jueves, 30 de enero de 2014

Pedro J. y las consecuencias de investigar lo que no interesa a los grandes poderes

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Fuente: El Mundo
Una máxima de los grandes poderes es que éstos sólo sostienen a sus fieles lacayos mientras les sean útiles; una vez que dejan de serlo, se les deja caer sin miramientos. Es el caso de Pedro J. Ramírez, otrora bastión de la derecha mediática española, cesado como director de El Mundo tras comprobar sus accionistas que las investigaciones sobre el caso Bárcenas, la Casa Real o las críticas hacia Rajoy no son rentables, desde el momento en que implican que muchos anunciantes -fundamentalmente administraciones públicas- retiren su publicidad de tal medio como forma de presión.

lunes, 27 de enero de 2014

Una nueva victoria de la gente decente contra la ofensiva de los grandes poderes

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Fuente: Público
Es tanto lo que nos están quitando a la gente decente, que cualquier paso, por muy modesto que sea, lo celebramos como una gran victoria. A los aún recientes sucesos de Gamonal se unen la dimisión del consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid y el anuncio de su Gobierno de detener el proceso de externalización de hospitales en la Comunidad. Sin embargo, es necesario tener presente que aún queda un gran camino por delante para todos, un gran desafío en esta confrontación entre los grandes poderes -junto a sus lacayos- y la gente decente, quienes aprendemos que, día a día, a base de movilización y lucha se pueden cambiar las cosas; que, si realmente aspiramos a una vida digna, es necesario que nos politicemos y tomemos las riendas de la situación; que, en definitiva, construyamos democracia.

jueves, 23 de enero de 2014

Según el sistema social y económico imperante, el derecho a la salud no es para pobres

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Fuente: Público
Por mucho que puedan escandalizar las palabras del consejero delegado de la multinacional Bayer, afirmando que desarrollan sus medicamentos "para los pacientes occidentales que pueden permitírselo", hay que aceptar que representan la lógica de la empresa privada. Su razón de ser es el lucro, hacer ganar dinero a sus accionistas y, frente a aquéllos, o eres consumidor o no eres nadie. Por eso los "nadies", como diría Galeano, ni tan siquiera tienen derechos, incluido el de la salud. Es la contradicción de un sistema social y económico que presume de libertades, cuando se trata de hablar de mercados, pero que encarcela el conocimiento humano en patentes. Quizás sea el momento de plantearse si la sociedad -en la que mayoritariamente somos potenciales "nadies"- puede permitirse dejar en manos privadas los instrumentos necesarios para asegurar sus derechos fundamentales, como el desarrollo de medicamentos, la gestión de nuestras clínicas y hospitales, la educación de nuestros hijos.