sean los propios trabajadores quienes sufraguen parte de su indemnización por despido. Nos encontramos ante otra demostración de esa pugna entre capital y trabajadores, clásicamente conocida como lucha de clases, donde el paro, la desprotección, el miedo en definitiva son poderosas armas en manos de quienes ven en nosotros poco más que números de modo que, en tal reducción, para colmo tengamos que dar las gracias por poder trabajar.

jueves, 2 de octubre de 2014

Cuando tu tiempo pertenece a la empresa

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Fuente: RT
Las lovemarks pierden su glamour desde el momento en que nos enteramos de las condiciones a las que someten a sus empleados. Incluso aquellos que miran hacia otro lado cuando se denuncian los abusos en las fábricas del sudeste asiático deberían entender que la necesidad de explotación del capital afecta a todos, aunque con distintos matices. Dos ex-ejecutivos de Apple denuncian las condiciones a las que eran sometidos todos los trabajadores de la empresa, independientemente del cargo. La obligación de responder a emails a horas intempestivas, la presión continua de una enfermiza adicción al trabajo por parte de los superiores indican un ambiente de trabajo en absoluto cómodo ni sano. Es la filosofía imperante de muchas empresas que extienden su vinculación con los trabajadores más allá de los horarios laborales, llegando a apropiarse del tiempo de las personas. Lo peor de todo es que hay personas que lo aceptan y se enorgullecen de tal situación, olvidándose de que no hay nada cool en ello.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Trabajos precarios "marca España"

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Fuente: El Confidencial
Vistos los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, la supuesta recuperación económica últimamente tan cacareada por el Gobierno ha de ser asunto exclusivo de las grandes empresas y fortunas del país. Sólo así se explica que, frente a inteligibles cifras macroeconómicas, nos encontremos con la realidad de cientos de miles de españoles que, a pesar de tener un puesto de trabajo, viven por debajo del umbral de pobreza, consecuencia de la precariedad de empleos de baja calidad, ya sean a tiempo parcial o disfrazados de contratos en práctica. Es la consecuencia de un sistema económico para el cual los asalariados, autónomos y pequeños empresarios son meros objetos de usar y tirar, vehículos para que los más pudientes incrementen sus rentas a través de la explotación de la mayoría más débil.

viernes, 25 de julio de 2014

El lado oscuro de las "lovemarks"

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Fuente: RT
El virus del consumismo presenta aberraciones como la obsolescencia programada, los productos de usar y tirar o las llamadas lovemarks, consistentes estas últimas en la asociación de marcas a un estilo de vida que llega a formar parte de la identidad de muchas personas. Ya no nos venden productos sino falsas sensaciones, la pertenencia a una suerte de estatus social, aunque implique sufrir largas colas con tal de ser los primeros en adquirir un teléfono de última generación. Sin embargo, el mundo feliz de las lovemarks esconden un lado oscuro que implica agresiones al medio ambiente, violaciones de derechos laborales a sus empleados y trabajadores en condiciones de semiesclavitud en el tercer mundo. Que se lo digan a Apple, que se enfrenta en estos momentos a una demanda colectiva por parte de 20 mil de sus empleados en los EEUU por no respetar la legislación laboral. Sería magnífico enterarnos algún día de que también se hace justicia con los trabajadores chinos de Foxconn.

lunes, 10 de marzo de 2014

Despedidos y (económicamente) apaleados

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Fuente: Pública
El ministro Gallardón quiere recuperar las tasas judiciales en los recursos laborales, las cuales afectan a los despidos, salarios pendientes, indemnizaciones o las reclamaciones a la Seguridad Social. Se trata de volver a imponer un peaje a los más débiles por reclamar lo que es justo para que así se piensen dos veces eso de recurrir. Una nueva vuelta de tuerca en el proceso de indefensión de la clase trabajadora, condenada a la precariedad y a arbitrarias reformas laborales que sólo benefician a los grandes empresarios. Todo esto hace pensar que la Ley es cada vez menos igual para todos.

sábado, 1 de marzo de 2014

El miedo como instrumento de control de los trabajadores

El miedo se ha convertido hoy, más que nunca, en una herramienta fundamental para el control de los trabajadores. Prueba de ello es el caso aquí relatado de una empresa con beneficios que decide echar a uno de sus empleados tan sólo para demostrar quién manda.

