lunes, 31 de diciembre de 2012

El año de los grandes "patriotas"

Si ha de escribirse un ranking de los grandes "patriotas" del 2012, ahí tendrían que estar Depardieu y Calatrava. Representantes respectivamente del cine francés o de la "marca España" que insolidariamente se marchan, sin embargo, a otros países en los que pagan menos impuestos.

Los últimos días de cada año se prodigan en estadísticas de todo tipo a modo de resumen de lo acontecido en los últimos doce meses. Como tales, suelen presentarse como un producto de consumo más, con escaso sentido crítico por gran parte de quienes reciben tal información. Sin embargo, no nos podemos olvidar de que 2012 ha sido un año de récords en cuanto a desempleo en España y reducción de derechos en casi toda Europa. A pesar de los cambios de gobierno en varios estados europeos, la crisis se mantiene en el mismo estado en el que comenzó el año[1]. Las esperanzas puestas en Hollande se desvanecieron para muchos antes del otoño al comprobarse que de poco sirvió la caducidad del tándem Merkel-Sarkozy. Quizás la razón sea que, independientemente de quienes ostenten el cetro francés o alemán, el poder real está en manos de la banca privada y las multinacionales.

Volviendo al asunto de las estadísticas de fin de año, se echa en falta una en particular que mida el nivel de patriotismo de los personajes públicos europeos. Sin duda alguna, a partir de su capacidad mediática, el listado de grandes patriotas quedaría encabezado por el español Calatrava y el francés Depardieu.

No es broma. Ambos guardan en común una serie de cualidades que los convierten en los mejores candidatos para encabezar la lista de los mayores patriotas europeos. Ambos son los más afamados representantes nacionales en sus respectivas profesiones. Aclamado en su tierra y en Hollywood, lo cierto es que Depardieu es el más afamado actor francés. Calatrava, por su parte, es el arquitecto estrella del momento tras ser nombrado embajador de la "marca España"[2].

La llegada de Hollande al Gobierno francés implicaba el cumplimiento de una promesa electoral que, a pesar de su caracter solidario, se encontraría con la oposición de algunas de las grandes fortunas francesas. Hollande se comprometió a aumentar los impuestos a los que más tienen hasta un 75% de sus rentas[3], recibiendo por ello el ayopo de una gran parte de la población. La reacción de Depardieu consistió en seguir el camino de algunas acaudaladas familias francesas, también muy patriotas ellas -como la familia Mulliez (Auchan) o Arnault (LVHM)-[4], hacia Bélgica, donde los impuestos son menores. Curiosamente, sin haberse registrado subidas de impuestos especialmente elevadas en España, Calatrava hizo lo propio marchándose a Suiza[5].

Según la RAE, un patriota es aquella persona "que tiene amor a su patria y procura todo su bien". Poco amor a su patria demuestran estos ciudadanos instalados en la abundancia manchándose en el momento en el que es lógico que les exija un mayor esfuerzo y compromiso. Máxime cuando, en el caso de Francia, el proteccionismo a su industria cultural es altísimo, al igual que las subvenciones que el Estado francés destina a su cine. ¿Hubiera llegado Depardieu tan alto, a pesar de su talento, de haber nacido en otro lugar de Europa? Por su parte, Calatrava puede presumir de haber construido un buen número de obras financiadas con dinero público. Es decir, abonadas con los impuestos que él ahora prefiere pagar en otro lugar.

Pocas palabras bastan para describir la insolidaridad de estas personas que olvidaron lo mucho que recibieron del mismo lugar al que ahora se oponen a aportar. Para aquéllos seguramente sea más patriótico -de cara a la galería- realizar alguna donación voluntaria a alguna organización caritativa que cumplir con sus responsabilidades con Hacienda, pero no podemos olvidar que en un lugar donde los ricos pagasen impuestos que realmente cumpliesen el principio de progresividad no sería necesaria caridad alguna.

Mientras tanto, el Consejo Constitucional francés acaba de tumbar el impuesto del 75% a los más ricos[6], confirmando que el interés general -el de la ciudadanía que dio su apoyo a tal reforma- queda supeditado al de los grandes poderes. Quizás vaya siendo hora de que el pueblo francés vuelva a salir a las calles a reclamar justicia social: tiene todo el 2013 por delante.


[1] "Merkel augura un 2013 "complicado"". Público, 31 de diciembre de 2012.
[2] Vid. BOE del 10 de diciembre de 2012.
[3] "Hollande: Renegociación del pacto fiscal e impuestos de hasta el 75%". El País, 20 de abril de 2012.
[4] "Insultos para el multimillonario francés que quiere ser belga". Clarín, 11 de septiembre de 2012.
[5] "Millonarios en fuga: Depardieu se va de Francia y Calatrava deja España para evitar los impuestos". Clarín, 13 de diciembre de 2012.
[6] Hollande se queda sin tasa para los ricos". El País, 29 de diciembre de 2012.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Hoy día de los inocentes: no te olvides de Alfon

Mensaje en apoyo de Alfon, convertido a la fuerza en icono de la lucha de clases. Con los mejores deseos para su familia y amigos.