Se trate de crisis o de estafa, lo cierto es que estamos inmersos en una época donde la seguridad en el empleo ha desaparecido. Muchos de los trabajadores de antaño hoy son precarios o, directamente, parados. Es el drama de una sociedad que no alcanza aún a entender que el espejismo del estado del bienestar era precisamente eso. La tradicional protección de la que disfrutábamos los trabajadores ha ido mermando a base de reformas laborales y recortes. El derecho al trabajo queda en papel mojado desde el momento en que prima la flexibilidad laboral por encima de este derecho fundamental. Si bien muchas empresas cierran por falta de financiación o el descenso de ventas, muchas otras están aprovechándose de la coyuntura actual para aligerar sus plantillas y ahorrar así en masa salarial, pero también para imponer un ambiente de miedo e inseguridad entre sus empleados que los haga más manejables, más dóciles y, sobre todo, menos conflictivos.

Resonando aún el caso de Coca-Cola y el despido masivo de trabajadores en el centro de la Península, es necesario llamar la atención de que esta forma de proceder no es sólo coto de multinacionales con grandes beneficios, sino de pequeñas y medianas empresas también rentables que deciden echar a sus trabajadores sin más razones que las meramente especulativas. Al respecto, hace unos días un buen amigo fue despedido de la compañía en la que ha trabajado durante más de tres años. Se trata de una empresa del sector de la ingeniería informática, cuyo principales clientes son administraciones públicas y grandes corporaciones, a las cuales cede sus trabajadores a precio de saldo. A nivel de cuentas, sus beneficios para el 2013 estaban alrededor de los 20 millones de euros, nada mal para una empresa que no llega a los doscientos trabajadores. Una empresa que, tal como me contaba este amigo, se sostiene gracias a una red clientelar que le asegura contratos a medio y largo plazo y la participación en suculentos proyectos financiados por la Unión Europea, de esos en los que lamentablemente parece resultar tan sencillo falsear horas de trabajo ante posibles auditorías.

La historia que nos ocupa comienza el día en que el departamento de Recursos Humanos se reúne con cada uno de los trabajadores de la plantilla para anunciar las subidas salariales para el año entrante. Es una práctica habitual en muchas empresas aplicar el consabido "divide y vencerás" a base de poner frente a cada empleado a los lacayos más insensibles, gente que no tendrán reparos en contar las mismas milongas de siempre para finalmente soltar una cifra que ya estaba más premeditada y, por supuesto, recordar la suerte que tiene con seguir trabajando. Sin embargo, en el caso de esta persona, no fue así. Directamente le comunicaron que iba a ser despedido.

En comparación, el resto de la plantilla no salió mal parada, tan sólo les congelaron el sueldo. Esta persona en particular no se esperaba en absoluto que lo fuesen a echar de la empresa, pues durante 2013 había hecho un buen trabajo, refrendado por sus responsables directos; incluso había hecho gala de ese eufemismo tan actual como es el compromiso con la empresa, que viene a ser más o menos trabajar más horas de las contratadas de manera gratuita para la empresa. Sin embargo, durante la fatal entrevista, le anunciaron su despido de modo fulminante. A pesar de no ser tratado con la mayor de las cortesías, los entrevistadores le aclararon que lo echaban exclusivamente por cuestiones económicas, pues habían estado muy satisfechos con su trabajo. Incluso le dijeron que lo tratarían como despido improcedente, pagándole la indemnización pertinente, y que podía marcharse a su casa de inmediato.

Está claro que, cuando echan a gente, que te congelen el sueldo es un mal menor. El efecto se había conseguido entre casi dos centenares de trabajadores que tendrían que estar maldiciendo a la empresa por ese 0% de subida. No hubo ni una sola protesta, ni tan siquiera para apoyar al compañero despedido. Es la doctrina del miedo, la aplicada por inhumanos gestores para quienes las personas sólo somos números. Un comportamiento así, por parte de una empresa que tiene beneficios, sólo puede entenderse desde el más básico sentido común, que quizás apurada por el deseo de sus dueños e inversores de ganar aún más, decide aprovechar la coyuntura actual para congelar salarios y, para evitar posibles protestas, decide someter a la plantilla al shock de descubrir que despiden a un buen compañero.

Días después, unos de los jefes reuniría a la plantilla para repetir una vez más aquella litúrgica arenga acerca de que "vosotros sois nuestro principal activo". De lo importante, sobre el reciente despido, no dijo nada; tampoco nadie se atrevería a preguntar. Es el papel reservado a esa minoría bien pagada de trabajadores poco productivos que cobra por controlar al resto. Esos gestores, directivos, jefes de medio pelo que, a modo de capataces, comprenden que en la fuerza de trabajo de los empleados está el beneficio de los dueños e inversores de la empresa, y a ella se deben. Los mismos que niegan subidas a sus subordinados, les escatiman gastos en dietas y kilometraje o infraestructura, pero les exigen lealtad hacia la empresa; los mismos que ante cualquier atisbo de protesta no dudan en sacar pecho y decir aquello de "si no estás de acuerdo ya sabes lo que hay"; que sin embargo no dudan en hacer uso de la VISA oro facilitada por la empresa para invitar a potenciales clientes a los más caros restaurantes o cualquier otro centro lúdico que sea menester. Cuán crecidos están ante la actual situación coyuntural, en la que saben que los trabajadores estamos más desprotegidos que nunca, sin capacidad organizativa, sin apenas voluntad para la movilización.

Es hora de que la sociedad española se plantee que la cuestión laboral no es sólo tener un puesto de trabajo, sino la necesidad de asegurar por ley que las empresas respeten la dignidad de sus trabajadores de modo efectivo, asegurando la calidad del trabajo, que cada hora trabajada sea remunerada, que cualquier despido tenga que ser perfectamente justificado y que, en caso de tratarse de empresas con beneficios, la indemnización sea relativa a aquéllos, como modo de prevenir despidos como el aquí descrito. No obstante, ha de quedar claro que ningún gobierno va a legislar para dignificar el derecho al trabajo de motu proprio, sino que tendrá que ser el clamor social quien lo exija. Utópico, quizás, pero con la situación actual cualquiera que ahora mismo tenga un puesto de trabajo puede ser el siguiente en sufrir un despido arbitrario como medio de control del resto de la plantilla.

lunes, 10 de febrero de 2014

La reforma laboral de la vergüenza

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Fuente: Público
A estas alturas la mejor palabra para definir la última reforma laboral es vergüenza. La vergüenza que siente cualquier persona decente al saber que el Gobierno -supuestamente Gobierno de todos- ha utilizado una mayoría absoluta para empeorar las garantías de los trabajadores, vergüenza al comprobar que esta reforma sólo ha servido para abaratar el despido, vergüenza al comprender que su elaboración respondió a los designios de los poderosos, quienes aspiran a convertir laboralmente a España en la China de Occidente. Y es que los números son claros cuando indican que esta reforma laboral cumple dos años con más paro y menos afiliados a la Seguridad Social.

jueves, 9 de enero de 2014

El desempleo como arma psicológica contra una clase social

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Fuente: El Economista
Uno de los objetivos de cualquier guerra psicológica es doblegar la voluntad del contrario, minar su moral, para que éste acepte las condiciones impuestas por el contendiente. En la época actual los grandes poderes imponen unos recortes de derechos -incluidos los laborales- que en épocas pasadas hubieran sido intolerables. Como consecuencia, la gente de la calle lo tiene cada vez más crudo. Se trata de una ofensiva sin precedentes contra quienes dependen de su trabajo para sobrevivir por parte de quienes se sientan en consejos asesores de grandes corporaciones, de quienes poseen innumerables acciones en empresas del IBEX-35, de quienes entraron en política para enriquecerse. De momento, estos enemigos van venciendo, como demuestra el hecho de que la mitad de los jóvenes españoles renuncie a mayores aspiraciones que trabajar en precario.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Sobrevivir con 645,30 euros mensuales

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Fuente: El País
Si ya de por sí era pequeña la cifra del sueldo mínimo en España, el Gobierno decide congelarla para el año entrante. Si a nuestros gobernantes les parece mucho cobrar 645,30 euros al mes, ¿qué pensarán de los 1.874 euros que se pagan en Luxemburgo, los 1.502 en Bélgica, los 1.478 en Holanda, los 1.462 en Irlanda, los 1.430 en Francia o los 1.190 euros en Gran Bretaña? Es el problema de vivir en un país donde a sus gobernantes les preocupan las grandes fortunas mientras olvidan al resto, a quienes insisten en que no se puede hacer otra cosa, mientras les recortan derechos y asumen precariedad salarial.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Carromero... ¿modelo a seguir?