Parece mentira que cosas como éstas puedan estar ocurriendo en pleno siglo XXI. ¿No nos habían contado que aquellas historias sobre detenciones arbitrarias, presos políticos y oscuras represalias habían quedado atrás después de aquella ejemplar transición?

El asunto de Alfon hace pensar que quizás todo ha sido un gran engaño, una descomunal obra teatral de la que todos fuimos partícipes al mirar hacia otro lado, olvidando que las conquistas sociales se llevan a cabo -y se defienden- activamente en las calles, mediante la movilización pacífica, y no pasivamente desde el sofá mientras creemos todo lo que la televisión nos quiere contar.

Hasta que fue demasiado tarde y bruscamente comprobamos que a los trabajadores no nos queda más que el recuerdo de un espejismo en que el nos creímos ricos. Pero a diferencia de aquéllos -quienes a pesar de la crisis siguen enriqueciéndose[1]- de repente nos vimos sin los derechos más esenciales, injustamente arrastrados a aquellas grises épocas pasadas.

Como era de esperar, muchas personas tímidamente comenzaron a tomar conciencia de la gravedad de la situación que se iba presentando. No dudaron en salir a las calles, en reclamar una justicia social que, lamentablemente, se desvanecía de la noche a la mañana. La reacción de los grandes poderes sería implacable, insinuando así su peor rostro. De repente nos encontramos ante un mundo al revés donde se criminaliza la protesta, se culpa de la crisis a sus víctimas, se tacha de irresponsable a quien hace huelga[2]. Se asientan, en definitiva, las bases para repetir las peligrosas decisiones políticas que se llevaron a cabo en los años 30 del siglo pasado.

Evocando las épocas de las santas cruzadas, nuestros gobernantes tenían que encontrar un enemigo turco cuya cabeza colocar sobre una lanza, bien elevada, a vista de todos. La idea era fomentar el miedo, poderoso aliado de quienes pueden y saben ejercerlo, miedo a protestar, miedo a movilizarse. En el fondo, cualquier persona que participase en algún piquete informativo aquel día de Huelga General, o que simplemente estuviese en alguna de las manifestaciones convocadas aquella jornada, tiene la sensación de que bien podría estar en el lugar de Alfon[3].

Sin quererlo, Alfon se ha convertido en un icono de la lucha de clases, en mártir de la sinrazón y el abuso de una oligarquía que no admite discusión alguna. Es por ello que, más que nunca, este inmenso sector de la sociedad vituperado por los recortes ha de exigir la liberación sin cargos de Alfon[4] y el firme compromiso por parte de las autoridades de no volver a consentir montajes[5] contra quienes tan sólo defienden derechos fundamentales.


[1] "Los ricos son un 8,4% más ricos, pero el Gobierno prefiere los recortes a gravar a las grandes fortunas". El Plural, 23 de diciembre de 2012.
[2] "González dice que Madrid perdió un 0,5 por ciento de riqueza por abuso de huelgas y manifestaciones". El Diario, 27 de diciembre de 2012.
[3] ""El régimen penitenciario de 'Alfon' implica una tortura psicológica"". Público, 27 de diciembre de 2012.
[4] "Concentraciones de apoyo a Alfon en 30 ciudades". Diagonal Periódico, 28 de diciembre de 2012.
[5] "¡Alfon Libertad! Stop montajes policiales". Público, 21 de diciembre de 2012.

jueves, 27 de diciembre de 2012

El derecho a descansar dignamente tras una vida de sacrificios

La insistencia de los grandes organismos al servicio de los poderes financieros, como el FMI o la Comisión Europea, de retrasar la edad de jubilación denota su interés en penalizar a la clase trabajadora por el hecho de vivir más de su vida útil según los parámetros del capital.

La Europa del capital vuelve a hacer de las suyas. En esta ocasión se trata de la última sugerencia de la Comisión Europea acerca de retrasar, de nuevo, la edad de jubilación[1]. Cualquier consideración hacia nuestros mayores queda relegada a un segundo plano cuando se enfrenta a oscuros cálculos de economistas al servicio de los grandes poderes para quienes los trabajadores son, ni más ni menos, objetos desechables una vez que han culminado su vida útil.

Esta grotesca concepción de las personas mayores, por parte de los tecnócratas de la Comisión Europea, evoca a aquel análisis del FMI de principios del 2012 que consideraba un riesgo el hecho de que la gente viva más de lo esperado[2]. Ahora resulta que, tras una vida llena de sacrificios, aceptando sumisamente empleos malpagados, sufriendo el desgaste de jornadas maratonianas, madrugando cada mañana para acudir puntualmente al lugar de trabajo, dedicando más de una tercera parte del día a trabajar, ni siquiera tenemos derecho a unos años de descanso.