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Fuente: El Diario
La secretaria general del Partido Popular recomienda a sus jóvenes afiliados que se parezcan a Ángel Carromero. ¿Querá Cospedal que éstos imiten su lamentable historial al volante, incluyendo multas variadas, retirada del carné de conducir y un accidente que costaría la vida a dos personas?, ¿o estaría pensando en repetir su oscura labor de apoyo a la oposición del Gobierno de Cuba? En lo que muy probablemente muchos de los jóvenes del PP querrían parecerse a Carromero es en la facilidad con la que éste se aseguró un puesto de asesor cobrando 50.400 euros en un país donde el modelo trazado por sus dirigentes -para el resto de los españoles- es Eurovegas, es decir, sueldos bajos y pocos derechos.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Detenida por quejarse de sueldo precario

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Fuente: The Raw Story
Estos tiempos que corren no son buenos para los trabajadores. El llamado primer mundo maltrata a sus asalariados a base de recortes orquestados por las grandes élites; derechos como la educación, la sanidad o una jubilación digna son reducidos a la mínima expresión mientras los ricos son cada vez más ricos. Sucesos como el de Nancy Salgado, empleada del McDonald's, demuestran que no quieren concedernos la opción de protestar, tan siquiera de mirar a los ojos a los grandes directivos y decirles que los sueldos míseros que dan sus empleados no dan para costear una vida digna. La detención de esta mujer por tal motivo es otro cruel indicio de esta lucha de clases que los ricos llevan realizando contra las clases populares, una lucha unilateral cuyas consecuencias se palpan en forma de retrocesos sociales y el tratamiento al trabajador como un ser de segunda clase, un simple consumidor, manejable, sin opción a protestar, porque tiene miedo. La única esperanza que nos queda es que este miedo cambie de bando.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Dime de qué presumes... señor Rajoy

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Fuente: El País
El señor Rajoy presume en su visita a Japón de haber bajado notoriamente los costes laborales en España. Parece que con tal dato podría convencer a algunos empresarios nipones a venir a la Península a instalar sus fábricas; total, si con la mano de obra barata china y vietnamita no tienen suficiente, ya se encarga nuestro presidente de ofrecer españolitos dispuestos a trabajar por un mendrugo de pan, que no por un cuenco de arroz, pues tradiciones tan castizas hay que mantenerlas. El presidente presume de lo que puede, pues ya no puede hacerlo de los sistemas públicos de educación y salud, como tampoco puede pavonearse de ejercicio de soberanía, sometido como se encuentra a las decisiones del gran capital europeo, o de honradez entre muchos gobernantes, parte de esa casta política dedicada a gobernar para beneficio de los grandes poderes financieros. Visto lo visto, bien le vendría, señor presidente, aplicarse el también castizo dicho de "dime de qué presumes y te diré de lo que careces".

jueves, 5 de septiembre de 2013

Pero exactamente... ¿quién ve la luz al final del túnel?

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Fuente: El Diario
El actual ministro de Economía y ex-asesor de Lehman Brothers considera que hay motivos para pensar que "comenzamos a ver la luz al final del túnel" en la economía española. Tal positivismo lo justifica en torno al aumento de exportaciones, que asocia directamente con la reducción de costes laborales producidos en los últimos tiempos. Es realmente preocupante que se considere un éxito competir -en cuanto a mano de obra- con las potencias asiáticas, cuando sabemos que las condiciones de aquellos trabajadores no son precisamente buenas. Lo que el ministro considera una mejora de las exportaciones, los ciudadanos lo sufrimos como reducciones de sueldos, prolongaciones de jornadas de trabajo -la mayoría de las veces sin remunerar-, precarización de las condiciones de muchos trabajadores. La luz al final del túnel sólo será visible para los grandes empresarios, para la banca, para todos aquellos que principalmente se benefician del trabajo de terceros que, gracias a las últimas reformas laborales, se encuentra a precio de saldo.

martes, 3 de septiembre de 2013

Diccionario de la Crisis: cárnica

cárnica.
1. adj. Aplíquese a aquella empresa, normalmente del sector informático, que es subcontratada por otra del mismo sector. La empresa cárnica actúa como una empresa de trabajo temporal que mercadea con mano de obra cualificada y, normalmente, de bajo costo. Los grupos de trabajadores subcontratados están mezclados con otros de otras empresas, obedecen a superiores que trabajan en otra y son, en definitiva, indistinguibles de la cadena de mando de la empresa madre, produciéndose en la práctica una situación de cesión ilegal de trabajadores o prestamismo laboral. Suele darse el caso de que la empresa contratante pague unas cantidades desorbitadas a la cárnica en comparación con lo que esos mismos trabajadores cobrarían si estuvieran incorporados en plantilla, alimentando capas parásitas de gerentes y directivos de las empresas cárnicas.*


[*] Definición desarrollada a partir de "HP y 13 subcontratas informáticas sancionadas por cesión ilegal de trabajadores". La Marea, 3 de septiembre de 2013.

Este agosto el paro descendió en España un 0,0006%

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Fuente: Público
Resulta inaudito que alguien pueda celebrar un descenso del desempleo de 31 parados menos. Una cifra que lo único que indica es que la diferencia en el número de demandantes registrados en los servicios públicos de empleo entre los meses de julio y agosto se reduce a uno al día. En todo caso, empleos de caracter posiblemente estacional -gracias al empuje del turismo- cuya calidad no es de esperar que sea mucha. Porque vivimos la época de la precariedad laboral y la desprotección social en la que el drama del paro de larga duración sigue siendo una realidad. Y si hay un dato significativo es la pérdida de 99.069 afiliados a la Seguridad Social respecto al mes anterior. Quizás, después de todo, el problema sea que hay mucha gente que ha tirado la toalla en la búsqueda de empleo y, por tanto, deja de renovar su tarjeta del paro.

lunes, 19 de agosto de 2013

Diccionario de la Crisis: contrato de formación y aprendizaje

contrato.
(Del lat. contractus).
~ de formación y aprendizaje
1. m. Modalidad laboral dirigida a los jóvenes consistente en trabajos mal remunerados cuyas condiciones pueden llegar ser fraudulentas -p.e. horarios laborales abusivos, horas de trabajo no pagadas, inexistencia de formación, etc.- al aprovecharse de la voluntad del joven empleado a destacar en su trabajo, al desconocimiento de sus derechos y, en muchos casos, la falsa promesa de una futura colocación estable en la misma empresa, por lo que éste raramente denunciará las irregularidades.

Diccionario de la Crisis: medidas valientes

medida.
(De medir).
~s valientes
1. m. pl. Referencia a recortes en servicios públicos, destrucción de derechos sociales y laborales, ataques a las condiciones de los trabajadores, retrasos en la edad de jubilación, etc. con la excusa de superar la crisis. Christine Lagarde, considera muy, muy valientes las medidas tomadas por el Gobierno español.*


[*] "Lagarde califica de 'muy, muy valientes' las medidas tomadas por Rajoy". El Mundo, 3 de octubre de 2012.

jueves, 15 de agosto de 2013

Piden un 30% de rebaja en nuestros salarios, ¿alguien propone más?

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Fuente: El Diario
Las últimas recomendaciones de bajadas de sueldo a los trabajadores españoles han de estar provocando momentos de éxtasis entre los miembros de la CEOE. Si recientemente el FMI pedía una rebaja del 10%, ahora llegan voces desde Alemania sugiriendo una reducción del 30% de los salarios. La justificación, la misma de siempre, aumentar la competitividad para salir de la crisis. La realidad es la imposición a los trabajadores españoles de un modelo laboral basado en la precariedad.

lunes, 12 de agosto de 2013

Oferta: trabajador sumiso por 74 horas a la semana

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Fuente: Público
Decían los Chikos del Maíz en Trabajador@s -aquel icónico tema dedicado a la clase obrera- que "hay un arma de destrucción masiva en cada ciudad, se llama McDonald's". El reciente documento redactado por directivos de la compañía estadounidense confirma su condición beligerante contra los más elementales derechos laborales. Estos acérrimos defensores de la libertad de mercado, que se rasgan las vestiduras ante cualquier intervención del Estado, se atreven a publicar un "presupuesto personal típico" en el que planifican los gastos de un trabajador de la empresa en los EEUU, contabilizándoles además 74 horas de trabajo semanal. Simplemente, un nuevo paso en esta lucha de clases unilateral que está alcanzando límites intolerables.

jueves, 8 de agosto de 2013

Amenazan con más precariedad laboral

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Fuente: Europa Press
La receta para salir de la crisis de la patronal es siempre la misma: recortar derechos a los trabajadores. La última de sus propuestas consiste en permitir a los empresarios la posibilidad de cambiar a voluntad el tipo de contrato de sus trabajadores -de jornada completa a tiempo parcial- cuando existan, eso sí, causas que lo justifiquen. Por supuesto las causas las determinarán ellos, dejando poco margen a los trabajadores para decidir si tales causas sean o no justas. En definitiva, una nueva reforma laboral se avecina y, con ella, nuevos retrocesos mientras una mayoría de la clase trabajadora sigue creyéndose ingenuamente que algún día regresará aquella época en la que se podía denominar clase media.