La sugerencia de la Comisión Europea se resume en penalizar a la clase trabajadora por atreverse, en promedio, a vivir más. Todo ello respaldado por un argumento tan simplista como relacionar el envejecimiento general de la población con la sostenibilidad de las pensiones. Por supuesto, si la cuestión del ajuste la edad de jubilación se limita al interés particular del capital financiero, tal argumento no admitirá discusión alguna. Incluso será cuestión de tiempo de que la caterva de sumisos todólogos que pululan los medios de comunicación comiencen a repetir el consabido argumento, que ya recitaron hace poco más de año y medio, con tal de justificar la nueva ocurrencia del gran capital europeo.

Sin embargo, fuera del espacio acotado por el establishment hay economistas que no cesan de advertir del disparate que suponen los argumentos a favor de retrasar la edad de jubilación[3]. Una sociedad cada vez más tecnificada y, por tanto, más productiva no debería tener problemas en obtener fondos para sufragar las pensiones por mucho que aumente la población jubilada. Ahora bien, si el modelo actual de fondo público de pensiones se basa fundamentalmente en las cotizaciones de los empleados, lo lógico es potenciar la creación de puestos de trabajo de calidad para asegurar entradas de dinero suficientes en el fondo de la Seguridad Social. En todo caso, nada impide que, en el peor de los escenarios futuros, el Estado habilite otras opciones de financiación para el fondo público de pensiones. Claro está que aquello implicaría elevar los impuestos a quienes más tienen y perseguir con tenacidad el fraude fiscal y la evasión de capital.

Por otro lado, conviene aplicar cierta cautela ante los estudios que sugieren un escenario de impagabilidad de las pensiones. Hasta el momento, ninguna de las profecías al respecto ha acertado. Ya en 1995 hubo un informe que señalaba el año 2000 como el momento en el que las pensiones públicas serían inviables. Durante los años siguientes se repetirían idénticas predicciones para el 2005 y el 2020[4]. Uno de los informes más recientes viene de la mano de Rodrigo Rato quien, a pesar de su incapacidad de predecir el futuro de Bankia, se atrevía a pronosticar del crack del sistema de pensiones hacia el 2022[5].

La otra estadística para justificar el retraso de la edad de jubilación, la del aumento de la esperanza de vida, no sólo es fundada sino tendenciosa. Por una parte, vista la deriva que está tomando el sistema público sanitario, habría que comenzar por plantearse si la tendencia al crecimiento en la esperanza de vida de la población está próxima a su fin. Tan sólo hay que observar aquellos núcleos familiares compuestos por miembros de tres generaciones que son sostenidos por las pensiones de los abuelos. Se dan cada vez más casos de ancianos que prescinden de sus tratamientos médicos, destinando tales presupuestos al bienestar básico de hijos y nietos[6]. Además, como señalan otros estudios, la esperanza de vida es desigual para los ciudadanos si se tiene en cuenta el factor clase social. Simplemente, las clases más desfavorecidas apenas sobreviven estadísticamente unos años a la actual edad de jubilación. Así, "un burgués vive dos años más que un pequeño burgués que, a su vez, vive dos años más que una persona de clase media, la cual vive dos años más que una persona trabajadora cualificada, que vive dos años más que una persona trabajadora no cualificada, la cual vive dos años más que un trabajador no cualificado con más de cinco años en paro. La distancia entre la última y la primera es de diez años"[7].

Es profundamente injusto que, tras una vida trabajando, produciendo, consumiendo, en definitiva, creando una plusvalía que fundamentalmente va a los bolsillos de los más poderosos, ni siquiera se reconozca a los trabajadores el derecho a un descanso digno en los últimos años de su vida. El gran capital ha convertido al ser humano, a la persona, en un instrumento de usar y tirar al que sólo presta un mínimo de atención mientras le es útil. Lo más rentable, desde su perspectiva, es que el diligente empleado pase a mejor vida el día después de su jubilación. Simplemente grotesco.


[1] Bruselas pide a España que retrase la edad de jubilación para frenar el gasto en pensiones". El Confidencial, 18 de diciembre de 2012.
[2] "El FMI pide bajar pensiones por "el riesgo de que la gente viva más de lo esperado"". El País, 11 de abril de 2012.
[3] Vicenç Navarro, Juan Torres y Alberto Garzón (2010): ¿Están en peligro las pensiones públicas? Las preguntas que todos nos hacemos. Las respuestas que siempre nos ocultan. ATTAC, Madrid.
[4] Ibid, 31.
[5] "Rodrigo Rato advierte que el sistema de pensiones español puede entrar en déficit en el 2022". El Diario Exterior, 20 de enero de 2010.
[6] "Uno de cada tres ancianos españoles ayuda a sus hijos a sobrevivir con la pensión". El Confidencial, 14 de junio de 2012.
[7] Vicenç Navarro: "El retraso de las jubilaciones". Público, 16 de diciembre de 2012.